Escritor Omar Cid: afirmar que el P.C es el único responsable de los problemas de la SECH, (…) es afirmar que el gran culpable del golpe de Estado, es Carlos Altamirano

Por: Iván Gutiérrez Lozano
Fuente: http://www.cronicadigital.cl (11.05.10)

Omar Cid. Escritor y Editor de Cultura de Crónica Digital. Candidato al directorio nacional de la Sociedad de Escritores de Chile. Este sábado 15 de mayo, la Sociedad de Escritores de Chile, culmina su proceso eleccionario, como en otros años no ha estado exento de polémicas, Crónica Digital conversa con su editor de cultura Omar Cid y candidato a su directorio nacional.

C.D. ¿Cuál es la situación de los escritores en el contexto de la cultura nacional?

O.C. Es imposible referirse a la situación actual de los escritores, sin establecer parámetros de comparación, mientras gran parte del siglo XX, definió su imaginario a partir de la literatura: el Fausto de Goethe como el sueño de la modernidad, la influencia de las vanguardias en los cambios sociales y políticos en Europa como en América Latina, es decir la letra y su construcción simbólica, en el centro de la disputa por la hegemonía cultural diría Gramci, pues bien, los últimos destellos de la imprenta, lo conocimos en el proceso de ilustración tardía, llevado a cabo bajo la Unidad Popular.

El traslado simbólico de la letra a la imagen, marca el ocaso de la literatura en su formato tradicional, el ojo político y cultural buscará entonces capturar la atención de los televidentes, disputar los sentidos, bajo otros códigos.

En esa cancha, en ese partido, los escritores han preferido ocultarse en la academia, en fundaciones o sencillamente en la afonía condescendiente, salvo excepciones.

De ser líderes de los procesos, gestores de discursos tanto conservadores como de cambio, los escritores son ahora simplemente un ladrillo más de la llamada política cultural de cualquier gobierno. Si se quiere, somos parte incluso del aparato que respalda las políticas de mercado para la cultura, por medio del preciado Consejo de las Artes y la Cultura.

Cuando se hizo un debate sobre las políticas culturales entre las coaliciones en competencia electoral, los portavoces de los comandos en ambos casos eran actores, cuestión imperdonable hace treinta años atrás.

C.D. ¿Cuál es la situación de la Sociedad de Escritores hoy?

O.C. No es distinta a la de muchos gremios, con una crisis evidente de participación, de la que no se puede culpar solamente a las directrices de los últimos años, estamos frente a un signo de los tiempos, la muerte del sujeto como agente de cambio. La crisis de ciudadanos con capacidad de creer y confiar en las organizaciones como forma de mejorar sus condiciones de vida, llegó también al mundo de los escritores y se traduce en la privilegiar la competencia por sobre la solidaridad, en las búsquedas individuales, por sobre lo colectivo…

C.D. ¿Existen una serie de acusaciones graves en la red, amparadas en una investigación de la Contraloría, donde se llama a la institución a devolver dineros mal rendidos?

O.C. Seguramente va a ser uno de los temas que se debatirán en el próximo directorio y los que tengan responsabilidades, deberán asumirlas, de ahí que no me gusta la idea de centrar el debate de la organización a partir de errores, prácticas dolosas o simplemente equivocaciones que pueden tener alguna explicación. Prefiero abrir las puertas a proposiciones, por ejemplo la idea de perfeccionar las facultades de la comisión de disciplina o sencillamente reestructurarla y convertirla en un tribunal de ética permanente e independiente que pueda ser convocado por la Asamblea General o el directorio, de acuerdo a las circunstancias.

C.D. Se acusa a diferentes personas, entre ellas a algunos candidatos a reelección ¿Deberían renunciar?

O.C. No estoy facultado para pedir la renuncia o impedir que compita nadie, insisto, las responsabilidades sobre situaciones poco claras, se verán a su tiempo, como Frente Amplio de Escritores, hemos decidido participar de las elecciones, a pesar de la inquietud de uno de los candidatos y de algunas filiales, con ello avalamos las gestiones del TRICEL, lo que no significa que estemos de acuerdo con todos los procedimientos, hicimos una declaración pública, respecto a eso en el BLOG SECH ttp://sociedaddeescritoresdechile.blogspot.com/ donde tenemos la seguridad que un porcentaje importante de socios lo lee.
En ese medio virtual, hemos dicho que nuestra apuesta ha sido tratar de intervenir la dinámica de la SECH desde dentro, generando aportes en las comisiones de cultura con Alfredo Lavergne, desde la vice-presidencia con Gregorio Angelcos, y por mi parte a través del blog y otras instancias, además del apoyo importantísimo de Lila Calderón, que se sumó a nuestro equipo con sus ideas y claridad.

No hemos optado por la vía judicial, esos caminos tienen sus tiempos, llegado el momento se verán las responsabilidades que son siempre individuales y nunca de toda la institución.

C.D. ¿Se acusa a distintos partidos políticos de intervención exagerada en SECH?

O.C. Los partidos políticos tienen todo el derecho a tener políticas culturales y son libres de implementarlas donde les plazca, no tengo ninguna objeción a ello, afirmar –como se señala en algunos correos electrónicos- que el PC es el único responsable de la situación “aproblemada” de la institución es exagerado -en lo discursivo- es tan distorsionado como afirmar que el gran culpable del golpe de Estado, es Carlos Altamirano.

Los que sigan ese razonamiento, tienen la disculpa perfecta para quedarse en sus parcelas, porque no quieren arriesgarse a construir, a debatir e incluso a ser derrotados, el ego, en estos casos tiende a jugar malas pasadas.

C.D. ¿Qué sentido tiene para ti presentarte a esta elección?

O.C. Desde mi punto de vista la Sociedad de Escritores es la institución de los escritores, no hay otra, con sus deficiencias e impericias, prefiero ayudar a re-construirla que aplicar los aparatos de-constructores, estos funcionan muy bien en el lenguaje (pero para una organización social) de-construir es eliminar de inmediato la red de contactos, la historia y por tanto el patrimonio de lucha y organización de otros que estuvieron antes que nosotros.

En ese sentido, cooperar con su fortalecimiento, desde dentro como socio o integrante de su directorio nacional, será siempre un agrado.

C.D. ¿Qué pasa con los escritores y la contingencia?

O.C. En mi caso responder a la contingencia es un deber ético, pero entiendo que otros escritores no sientan ese deber, para algunos el silencio es más rentable, otros simplemente se encuentran bajo otros parámetros de juicio.

C.D. ¿Quién para ti, sería un buen nombre al Premio Nacional?

O.C. Yo haría una excepción y se lo entregaría a la familia de Roberto Bolaño, sería un acto de justicia bicentenaria.

C.D. ¿Qué pueden esperar los escritores del gobierno del presidente Piñera?

O.C. Nada, lo que es mucho…

C.D. ¿Qué libro estás leyendo ahora?

O.C. Este libro vale un cadáver de Marcelo Lillo.

Por Iván Gutierrez Lozano. Periodista y Director de Crónica Digital

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