Política posmoderna o en el posmodernismo

Por Omar Romero
Fuente: www.revistaespiral.org (Feb- Marzo 2008)
 
El posmodernismo es algo análogo a la temática sobre Nietzsche, en cuanto que al mencionarlo se nos vienen a la mente demasiados prejuicios y así como hay muchos que dicen ser nietzscheanos y ni siquiera entienden un aforismo de Nietzsche hay muchos que dicen ser posmodernos y ni siquiera entienden una sola palabra de un texto posmoderno, además seguramente ni siquiera podrían definir lo que es posmodernismo, pero a lo que se pretende llegar no es si los lectores falsos del posmodernismo existen o no, sino que detrás de estos existen una serie de grandes prejuicios hacia esta forma de pensamiento y en su mayoría no son acertados, ni siquiera se acercan a lo que suscita el pensamiento posmoderno y nos dejan dentro de un pensamiento (pos)moderno que dista mucho de presentarnos una perspectiva adecuada.

Uno de los prejuicios acerca del posmodernismo es el de la postura política y surge la cuestión de que si existe tal o si los filósofos posmodernos se sitúan bajo una impostura o una no-postura. ¿Existirá la postura de la no-postura? No se pueden andar soltando sentencias al aire sin tener algo de fundamento y no por academicismo o algo por el estilo, sino que muchas veces los prejuicios detienen demasiado el pensamiento.
 
Retomando la pregunta que ha surgido hasta ahora podemos decir que el posmodernismo sí tiene una (im)postura política; si no, bastaría con leer a Foucault, Derrida o Baudrillard; pero ya hablaremos del asunto, más adelante, cuando sea realmente pertinente.

Ahora y por seguir poniendo ejemplos locales, recuerdo que Felipe Lee nos dijo en una lejana clase que toda postura filosófica debe de culminar en política o en alguna postura política; entonces reafirmamos que dentro del posmodernismo se encuentra un pensamiento político claro. Creo que es obvio. Aunque muchas veces no se presente como algo evidente, sin embargo la hay y eso es lo que veremos.
¿Acaso la descentralización no se liga directamente con lo político? No es tan fácil andar diciendo que no hay centro, aunque parezca y creo que este es un problema de la realidad o en la realidad, ya que podemos tener noticia de ello diariamente; se pueden dar algunos ejemplos de ello, pero antes debemos preparar aún más el suelo sobre el que nos pararemos.

Tratar un asunto de la realidad es un verdadero problema (¡vénganse todas las tautologías, aporías y redundancias!) ya que el gran problema siempre ha sido la misma realidad. ¿Qué es lo real? ¿Qué es la realidad? ¿Acaso esto existe? ¿Cómo hablar de algo real si no se puede decir siquiera que es lo real? No hay definición de tales conceptos, son solamente eso: conceptos. La filosofía siempre ha trabajado con conceptos. Como bien lo enuncian Deleuze y Guatari: “la filosofía es el arte de formar, de inventar, de fabricar conceptos”

Eliot Benitez decía, al interpretar a Hegel, que todo era  un concepto, que hasta la conciencia era nada más un concepto que Hegel utilizaba para poder seguir diciendo algo desde la filosofía y poder presentarnos su interpretación de la realidad (esto ya no es de Eliot, es mío, si es que podemos decirlo así). “la verdad sólo tiene en el concepto el elemento de su existencia” es decir que debido a que el concepto es lo real solamente se puede llegar a una verdad por medio de este, si es que se quiere llegar a alguna verdad, ya que esta quedaría también como un mero concepto. Hegel tiene un texto que se titula Filosofía Real y es demasiado complicado para entender la realidad por medio de este, he aquí un ejemplo de que la filosofía, algunas veces sólo complica las cosas.

Ahora sí y para ya no dar más vueltas. ¿Qué es lo que podemos decir de la política del posmodernismo? Empezamos con Jameson, quien dice – desde el título de su ensayo – que el posmodernismo encaja perfectamente con la ideología dominante, a saber, la del capitalismo, y en este punto no tratamos de engañar a nadie, pero tampoco podemos dejar la cuestión así nada más y quedarnos con el juicio de Jameson:

“uno de los problemas centrales del posmodernismo y de sus posibles dimensiones políticas: en realidad la obra de Andy Warhol tiene su eje central en el proceso de conversión de los objetos en mercancías y las grandes vallas […] que elevan a un  primer plano el fetichismo de la mercancía en la transición del capitalismo tardío, deberían ser juicios políticos fuertes y críticos.”

