Opinión Pública: un ejercicio democrático

Por:  Diego Padilla
Fuente: http://www.sepiensa.net (13.10.06)

El presente artículo trata a cerca de la opinión pública y de lo importante que es ella en la actual sociedad, se revisan sus distintos aspectos y fundamentos al constituirse como una idea/fuerza muy potente para dar a conocer una serie de prerrogativas que inciden en la realidad social, la cual es tan compleja por los elementos que la conforman, siendo necesario expresar a partir de la opinión pública civil los variados puntos de vista, encuentros y desencuentros.

A la vez veremos una serie de teorías que la fundamentan otorgándole un rol específico para los actores sociales al momento de expresar sus opiniones frente a la sociedad civil y política, se suma a esto la participación social y ciudadana, las políticas sociales, la función de los ciudadanos como personas pensantes y actuantes, el predominio del mercado en la vida social, movimientos sociales, la entre otros tópicos que hacen considerar a la opinión pública como una forma de expresar los deseos de los ciudadanos/as que componen la sociedad, siendo un buen instrumento para la toma de decisiones y de participación ciudadana.

Por todo lo manifestado es muy relevante la opinión pública en la realidad social, al dotar a los sujetos sociales de las herramientas propicias para expresar sus apreciaciones frente a la sociedad política y civil de manera fundamentada como responsable para hacer tomar consciencia de las problemáticas sociales que a todos afectan en este mundo globalizado.

La opinión pública es una expresión muy utilizada en la sociedad por sus componentes, dado que ella les permite manifestar una serie de juicios y/o apreciaciones sobre los diferentes tópicos que acontecen en la realidad social cotidiana, por lo que es muy necesario que ella sea tratada y analizada adecuadamente, es lo que este artículo hace la dar a conocer como la opinión pública se genera y se va fundamentando llegando a sí a una opinión pública civil que es útil al momento de expresar sus ciudadanía frente a los problemas o conflictos que experimentan los actores sociales en su comunidad de origen y de adopción, conformando así una ciudadanía crítica que aporta responsablemente para dar a conocer las falencias de su entorno. A la vez ella se preocupa de proponer una serie de medidas, ideas, proposiciones, etc. para mejorar a su comunidad y sociedad.

Por otra parte se profundiza en como la opinión pública es capaz de crear una conglomerado de ciudadanos/as que participan socialmente en su realidad social al ejercer sus derechos civiles, políticos, culturales, entre otros para propagar sus ideas responsablemente, dando a conocer sus motivaciones en dichos contextos; lo anterior se complementa con los movimientos sociales que nacen al amparo de la opinión pública y sobre todo el ejercicio de la participación social y ciudadana en los distintos ámbitos en donde se interviene, propiciando una reflexión sobre las políticas sociales como también sobre el nivel de entendimiento entre sociedad civil y sociedad política.

Por lo tanto vemos que la opinión pública es una expresión social de buen nivel que permite ejercer mejor la ciudadanía en la actual sociedad, al demostrar lo importante que es tener opinión formada e informada sobre los diferentes temas que atañen a los sujetos sociales y al conjunto de la sociedad.

OPINION PUBLICA: UNA FORMA DE EJERCER LA CIUDADANIA CIVIL.

A través de este concepto se quiere dar los primeros pasos con relación a la importancia de la opinión pública, en al ámbito de la participación social y ciudadana, la cual se va a ir profundizando en diferentes tópicos del trabajo. La llamada “opinión pública” hoy se demuestra como uno de los espacios más propicios para ejercer la ciudadanía civil; el concepto surge de la publicidad que desde el siglo XVIII está estrechamente ligada al mundo político y específicamente a la forma de cómo se legitima el poder. Este es un poder público en donde las metas son fijadas con efectos públicos, por lo que requiere de una legitimación pública.

La forma de entender la publicidad en este ámbito, nos lleva a los conceptos kantianos de publicidad y uso públicos de la razón, estos hoy se encuentran en la filosofía política como elementos valiosos tanto como el liberalismo político de Rawls o la teoría del discurso de Habermas; en los tres casos el concepto de publicidad esta vinculado a la legitimidad de la política, la cual solo procede del imperio de las leyes racionalmente queridas. Un Estado justo no puede fundarse en la voluntad particular y por ende arbitraria de un soberano o de un cuerpo social, sino que parte desde la voluntad racional de lo que todos podrían querer al momento de determinar “lo que todos podrían querer”; aquí es fundamental el rol de una publicidad razonante.

Los conceptos de ley, publicidad, racionalidad y legitimidad se encuentran estrechamente ligados [1] ; sin embargo a partir del siglo XVIII se han generado una serie de cambios estructurales en la sociedad de forma sustancial, lo que obligan a compensarla teóricamente y a repensar en consecuencia el lugar y función que Kant da a la publicidad crítica. Esta función la han desarrollado a la vez Rawls y Habermas al ver como se ejerce la opinión pública a través de la crítica, pero no solo por el permanente diálogo con el poder político, que es el rol que los tres citados le atribuyen, sino que también con la comunicación con el poder económico entre las distintas profesiones; en suma el papel de la consciencia social moral.

LA OPINION PUBLICA, LA VISION DE  E. KANT.

En la obra de Kant, se usa el concepto de publicidad en un doble sentido, como principio de ordenación jurídica y como método de ilustración; el primero entendido como el principio de publicidad es la condición indispensable de la justicia de las leyes, ya que solo la justicia puede pensarse como públicamente manifiesta, la formula trascendental del derecho público dice que: “son injustas todas las aciones que se refieren al derecho de otros hombres, cuyas máximas no soporten ser publicadas” [2] . En la obra de Kant se entrecruzan dos maneras de entender la publicidad, una es la representativa que es la representación que del pueblo hace el soberano; la otra es la publicidad republicana que consiste en gobernar la res publica a través del contrato social, según la cual el soberano ha de promulgar las leyes con “lo que todos podrían querer”.

Por esta formula cruzada, el soberano es quien tiene el rol tanto de representar como de hacer públicas las leyes y a la vez representarlas si el pueblo lo quisiese; por lo anterior este se encuentra jurídicamente ligado al soberano, en tanto que el soberano solo lo está moralmente. Kant no deja el cumplimiento del contrato en manos del soberano sin otorgarle expresamente una voz de consciencia, que se lo recuerde y en donde entra a primar el segundo concepto de publicidad, que es entendida como método de ilustración o como uso público de la razón por parte de los ciudadanos maduros.

Son los ciudadanos ilustrados los que van a criticar públicamente a los poderes públicos, al utilizar públicamente su razón y en donde la libertad de la pluma es el paladín de los derechos del pueblo; la publicidad razonante es la forma de consciencia que media entre la esfera pública y privada como también entre la sociedad civil y el poder político. La sociedad queda estructurada en dos niveles, el sector  público que corresponde al poder político y el sector privado, aquí cabe diferenciar entre la esfera privada correspondiente al tráfico mercantil y a la familia, la otra es la publicidad política de los ilustrados que media entre los ilustrados y las necesidades de la sociedad vía opinión pública.

La res publica en este aspecto significa tener por negocio el bien público y preconizar como procedimiento para alcanzarlo, la creación de un espacio en que los ciudadanos puedan deliberar públicamente a cerca de lo que les atañe o importa; la existencia de la esfera pública es conditio sine qua non de la ilustración de la ciudadanía y de la crítica al poder político, conditio sine qua non de la moralidad de lo político, es decir del ámbito que por sus implicaciones públicas necesita de legitimación. Los que ejercen la crítica son los ciudadanos, mas no son ciudadanos corrientes y faltos de ilustración, sino que son los expertos en cada campo los que pueden ayudar a ilustrar a los demás ciudadanos precisamente, debido a que ellos ya  son  ilustrados.

La tradición republicana de la publicidad se mantiene en modelos de filosofía política como los ya mencionados, pero ellos con profundas modificaciones al haber cambiado sustancialmente la estructura de la sociedad.

OPINIÓN PUBLICA CIVIL.

De todo lo antes dicho nace la necesidad de legitimar desde la opinión pública actividades no políticas como lo son las actividades económicas, profesionales y de voluntariado, esta es una de las tareas de la sociedad civil, responsable de exigir a las actividades sociales que estas se desarrollen de acuerdo a los bienes internos que les prestan sentido y legitimidad social. La moral es una actividad social que se debe desarrollar a partir de dos elementos primordiales uno es el bien interno que debe proporcionar, por ser es específico de esa actividad y el otro es la consciencia moral propia de la sociedad en que se desarrolla.

Lo último se expresa en la actualidad desde el principio de la ética discursiva, según la cual todo sujeto es un interlocutor válido y ha de tenerse en cuenta al decidir las normas que lo afectan; de ello surgen las consecuencias políticas que lo afectan junto con las económicas tanto en los niveles profesionales como voluntarios. Para ejercer con dignidad la actividad profesional o cualquier otra actividad, se requiere contar al menos con dos tipos de ciudadanos:

Los que desde una opinión pública crítica, planteen exigencias al recordarle como esperan los beneficiarios que la profesión o actividad les proporcione el bien por el que consideran legítima.
Los que desde dentro de los diversos campos profesionales, de oficio o de cualquier actividad están dispuestos a ejercer su actividad de una forma excelente y por lo mismo a  escuchar a las voces prudentes de la opinión pública crítica y a atender a los ciudadanos de afuera al tomarlos como beneficiarios y/o colaboradores y no como adversarios.
 
Por lo tanto se trata de establecer un diálogo continuo entre los afectados por las actividades profesionales y una especie de “quinta columna” dispuesta a mantener ese diálogo desde dentro de la profesión; todo esto apoya lo fundamental que es una opinión pública crítica que recuerde, a todos cuando es necesario las exigencias sociales no satisfechas; mas se necesita de profesionales dispuestos a satisfacer esas exigencias y que estos expresen públicamente que principios y prácticas deben seguir su actividad por los códigos de conducta o de declaraciones públicas que satisfagan la aspiración de autorregulación y anticorporativista.

En la situación contraria solo queda el corporativismo por parte de los profesionales y las exigencias por parte de la opinión pública, de que se multipliquen las leyes y sanciones; por todo esto podemos decir que si no hay una remoralización desde dentro de las profesiones o al interior de cualquier actividad u oficio, al no hacer un uso público crítico de la razón, no hay ética posible dado que la moral a diferencia del derecho no puede imponerse, ya que debe ser asumida desde dentro de la ciudadanía y si las personas no se integran a la sociedad civil de la que son parte, tampoco es posible todo esto.

OPINION PUBLICA CIVIL Y MOVIMIENTOS SOCIALES O COLECTIVOS.

A partir de las décadas de 1960 y 1970 del siglo pasado, las Ciencias Sociales crean un patrón teórico, conceptual y práctico muy relevante para analizar la participación social como una acción fundamentalmente colectiva, donde la opinión pública es primordial al propiciar la reivindicación de los derechos ciudadanos, políticos, sociales, culturales, entre otros así como también de los recursos siendo el núcleo central la intención de crear un actor colectivo capaz de llevar a cabo tales objetivos, así como ala vez todos los que surgen al momento de constituirse como colectivo social; el mayor aporte al respecto proviene de la Sociología de los movimientos sociales, con el particular estudio de Alain Touraine quien comienza esto en 1978 al dar los tres elementos bases para la conformación de dichos movimientos, a pesar de que posteriormente van a surgir nuevas apreciaciones y modificaciones a sus postulados, desde la propia Sociología como de las demás Ciencias Sociales y del propio autor, mas nos ceñimos a él por considerar que sus ideas son clásicas y contemporáneas a la vez, sin embargo no se desconocen las otras que han nacido desde sus primeras elaboraciones y que priman hasta hoy. Para Touraine los movimientos sociales constan de tres componentes: identidad, oposición y totalidad. 

Identidad: se vincula a la capacidad del movimiento de autorreconocerse como tal.
Oposición: es la capacidad del movimiento de reconocer al otro en  tanto adversario, a un grupo externo que se opone a sus propósitos  y contra el cual el movimiento debe entrar en conflicto de intereses.
Totalidad: es la capacidad del movimiento para visualizar un escenario global en el cual se desarrolla el conflicto y la reivindicación. 

Vemos por lo ya mencionado que es el sujeto social quien integra situaciones colectivas, en donde la opinión pública civil es preponderante para que el movimiento social o colectivo de desarrolle al propagar ideas/fuerzas que lo conforman como tal, mas lo relevante es que dicha acción colectiva adquiere características distintas y diferenciadas a la suma de las acciones individuales; este enfoque que analiza una participación ciudadana colectiva se distancia de otras visiones con fundamentos racionales y estratégicos como lo es la visión liberal, como también de la visión participativa- integradora que promueve espacios sociales pre- estructurados. La participación social y la opinión pública tuvo bastante fuerza en la década de 1980, por la labor desarrollada por la ONGs. desde la Educación Popular centrándose en un método y marco de análisis para intervenciones sociales de la ciudadanía con énfasis en la participación de la comunidad desde su cultura, al promover contenidos que estos consideran relevantes y significativos con el fin de potenciar al colectivo social en todo ámbito de desarrollo.

La movilización social frente a la participación ciudadana y a la opinión pública responde a una conducta asociativa intencional del o de los individuos en conjunto en sintonía con sus pares o grupos afines, a quienes interpreta como similares e iguales al estar dentro de una misma problemática y motivación sociocultural, de esto nace un elemento que es la noción de un proyecto colectivo siendo primordial para el movimiento en si, la cual motivará la participación al tener la posibilidad de construcción de tal proyecto que origina el proceso de identificación. La participación del sujeto social es este proceso asociativo tiene como requisito previo la afirmación identitaria colectiva del mismo junto con el reconocimiento de los otros que están en el mismo contexto, a la vez hay que reconocer para que dicha participación y opinión pública sea concreta a un opositor al proyecto colectivo que se encabeza, por lo que es necesario una unión, conocimientos y responsabilidad a toda prueba con el fin de plantear demandas y soluciones al problema que los convoca de manera adecuada.

La movilización colectiva surgida por la opinión pública y entendida como participación social conceptualiza un ente social dentro de un proyecto colectivo del que es consciente, en el que vislumbra a sus pares o grupos cercanos y a quienes se contraponen a los intereses del colectivo; el principal rasgo de la concepción movilizadora se vincula con la participación ciudadana la que tiene plena voluntad y consciencia del individuo respecto a la situación que constituye sumado al movimiento y/o proyecto que no se encuentra estructurado desde el exterior, sino que fundamentalmente a través de la asociación de voluntades. La participación vinculada a la opinión pública civil tiene por lo tanto como requisitos elementos identitarios, opositores, y una visión de totalidad que explique el contexto global en el que se da el proceso de movilización colectiva que a todos afecta ya sea directa o indirectamente.

POLITICAS PUBLICAS Y PARTICIPACION CIUDADANA

La participación ciudadana y/o social, más allá de la identificación teórica desde donde se mire es entendida, valorada y promovida de variadas formas a través de las políticas sociales o por la acción social; aquí nos referimos a que la participación puede ser vista o evaluada a partir de la intencionalidad, disposición, motivación y/o satisfacción de los sujetos al vincularse con otros  o por las consecuencias sociales de tipo macro, superiores a la consciencia y voluntad individual que se generan en una sociedad. La consideración evaluativa de ambos aspectos es realizable, pero por lo general las propuestas para incentivar la participación en políticas e intervenciones sociales se concentran por uno u otro motivo en uno de ellos.

En la construcción o formulación de políticas sociales se genera un juego de poder entre múltiples actores, los que intentan influir directa o indirectamente en el curso de la formulación, implementación, ejecución y evaluación de ellas; mediante lo cual expanden el campo de la acción política más allá de la esfera estatal y de la institucionalidad formal del sistema político.

La intervención o incidencia de la ciudadanía en su calidad de actor singular o plural a partir de las formas o mecanismos, es como esta se expresa y actúa en la realidad social; la participación ciudadana en la formación de políticas públicas cambia históricamente por las modificaciones que se producen en las relaciones entre Estado- sociedad, dado que la noción de participación ciudadana alude en términos generales a una relación Estado/ sociedad, sin embargo ella posee elementos en los que se enfatiza la participación del Estado o en la sociedad civil en relación al espacio público.

Los conceptos de Estado y de sociedad civil son multidimensionales y al hablar de participación ciudadana como un nexo entre ellos, es pertinente precisar las distintas dimensiones y/o elementos constitutivos de estos; en este contexto de participación ciudadana varía al referirse a una intervención de los ciudadanos en el Estado con respecto a cuatro elementos: 

(a) En cuanto comunidad política.
(b) Como institucionalidad que establece un orden social general.
(c) En tanto gobierno representante de la opinión pública encargada de asegurar la vigilancia de la institucionalidad y conducir el desarrollo futuro de la sociedad.
(d) Como aparato de administración o gestión de los asuntos públicos de interés conjunto de la sociedad.

Por su parte el concepto de sociedad civil goza de variados sentidos y dimensiones que se refieren a variados espacios de interacción entre los actores sociales, estos pueden ir desde la familia, el barrio, la escuela, el trabajo, los negocios, las corporaciones, las iglesias, las instancias de desarrollo de las ciencias y las artes, las acciones voluntarias, llegando a clasificar el conjunto de organizaciones sociales de diverso origen que dan vida a las sociedades contemporáneas, sin tener en cuenta que estas cada vez son más diferenciadas.

Por lo tanto ver como se actualiza la participación ciudadana y hasta que punto es espacio público en el cual se adoptan decisiones, con respecto a asuntos de interés colectivo está abierto a la intervención de los sujetos miembros de la sociedad civil, se diferencian variadas formas de corporativismo y sus ideas sobre democracia; una revisión de la noción de ciudadanía y de su cambio a nivel histórico demuestra algunos problemas en la definición de este concepto en la vida democrática. A continuación se abordará el tema en cuestión. 

EL DOMINIO DEL ESTADO Y MERCADO EN LAS POLITICAS SOCIALES.

En Chile la discusión sobre el espacio y los mecanismos de realización de políticas públicas se encuentra sumergido dentro de la tensión Estado y mercado, al igual que el esquema del liberalismo moderno; dicho arreglo social no toma en cuenta elemento principal de la modernidad que es el pluralismo, dado que involucra el aceptar institucionalmente y activamente la diferenciación de la sociedad, la cual se tiene que expresar en una sociedad civil dinámica y autónoma, con el fin de formación de políticas públicas. La  actuación del gobierno es a partir de los principios ordenadores de la vida social, mas los que orientan su lógica son todavía el Estado y el mercado; esto se expresa claramente en el gobierno de la Concertación al plantearse como objetivos principales, la consolidación de la democracia y el logro de un desarrollo económico social que conjugue el crecimiento económico con la equidad social; estos mismos ejes predominan en la conformación de la agenda de las políticas sociales. [3] 

La consolidación democrática es entendida principalmente, como la recuperación y afianzamiento de  Estado de Derecho con el funcionamiento pleno de la democracia representativa, a lo que los programas de la Concertación han planteado una serie de reformas institucionales, con el objetivo de cambiar las instituciones autoritarias que se heredaron del régimen militar; ya que ellas restringen de uno u otro modo la democracia representativa, a través de tres ejes principales: 

Por la conformación de ciertos organismos de poder, que no se basan en formas democráticas de poder en la delegación de sus miembros.
Por la necesidad de perfeccionar la independencia unida a la fiscalización o control, entre poderes del Estado.
Para eliminar cualquier poder de veto o de decisión vinculante que no surja de la soberanía popular y que pueda comprometer el interés general de la nación.

En este ámbito programático la democracia y la ciudadanía, aparecen como dos nociones fuertemente unidas, que se expresan en la institucionalidad del sistema político; a pesar de las reformas planteadas estas aún no logran implementarse concretamente en la realidad nacional.

Por su parte el mercado, visto como el otro componente del desarrollo social y económico, por el cual se pretende su fortalecimiento se define como el principal instrumento de ordenamiento de las relaciones económicas; esto tanto en la asignación de recursos y en la priorización de inversiones, que son la base de un crecimiento económico sostenido. Aquí se pretende reformular las políticas sociales, con el fin de solucionar los problemas más graves de exclusión y de pobreza que nacen de este tipo de organización de la vida social, como a la vez generar igualdad de oportunidades para que todos los habitantes de la nación se incorporen a la economía de mercado; a través de la cual van a tener la oportunidad de progresar y de beneficiarse con los frutos de su desarrollo. [4] Esto último es lo más cuestionable sobre el imperio del mercado tanto en la vida social como en el desarrollo socio cultural

Lo que hay detrás de esta nación de crecimiento con igualdad o con equidad, es una visión de cohesión social y de integración al país que se logra por la extensión de los derechos económicos y sociales de todos los sectores de la población; esto es entendido como “ciudadanía económica y social” y se manifiesta en el mercado y en las políticas sociales estatales, las que deben orientarse fundamentalmente hacia los sectores poblacionales que no se encuentran plenamente incluidos o que no cuentan con las capacidades mínimas de ejercicio autónomo de tales derechos.

Por lo tanto se quiere o planea la creación de formulas que corrijan la desigualdad de posibilidades de opción, para el ejercicio de derechos, de satisfacción de necesidades y de aspiraciones personales grupales; estas visiones de ciudadanía que están insertas en los objetivos de la Concertación no reconocen necesariamente la diversidad social, más allá de la diferenciación de los intereses o demandas contingentes. Adoptar la diversidad en términos de identidades, valores y orientaciones, exige revisar y reformular los modos de  representación de esta dentro del Estado, entendido como comunidad política y en paralelo equiere considerar efectivamente a la sociedad civil en la formulación de políticas públicas.

Los segmentos de la sociedad civil con mayor incidencia irrumpen en distintos momentos desordenando lo planificados desde las políticas públicas, o bien las particularizan llevando hasta la esfera estatal relaciones y conflictos que podrían solucionarse en la sociedad civil, si ella contase con los mecanismos de legitimidad y de poder fundamentales para hacer políticas públicas. El problema es saber cuando el Estado mantiene el papel de garante del interés general o bien común en la construcción de políticas públicas y reconoce la universalidad de derechos de los ciudadanos; en el momento en que estos se vinculan con intereses sociales o con actores/agentes tienen marcadas desigualdades en las oportunidades de ejercer tales derechos, como también en la disposición o control de las herramientas de poder para incidir en la dirección de ellas.

Al ver como las políticas sociales son implementadas en el país, se observa que no hay un cambio representativo del modo tradicional en la construcción de ellas, debido a que tanto el Estado como el organismo central dirigen hasta en el más mínimo detalle, la selección de problemas, mecanismos y medios de solución. En la discusión participan grupos políticos y corporativos, mas no se han abierto espacios para la participación ciudadana desde la sociedad civil con una perspectiva más amplia. Por este motivo no se han puesto en práctica los medios para que todos los sectores de ella influyan en las decisiones claves sobre la definición y jerarquización de objetivos, en la selección de criterios de calidad definición de indicadores de evaluación del desempeño o de los resultados de la gestión pública.

CIUDADANIA DEMOCRATICA, UN PROBLEMA A RESOLVER DESDE SU DEFINICION.

El vínculo histórico existente entre democracia y ciudadanía, se a hecho cada vez más complejo por los cambios que a sufrido el significado de democracia; de ser un conjunto de valores y principios que conforman diversos proyectos de emancipación o transformación de la realidad social, que legitima las relaciones de poder entre los miembros, pasa a ser vista como un método o forma institucional de gobierno la que termina por ser vista como un código de procedimientos formales de gestión estatal puramente funcional. [5] 

Los estudios a cerca de las transiciones a la democracia enfatizan que lo distintivo y condición de existencia de una democracia, es la institucionalización formal junto con la efectiva vigencia de una cuerpo de normas, derechos y reglas que garantizan la libre participación de la ciudadanía; sea esta directa o indirecta en las resoluciones políticas que se  incumben a los intereses colectivos. Esta idea de democracia es mínima para establecer el funcionamiento de ella, ya que se necesita contar con posibilidad de que actores sociales se identifiquen como ciudadanos y que estos practiquen sus derechos y libertades civiles, políticas, rincipalmente participando colectiva y responsablemente en la conformación de la vida social [6] 

Dentro de este contexto la democracia se concibe como el desarrollo pleno de una ciudadanía más compleja y articulada con la sociedad; no es vista como un proyecto de ingeniería institucional para conseguir la realización de la ciudadanía, cada vez más introducida en el Estado; la función del ciudadano tiene que organizarse o articularse con los demás roles sociales dando vigencia real al conjunto de reglas básicas del juego. Estas son reconocidas por todos para que sea posible el desempeño de los otros roles, que constituyen la diversificada vida social moderna; mas esto necesita de la descentralización de la política unido con el reforzamiento organizacional de la sociedad civil, con el objeto de dar representación a la diversidad y a la diferencia.

En la actualidad el problema es que el Estado asimilado como comunidad política, puede representar la gran diversidad creciente de valores, pensamientos, intereses de la sociedad civil, dado que ella concebida como una forma de consciencia colectiva y solidaridad social universalizante, se expande en amplitud y profundidad, que permite incluir a todos los grupos existentes en un dominio territorial determinado. Independiente de que sea histórica o políticamente asimilado, la verdadera amplitud conceptual produce una confusión teórica y un desarreglo práctico; esto debido a que entrega un principio a la sociedad civil como un no Estado al fundir instituciones, procesos públicos, familiares, económicos, solidarios, corporativos y voluntarios que frecuentemente son divergentes y contradictorios.

Las personas son miembros de una sociedad civil que participa en instituciones sociales diferenciadas, mas cuando los sujetos participan en corporaciones, iglesias, Estado y familia, ellos son ciudadanos, como también componentes de la sociedad civil; por lo que también sufre las sanciones respectivas en sus esferas específicas.

La contribución del liberalismo a la democracia moderna, es su idea de comunidad política, al considerarla como una asociación que no requiere de la existencia de un bien común sustantivo, pero que si reconoce la existencia de una relación ética- política por la creación de un nexo entre los participantes de esta; lo antes dicho no significa el término del bien común, debido a que hay diferentes formas de concebirlo e interpretarlo. Al comprender la democracia como institucionalidad normativa, la identidad del ciudadano formando parte de una comunidad política, ella pierde sentido, ya que exige una idea normativa abstracta unida a una elevada capacidad de integración de sus componentes, tanto civiles, políticos y sociales principalmente.

Esto produce una complejización a los nuevos derechos ciudadanos, a los servicios y administración pública, a los productores y consumidores; a la vez no responde a la interrogante de que es lo constitutivo y distintivo de una ciudadanía democrática, de como esta se vincula con maneras más contemporáneas de promoción y de defensa de los derechos ciudadanos a nivel de consumidor, usuario, contribuyente y como ente de la vida cotidiana. Si la democracia es considera como un proyecto que pretende realizar un orden político que asegure el cumplimiento de los derechos ciudadanos, al ser ellos universales nace el  problema de la concreción debido a que siempre se relacionan con las demandas e intereses particulares y no individuales, porque se relacionan con la distinción de la sociedad moderna.

La universalidad supone una igualdad para determinar que derechos se van a asegurar al Estado y a la  sociedad, al dejar el nivel de abstracción de sus resultados que producen y aumentan la desigualdad; las actividades normativas son producto de la interacción entre individuo y sistema, en donde la actividad normativa se asimila como algo puramente instrumental, procedimental, transable o negociable al plantear la situación de la existencia de un sistema normativo de referencia que precede al sujeto actor y del que se depende, todavía cuando en la relación sujeto- sistema se pueda establecer o modificar el sentido de las implicaciones de esa relación. Dentro de la ciudadanía hay una base no negociable en la relación sujeto y sistema político de referencia, ya que es autónomo de cómo actúa y siente el sujeto; por lo que hay una relación de independencia adscriptiva. Lo antes dicho es asumido por las nociones de anomia y de apatía que surgen de los comportamientos que disimulan que no hay o no existe un retiro de las relaciones vinculantes, pero a pesar de esto la relación no desaparece.

