Sindicalismo VIP con vista al mar…¿Una nueva forma de protestar?

Por: Miguel Paz
Fuente: http://www.elmostrador.cl (10.06.11)

Este año, tras la marcha de los trabajadores en Valparaíso, el presidente de la CUT se fue a almorzar a un exclusivo restaurant porteño con un reducido grupo de personas. Mientras los trabajadores se retiraban de la jornada gaseados y mojados por Carabineros, el líder sindical gozaba de un pequeño banquete que costó $600.000, propina incluida. Cómo 6 personas, según testigos, consumieron comida y bebida por tamaña cifra aún es una incógnita. Martínez nunca respondió.
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Cuando chico Arturo Martínez muchas veces pasó hambre. Hijo de una familia campesina numerosa –eran 10 hermanos-, en esa época “las pantrucas y la sopa de pan” eran el menú principal. Más tarde, cuando estuvo detenido durante la dictadura, las penurias serían cosa de todos los días. Tal vez por eso, cuando le preguntaron si era mañoso con la comida respondió con un No rotundo.

-¿Usted no es mañoso?

-No, pues. Un dirigente no puede ser mañoso. Hay que comer lo que venga, donde sea. Eso cuando se puede comer. A veces no hay tiempo… Tampoco se puede andar gastando mucha plata, explicó el Presidente de la CUT en una entrevista con La Nación Domingo el año pasado.

Cuánto es mucha plata, depende del sueldo y la cuenta bancaria que se tenga. Sin embargo, $ 20.000 por un plato de langosta de Isla Juan Fernández con salsa de mostaza francesa y whisky, o $ 9.300 por un Chivas de 18 años que se escurre lentamente por la garganta, bien caben dentro de la definición de lujo sibarita según los exigentes paladares del circuito gastronómico.

Sueldo mínimo y sindicalismo chic

La langosta de Juan Fernández es el plato más caro de la carta del ZambaCanuta, un exclusivo restaurant con vistas a la bahía de Valparaíso que el 21 de mayo pasado recibió a Arturo Martínez entre sus comensales.

Horas antes, Martínez había liderado la marcha de los trabajadores exigiendo un aumento del salario mínimo. En primera fila, como corresponde, le acompañaban su mano derecha en la CUT, Guillermo Salinas, Memo para los amigos; José Manuel Díaz, un histórico operador socialista de la zona sur de Santiago; la vicepresidenta de la multisindical Silvia Aguilar; y el encargado de capacitación de la CUT Víctor Ulloa. Todo iba bien pero al llegar a Plaza Victoria, un grupo de exaltados le intentó pegar y el equipo de seguridad de la CUT sacó a Martínez de allí, aseguran dirigentes que participaron de la jornada.

El almuerzo se alarga y los garzones, a los que no se les va una cuando el consumo de los clientes es fuerte, atienden de la mejor manera posible, conscientes de la posible propina abultada. También porque Martínez es una figura pública. De ahí que aprovechan de pedirle fotos con ellos. El Presidente de la CUT acepta. Bandera institucional en mano, el hombre que aseguró a La Segunda que su sueldo mensual es de $ 600.000, sonríe a la cámara.

Ahora, lejos de los molestos gases lacrimógenos y chorros de agua del guanaco que habían recibido los trabajadores con los cuales caminó esa mañana, Martínez disfruta de las especialidades marinas sentado en una mesa del restaurant en el quinto piso del edificio La Spezia, un inmueble de 1920 recuperado por los dueños de “La Piedra Feliz”.

Entre los seis comensales presentes, según testigos que hablaron con El Mostrador, destaca el comunista Memo Salinas, uno de los hombres que mejor conoce actualmente a este ex imprentero socialista que se inició en los 70` en el gremio de los obreros gráficos MAPU.

A Martínez y Salinas los une un matrimonio por conveniencia que con los años se ha ido consolidando más allá de sus diferencias partidarias. Convertidos en aliados cuando Martínez obtuvo de los comunistas los votos que le permitieron seguir a la cabeza de la CUT, ambos operan en un sistema que algunos disidentes califican como “un binominal de hecho”: el PC está a cargo de los pagos y los hombres de Martínez son dueños del padrón electoral.

Salinas (PC), quien “ha actuado más como interlocutor de la CUT dentro del Partido Comunista, que como un enviado a influir en la Central desde el partido”, como afirma un sindicalista, es el hombre que “permite neutralizar cualquier oposición”. Ejemplos hay varios. Desde cómo el DC Diego “Rucio” Olivares cayó en desgracia en 2003, cuando se enemistó con Martínez, hasta el caso del aguerrido Cristián Cuevas, a quien la CUT “premió” con un viaje a Australia para que observara de muy lejos el acto del 1 de Mayo pasado.

Fotos, sonrisas y la cuenta

De vuelta en el ambiente chic del ZambaCanuta, mientras los garzones corren trayendo y llevando pedidos, Martínez y Salinas conversan, probablemente del futuro de la multisindical.

Más de medio millón de pesos fue el monto de la cuenta en el restaurant ZambaCanuta

En los 11 años que lleva a cargo de la CUT, Arturo Martínez ha impuesto un estilo que tiene de todo: desde una condena judicial por prácticas antisindicales hasta acusaciones de “inflar” organizaciones no representativas especialmente para los comicios. Mimado por su partido, el PS, donde ha tejido poderosas redes, y también por los gobiernos concertacionistas, el presidente de la CUT continúa en la cima, ahora con el objetivo de subir a $ 190.000 el sueldo mínimo.

El almuerzo se alarga y los garzones, a los que no se les va una cuando el consumo de los clientes es fuerte, atienden de la mejor manera posible, conscientes de la posible propina abultada. También porque Martínez es una figura pública. De ahí que aprovechan de pedirle fotos con ellos. El Presidente de la CUT acepta. Bandera institucional en mano, el hombre que aseguró a La Segunda que su sueldo mensual es de $ 600.000, sonríe a la cámara. Otro comensal de la mesa de Martínez se entusiasma y es retratado de manera similar.

Cheque firmado por Guillermo Salinas, mano derecha de Arturo Martínez

Es hora de la cuenta. Mientras Sebastián Piñera recibe a sus ministros con un banquete en Cerro Castillo, en el restaurant de comida chilena de aires internacionales, la boleta por el pequeño festín del líder sindical y sus cinco acompañantes suma más de medio millón de pesos. Específicamente $ 513.200.

Quien paga es su hombre de confianza, el Memo, también conocido como Guillermo Ramón Salinas Vargas. El cheque es por $ 600.000, del banco BCI, emitido en Valparaíso el 21 de mayo de 2011. Está abierto y borrado al portador.

Cómo seis personas, según los testigos que hablaron con El Mostrador, consumieron comida y bebida por aquella cifra aún es una incógnita. Martínez no respondió a los llamados y mensajes dejados en su celular

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