Montaigne el magnífico

Por: Patricio Tapia
Fuente: Diario “El Mercurio”, Revista de Libros (10.08.08)

Cuando Michel de Montaigne publicó lo que llamó “ensayos” no sólo inventó un género, sino que logró su inmediata cima. Observador impenitente de sí mismo, presenta sus pensamientos de una forma y con lenguaje poco habituales, como al pasar, yendo de un tema a otro, según su ánimo o capricho, conversando por escrito: discute, bromea, abre paréntesis (que puede no cerrar): Es simpático, vivaz, irónico.

Apenas restringid por lo límites de la de la decencia (y no tanto a decir verdad) revela casi todo de su persona. Avisa al lector: “Soy yo mismo la materia de mi libro”, pero en realidad, se ocupa de infinitas cosas, pues no teme a la paradoja. Asegura: “Yo añado, pero no corrijo” (Libro III, cap. 9: o III, 9, como se citará en adelante), pero corrige una y otra vez. Escritor libresco, desprecia la erudición vacía (I, 24). Huye de la pedantería como de la peste (también le tocará huir de la verdadera peste). Rodeado de libros, su famoso libro es un coloquio entre citas, sobre todo clásicas, pues su lengua materna fue el latín (su padre le contrató un tutor que no hablaba francés), aunque as usa no como fuentes de autoridad, sino como ayudas en los movimientos del pensar. Reconoce todas las oposiciones en su alma: “tímido, insolente; casi, lujurioso; charlatán, callado; sufrido, delicado; ingenioso, obtuso; huraño, amable: mentiroso, veraz; docto, ignorante; y generoso y avaro y pródigo. Todo lo veo en mí de algún modo según donde me vuelvo (II, 1)

SU OBRA

Los ensayos, por su parte, son una recopilación de extravagancias humanas vistas o leídas, y un ejercicio introspectivo cuyo método es la digresión azarosa. Tan problemática es la unidad de la obra como la sucesión de sus capítulos, que no parecen guardar relación. En el libro primero va de “la ociosidad” (I,8) a “los mentirosos” (I,9) y del “habla pronta o tardía” (I,10) a “los pronósticos” (I,11). Y el orden al interior de cada capítulo no es menos incierto, dejándose llevar por sus digresiones. En “Los cojos” (III,11) comienza comentando el calendario para hablar luego de la verdad y la mentira, los milagros, de un proceso sobre imposturas y terminar analizando una antigua creencia según la cual las relaciones sexuales con una persona coja son la mayor de las delicias.

Heredero d la tradición clásica, Montaigne hizo de la amistad un culto, según demuestra la devoción por Etienne de La Boétie, su amigo muerto a los 33 años, en 1563. Montaigne es un filósofo escéptico –como expone sobre todo en el más largo de los ensayos, una apología del teólogo Ramón Sibiuda (para él, Raymond Sebond) del que había traducido un libro por encargo de su padre.- y hay quienes lo consideran un adelantado moderno, por su actitud ante los dogmas, de la Iglesia, su defensa de los salvajes, su respeto por los animales, por carecer de todo fin edificante.

BIOGRAFÍAS

Su vida se reduce a unos pocos datos. Michel Eyquem López, señor de Montaigne (1533-1592), descendiente de la burguesía con pretensiones nobiliarias y de judíos conversos, muy joven participa en el Parlamento de Burdeos. Conoce a La Boétie. Se casa y tiene varios hijos (sólo una sobrevive). En 1568, a la muerte de su padre, hereda sus bienes. A los 38 años se recluye en su torre-biblioteca circular y se dedica a escribir su obra que sólo la muerte interrumpe. Antes y después de su repliegue, Montaigne participa en la vida política de su país, como consejero de príncipes, como alcalde, como mediador entre católicos y protestantes.

