La Concertación: de “vacas sagradas a terneros mamones”

Por: Rafael Luis Gumucio Rivas
Fuente: http://www.elclarin.cl (25.06.11)

Con toda razón, el 67% de los ciudadanos abomina de la Concertación. No logro entender cómo Ignacio Walker y Osvaldo Andrade, a esta altura de las circunstancias, quieren reproducir el maldito eje socialista-democratacristiano.

A mi entender, son unos caraduras que quieren negar que la ciudadanía los expulsó, para siempre, del poder, unas “vacas sagradas” de una prepotencia inaudita, además de sacristanes del neoliberalismo. Este cadáver viviente, que huele a podrido, sigue mostrando, ante la opinión pública, un miserable nudismo.

El diputado Fernando Meza (PRSD) no ha ahorrado improperios contra la Concertación de la cual formó parte – personalmente, a los radicales José Antonio Gómez y Fernando Meza les creo poco, pues varias veces han lanzado saetas contra la Concertación y, al fin, terminan muy callados dentro de esta mafia de terneros mamones –. Cualquiera de las injurias del diputado Meza bastarían para que el Partido Radical abandonara esta asociación socialista democratacristiana. Selecciono, como ejemplo, las frases que creo más filudas: “las basuras de los gobiernos concertacionistas nos van a perseguir siempre a menos que las barramos” (me pregunto por qué no lo han hecho hasta ahora), “es un grupo de dirigentes que nos condenó al fracaso”.

Nada más real que la radiografía de esta combinación política en boca del diputado Meza: “La desigualdad en Chile es mayor que hace veinte años gracias a los gobiernos de la Concertación y gracias al señor Andrés Velasco”; “la Concertación no da para más, se acabó… si ninguno (de los otros partidos del bloque) está dispuesto a seguirnos es porque no nos consideran sinceros, tendremos que buscar otros partners, no van a faltar”.

Todo este rififí partió por la repetición de la idea de dos listas para las elecciones municipales de 2012, idea perfectamente coherente si consideramos que en estos comicios se aplica el sistema proporcional. Personalmente pienso que se debiera aplicar una prohibición de pactos, a fin de que cada partido pueda competir con sus propias fuerzas, lo que hace muy bien a la democracia – desde la existencia de los pactos electorales, el sistema político cayó en posiciones irreconciliables; en 1973, lucha entre el CODE y la UP y, posteriormente, durante todos estos años de invierno transaccional, en el corrupto duopolio -.

Los cuatro partidos que conforman esta asociación de mamones tienen que cargar con todas las “transacas” de sus sucesivos gobiernos; por ejemplo, en estas últimas semanas trataron de presentarse como ecologistas, pero Belisario Velasco los dejó a la altura del unto, sosteniendo que el comité político era partidario de HidroAysén. Ningún dirigente concertacionista se atreve a ir a las manifestaciones estudiantiles, pues sabe muy bien que tomaditos de la mano con la derecha sellaron el pacto para aprobar la Ley de Educación.
Son tan mediocres los actuales dirigentes de los partidos de la Concertación que tienen que apelar a papá Ricardo Lagos y a mamá Michelle Bachelet; el primero, está haciendo el loco proponiendo programas muy elaborados para una combinación que cuenta con un muy escaso apoyo ciudadano, y que aún recuerda el Transantiago; la segunda, un poco más hábil, no ha abierto la boca durante este marasmo político de la Concertación. Además, ninguno de los “principitos” de la DC tiene cojones para presentarse a candidato a presidente de la república y, si lo hicieran, serían doblemente rechazados por el sufragio popular.

Espero que ni el PRO, ni el MAS, ni el PRI, ni el PC se conviertan en instrumentos y apoyo a una combinación fracasada, que aún tiene la prepotencia de desconocer que, en veinte años, sirvieron al neoliberalismo y que por vía de la famosa “democracia de los acuerdos” no fueron más que un instrumento de políticas de derecha, camufladas en una cierta sensibilidad social.

Digámoslo francamente: ¿cuándo el partido de los Walker terminará aliándose con la derecha? Sería muy útil para sincerar la política donde, a mi modo de ver, debe terminarse de una vez por todas con el sistema de bipolio, que no sólo amenaza la democracia representativa en Chile, sino también en la mayoría de los países europeos véase el caso de España, Grecia, Italia, y así también podría extenderse a otros países -.

Si el rechazo a la política continúa, como en la actualidad, es muy posible que la Democracia Cristiana y los socialistas terminen con menos del 10% de los sufragios, convirtiéndose así en pequeños grupos intrascendentes.

Rafael Luis Gumucio Rivas
25/06/2011

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