El autor en cuestión parte de un “análisis” estético, de la posmodernidad , mostrando las “obras” de Warhol como manifestación de esta ideología y se deja entrever, en el fondo del discurso la famosa muerte del arte, o la pérdida del aura si nos queremos poner benjaminianos. El hecho aquí es que en Warhol no existe ya una crítica política no juzga ni presenta postura, sin embargo esto de la supuesta no-postura nos da pie para hacer una interpretación política del posmodernismo, que el mismo Jameson hace de cierta manera, sin embargo para él esta característica del posmodernismo es la que lo conjuga como lógica del capitalismo. La no-postura. Si crítica todo se refuerza, sin embargo hay que decir que es a la inversa, si no criticamos algo se desvanece y al contrario al atacarlo se hace fuerte si no es que el golpe sea contundente, lo que en terminología gringa es llamado deathblow .  ¿No será acaso el posmodernismo el hijo del capitalismo que está “destinado” a matar a su padre? Ese hijo que como en la canción The End de The Doors le habla a su padre solamente para decirle que lo quiere matar: “Father… Yes, son? I want to kill you”.

¿Será edípica la relación entre el posmodernismo y el capitalismo o será como dice Jameson, que se sostienen recíprocamente para no explotar, porque ambos son manifestaciones de la decadencia en la que ha caído la humanidad , y que no son más que muestras de la imposibilidad en la que se ha adentrado el pensamiento? (que Heidegger tanto trató de hacérnosla ver. No se ha pensado el Ser). Me parece que Jameson se queda corto, es decir hay algo que lo detiene y me atrevo a decir que es el marxismo que lleva incrustado en las venas, y no es que me postule en contra del marxismo (sobre este punto recaeremos más adelante), sino que para pararse firmemente en la arena movediza en la que se a postrado el posmodernismo las ideologías tendrían que empezar a caerse o aprehender a moverse sin hundirse más.

Se grita desde el posmodernismo. Sin embargo hay que hacer uso de alguna estrategia (Derrida) y atacar con las mismas armas que nos presta lo que pretendemos atacar ¿no se deja ver aquí una postura altamente política y con ansias de transgredir? “Se trata de plantear expresamente y sistemáticamente el problema del estatuto de un discurso que toma de una herencia los recursos necesarios para la deconstrucción de esa misma herencia.” Para hacer algo en contra del capitalismo, si es que se quiere, hay que jugar con él y dentro de él por más asqueroso que nos parezca, hay que ensuciarse las manos o el pensamiento. Se tienen que abrir las puertas del capitalismo y tal vez sea solamente para salirse de nuevo, se entra por la puerta principal para salirse por la del personal de servicio, no obstante lo que importa no es tanto el entrar y salir, sino el hecho mismo de entrar y ver que hay ahí dentro. Posiblemente hasta nos convenzan de que no es malo (¿Sarcasmo, ironía o estupidez?).

Si nos metemos en algún lugar es porque esperamos encontrar algo, aun cuando deseemos no encontrar nada. Lo importante es el camino. El Tao. El recorrido dentro de la cocina del posmodernismo que es a la vez la misma o se encuentra unida a la de la ideología en el trono – he aquí porque Jameson da en el clavo cuando dice que el pensamiento posmoderno es la lógica cultural del capitalismo, pero su error consiste en dejar la cuestión ahí. Algunas veces hay que desconfiar más de los amigos que de lo enemigos, según Nietzsche, ya que decía que debemos mantener más cerca de nuestro enemigos que a nuestros amigos.
Hay que ver y pensar al posmodernismo descentralizadamente. Todo es apariencia e imagen: “La imagen es una explosión de las ideas: violenta y oscura, o apacible y clara. Vende, manipula, emociona, tranquiliza, usa, excita, engaña, apacigua, enfurece.” El centro es imagen (La época de la imagen del mundo):

“el centro cierra también el juego que él mismo abre y hace posible. En cuanto centro, es el punto donde ya no es posible la sustitución de los contenidos, de los elementos de los términos. En el centro la permutación o la transformación de los elementos […] está prohibida […] del centro puede decirse que, paradójicamente, que está dentro de la estructura y fuera de la estructura. Está en el centro de la totalidad y sin embargo, como el centro no forma parte de ella, la totalidad tiene su centro en otro lugar. El centro no es el centro.”

Derrida pateó todo para llegar más rápido al centro y destruirlo o ver que se podía hacer con él y se encontró con la sorpresa de que el centro no está en el centro. Ya no hay centro, o peor aún, nunca lo hubo, fue solamente una invención (¿de quién?). Un holograma para mantenernos entretenidos. Se ha abierto el juego en todas sus posibilidades. La diáspora. Hay que hacer que siga la explosión hasta que termine (Baudrillard).

