Acerca de la izquierda y el Partido Comunista

Fuente: Libre circulación por internet
(8″5.03.12)

La izquierda chilena tiene una larga historia, pero hoy carece de unidad, carece de autocrítica y es dada a las descalificaciones rápidas y destructivas de las organizaciones afines, entre ellas al PC. ¿Será éste el mejor camino?
Es muy común en estos días de luchas y despertar de nuestro pueblo escuchar y leer constantes críticas hacia el PC, ya sea por su accionar, siempre alejado de la autocrítica, o ya sea por los pasos tácticos que adoptan sus dirigentes respecto a la misma lucha del pueblo chileno, sus puntos de vista sobre las coyunturas o la estrategia definitiva, caracterizados por una constante táctica diversionista de las fuerzas del pueblo, que las termina inmovilizando o despilfarrando.
Estas actitudes producen una sensación de impotencia que determina que la izquierda chilena, o quienes creemos estar a la izquierda, miremos al PC como un enemigo más, esta idea, en mi parecer, es profundamente equivocada y perniciosa, por ello invito a hacer un análisis de esta situación paso a paso.

En primer lugar, creo concordaremos todos que no basta autocalificarse de marxistas, es la práctica diaria, tanto en los pasos tácticos como estratégicos que, independiente del nombre, sabremos quien esta y quien no esta con la lucha de liberación del hombre para el hombre, sea marxista o no, cristiano o musulmán, ya que es en la practica donde se forma y se realiza el revolucionario, el nombre o el auto calificativo no es más que eso.

La lucha de nuestro pueblo es contra un sistema y contra aquellos que lo sostienen, contra una estructura social insana e inmoral, contra un modelo neoliberal que mata de muchas formas lentamente y en silencio a nuestro pueblo.

Este modelo – implantado en Chile por el imperialismo e implementado bajo la fuerza de las bayonetas de la dictadura militar de aquellos que fueron formados en la Escuela de las América – ha sido mantenido y perfeccionado por los sucesivos gobiernos de los partidos de la concertación, es decir, por aquellos que, siendo elegidos y apoyados por un pueblo que creía en ellos y esperaba un cambio, han decepcionado a este propio pueblo, que ve que sus elegidos marchan codo a codo con una oligarquía reaccionaria que sostiene un régimen depredador.

Es el enfrentamiento a este modelo, la lucha contra él, lo que califica o no de revolucionarios a aquellos partidos y fuerzas sociales y, podríamos preguntarnos ¿es revolucionario un partido que se alía con la concertación para fines electorales? ¿Obedecen estas alianzas a simples pasos tácticos?

A todas luces, para el PC es más atractivo aliarse con la concertación y aspirar a unos cupos en el poder legislativo y en el administrativo, no tiene nada de ilegitimo que lo hagan, lo que es ilegitimo es que haciendo eso, quieran denominarse marxistas y revolucionarios, autodenominarse comunistas y al mismo tiempo, no combatir sino querer y estar participando en un modelo que explota miserablemente a nuestro pueblo.

El PC, en realidad, hace tiempo dejó de ser comunista, hace tiempo que dejo de luchar por la revolución, hace tiempo que se aleja de su pueblo y adopta el lenguaje y las tácticas de la concertación reaccionaria. Por esas razones y acciones es que podemos calificar al PC de serviles y antipopulares.

Pero digo calificar y no descalificar, pues en sus filas hay muchos buenos camaradas que creen en el marxismo como guía de acción, creen y quieren luchar por una sociedad distinta, Son hijos del pueblo, obreros, campesinos, trabajadores y estudiantes que sin embargo son conducidos por una jefatura que ha dejado de ser revolucionaria, se ha doblegado y ha perdido el ímpetu de la lucha.

Es a esa jefatura a la que hay que desenmascarar y mostrar claramente que no son comunistas ni marxistas, a ellos son los que hay que combatir, no a los militantes de base, esta militancia, joven y combativa, esta siendo manipulada, esta siendo utilizada en campañas electorales donde evidentemente se quemarán y desgastarán, y se puede pensar de dos formas al respecto: son enviados a un sacrificio para sacarles del paso antes que lleguen al central, o es un cálculo electoral de cuentas alegres.

A esta juventud es necesario acercarse amistosamente, mostrarles la realidad de su accionar y el fin de su lucha, estas bases del PC son parte del pueblo y no su enemigo, son buenos militantes, leales, ordenados y disciplinados, el problema no está en ellos, sino en el hecho de que están siendo utilizados, y es necesario ayudarlos a comprender más temprano que tarde para que actúen en consecuencia.