La “biografía editorial de Los Ensayos es un poco más compleja. Montaigne publicó en 1580, los dos primeros libros y en 1582 –tras un viaje a Italia- otra edición con añadidos (que es lo que los estudiosos llaman estrato a). En 1588 publica un tercer libro más los “alargamientos” de los dos primeros (conocido como estrato b). A esto se suma la edición póstuma de 1595, que hizo su joven protegida, Marie de Gournay, recogiendo las notas manuscritas, agregados y marginalia (estrato c). Hay que anotar que después de que Los Ensayos fueron “fortuitamente puestos en sus manos” (en 1588, a los 22 años), hasta su muerte , en 1645, Marie de Gournay se reclamó “la madre adoptiva” de ellos. Escribió un largo prefacio a su edición de 1595, que luego eliminó, pero reincorporó (aligerado) en su edición definitiva de 1635, como un verdadero monumento a la gloria de Montaigne. Este la menciona como su “hija de alianza” en “De la presunción” (II, 17 con un largo elogio –ella, dice, es “ciertamente amada por mí mucho más que paternalmente, e implicada en mi retiro y mi soledad, como una de las mejores cualidades de mi propio ser-, que no figura en la edición de Burdeos, por lo que hay quienes han dudado de su autenticidad (Philippe Desan ha comparado las ediciones de 1595 y 1635, donde el pasaje citado se reduce a “ciertamente amada por mí paternalmente”, quizá para evitar toda suspicacia de orden amoroso).

La edición de 1595 fue considerada la canónica hasta que, en el siglo XX, fue relegada por el descubrimiento de un ejemplar con a notaciones de Montaigne de la edición de 1588, conocida como edición de Burdeos. Por otra parte, las ediciones francesas del siglo XX habían modernizado la ortografía, transformado la puntuación y dividido el texto en párrafos (los capítulos de Montaigne se presentaban como un texto continuo). Sin embargo, los especialistas, en un arranque de purismo, han comenzado a pensar que la edición de 1595 parece ser la más completa y fiel a la última voluntad de Montaigne. Así, la nueva edición de “La Pléiade”, a cargo de Jean Balsamo y sus colaboradores opta por ella. Pero ofrece no sólo l texto de 1595, sino también la puntuación de 1595 (sin la división en párrafos), lo que vuelve la lectura indudablemente más ardua. Además, tampoco distingue los estratos del texto, lo que impide seguir los meandros y las capas sucesivas de su pensamiento: por ejemplo, quizá su más famosa frase, en la que responde por qué quería a su amigo La Boétie: “Porque era él, porque era yo” (I, 27) fue un agregado de 1595.

La espléndida traducción y edición de Jordi Bayod (con prólogo de Antoine Compagnon) de editorial Acantilado ofrece el texto de 1595 pero no abandona la división en párrafos ni la indicación de estratos (ni incorpora el prefacio de De Gournay). Es la quinta traducción completa al castellano, después de las de Román y Samero, De Luaces, Azcoaga y Picazo/Montojo (más los proyectos en curso de Lemarchand y de Jacomet). Estas versiones fueron tardías (tal vez porque Los Ensayos ya en 1676, figuran en el índice de libros prohibidos).

POSTERIDAD

Montaigne ha atravesado indemne los siglos como indemne atravesó los tiempos turbulentos que le tocó vivir. Por más de 400 años ha tenido lectores entusiastas: Cervantes, Shakespeare, Quevedo, Voltaire, Emerson, Gide, Pascal y Descartes dialogaron con su obra. Para Sainte Beuve, él no era un sistema filosófico, sino simplemente la naturaleza. “Que un hombre así haya escrito”, señaló Nietzsche en Shopenhaüer educador, “ciertamente ha aumentado el placer de vivir en este mundo”. Lévi- Strauss lo ve como el padre de las ciencias humanas. Fue, según Etiemble, uno de los pocos europeos de su época que no fue racista. Borges lo llamó “el inventor de la intimidad”. Otro admirador fue el escritor austriaco Stefan Zweig, quien en 1942, cree estar en una época parecida a la de Montaigne. Lo considera su consuelo y compone un recuento de su vida, en un texto muy breve, hecho con los pocos libros que tenía a mano en su exilio brasileño y que dejó inconcluso, pues se quitó la vida en febrero de1942, quizá teniendo en mente la defensa que hace Montaigne –a pesar de que postulaba la aceptación del mundo tal como se nos presenta- de la muerte voluntaria (II, 3): “la vida es esclavitud si se carece de libertad para morir”. Es difícil no sucumbir al genio de Montaigne, que demuestra que un solo hombre encierra todas las formas de la condición humana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: