Neoliberalismo: Plataforma programática del capitalismo actual

Por: Pedro Alfonso Leonard y Willman Cedeño Chávez
Fuente: www.cubasocialista.cu/

Orígenes del neoliberalismo.

El neoliberalismo tiene su basamento teórico en el liberalismo económico de finalesdelsiglo XVIII, principios del siglo XIX, teoría que fue expresión del propio desarrollo capitalista en su afán por liquidar la excesiva tutela y trabas feudales.

En sus inicios y desde el punto de vista político el liberalismo se definió como una concepción pluralista, con una lógica de pensamiento que reúne un conjunto de ideas defensoras de los derechos del hombre, sin embargo lo único que da coherencia y unidad a este movimiento es su proyecto emancipador de la opresión feudal, pues en la práctica aparecen los intereses contradictorios de los diferentes sujetos en su lucha por el poder y resulta excluyente en la aceptación de otras posibles interpretaciones y soluciones a los problemas sociales.

La concepción liberal tiene como ideas claves: orden natural, hombre económico, egoísmo económico, comunidad comercial, competencia perfecta. De donde parten los pilares básicos del liberalismo económico.

La desregulación estatal (doctrina de gobierno limitado y restringido a asegurar las funciones básicas de la organización de la sociedad), la privatización, y el libre comercio.

Los orígenes del neoliberalismo se remontan a finales de la Segunda Guerra Mundial y su génesis como movimiento intelectual y luego como ideología hegemónica, están en el libro de Friedrich Hayek, “Camino de servidumbre”, escrito en 1944, donde Hayek hace una advertencia acerca del peligro que representa la acción interventora del Estado en las relaciones económicas que los individuos y empresas establecen. Fue una reacción política y teórica contra el naciente Estado Benefactor e intervencionista, que según Hayek promueve el “igualitarismo” , la pérdida de la libertad no solo económica sino también política de los ciudadanos y destruye la competencia, mecanismo vital para la prosperidad de todos, pues la desigualdad según Hayek y sus seguidores es imprescindible para el desarrollo del sistema.

El valor central de la doctrina neoliberal es la competencia, no solo entre empresas y naciones sino también entre las personas, cuya valía se limita a la capacidad de estos de generar ingresos, a sus éxitos en el mercado.

Aspectos de la realidad histórica mundial, tecnológica y regional que determinan el impacto generalizado del neoliberalismo.

LA ACTUAL REVOLUCIÓN CIENTÍFICO—TECNOLÓGICA Y SU UTILIZACIÓN POR EL CAPITALISMO EN SU NUEVA OFENSIVA GLOBAL.

Las nuevas tecnologías de la comunicación e informática y el desarrollo de los medios de transporte, han permitido el fraccionamiento de los procesos productivos y el manejo de la informática para conocer el comportamiento de los precios de los distintos factores que intervienen en la producción a lo largo y ancho del planeta. Se incrementa el papel de las pequeñas empresas y microfirmas, que utilizan mano de obra y materias primas baratas, al servicio de las grandes corporaciones. Los países industrializados y las transnacionales buscan mano de obra barata, recursos básicos, y mercados que le permitan operaciones rentables para la venta de bienes y servicios y amortizar la tendencia al declive de la tasa de ganancia.

Las decisiones sobre la localización de las empresas se toman a partir de los menores precios que puedan representar y mayores beneficios para la estrategia global de las grandes transnacionales.

Esta expansión del capital a escala mundial, gracias a los avances de la tecnología, requiere la eliminación de las fronteras y la reducción de las barreras arancelarias, especialmente en los países más pobres.

El desarrollo de las fuerzas productivas permite la incorporación de los recursos de la periferia subdesarrollada en función de un proceso de acumulación a escala global, en el que los principales beneficiarios se encuentran en los países desarrollados del centro del sistema capitalista.

El neoliberalismo es un modelo de desarrollo capitalista, él da respuesta a la reproducción del capitalismo como sistema y por tanto reproduce las relaciones de exclusión y subordinación de unos países sobre otros, de los más poderosos sobre los menos poderosos.

EL PODER HEGEMÓNICO ADQUIRIDO POR EL CAPITALISMO, TRAS EL DERRUMBE DEL MODELO DE SOCIALISMO REAL EN EUROPA ORIENTAL Y LA URSS.

