Senadores chilenos en la campaña anti cubana

Por: Ricardo Candia Cares
Fuente: http://www.elclarin.cl (23.03.10)

El cinismo de los senadores Ximena Rincón, Patricio Walker y Andrés Zaldívar, quienes visitan a Piñera en busca de apoyo para condenar a Cuba por la muerte de un ciudadano, es una ofensa para las personas que consideran la verdad como un valor superior.

Con la sola excepción de Alejandro Navarro, el Senado parece no haber sido informado de las condicione lamentables en que el señor Zapata murió. La muerte de cualquier persona, es lamentable, más aún, cuando un deceso como el de Zapata, es instigado por personas pagadas por una potencia que no ha dejado de castigar a la isla durante más de cincuenta años. La muerte de Zapata se trató de evitar mediante el auxilio permanente de los médicos. No se dejó morir tal como lo expresan los mentirosos senadores. Suponer que el gobierno cubano es capaz de dejar morir a una persona, es no conocer a la revolución cubana.

Zapata murió por una huelga de hambre instigada por enemigos de la revolución cubana. Lo mismo da si estaba o no en el listado de personas disidentes. Lo que importa es que una potencia que ha hecho cuánto ha podido por desestabilizar a un gobierno legítimo, ha impulsado a la muerte a un hombre en el egoísta propósito de acusar de su muerte al gobierno.

La revolución cubana desde sus inicios ha sido un ejemplo de respeto a los derechos fundamentales de las personas. Nunca nadie ha probado jamás un solo caso de tortura, a pesar de las costosas campañas de desprestigio que se han hecho en ese sentido. Nunca nadie ha sido asesinado por agentes del estado, como han acusado sin fundamento quienes hacen eco de la campaña eterna contra Cuba y su revolución.

Debería llamar la atención que el Partido Socialista se haya sumado a la campaña cobarde contra Cuba. Pero no. Desde hace mucho ese partido ha venido carcomiendo sus símbolos y ha dejado de ser lo que alguna vez dijo que era. Sus camisas verde oliva son un recuerdo que avergüenza a quienes la usaron. De sus consigas revolucionaros, ya nadie se acuerda.

Hoy puede más el poder aunque sea al amparo de una de las derechas más crueles de América Latina. Sostenedora material e ideológica de la dictadura, logró llegar al poder total con su triunfo de diciembre pasado. Responsables de esa situación, son quienes gobernaron el país por veinte años, entre otros el Partido Socialista.

Atacados por una creciente amnesia, se olvidan de todo lo que la revolución ha hecho por el pueblo cubano y por muchos pueblos del mundo. Se olvidan que por sus principios es uno de los gobiernos más creíbles del mundo, incluso respetados por sus antagonistas políticos. Sólo el empecinamiento norteamericano, espoleado por las grandes mafias cubano norteamericano, ha sido lo suficientemente desvergonzado para intentar levantar una sombra de duda sobre el decoro de la revolución cubana.

Los socialistas chilenos se olvidan de la solidaridad de la revolución cubana con las víctimas de la dictadura y por quienes la resistimos. Se olvidan las vidas que salvó sin ningún aspaviento, sin pedir nada a cambio, que no sea la posibilidad de saldar la cuenta que la revolución cubana tiene con la humanidad, tal como se encargan de decirlo cuando pueden.

Porque una revolución acusada de los crímenes que se le achacan, no tendría moral para hacer de la solidaridad un caso excepcional en el mundo. La nobleza del pueblo y la revolución cubana la hace trabajar en silencio en muchos países, de los más pobres y azotados por el capitalismo, hasta los cuales llega con constructores, médicos, profesores y muchos otros profesionales que esa gente en su vida había visto. Muchos de ellos han dado la vida en esa cruzada.

Ni siquiera vale, en defensa de la revolución cubana, mencionar la inmediata ayuda que ofreció una vez conocidas las secuelas trágicas del terremoto en Chile. Su expresión de pueblo hermano la hace inhibirse ante las cámaras de televisión, de los grandes anuncios, de la exhibición morbosa de lo que para ellos es una obligación.

Un régimen criminal, que no respeta los Derechos Humanos, que hostiga y reprime a su pueblo, que es capaz de dejar morir a uno de sus ciudadanos, no podría moralmente sostener ideas tan humanas como el internacionalismo que tiene por lema Cuba como la más alta bandera.

No es la primera vez que Cuba y la revolución son víctimas de cobardes, mercenarios y traidores. Más de seiscientas veces se ha intentado asesinar a Fidel Castro. Miles de veces se ha atentado contra la agricultura, el turismo, la industria, la diplomacia y los dirigentes de la revolución cubana. Por más de cincuenta años el pueblo cubano sufre los rigores de la guerra desembozada que los gobiernos de Estados Unidos llevan contra la isla. Cinco patriotas cubanos son encarcelados por luchar contra el terrorismo y condenados a increíbles penas de cárcel por evitar muertes y sufrimientos en su pueblo.

De estas calamidades vergonzosas, el senado chileno no dice nada. Ni dicen nada los socialistas chilenos, muchos de ellos, refugiados, educados sus hijos, salvadas las vidas de muchos de sus militantes por la revolución cubana, la que jamás pidió nada a cambio.

Donde si se tortura y asesina, es en Guantánamo, territorio cubano mancillado por el imperio más poderoso de la humanidad. Se tortura y asesina en las cárceles clandestinas que la CIA instaló en países europeos que cerraron los ojos y el corazón ante esas atrocidades. Donde sí se asesina a diario es en la frontera mexicano – estadounidense por donde la pobreza empuja a los latinoamericanos a emigrar clandestinamente a USA. Donde si se asesina ante el silencio cómplice de los grandes medios de comunicación es en las cárceles norteamericanas en cuyos cadalsos esperan centenares de personas para ser ejecutadas. Donde mueren a diario ancianos, niños mujeres y hombres pobres es bajo los bombardeos indiscriminados que caen sobre Pakistán, Afganistán e Irak.

Lo senadores chilenos se han hecho eco de esta maniobra de desinformación que cubre todo el mundo. La ceguera ideológica que ha impuesto la derecha, ha llevado a izquierdistas antiguos a repetir las mentiras y calumnias que en contra de la revolución cubana se dicen todos los días. Ha sido de estos desprestigiados políticos chilenos una actitud esperable.

La Revolución Cubana es una obra imperfecta, pero de una altura moral inmensa. No será todo como lo que quisiéramos, pero es más de lo que soñamos. Cuba sigue sosteniendo la utopía de un mundo mejor. La revolución Cubana es la demostración de que sí es posible otro mundo y que su construcción está llena de desafíos, contradicciones y errores. Pero que es posible.

Son políticos obscenos los que acusan a las autoridades cubanas de la muerte de un hombre. Esos mismos políticos cínicos han sido incapaces de decir una palabra sobre la ocupación militar en el territorio mapuche que ha significado represión, tortura, prisión y muerte de personas en ese caso sí, en manos de agentes del Estado chileno.

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