La estafa de la paz paramilitar

Por: losindignados
Fuente: http://www.comunidad.semana.com (13.11.12)

Para todos es ya claro que el paramilitarismo fue una estrategia del poder con la participación activa y directa de sectores del gobierno, el narcotráfico, la empresa privada, el latifundio, el clientelismo político, las multinacionales. Fue una alianza macabra para imponer una nueva era de violencia en Colombia por alrededor de 10 años (1995-2006).

Era una guerra civil preventiva de las que recomiendan los manuales del ejército norteamericano, nuestro maestro y guía. Sus objetivos acabar con la iniciativa política que venían tomando los sectores independientes y de izquierda en el contexto de la descentralización y la reforma Municipal, imponer la apertura económica que había iniciado el gobierno Gaviria, acaparar y controlar los territorios y las tierras susceptibles de macroproyectos y naturalmente desarrollar la guerra sucia contra el movimiento social y político de los sectores populares, todo a nombre de la confrontación a las FARC, este ultimo objetivo, que aunque secundario fue el que sirvió de pretexto.

Fue un proyecto de extrema derecha gestado desde Antioquia con participación de la gobernación, lo que quedaba del cartel de Medellín con los perseguidos por Pablo Escobar “Los Pepes” a la cabeza,, sectores del ejercito y la policía, del latifundio del Magdalena Medio, Bajo Cauca y sur de Córdoba y toda la zona Bananera de Uraba. Sobre decir que contaba con la complicidad y la anuencia de todo el gobierno nacional, ese fue el secreto de su éxito.

Extendido a todo el país se tomo las corporaciones publicas y llego hasta la presidencia de la republica y como el fenómeno amenazaba con desbordarse, se decido desde su instancia de dirección “los doce notables”, que no son los doce apóstoles de Yarumal, que siguen sin desmovilizarse, a los cuales la cúpula paramilitar consultaba y pedía autorización, según “Don Berna” que si tenia por que saberlo.

La desmovilización paramilitar, tuvo pues como objetivo recuperar el control de los instrumentos de guerra sucia, de terror y de control territorial y no desmantelarlo. Por eso solo se desmovilizaron parte de los jefes paramilitares, parte de los mandos medios y de los sicarios. Ninguno de los parapoliticos, de los funcionarios del gobierno y ninguno de los empresarios que participaron, hicieron dejación del uso indebido de las armas; y los que no fueron desenmascarados por la Justina siguen allí, en los pueblos, en las ciudades, en las oficinas ejerciendo el control de la población desde las sombras, por el terror que inspiran y porque sus actores siguen allí y siguen actuando. El fenómeno paramilitar continúa y desde el establecimiento se sigue haciendo todo lo posible por protegerlo; se desmonta la investigación de la parapolitica, se busca la ampliación de los fueros y en consecuencia de la impunidad, y las investigaciones dejaron de avanzar.

Pero a pesar de todo, algo ha cambiado desde la violencia de mediados del siglo XX (1946-1953) y la violencia paramilitar (1995-2006) por lo menos se supo que paso y quienes fueron y aunque solo una pequeña parte de la elite que la propicio, tuvo que responder ante la justicia y la opinión publica, asi haya sido con penas irrisorias para la magnitud de sus crímenes, ¡algo es algo”! .

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