El derrumbe del socialismo en la URSS y Europa del Este dejó a una inmensa mayoría de países atrapados en las garras de la teoría y la práctica neoliberal, con graves consecuencias para sus pueblos. La utopía del libre mercado como solución a los graves problemas económicos y sociales se generalizó. El capital financiero prometía prosperidad rápida y atraía a un enorme número de personas para quienes el control estatal significaba subdesarrollo, burocracia y la supervisión represiva de la vida cotidiana. El regreso de la Unión Soviética y Europa del Este al capitalismo significó una derrota histórica para las fuerzas que buscaban una alternativa viable al capitalismo, y un triunfo para las fuerzas más retrograda, defensoras de la alternativa neoliberal de desarrollo.

Las particularidades de la transición a la democracia en América Latina en medio de la crisis de la deuda, con prescripciones y propuestas políticas y económicas neoliberales.

El neoliberalismo mostró una enorme compatibilidad con formas políticas antidemocráticas: regímenes dictatoriales y autoritarios, con formas de democracia: de continuidad democrática [Costa Rica] o de tránsito hacia la democracia desde la dictadura [Brasil, Uruguay]. No se excluye la posibilidad de que el neoliberalismo pueda favorecer un movimiento de la democracia a la dictadura, dado los graves problemas sociales que enfrenta la región.

En este sentido es difícil establecer una relación directa entre las políticas económicas neoliberales y la orientación de los estados hacia la democracia, lo que si resulta evidente es que en todo caso la ideología neoliberal prioriza los elementos formales de la teoría de la democracia y los aspectos constitucionales y constitutivos vinculados a los procesos electorales, toma de decisiones y estructura política. Al mismo tiempo que los aspectos vinculados con el contenido de la democracia se reducen, fundamentalmente los relacionados con la justicia social y la soberanía en el caso de América Latina. En algunos casos la pérdida de los elementos de contenido se da sin que se modifiquen los aspectos formales.

El neoliberalismo es la negación de la democracia en el sentido estricto de lo que este concepto encierra; pues constituye un instrumento de dominio que se vincula fundamentalmente a la competencia política y a la sucesión de gobernantes, cerrando las opciones a los pueblos. La “democracia neoliberal” está vacía en su contenido, al abandonar el Estado parte significativa de sus responsabilidades hacia el conjunto de la sociedad y los intereses nacionales, al renunciar a la justicia social y abrazar las ideas de la “soberanía limitada” ante los intereses de las grandes potencias y su permanente intervención e injerencia en los asuntos internos de los Estados.

El neoliberalismo conduce al establecimiento de un modelo de democracia que responde en primer lugar a los intereses de los que tienen la riqueza y el poder independientemente de que la envoltura del Estado sea el régimen democrático—parlamentario o el autoritarismo. La implementación de la ideología neoliberal exige un cambio de mentalidad de la ciudadanía de manera que los intereses privados se perciban desvinculados de los intereses públicos, de tal manera que la política se convierta en algo privativo de los sectores privilegiados. La sociedad debe funcionar sobre la base de los intereses individuales supuestamente sincronizados con el mercado.

NEOLIBERALISMO Y ESTADO.

El Estado — Nación nace como un resultado de la centralización administrativa exigida por la dinámica del capitalismo en su evolución mercantil y es reforzado por las nuevas exigencias políticas propias del desarrollo del mercado en la fase industrial del capitalismo. La mundialización de la economía amenaza la eficacia de los estados nacionales, ya que muchas de las decisiones económicas le son inaccesibles al ser la regulación económica internacional cada vez más privilegiada y elitista. En el plano nacional el neoliberalismo propone retirar los medios de intervención estatal a través de la privatización, la desregulación y los programas de ajuste estructural.

De acuerdo a la lógica neoliberal el Estado es un obstáculo a la eficiencia del sistema de mercado, frenando la acumulación y obstaculizando la libre circulación de bienes y capitales. Se propone la privatización no sólo de las actividades económicas, sino que se propone una política de austeridad con el objetivo de reducir los gastos públicos. Conjuntamente con la crítica severa al estado, el neoliberalismo propone que las empresas, fundamentalmente las transnacionales, ocupen una parte importante del espacio público, despojando al estado de parte importante de su papel regulador.

En su afán de culpar al Estado de todos los males del capitalismo contemporáneo y aislarlo de la economía argumentan que las regulaciones gubernamentales a la producción y al comercio, la protección al medio ambiente, a la salud y la seguridad pública son excesivas, afectan los precios, hacen incosteable y poco factible la innovación y el cambio tecnológico apareciendo una tendencia declinante de la productividad del trabajo.

De aquí que argumenten la necesidad de restringir al Estado impositivo, regulador, benefactor y de volver a la primacía del mercado (mecanismo autosuficiente e instrumento de eficiencia económica), a la libre movilidad del capital, a la libre empresa y el libre comercio como elementos reguladores de la economía nacional e internacional.

