El golpe de Escalona a la ciudadanía

Por: Hugo Guzmán
Fuente: http://www.elciudadano.cl (16.11.12)

Frases mediáticas de impacto, falacias, menosprecio y descalificación, fue el método escogido por el senador socialista Camilo Escalona para desacreditar la demanda ciudadana de una Nueva Constitución y de generar una Asamblea Constituyente. Se fue por debajo del argumento intelectual, académico, proyectivo, del debate de altura y la constatación de la demanda social. Como cuando agredió a su colega de coalición José Antonio Gómez (PRSD) por provocar las primarias presidenciales en la Concertación.

Pareciera que Escalona deja las vías del análisis ponderado para sus columnas de la página web del Senado (del cual es Presidente), para sus tratativas con la derecha (que lo calificaron de “estadista”) y para fortalecer el proyecto de alianza con la DC en un intento hegemónico.

Ante las propuestas ciudadanas, sociales y de sectores políticos de Izquierda y progresistas, el tono es otro. Una suerte de desprecio surge de sus cuerdas vocales y se percibe la arrogancia, como lo tachó el economista Manuel Riesco. Algo que se critica a los personeros concertacionistas de niveles altos y medios, sobre todo cuando estaban en el gobierno.

En la Cumbre Social por un Nuevo Chile, más de 300 dirigentes de decenas de organizaciones de la sociedad civil exigieron Asamblea Constituyente y Nueva Constitución; hace años que existe el Movimiento por una Asamblea Constituyente; dos colectividades de la Concertación, el PPD y el PRSD apoyan la iniciativa, así como sectores de la DC; el Congreso del PS, donde milita Escalona, aprobó la realización de una Asamblea Constituyente; el PC, el MAS, el MAIZ, la IC, Igualdad y otras organizaciones políticas respaldan la iniciativa, al igual que la CUT, la Anef, el Colegio de Profesores, la Fech, etc. Son incontables los académicos, intelectuales, artistas y centros de estudio que expresaron la necesidad de avanzar hacia una Constituyente y una Nueva Constitución en Chile. La demanda es para que cambie el marco institucional que genera injusticia e inequidad electoral, económica, laboral, social, educacional, etc.

¿Qué dijo Camilo Escalona ante todos esos y todo eso? “Yo no quisiera que el tema de la Asamblea Constituyente fuera una especie de droga que nos haga olvidar los problemas políticos, que son los decisivos”. Espetó: “O sea que nos pongamos a fumar opio en un escenario ficticio, inexistente, de una crisis institucional que no existe, de una Asamblea Constituyente que no se va a constituir nunca”. Criticó a los comunistas por ese proyecto. Puntualizó que “estoy en contra de que nos desviemos de nuestra tarea esencial”. En esa línea precisó: “Considero que es desviar lo que hay que hacer en el próximo gobierno”.

Lo de la droga y fumar opio es un efecto mediático destinado a saltarse el argumento conceptual; lo de los comunistas es una falacia porque la Asamblea es una iniciativa ciudadana, social y de amplios sectores; el menosprecio y la descalificación radica en omitir y despreciar la expresión de un sensible y mayoritario sector del país y determinar que no hay crisis institucional pese a lo que dice la opinión pública.

Que para él no sea un tema político decisivo el avanzar en cambiar la Constitución dejada por la dictadura, lo coloca en un ala distinta al movimiento de la sociedad civil, del progresismo y de la Izquierda (a la cual, por lo demás, no pertenece).

Sin embargo, hay algo decidor y preocupante. Que esa iniciativa desviaría lo que hay que hacer en un eventual futuro gobierno de la actual oposición. Todo el mundo sabe que esa posibilidad radica en mucho que Michelle Bachelet sea la candidata. ¿Adelantó Escalona que trabajar por una Nueva Constitución no será prioridad de la posible futura Presidenta? ¿Quiso establecer que la Asamblea Constituyente no será materia del programa de Bachelet y de su equipo cercano? ¿Descartó que los bacheletistas vayan a respaldar profundas reformas institucionales?

Camila Vallejo, la líder juvenil/estudiantil manifestó: “Yo dudo que esto (la Constituyente y avanzar a otra Carta Magna) esté garantizado hoy día con Bachelet, por los pronunciamientos de Escalona”.

El economista Manuel Riesco, indicó que “lo principal (…) es que me parece basada (la declaración del dirigente del PS) en un error de apreciación serio, que de imponerse en el seno de la oposición, puede conducir al poderoso movimiento progresista que se levanta en el país a un despeñadero”.

El presidente del PC, Guillermo Teillier, manifestó que “lo importante es que no se puede cerrar la discusión sobre transformaciones profundas que pide la ciudadanía”.

En realidad, todo indica que si vence la postura de Camilo Escalona al interior de la Concertación y a ella se suma Michelle Bachelet, eliminando del programa y de los objetivos políticos centrales la Asamblea Constituyente y la Nueva Constitución, no podrán contar con el respaldo de amplios sectores de la sociedad y del movimiento social, y pondrán en jaque un eventual acuerdo opositor.

Quizá Escalona piensa que no lo necesita. Y se amarre a la tesis (seguida por personeros cercanos a él) de que en segunda vuelta tendrán igual a todos votando por ellos… para derrotar a la derecha. Pero es probable que el tema de la reforma institucional también sea exigido en un pacto para la segunda vuelta y que, además, la tesis falle.

Hay, por lo demás, un tema de fondo. Resalta la postura enfática de oponerse a este tipo de modificación en el país, porque la Constitución heredada de la tiranía (por mucho que lleve ahora la firma del ex presidente Ricardo Lagos, que mandó a Escalona a una oficina en el subterráneo de La Moneda) establece una serie de normas que atentan contra derechos electorales, civiles, sociales, laborales, etc., de la gente.

El saneamiento del sistema democrático chileno pasa, necesariamente, por una institucionalidad que permita un país mejor. Eso es lo que entiende una mayoría de la sociedad chilena.

Otro asunto no menor, es si desde la Concertación las posturas de Escalona saldrán reforzadas. Si es así, de nueva cuenta esa coalición se verá alejada de centrales demandas sociales y por tanto dará continuidad al consenso con la derecha y al dique para las reivindicaciones de la sociedad civil.

Por eso, parafraseándolo, cabe la pregunta de qué estará fumando Camilo Escalona.

Por Hugo Guzmán R.

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