Por otra parte la idea de ciudadanía se refiere a intereses concretos de los ciudadanos que se suman a las denominaciones o grupos de interés, por lo que se termina concibiendo a la democracia como un sistema de intercambio, en donde parecen tener primacía los intereses que hay que hacer jugar y defender, perdiéndose de vista los proyectos de cambio o transformación de la sociedad, que apelan a elementos solidarios de naturaleza valórica. Esto hace surgir la necesidad de llevar a la práctica el sentido de pertenencia o identidad colectiva a través de las organizaciones sociales, la participación de la ciudadanía en la conformación de políticas corresponde a uno o muchos actores colectivos; lo que involucra la identidad de los actores y sus dimensiones o componentes valóricos o bien los considera en términos funcionales y de sus distintos intereses. 

El grado de elaboración alcanzados en los conceptos de ciudadanía y sociedad civil no permite una demarcación empírica de lo que significa una democracia en el sentido ideal; el concepto de ciudadanía como elemento que relaciona a los componentes de un compendio político, al interior del Estado como principio de totalidad, genera un concepto de ciudadanía que se actualiza en la sociedad civil desde la esfera de la solidaridad e identidad colectiva; ella protege los derechos individuales y constituye obligaciones para con los sujetos con la colectividad. En este ámbito la sociedad civil, se diferencia del Estado y del mercado como a la vez de las demás esferas no civiles, sin embargo dentro de esto hay dificultades y conflictos en las relaciones entre los límites o fronteras entre ellos.

De lo dicho anteriormente, se pueden diferenciar tres clases de ciudadanos, los cuales tiene obligaciones con el Estado, ellos no están sujetos de la misma forma; son tres maneras de ver la ciudadanía dentro del Estado moderno y en su complejidad. Son las siguientes:

Ciudadano oprimido: su valor es mínimo sobre todo en relación a su libertad, propiedad y bienestar y su influencia es menor; este no se encuentra totalmente desprotegido ya que sigue siendo un ciudadano legal. Interviene en la actividad política, pero considera que es peligroso y difícil a la vez, dentro de su opresión dispone de una amplia gama de elecciones morales las que comparte con otros ciudadanos y sus obligaciones dependen de la forma de cómo este decide intervenir en la comunidad.
Ciudadano aislado: se encuentra protegido por el Estado y convive cotidianamente con sus conciudadanos bajo esta protección, no participa en la vida política al entender al Estado como una fuerza extraña, pero no hostil. Aspira a vivir en paz bajo la tranquilidad que este le da y sus obligaciones consisten en hacer lo necesario para que su vida sea segura; mas este sujeto no realiza iguales acciones con relación al funcionamiento del Estado. A la vez dentro del aislamiento que es producto del sistema democrático moderno con una definición mínima de participación, no experimenta conflictos en sus obligaciones al considerarse un “buen ciudadano”, dado que si el Estado se pone por sobre él con una fuerza autónoma, no lo considera malo ya que cree que el Estado le pertenece, al satisfacer el ideal de ciudadanía que este otorga al ejercer la participación política, satisfaciendo el mito de la ciudadanía.
Ciudadano pluralista: es el que recibe protección al participar en el gobernar y ser gobernado, lo cual no nace de sus distintas formas de participación al ser miembro de la comunidad, sino en virtud de ellas. La ciudadanía es vista por este como un status legal y ella es posible solo si existen grupos menores dentro del Estado y  se es ciudadano al pertenecer a dichos grupos. De aquí nacen dos tipos de ciudadanos/grupos: 1) grupos que constantemente reclaman frente al Estado, con lo que pueden verse obligados a desobedecer sus leyes; el Estado los considera opositores por razones de consciencia o bien solo los ve como desobedientes 2) los ciudadanos que pertenecen a grupos que no reclaman y que se dedican a obedecer las leyes del Estado y le  ayudan en su elaboración.

PERSONA Y PARTICIPACION.

La persona no es el más maravilloso objeto del mundo, es un objeto que se conoce desde fuera, como a cualquier sujeto; es la única realidad que podemos conocer y al mismo tiempo se hace desde adentro, ella está presente en todas partes y no está dada en ninguna. Es una experiencia rica que penetra en el  mundo, se  expresa por una creación incesante de situaciones de reglas e instituciones, pero como este recurso de la persona es indefinido nada que lo expresa lo agota, nada en cuanto lo condiciona y lo sojuzga. No es objeto visible, ni es un residuo interno, una sustancia oculta de los gestos concretos, es por lo tanto un fantasma de objeto; es una actividad vivida de autocreación, de comunicación y de adhesión que se aprende y se conoce en su acto, como un movimiento de personalización. [7] Por lo anterior ser persona es ser en el mundo y no es una sustancia que se ubica bajo actos o comportamientos, es una actividad vivida que trata de la autocreación, comunicación y que se constituye a partir en la interacción con los demás. 

Es en el espacio social, en donde se conforman los agentes o los grupos que se constituyen dentro de este y en función de su posición social a partir de su diferenciación desde su capital económico y cultural; su similitud y distinción resulta de la relación de cercanía o de lejanía que ellos tengan en la sociedad. Las distancias espaciales se expresan en las distancias sociales y en la distribución del volumen de su capital  económico, social y cultural; esto se manifiesta en las profesiones, oficios y actividades que los actores sociales desempeñan en la realidad social.

Por lo tanto dichas diferenciaciones provocan unas distinciones considerables en la toma de posiciones, al momento de participar socialmente; dado que la jerarquía social incide de tal forma que se traduce en la toma de posturas políticas o bien en el espacio de las posiciones sociales, las cuales se traducen en un habitus entendido como los bienes y/o prácticas que  los sujetos llevan a cabo en la sociedad.