La práctica demuestra que la economía capitalista, en contradicción con la teoría neoliberal, reclama una mayor intervención del estado. El Estado juega un papel importante en el aseguramiento de las condiciones generales de la rentabilidad y la reproducción del capital al responder por elementos tales como la infraestructura, el transporte, las comunicaciones, la educación, la salud pública; elementos esenciales en reproducción del capital y la fuerza de trabajo.

El neoliberalismo no es más que la privatización del Estado por parte de los principales grupos de poder en detrimento de los intereses de las grandes mayorías.

Las propuestas de Estados — mínimos que proponen los representantes de las grandes transnacionales a los países del Sur persiguen el objetivo de que sean recolonizados por los intereses privados internacionales bajo el velo de la privatización, la desregulación, deslocalización, y la utilización de las ventajas comparativas. El debilitamiento del Estado constituye una condición importante para la creación de condiciones para la reproducción global del capital.

NEOLIBERALISMO Y DESESTABILIZACIÓN SOCIAL.

Los procesos inducidos por el neoliberalismo son desestabilizadores en cada país e internacionalmente: Se desmantela el sector público. Procedimientos de desregulación, que implican por ejemplo reducción en los controles sobre los recursos. Redistribución regresiva de la riqueza. Movilizaciones para recuperar el empleo, la capacidad adquisitiva. Hay un retorno a formas más salvajes, cuando grandes porcentajes de la población son desplazados desde la economía formal hacia la informal. Degradación ambiental acelerada por masas que intentan regresar a la naturaleza virgen para sobrevivir. En el otro extremo, en el superior, hay procesos de acumulación de riquezas, se cultiva la codicia y el egoísmo. El lucro de por sí es el único camino viable.

El neoliberalismo, fenómeno de la modernidad, no elimina los problemas estructurales de países subdesarrollados sino que los profundiza, él representa una opción política para la defensa de aquellas estructuras sociales e intereses que se corresponden con el compromiso ideológico que lo sustenta. En lo económico reproduce las relaciones de sumisión y subordinación, en lo social genera diferenciación social cada vez mas profunda y en lo político desencadena la ingobernabilidad.

CONCLUSIONES.

El neoliberalismo constituye una ofensiva generalizada de los círculos de poder imperialistas sobre todo el pensamiento progresista y de forma particular contra el marxismo, tratando de limitar en nuevas circunstancias históricas la enorme influencia que ha tenido Carlos Marx en el mundo de las ideas y el pensamiento, desde la filosofía, la economía y la ciencia política hasta las concepciones de millones de ciudadanos en todo el mundo.

Aún a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, cuando muchos consideran que el impulso del marxismo se encuentra agotado, buena parte de los intelectuales continúan definiéndose vivamente en función del marxismo. A favor o en contra, pero difícilmente de manera indiferente. Los impactos negativos generados por las políticas neoliberales plantean la necesidad de relanzar a planos superiores los estudios teóricos marxistas sobre la realidad capitalista contemporánea, pues muy a pesar de sus detractores, el marxismo continúa siendo una herramienta imprescindible para la comprensión de las principales tendencias del mundo actual.

La estrategia neoliberal sostiene la necesidad de que la economía nacional se abra hacia el exterior, es decir, que haga de las exportaciones la fuente básica de su dinamismo; que favorezca al máximo la entrada de capitales extranjeros pues en la ausencia de recursos internos, no queda otra alternativa que estimular el ingreso del capital transnacional.

El neoliberalismo implanta nuevos patrones de acumulación y de dominio capitalista, extendiendo mecanismos supranacionales que favorecen la injerencia de grandes potencias en los asuntos internos de otros de otros países, a la vez desregula las economías de los países subdesarrollados y logra mayor subordinación del Estado al mercado. Todo ello se une al establecimiento de una seudodemocracia que reduce las libertades políticas al voto para elegir autoridades de gobierno al tiempo que preserva y coadyuva a renovar los patrones de acumulación capitalista y los ajustes estructurales que dan mayor aire al sistema a costa de una mayor polarización social y de limitaciones a los derechos económicos y sociales de la mayoría de la sociedad.

Cuando Carlos Marx sentenció en 1845 que “los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de modos distintos, ahora toca transformarlo”, daba un contenido práctico concreto a los ideales de emancipación y cambio político sustentados por pensadores sociales y que reflejaban las aspiraciones de millones de oprimidos a la justicia, la solidaridad y la equidad social. La transformación revolucionaria de la realidad continúa siendo una necesidad para millones de desposeídos en todo el mundo, más imperiosa aún por el agravamiento de las injusticias y la inequidad al interior de los países y entre naciones profundizadas por las actuales políticas de los círculos de poder imperialistas.
 

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