¿Será por eso que las grandes ciudades son una muestra de la descentralización? El único problema con esta ejemplificación es que tenemos que hacerla desde un plano cartográfico, desde la perspectiva del mapa, porque el “centro” de Tijuana, así como el de Ensenada, ya no son el centro y todos lo sabemos, sin embargo le seguimos llamando centro, aunque sea de manera virtual; el centro se ha virtualizado, se ha vuelto transparente. (Baudrillard-Derrida). El ausente es transparente por eso es ausente, cabe la posibilidad de que nunca se haya ido y sólo se haya blanqueado. “Ser transparente te transporta ileso…”(Control Machete) . De aquí partiremos para irnos, claro que nos iremos llevando agua pa’ nuestro molino, si no de nada serviría la referencia – como bien dijo Eduardo Ramírez, refiriéndose a la postura que debe de tomar el filósofo mexicano (sin nacionalismos): “yo soy un hijo de la chingada y me apropio de lo que quiera” -. La transparencia es paradójica, depende para que la quieras o como la utilices te ayuda, si te haces transparente en el sentido de la virtualidad ya te chingaste y si lo haces para querer atacar también porque estás abusando de ella, al menos que lo hagas cínicamente, es decir realmente volverte transparente, nada más poniéndote el disfraz, siendo actor. Si no te haces actor serás codificado – paranoicamente hablando siempre eres codificado y cuando crees que no ya lo estás: “el problema esencial de la codificación y de la territorialización, codificar los flujos con, y como medio fundamental: marcar a las personas…” . El capitalismo tiene un lugar para todos, tal vez hasta para los que juegan. De cualquier manera esto no le quita lo divertido al juego y todo depende de que tipo de juego sea. A lo mejor y el juego de andar pateando el centro termine por romperlo.
 
El centro nunca fue real. Lo real ha desaparecido. Baudrillard nos dice que “la realidad es un concepto, o un principio y por realidad quiero decir todo el sistema de valores conectados con este principio.” Al comenzar este texto enunciábamos el problema de la realidad misma y ahora nos topamos con Baudrillard diciendo que no es más que un concepto o un principio, de cualquier manera los dos son igualmente falsos. La grandiosidad del lenguaje se deja ver en toda la maquinación que se desata por la existencia de los conceptos. Sin conceptos no habría carrera por el conocimiento.

¿Hasta dónde se pretende llegar? ¿Por qué puede Baudrillard decir que la realidad no es real en tanto algo tangible, es decir que lo real carece de representación ontológica? Ya se dijo antes: todo se ha vuelto virtual. El mismo Baudrillard – basado en Borges – nos dice: “en esta historia no queda nada excepto trozos del mapa esparcidos a través del espacio vacío del territorio […] hoy no queda nada excepto el mapa y en este mapa todavía flotan y van a la deriva algunos fragmentos de lo real.” Estos fragmentos del mapa es lo que hay que reflexionar, no obstante debe aclararse que no se pueden juntar de nuevo, ya que no están todos, ¿además para que se querrían pegar de nuevo? Baudrillard avienta la moneda al aire y no espera a ver que cara cae hacia arriba ya que al esperarse forzosamente tendría que decir algo al respecto, y se convertiría en profeta o en adivino. A causa de esto se vería obligado a proponer alguna solución, seguramente utópica. “La utopía quiere la palabra contra el poder y contra el principio de realidad, que no es más que la fantasía del sistema y de su reproducción indefinida. La utopía no quiere más que la palabra para perderse en ella.” ¿Evasión? No, lo que este autor hace es no caer en la utopía, debido a que lo que él propone es hacer trabajar de más la máquina, como las huelgas japonesas, ya que las utopías son meras fantasías producto de lloriqueos, y Baudrillard no quiere tener nostalgia. Ya es cosa nuestra si nos asomamos a ver que cara de la moneda está hacia arriba. 
La política posmoderna no propone, solamente deja ahí para ver a quien le interesa, debido a que por su disgregación es para todo y no es sacarle al parche, sino que ponen el suelo, y es cosa de los que se crean soñadores construir algo en dicho terreno, sin embargo esto sería, para algunos, haber estudiado inútilmente el posmodernismo, ya que se ocuparía de construir algo para seguir en la evolución del capitalismo, sin embargo por otro lado se podría pensar en la guerra de guerrillas, que si bien es lo que ha venido presentando de cierta forma el posmodernismo. ¿Cómo? Aparentemente no hay unión, pero hay unidad en la desunión, siempre ha sido así en la filosofía, o se es filosofo o se es un humanista pensando en un mundo rosa donde todos estaremos tomados de las manos, pero no es así, además de esta forma no puede realizarse la guerra posmoderna, ya que en la diáspora, se abarca mas, desde un menos, por eso puede llegar a creerse que el posmodernismo es la filosofía del capitalismo, sin embargo la filosofía del capitalismo es la que pretende debatirlo abiertamente, ya que esta es quien lo fortalece, le señala justo la debilidad que debe eliminar.