A cada una de las posiciones corresponde un habitus, que es generado por los condicionamientos sociales asociados a la posición correspondiente, por estos habitus o capacidades generativas surge un conjunto de sistemático de bienes y de propiedades, que están unidos entre sí por una afinidad de estilo [8] . Una de las funciones del habitus es dar cuenta de la unidad de estilo que unen las prácticas y los bienes de un agente singular o de una clase de agentes; es el que genera y unifica las características intrínsecas y relacionales de una posición, en un estilo de vida único de elección de bienes y personas.

Por otro lado el habitus es un principio dentro de la participación ciudadana, generador de prácticas distintas y distintivas al dar a conocer las opiniones políticas, el consumo, etc. llegando a esquemas de clasificación, principios de visión, de división y aficiones diferentes; ellas establecen las diferencias entre los bueno y lo malo, entre lo correcto de lo que no lo es, variando de esta forma el comportamiento de los sujetos por sus prácticas habituales. 

Lo esencial del asunto es el nivel de percepción de todas estas diferencias, por parte de los individuos, ya que las diferencias en las prácticas expresadas en las opiniones se traducen como diferencias simbólicas y conforman, el verdadero lenguaje; elaborando de dicha forma un sistema de signos distintivos. El mundo social con sus divisiones, realizadas por sus componentes, lo hacen porque tienen que construirlo tanto individual como colectivamente, en la cooperación y en el conflicto dado que esto no tiene lugar en el vacío social.

El espacio social es la realidad primera y última, debido a que sigue ordenando las representaciones que los agentes puedan tener de el, pero este es tomado desde el punto de vista situado en el espacio social a partir de la perspectiva definida por su forma y contenido y por la posición objetiva que el actor social tiene o posee. Lo anterior se encuentra en directa vinculación con el capital político, social, económico y cultural que tienen los sujetos sociales al momento de realizar estas apreciaciones. 

LA BUROCRACIA, UNA LIMITANTE DE PARTICIPACION SOCIAL Y CIUDADANA

Si bien el individuo participa socialmente, a través de sus prácticas y apreciaciones en un determinado espacio social, esto se ve limitado por la burocracia al impedir el total ejercicio de derechos ciudadanos y de participación social. La idea de la obsolescencia de la propiedad preside la teoría social del siglo XIX, el que es tratado por autores como Sain-Simon y Marx desde su concepción de transformación revolucionaria del capitalismo; a la vez es vista posteriormente en la obra de Durkhein, Bell, Touraine, entre otros. En la actualidad ella se expresa en las teorías tecnocráticas de la sociedad.

En la sociedad postindustrial hay una nueva forma de conocimiento, la que adquiere cada vez más importancia, esta es el “conocimiento teórico”, que se caracteriza por ser abstracto y altamente codificado y este es aplicado a un amplio espectro de circunstancias; su relevancia es tal debido a que, permite una continua innovación y un desarrollo auto-sostenido, los que derivan en el procesamiento de información y planificación social, a través del control y dirección del progreso técnico en una escala sin precedente. Esto es algo posible y necesario para quien dirige todo el proceso.

De todo esto nace la sociedad programada que se caracteriza, porque curso y desarrollo se encuentran gobernados por la aplicación sistemática del conocimiento técnico a fines sociales y económicos predeterminados, esto no quiere decir que todos los individuos actúen como o se conviertan en tecnócratas, pero lo real es que los tecnócratas, son las personas que toman las decisiones importantes que afectan a toda la sociedad. Por dicho motivo las medidas políticas que conciernen a todos los sujetos, pasan a manos de estos que son empleados por la autoridad política; dado lo anterior las complejidades de la vida social y económica adoptan un carácter técnico.

Los tecnócratas se convierten por lo tanto en la nueva clase dominante en la sociedad postindustrial de lo cual nace el conflicto por los efectos alienantes de la subordinación a las decisiones tecnocráticas; el economicismo va perdiendo cada vez más relevancia ante el control tecnocrático, que es el principal conflicto en la sociedad por sus consecuencias a todo nivel. Este tipo de conflicto no se reduce a la sociedad capitalista, debido a que los imperativos tecnocráticos se sienten en cualquier sociedad avanzada técnicamente.

La tecnocracia en el ámbito de la participación social, no es solo la aplicación de técnicas para la solución de problemas, sino que es un ethos penetrante y una concepción del mundo que subsume  tanto la estética, la realidad, la religión y el pensamiento tradicional, bajo el modo racionalista, llegando a ser un ethos omnicomprensivo; mediante todo lo cual se va constituyendo en una clase ascendente que ostenta o accede al poder.

Las teorías tecnocráticas son atractivas debido a que reflejan algunos de los rasgos más sorprendentes y distintivos del mundo contemporáneo, los movimientos estudiantiles, los ciudadanos, los sociales, etc. son expresiones de una contracultura, los cuales ponen de manifiesto la necesidad de participar y de actuar en la sociedad; a pesar de todo las decisiones tomadas en la tecno estructura facilitan o limitan la competencia de las medidas forjadas en niveles superiores, mas no significan una limitación a su capacidad para hacer prácticas las medidas ya tomadas.

Las incidencias de la tecnocracia en la realidad social y que juegan en contra de la participación ciudadana son: 

1) La transmisión de la cultura material e ideológica desde una realidad a otra y de las relaciones de subordinación o dominación políticas.

2) La preeminencia de la técnica o de la organización económica en sentido amplio, transformándose en el motor del desarrollo social. Por lo tanto la burocracia y/o tecnocracia incide de tal forma que no permite un adecuado ejercicio de la ciudadanía por las consecuencias que genera en la realidad social de los individuos, debido a que estos se sienten incapacitados o cohibidos parcial o totalmente al momento de participar socialmente en una sociedad, que esta tan planificada u ordenada a partir de determinados criterios técnicos- sociales y económicos.

