El socialismo continúa siendo la alternativa

Por: Adolfo Sánchez Vázquez
Fuente: Entrevista realizada por Karina Avilés

Profesor desde hace 50 años en la máxima casa de estudios de México y autor de más de 25 libros, el filósofo habla con La Jornada sobre la situación de la izquierda en América Latina y Europa. Desgraciadamente, dice, la idea de la opción social se ha perdido y hoy pagamos las consecuencias de políticas devoradoras.

Desde su juventud, el pensamiento de Adolfo Sánchez Vázquez ha aspirado a una sociedad más justa, más igualitaria, más libre y más digna, vocación plasmada en una obra que ha recogido una serie de reconocimientos; el último, el doctorado honoris causa de la Universidad de Buenos Aires. Fiel a su aspiración, el filósofo afirma que hoy, más que nunca, la alternativa al capitalismo continúa siendo el socialismo. Por difícil que parezca, dice, “no podemos renunciar a ella; al contrario, nuestro deber es reivindicarla”.

Sánchez Vázquez, el maestro de muchas generaciones de alumnos que en los pasados 50 años han pasado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y uno de los pensadores cuya preocupación constante ha sido reflexionar sobre las cuestiones planteadas por el marxismo, destaca que “el socialismo no ha fracasado. Lo que ha fracasado es un sistema social que pasaba por socialista sin serlo”. Precisa que estar contra el sistema neoliberal es estar contra el capitalismo, lo cual significa desear una alternativa social.

En una charla con La Jornada, con motivo de su reciente distinción, lamenta que una de las características de la izquierda, no sólo en América Latina sino en otros países en general, sea haber abandonado la reivindicación socialista para tratar de situarse en los cambios posibles dentro del sistema, “perdiendo la perspectiva de que la alternativa verdaderamente emancipatoria tiene que venir de un sistema que destruya las bases fundamentales del capitalismo”.

Hace apenas unos días, en un auditorio lleno de estudiantes, académicos e intelectuales, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Sánchez Vázquez hablaba, precisamente, sobre su anhelo que mantiene vivo, no obstante “el horizonte incierto y oscuro de nuestros días”: una sociedad en la que “los seres humanos sean los verdaderos sujetos de sus condiciones de existencia y dejen de ser los simples objetos, medios o mercancías que son en estos tiempos neoliberales de omnipotencia del mercado y de avasallante globalización”.

En su departamento, platica sobre su distinción que conduce a una vida y obra enmarcada, en sus orígenes, en el exilio español republicano en México y en la posibilidad, desde entonces, de desarrollar sus reflexiones en la Universidad Nacional Autónoma de México.

El Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires le otorgó por unanimidad el doctorado honoris causa, a propuesta de la Facultad de Ciencias Sociales. Con este reconocimiento suman siete los doctorados honoris causa que Sánchez Vázquez ha recibido en distintas universidades del país y del extranjero.

La ceremonia, en la capital argentina, fue sencilla. En su discurso de investidura, escrito con su puño y letra, se lee: “…después de haber vivido muy joven la dolorosa y trágica experiencia de la guerra civil que nos fue impuesta por el fascismo nacional y extranjero, circunstancias, pues, del exilio al que pudimos acogernos gracias al gesto hospitalario del general Lázaro Cárdenas, gesto que -por cierto- se repitió años después con los argentinos que pudieron exiliarse en México.”

Más adelante, Sánchez Vázquez, como siempre lo ha manifestado, expone otra de las circunstancias por las que su obra ha sido posible: la Universidad Nacional, y en ella la aplicación de los principios de libertad de cátedra, de pensamiento y de investigación. “De otra manera -añade- un marxista como yo no hubiera podido efectuar la obra que ha realizado.”

En la semblanza de Sánchez Vázquez, expuesta por el director de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Federico Schuster, se destaca, de manera especial, su labor docente en la UNAM a lo largo de 50 años, así como su extensa y fecunda obra de investigación recogida en más de 25 libros, las principales aportaciones en el campo de la estética, de la filosofía moral y política y en el pensamiento marxista, y en este último punto la contribución a una renovación del marxismo con su Filosofía de la praxis y sus críticas al socialismo real.

Durante la plática, Sánchez Vázquez manifiesta que la izquierda en América Latina sufre, en primer lugar, las consecuencias del derrumbe del socialismo real, “que pasaba falsamente por ser una alternativa emancipatoria y liberadora”. Desgraciadamente, durante muchos años, lo que no es socialismo se presentó como tal y “en cierto modo se ha desacreditado”, indica.

Por ello, enfatiza, es necesario plantear la reivindicación de la idea misma de socialismo, de “denunciar cualquier injusticia que se produzca en el marco del capitalismo, porque aunque no esté cercana la perspectiva de un cambio radical de la sociedad estamos obligados a denunciar, a luchar contra toda injusticia, contra toda infamia capitalista”.

El socialismo, hoy día, se hace más necesario que nunca porque el capitalismo no puede resolver, sino agravar, los problemas fundamentales que están generados por su propia estructura: la desigualdad social, el desnivel entre los pueblos llamados desarrollados y los pueblos no desarrollados y la pobreza, mismos que han aumentado a niveles no antes vistos, destaca.

El filósofo llama la atención: “Hoy nadie habla de socialismo. Se habla de neoliberalismo, pero no se dice que éste es la fase del capitalismo de dominación del capital financiero”. En la actualidad existen, en muchos casos, posiciones anticapitalistas, “pero en cierto modo sin pronunciarse abiertamente por la necesidad de esta alternativa que a mi juicio continúa siendo el socialismo”.

Manifiesta que en la izquierda la idea de esta alternativa social ha desaparecido de las reivindicaciones y de los programas. “A mi juicio una de las características de la izquierda no sólo en América Latina, sino también en Europa, es haber abandonado esta reivindicación y tratar de situarse en los cambios posibles dentro del sistema, pero perdiendo la perspectiva de que la alternativa verdaderamente emancipatoria tiene que venir de un sistema que destruya las bases fundamentales del capitalismo.”

Una política de izquierda, apunta, no puede ser “puramente pragmatista” y no se puede concebir sin el valor de la igualdad, de la justicia social, de la dignidad humana, de la defensa incondicional de los derechos humanos. Esto es lo que le da contenido moral a la política, destaca.

Sánchez Vázquez expresa que “estamos pagando la consecuencia de la aplicación de la política de privatización a todo trance impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI)”, con la particularidad de que el FMI, como se ve en Argentina, “no da ni un clavo para sacar al país” de la situación en la que vive, pese a que contribuyó a provocarla.

Sin embargo, precisa, no todo ha sido generado por la política implacable y devoradora del FMI, sino por la corrupción política que “es un mal que alcanza a toda América Latina”. De ahí que la consigna en Argentina sea que se vayan todos los políticos que han estado en el poder durante los últimos años.

El filósofo señala que el socialismo es una alternativa difícil pero no imposible y la historia no está escrita. .

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