CHILE: Bancarrota del neoliberalismo en educación

Por: Pedro Godoy
Fuente: Especial para http://www.hernanmontecinos.com (11.08.11)

Sebastián Piñera Echenique –sin confesarlo- quiso inaugurar un nuevo
estilo de gobernar. Las expectativas tenían algo del glamour
kennediano. La fatiga que generan los operadores políticos de la
Concertación auguraban éxito al energético nuevo mandatario que
exhibía prestigio de tecnócrata. Las circunstancias no le fueron
favorables: terremoto y tsunami reducen a escombros un tercio del
país. Eso ocurre en las postrimerías de la Presidencia de Bachelet. La
emergencia y la reconstrucción le cae encima a la nueva
administración. Como analgésico se logra el rescate de los 33
operarios sepultados en yacimiento minero. Es apenas un alivio.

Los súbitos entusiasmos del Presidente se acompañan de anuncios que
invitan a imaginar que aun está en campaña presidencial: la
reconstrucción de las áreas damnificadas se harían en breve plazo,
sería reprimida la delincuencia y el narcotráfico, extensión del
prenatal y el postnatal, las parejas con 50 años de matrimonio serían
objeto de premiación… Se cubrirían varias líneas anotando los
proyectos comunicados por Piñera a la ciudadanía en términos
elocuentes. La realidad era menos suave: los recursos escasos, la
normativa jurídica bloquea cristalizar con velocidad lo ofertado, el
Poder Legislativo per se es lento, … la gasolina de los 33 mineros
rescatados comienza a agotarse y declina la popularidad del nuevo
mandatario. Reciente encuesta lo demuestra de modo palmario.

EL LEGADO DEL AYER

La sociedad entera comienza a exhibir descontento. El Presidente
exhibe temor a manifestar que la mayoría de los problemas cuya
solución se exige es herencia de los 20 años de Concertación. La
indulgencia respecto a la criminalidad, los errores en materia de
transporte intraurbano –el Transantiago-, las negociaciones para
instalar represas hidroeléctricas en Aysén, el manifiesto abandono de
la estructura de Salud Pública, los impuestos elevadores del costo de
los combustibles, el estímulo suicida a las apetencias de las minorías
étnicas… se habían engendrado en las administraciones de Aylwin, Frei,
Lagos y Bachelet. Le caen como encima a Piñera quien no reacciona
culpando a quienes lo anteceden, sino anhela un régimen de unidad
nacional.

En la herencia de aquellos dos decenios figura una estructura escolar
con bulimia de dinero y, por lo mismo, sobredimensionada. Los asesores
económicos de los 17 años de la dictadura adoctrinados en la
Universidad de Chicago por Milton Friedman privatizan la economía y en
su empeño por disminuir el tamaño del Estado delegan en los
particulares diversas funciones, entre otras, la enseñanza. En todas
las Cartas –desde un proyecto de 1811 a la de 1925 vigente hasta el
pronunciamiento de 1973 se la define como “atención preferente del
Estado”. Esto origina un Estado docente que se compatibiliza con la
libertad de enseñanza. No existe un monopolio estatal del quehacer
educativo, pero el Estado asume protagonismo y supervisa a los
planteles privados. Resulta indiscutida la sentencia de Valentín
Letelier “Gobernar es educar”.

LA GRATUIDAD DEMOCRATIZADORA

Desde 1879 por ley impone la gratuidad en los planteles docentes
fiscales. Esto en una sociedad biclasista contribuye a generar un
tercer estrato: la mesocracia juzgada factor de estabilidad. El
neoliberalismo establecido por Pinochet altera la tradición. Determina
que la enseñanza es tarea subsidiaria y confiere facilidades a los
empresarios para fundar escuelas, colegios y Universidades. Es cierto
se eleva la cobertura, pero se derrumba la calidad. El esfuerzo del
alumno es innecesario pues las promociones son automáticas y se impone
un “facilismo” escandaloso. El rigor del académico se convierte en
estorbo porque ahuyenta al alumno convertido en “cliente”. A más
educandos matriculados más dinero. Este proviene de tres fuentes:
subsidio del Fisco, aporte de la familia o préstamo de la banca al
alumno.

La estructura escolar opera según la ley del mercado divorciada de
toda planificación. La oferta se hace inundatoria y el país se repleta
de planteles de la más diversa índole. El principio de la meritocracia
que supone selección para que se promueva y premie a los mejores, no
por apellido ni por fortuna, sino por talento y tesón. Ese principio
se convierte en antigualla y, complementariamente, pasa a constituir
una añejes la respetabilidad con que la sociedad chilena premia al
maestro, al profesor y al catedrático. En virtud de las nuevas normas
impuestas por los Chicago Boys, es decir, por los asesores de Pinochet
tal libertad de enseñanza implica el derrumbe del Estado docente.
Demás está manifestar que los planteles privados –salvo excepciones-
buscan el lucro y sacrifican la calidad. Retener al “discípulo” es un
negocio.