Omar Romero

Bibliografía

Baudrillard, Jean, El espejo de la producción, Barcelona, Gedisa Editorial, 1973.

Baudrillard, Jean, La ilusión vital, Barcelona,  Editorial Anagrama.

Deleuze, Guilles; Los códigos, el capitalismo, y otros temas; http://.artnovela.com.ar/delevarios.shtml.

Deleuze, Guilles; Guatari, Félix, ¿Qué es filosofía?, Barcelona, Editorial Anagrama, 1991.

Hegel, Georg Wilhelm Friedrich, Fenomenología del Espíritu, México, Fondo de Cultura Económica, 2004.

Jameson, Fredric, El posmodernismo como lógica cultural del capitalismo tardío.

Derrida, Jacques, La estructura, el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas.

Complot, No. 107, Abril 2006.

 

 

Entiéndase este término no en base a como se escribe sino a como se pronuncia, es decir que debemos entender el pos como si fuera un pues, pero pronunciado a la manera en que se hace en la “calle” por algún defecto en la pronunciación, he aquí una evidencia de que se puede jugar con las palabras.

Cabe hacer una advertencia al lector y prevenirlo de la abierta utilización de los conceptos y más en este concepto de la (im)postura, que no es lo mismo que impostura o no-postura. La (im)postura es  paradójica y es lo que la hace mucho más fuerte o contundente que la impostura o la no-postura, debido a que la no-postura se debate y refuta a sí misma sin percatarse y se mantiene estática; la impostura termina siendo una postura. La (im)postura es un concepto que solamente es utilizado para debatir o tratar de debatir los prejuicios hacia el posmodernismo, además nos permite jugar un poco, los paréntesis son solamente para hacer notar lo paradójico del concepto y a su vez enfatizar que la filosofía posmoderna tiene una postura.

Deleuze, Guilles; Guatari, Félix, ¿Qué es filosofía?, Barcelona, Anagrama, 1991, Pág.  8.

Hegel, Georg Wilhelm Friedrich, Fenomenología del Espíritu, México, Fondo de Cultura Económica, 2004, Pág. 9.

Jameson, Fredric, El posmodernismo como lógica cultural del capitalismo tardío, Pág. 26.

Claro que debemos decir que la posmodernidad como discurso (si se quiere y para poner felices a algunos cuantos, se puede decir como ideología) surge en la estética; el posmodernismo es un discurso estético transportado o disgregado a todos lados.

¿Por qué el término en inglés y no en español? Simplemente me parece más pertinente el intento de metaforizar lo dicho mediante un solo concepto y en español no aparece – al menos no en este momento – uno.

Sin antropocentrismo o falo-logo-centrismo derridiano ya que bien podríamos decir la decadencia del mundo, pero el mundo no decae, el mundo mundea y no hace más que mundear girando a la deriva, al menos conceptualmente. “Gira y da vueltas y rueda girando” dice una canción de Café Tacuba.

Derrida, Jacques, La estructura, el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas.

Complot, No. 107, Abril 2006, Pág. 19.

Derrida, Jacques, La estructura, el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas.
9 Baudrillard, Jean, La ilusión vital, Barcelona, Ed. Anagrama. Pág. 52.

Seguramente para la mayoría nuestro texto o nuestra postura carece de rigor debido a las referencias a canciones o  la calase de canciones que se citan, sin embargo ¿qué no está la filosofía en todos lados o se le puede ver en todos lados? Lo más cercano es lo más lejano; lo más surperfluo es lo más profundo.

Otra referencia a lo que está más a la mano y además es pertinente decir que esta postura es también política y análoga, en cierto sentido, a la actitud posmoderna.

Deleuze, Guilles; Los códigos, el capitalismo, y otros temas; http://.artnovela.com.ar/delevarios.shtml.

10 Baudrillard, Jean, La ilusión vital, Barcelona, Editorial Anagrama. Pág. 54.

Baudrillard, Jean, El espejo de la producción, Barcelona, Gedisa Editorial, 1973. p. 178.
 

 

Una respuesta

  1. buscando y no buscando a la vez me tope con esta página donde está este texto que escribí hace ya más de 2 años, gracias por difundirlo en la red.

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