Por todo lo antes mencionado es necesario fomentar la participación y el ejercicio de la ciudadanía a la sociedad civil, ya que ella siente la necesidad de expresarse a través de distintos canales a pesar de las limitaciones existentes en la actualidad. Para tal cuestión es necesario que la democracia actúe certeramente en la sociedad, fomentando la participación social y la ciudadanía en toda su expresión al vincular ambos aspectos en la actualidad, siendo ambos preponderantes para el desarrollo de la sociedad civil y política en todos sus estamentos sin distinción alguna de clase, grupo y/o genero, logrando así tanto la plena identificación social como la solidaridad al compartir los mismos ansias para con los sujetos socioculturales. 

CONCLUSION.

Al finalizar podemos apreciar como la sociedad civil en su conjunto valora el rol de la opinión pública al propiciar una serie de iniciativas que son de gran uso para que ella se desarrolle y practique su ciudadanía a como de lugar, la opinión pública se constituye un su valuarte al considerar como esta actúa en el seno de la sociedad al promover una ciudadanía crítica que responde responsable y fundamentadamente a la sociedad política que se encuentra dominada en su mayoría por el mercado en todo ámbito, debido a que considera que este va a solucionar todos los problemas sociales y estructurales de la sociedad; vemos como desde la filosofía la opinión pública es profundizada al desarrollar sus aspectos ampliamente, destacando lo primordial que es ella al configurar una serie de ideas que dan el sentido real al ejercicio de esta en la realidad social al poder expresar sus juicios críticos frente a lo que no les parece adecuado o bien proponiendo nuevas concepciones en el complejo mundo social que nos corresponde habitar reduciendo su complejidad en pro de una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos/as de la sociedad, sin distinción alguna.

Otro aspecto que la opinión pública da es el incremento de la participación social y ciudadana el poder los entes sociales expresar y participar activamente en su comunidad, ya que se unen para conseguir sus objetivos con el fin de ser tomados en cuenta por las autoridades políticas, sin embargo la mayoría de las veces sus demandas no son escuchadas o entendidas como deben ser lo cual lleva la formulación de movimientos sociales, colectivos, ciudadanos, etc.  que buscan una solución a sus problemas concretos; estos desembocan de variadas maneras por sus demandas y nivel de organización, mas siempre logran dar a conocer el estado real de la ciudadanía frente a las políticas gubernamentales y sociales adoptas por los que ostentan el poder dentro de la nación. Es menester tener en cuenta dichas acciones, porque  a través de sus opiniones públicas civiles van imponiendo los temas que realmente interesan en la sociedad en los medios de comunicación, desarrollando una serie de actos que hacen tomar consciencia e identificarse con sus demandas, mas siempre de manera responsable y organizada no amparando la violencia mediática, física ni política frente a estas cuestiones que demuestran lo relevante que es una ciudadanía crítica que de a conocer estos temas, junto con proponer ideas/fuerzas de gran contenido sociocultural. 

A la vez hay que tener en cuenta que todo esto es resultado de un habitus a participar y a ejercer los derechos ciudadanos y sociales que todos ostentan, generando una participación social adecuada al poder expresar sus puntos de vistas contra una burocracia y tecnocracia que impiden que la opinión pública ciudadana civil sea escuchada al complejizar todo con sus parámetros técnicos- políticos, diluyendo así a la democracia que impulsa la participación social de todos los actores sociales, creando por lo tanto un tipo particular de esta donde el habitus no es tomado en cuenta, al ser considerado como amenazante para el desarrollo democrático. Todo esto hace nacer un tipo de ciudadano particular él cual reflexiona y da los primero pasos para que la sociedad se modifique con el objeto de sea más justa, al ejercer sus derechos sumado a la motivación que entrega a los demás para que se organicen en pro de un beneficio colectivo. 

Todo esto hace ver lo relevante que es la opinión pública en la sociedad, ya que establece distintos modos de hacer valer los derechos sociales y civiles que tanto ha costado ganar en la historia, mediante esto podemos comprender lo fundamental que es opinar y ejercer una ciudadanía crítica en donde los movimientos sociales o bien colectivos promueven que los sujetos piensen a cerca de sus problemáticas más cercanas, junto con establecer formas de participar activamente en la sociedad al poder expresar sus opiniones públicas sin temor a ser sancionado, al tener un buen fundamento, al ser consciente, responsable y sobre todo promover que los ciudadanos/as ejerzan con valentía sus derechos a todo nivel, con el norte de que la realidad social sea  más justa y equitativa; es aquí donde la sociedad civil debe tener una función organizada como certera para plantear sus demandas frente al ente gubernamental, obteniendo resultados que favorezcan a ambas partes, propiciando de tal forma el desarrollo, interacción y práxis social para todos/as los entes que componen la sociedad.

NOTAS

[1] Habermas, Jurgen: “Historía y crítica de la opinión pública”. Ed. Gustavo Gil, Barcelona 1981.
[2] Inmanuel, Kant: “La paz perpetua”. Apéndice II.
[3] Noe. Marcela: “Ciudadanía y Políticas Públicas”. Nociones de una Ciudadanía que crece. Flacso, Ediciones  Lom 1998. Chile.
[4] Idem.
[5] Idem.
[6] Sain, Fabián: “Democracia y democratización. Actores, condiciones históricas y redefinición teórico conceptual”. Cuadernos de Investigación, Nº 1. Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, Octubre 1996.
[7] Mounier, Emmanuel: “ El Personalismo”. Editorial Universitaria, Buenos Aires, 1968.
[8] Bourrdieu, Pierre: “Razones Prácticas”. Cap. 1 Espacio  social y Espacio simbólico.  Edit. Anagrama, Barcelona, España 1997.
 
 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: