El presidente del Colegio de Profesores y el sionismo

Por: Paco Peña (Chile)
Fuente: http://www.piensachile.com (08.08.11)

El presidente del Colegio de Profesores fustigó la violencia desatada por las fuerzas represivas el pasado jueves 4 de agosto en el centro de Santiago, que además procedieron a la ocupación de la ciudad, luego de la negativa del ministro del interior a autorizar un desfile de estudiantes y profesores por la Alameda. Gajardo comparó dicha ocupación con las prácticas habituales que soportan los palestinos de la parte de las tropas de ocupación sionistas en su tierra. Santiago estuvo ese día en estado de sitio no declarado.

J. Gajardo criticó al ministro del interior y su métodos represivos que los asimiló a aquellos empleados por las fuerzas israelíes contra la población palestina.

Inmediatamente el lobby sionista, presente ostensiblemente desde hace algunos años a casi todos los niveles del Estado (ministerios, RREE, Cancillería, ministerio del interior, Parlamento) aparte de los sectores tradicionales ya ampliamente fagocitados por dicho lobby, esto es, prensa, radio y TV, con el lamentable concurso de algunos despitados dirigentes estudiantiles más un despechado ex dirigente de los profesores, profirieron acusaciones en contra del actual presidente del Colegio de Profesores.

Gajardo dijo :

« Los métodos que hoy día se han aplicado hacia el movimiento por la educación pública nos recuerdan los métodos sionistas del apartheid.. y además queremos decir que Hinzpeter tiene alguna formación en alguna escuela de Israel porque aquí se están repitiendo los mismos métodos”.

Ninguna expresión que pueda considerarse como antisemita o racista.

Para los que han caído en el garlito tendido por la jauría sionista es preciso puntualizar que

el sionismo es un movimiento basado en una doctrina política nacida en Europa Central a fines del siglo XIX, en la cual tuvo una eminente participación Teodoro Herzl (1860-1904) , súbdito austro-húngaro, quien propugnaba la creación de un estado que pudiese reunir a todos los israelitas repartidos por el mundo. Para ello se barajaron diversas posibilidades y se consideraron varios territorios, incluyendo a países de África y América Latina. Finalmente optaron por Palestina por motivos religiosos y legendarios. La Biblia, en efecto, indica que desde la Antigüedad ese territorio se llama Palestina y sus primitivos habitantes, eran llamados palestinos, (filisteos) « pueblo del mar ». La región fue invadida y ocupada por diversos pueblos y fue motivo de disputa e invasiones. Tribus nómades procedentes de Mesopotamia se asentaron ahí durante algunos siglos luego de expulsar o someter a los pueblos que allí vivían.

Cuando en el siglo XIX el movimiento sionista decidió que sería Palestina el lugar donde se crearía el nuevo estado que albergaría a los judíos repartidos por el mundo, la región estaba bajo dominio turco otomano y las comunidades que ahí vivían habían sido ampliamente islamizadas y arabizadas desde el siglo VII, aun si subsistieron otras comunidades religiosas, como los cristianos y los judíos.

En 1948, luego de cruentas luchas entre los autóctonos (árabes, cristianos y judíos) contra los colonos que llegaban principalmente desde Europa y, como consecuencia del sentimiento de culpabilidad de los europeos por haber incitado, cuando no practicado o dejado llevar a cabo una matanza de gran magnitud de diversas comunidades durante la Segunda Guerra Mundial, particularmente de europeos de confesión israelita, se acordó el reparto entre árabes y sionistas de un territorio hasta ese entonces mayoritariamente poblado por árabes. Paradojalmente las potencias europeas y EEUU le asignaron la mayor parte del territorio a los recién llegados colonos europeos que fundaron el estado de Israel.

El estado de Israel nació y rápidamente sirvió de portavión a los intereses coloniales ingleses, franceses y posteriormente, norteamericanos, en detrimento de los autóctonos que pasaron a ser parias en su propia tierra.

La creación del estado sionista no tiene entonces relación directa con la religión judía, puesto que además, el propio Teodoro Herzl era laico, así como el movimiento sionista.

Combatir el sionismo, esto es, la colonización e instalación de personas provenientes de Europa -y desde hace algunos años de EEUU- en tierra árabe no es en absoluto un acto antisemita o racista.

Por otra parte, en la propia ONU en 1975, una mayoría de estados soberanos estuvo de acuerdo para declarar al sionismo como « una forma de racismo ».

Al calor del primer proceso de paz de Madrid luego de la primera Guerra del Golfo, a inicios de los años 90 y como una manera de favorecer lo que sería -se dijo- « el nuevo orden mundial », EEUU, la UE y la ONU lograron que dicha resolución que había condenado al sionismo fuera abrogada.

Es entonces normal referirse a una doctrina política para impugnarla o defenderla. Atacar, incluso con vehemencia al sionismo nada tiene que ver con antisemitismo o racismo.

En rigor, el antisemitismo es la discriminación y la segregación de pueblos a causa de su origen semita, árabes y judíos principalmente. Nada de ello hay tampoco en la declaración de J. Gajardo.

El noruego que procedió recientemente a la matanza en Noruega es claramente un antisemita en su versión islamofóbica. Es curioso porque en su blog ha invocado y reconocido al parecer la influencia de dos conspicuos opinólogos sionistas galos.

Por su parte, el apartheid es un sistema social, cultural y político basado en la segregación de la población « de color », puesto en práctica en diversos continentes luego de la expansión imperial europea.

Fue impuesto en África del Sur por el régimen racista sudafricano, hoy felizmente desaparecido, que tan buenas relaciones tuvo con Israel y el Chile de Pinochet.

Por extensión, se aplica a toda política tendiente a segregar y discriminar a un grupo humano a raíz de su origen étnico o religión. Esa es la política aplicada desde 1948 por el estado de Israel en relación a los « autóctonos » palestinos..

La represión sionista desde sus inicios empleó métodos de esta naturaleza. Al largo prontuario criminal israelí se agregan las tropelías cometidas por sus tropas recientemente, como el bombardeo de civiles en la franja de Gaza que causó la muerte de cerca de 1 400 civiles y hace poco más de un año, el asesinato en alta mar, en aguas internacionales, de civiles turcos que pretendían quebrar el ilegal bloqueo establecido por las tropas sionistas a dos millones de habitantes de Gaza.

En nuestro país, la militarización de la Araucanía y la secular discriminación y segregación del pueblo mapuche -detentor legítimo de la soberanía de esas tierras expoliadas por colonos con el beneplácito del Estado chileno- se asemeja a una forma de apartheid.

Gajardo se ha referido entonces a una doctrina política que se declara laica, al menos en sus inicios y que emplea métodos represivos que le han valido la condena casi unánime en el mundo y un aislamiento internacional durante décadas.

Antijudaísmo es la discriminación o segregación de fieles de confesión israelita. La Iglesia Católica profesó durante siglos el antijudaísmo, sobre la base de la idea que se trataría del pueblo « deicida ». Las conversiones forzadas y la represión de la religión israelita existió en toda Europa. La famosa « ruedecilla » (« ruelle ») de San Luis y la Inquisición lo demostraron con creces.

Pero tampoco se puede acusar a Gajardo de antijudaísmo puesto que ni siquiera mencionó este concepto.

Ha mencionado a un estado, a un gobierno, a un ministro y sus métodos represivos. La jauría sionista lo sabe pero poco le importa, puesto que su principio de base ha sido siempre mentir, mentir, que siempre algo queda en la opinión pública que se quiere manipulear.

Que el ministro del interior de la República de Chile profese la religión que le plazca es un asunto individual de su estricta incumbencia. Ese no es el problema y Gajardo no ha tocado ni tangencialmente ese tema. No se trata como quiere hacerlo creer la jauría, de una declaración racista o antisemita.

Simplemente Gajardo ha aludido al hecho que Hinzpeter tal vez se haya impregnado con dichas prácticas represivas en sus estancias en Israel, país en el cual habría efectuado entrenamientos de tipo policial y además, como muchos otros « patriotas » sionistas que sin embargo fungen como ciudadanos chilenos y que en principio deberían observar lealtad hacia el país que los ha acogido, entrenamientos de tipo militar e incluso el servicio militar como acostumbran los sionistas de diversos países cuando realizan su « alya ».

Hacer el servicio militar bajo la bandera de otro estado no es un asunto baladí. El soldado expresa su adhesión juramentada a éste y se compromete a servir « fielmente a su patria ».

En el caso de Hinzpeter el asunto es aún más preocupante, puesto que ostenta un cargo en el cual dispone de información reservada, confidencial y que además está llamado según la Constitución a asumir el puesto de Vicepresidente de la República en caso de ausencia del Presidente.

Esta preocupación es un sentimiento muy difundido entre nuestros compatriotas, quienes se extrañan que altos puestos del Estado sean ejercidos por personas cuyas lealtades para con Chile distan mucho de ser claras.

Junto a la ideología sionista, Hinzpeter parece haber traído en su mochila los métodos represivos que impone el apartheid a la población palestina.

Algo de esto se vió el miércoles 4 en las calles de Santiago y es a eso a lo que se refirió Gajardo y no a la religión o supuesta pertenencia étnica del actual ministro del interior.

Pero la jauría, con evidente mala leche, no quiso entenderlo así. Es el método empleado en todos los países donde el sionismo se ve descubierto: utiliza el espantapájaros del antisemitismo para encubrir la actuación de un estado que desde su fundación se ha situado debido a sus continuas violaciones a los derechos de los palestinos, al margen del derecho internacional.

Algunos de sus prosélitos, propulsados en puestos importantes en nuestro país quién sabe Dios gracias a quién, tratan de emplear los métodos aprendidos durante su aprendizaje represivo

¡Oh mi país, mira lo que están tratando hacer de ti !

Paco Peña, Santiago de Chile, invierno de 2011

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