Y son también muy inteligentes, en un encuentro de pobladores y organizaciones sociales que luchan por el derecho al agua, conversaba con un activo muchacho de las juventudes comunistas, el, ante el llamado a la autocrítica que le hacía, me respondió que ellos también debían luchar desde dentro del partido, que ellos creían que era necesario no retirarse y aplicar la táctica del caballo de Troya para traer el partido nuevamente a las filas del pueblo y a sus luchas.
Cuento esta experiencia pues creo, como aquel muchacho, que efectivamente un partido arraigado en las luchas del pueblo chileno, de gran trayectoria, no puede abandonarse a una jefatura reaccionaria. Nosotros, que creemos o nos autocalificamos como marxistas y revolucionarios, tenemos el deber moral de comprenderles y ayudarles y, para que esta ayuda sea efectiva, no podemos partir atacándoles o descalificándoles, debemos actuar y participar con ellos, juntos en las luchas callejeras, en la lucha diaria del pueblo, que es donde se aprende y se madura, porque ellos son también parte del pueblo, son perceptivos e inteligentes y no se engañarán eternamente.

A estos errores del PC se le enfrentan también otras alternativas, la de la verdadera izquierda, incluida la del Partido Comunista Acción Proletaria, PC chileno, marxista, disciplinado, ordenado, coherente y que desde sus inicios jamás tuvo las tentaciones ni desviaciones que ha tenido el otro PC actualmente concertacionista, partidario del modelo político actual y compartidor de sus prebendas.

La confusión táctica y estratégica que tiene el PC no nos debe llevar a nosotros, la izquierda anti neoliberal, a confundir quien es el enemigo. El PC no es el enemigo estratégico, el enemigo es el modelo y sus representantes, pero cuando las políticas del PC ayudan a mantener al pueblo en las condiciones actuales o cuando su accionar provoca cambios cosméticos que la oligarquía muy bien aprovecha para enfriar las contradicciones de clases y prorrogar su dominio, se convierte en un rival táctico. Es necesario contribuir a apoyar a su militancia discrepante para que el PC llegue a través de ella al interior del pueblo, y para que la actual jefatura sea reemplazada por los verdaderos comunistas.

A los que debemos combatir entonces es a los enemigos del pueblo sin tranzar ni un centímetro, con los compañeros equivocados debemos ser claros, no son nuestros enemigos son parte del pueblo que han errado el rumbo y nuestra obligación es mostrarles una alternativa. Nuestra tarea es entonces poseer, construir esa alternativa, y en ello debemos poner todas nuestras fuerzas.

No podemos seguir desgastándonos en luchas internas, la principal tarea de estos momentos es lograr la unidad, esto es lo esencial.

Si somos sinceros y veraces tenemos que reconocer que no tenemos un partido fuerte que conduzca a nuestro pueblo, nuestras fuerzas están diluidas en un sinnúmero de organizaciones, cada cual actuando en su territorio y sus espacios, desconectadas unas de otras y sin programa político, sin alternativas para la construcción del futuro, y peor aún, muchas son enemigas de las propias organizaciones y de los partidos, creyendo que sin organizaciones partidos o movimiento que lo conduzca el pueblo puede lograr obtener la victoria. ¡Nada más alejado de la realidad, aunque sea porque esta en contra de la propia experiencia histórica! Lo que hacemos con todo esto es contribuir a la construcción del escenario ideal para la reacción
Un PC que coquetea con el modelo, con una jefatura distractiva y debilitadora, una izquierda dividida, sin conducción y sectaria, una izquierda cargada o sobrecargada de egocentrismos, sectarismos e individualismos perniciosos, no sólo debilita cualquier posición, sino que también distrae y desmoviliza en la practica real a los actores de la revolución.
¿Puede un pueblo avanzar al triunfo sin conducción o programa político? Creer que si, es un insulto a la inteligencia, el pueblo necesita y pide a gritos una alternativa, un programa que incluya todas las demandas populares legítimas y la primera sin lugar a dudas es el derecho a vivir en un país para todos.

Urge ya terminar con las divisiones y los sectarismos.
Urge un programa político unificado de todas las fuerzas contrarias al modelo neoliberal.
Urge una alternativa que le permita al pueblo conocer el camino a seguir, donde y cómo entregarse en la lucha y para que.
Urge realismo y voluntades abiertas e inclusivas.
Urge echar a andar hoy un proyecto, ahora mismo.

No podemos darnos el lujo de perder el momento histórico en el que estamos inmersos, ni buscar la perfección.
Aprenderemos en las luchas diarias y surgirán centenares de nuevos líderes honestos que desean luchar y construir una nueva patria.

Somos nosotros, los que creemos tener la razón, los que entonces tenemos la obligación de conducir al pueblo y para ello, lo primero es dejar de lado nuestros egoísmos, abriéndonos a entender a nuestros compañeros, dialogando, dialogando y dialogando con la verdad, con argumentos válidos, sin descalificaciones apresuradas.

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