USO Y ABUSO DE LA LIBERTAD DE ENSEÑANZA

Se quintuplica la cantidad de alumnos de básica, se cuadruplica los de
media y triplica los de superior. El país sube de siete Universidades
–no todas fiscales- a casi 150. Se justifican matriculando a la masa
de graduados de una hipertrofiada educación media
humanístico-científica cuya meta es la nada misma o la Universidad. El
año pasado, en las Universidades, ya sobran los cupos. La población
debidamente dopada por el apetito de ascenso social exige -a como de
lugar- que los hijos estudien en las Universidades que imaginan genera
la clase dominante que maneja el poder, el prestigio y el dinero. Las
escuelas básicas y los liceos fiscales son desligados de la Cartera
del rubro y pasan a los Municipios. La tradicional Escuela Pública
–nacional y popular- que mezclara bajo un mismo techo al “hijo del
palacio con el hijo del taller” perece.

Si las Universidades privadas se multiplican y sucursalizan hasta en
remotas aldeas improvisando recursos académicos y con infraestructuras
deplorables lo mismo ocurre con los establecimientos para
adolescentes. Estos de preferencia con nombres anglosajones y
ofreciendo “english for girl and boy in all years” brotan como
callampas. Igual –como ya se comentara- ocurre con las escuelas antaño
denominadas “primarias” y ahora “básicas”. Aquella tradicional y
policlasista es reemplazada por la “municipal” a la cual acuden, de
preferencia, los retoños de familias o “semifamilias” indigentes. Los
vástagos de la clase media y del proletariado pasan a inscribirse en
las escuelas nacidas al frenesí de la iniciativa privada. Junto con
ello las colectividades inmigrantes –con mayor fuerza que antaño-
vigorizan sus instituciones escolares. Hasta las minorías amerindias
los apetecen y se maneja como proyecto una “Universidad mapuche”…

REVUELTA DE LOS PINGUINOS

En ese paisaje idílico para el neoliberalismo –so pretexto de
estimulo a la pluralidad y al emprendimiento- que logra convertir la
educación de “atención preferente del Estado” a función supletoria
florece la protesta. Ayer 9 de agosto el eje principal de las
principal arteria capitalina reune en manifestación de estudiantes,
padres y docentes exigiendo el fin de la municipalización y del lucro.
Este movimiento es la continuación de la “rebelión pingüina” que
hiciera tambalear a la Presidenta Bachelet. Hoy –incluso los planteles
privados- paralizan sus tareas. Es una huelga indefinida que implica
movilizaciones. Los edificios escolares -comenzando por la emblemática
Casa Central de la Universidad de Chile- están ocupados por alumnos y
docentes que logran defenestrar al Ministro Joaquín Lavín y ahora
rechazan las ofertas del actual titular de la Cartera del rubro. Se
lee en gigantografías “¡Fin de la educación de mercado!”, “¡No al
lucro!”, “¡Educación equitativa y de calidad!”.

Es un afán por retornar a la vieja tradición pedagógica criolla:
Estado docente y gratuidad de la enseñanza. Ello permitirá que
volvamos a disponer de “alumnos” y no “clientes” y, por ende, se
reimponga la disciplina. Con ello se eleva la calidad de los
aprendizajes y se emplea el sistema como herramienta de homogeneidad
nacionalizante e instrumento que atenué las abismales diferencias de
clase que fragmentan la sociedad. También –y no por expresado al
final, menos importante- permitirá usar la estructura escolar como un
cedazo que permita una genuina meritocracia. Con el sistema de
elevados aranceles y abultadas colegiaturas lo que se premia es el
dinero que si la familia no posee implica el endeudamiento con
entidades bancarias.

VELATORIO DEL MODELO

El modelo educativo chileno envuelto en la burbuja neoliberal que
vendiera imagen de éxito al exterior cae hecho añicos. Si bien en lo
minero, pesquero, forestal, comercial, manufacturero o agrícola el
neoliberalismo cosecha relativas victorias no es menos cierto que en
lo académico no funciona. Sus frutos caen pasmados. Remecen el árbol
millones de estudiantes, no menos familias y en pleno el gremio
magisterial. Ineficiente, clientelista y enfermo de celulitis se
convierte en fuente de ingresos ilícitos para una minoría de audaces
que aprovechando la permisividad de las normas fundan escuelas y
colegios con la soltura quien instala cantinas y Universidades como si
se tratase de hoteles de tres, cuatro o cinco estrellas. La
muchedumbre de estudiantes –se insiste- paralizando la actividad
lectiva y repletando avenidas y plazuelas exige Estado docente,
calidad y equidad. La Moneda se estremece ante la protesta “pingüina”
y académica. Al país lo ponen al rojo vivo los estudiantes y el
“milagro chileno” se derrumba.

Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH
cedechdirector@gmail.com
http://www.premionacionaldeeducacion.blogspot.com

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