Razones para que los comunistas no votemos en segunda vuelta por el candidato de la Concertación Eduardo Frei

Por: Hernán Montecinos 
(01.12.09) 

En el aherrojamiento político en que vivimos, todo lleva a concluir que necesitamos, perentoriamente, el surgimiento de una nueva izquierda, en tanto ésta se proponga llenar el vacío dejado por aquella otra izquierda la que, hasta ahora, se ha mostrado entreguista, blanda y pusilánime para hacer frente a las dos coaliciones políticas predominantes, que han hecho del neoliberalismo la razón de ser de sus respectivas vidas políticas.

Por un lado, una coalición de derecha (Alianza), responsable teórica de la imposición de la ideología neoliberal y, por otro, una coalición socialdemócrata (Concertación), que no sólo ha bien administrado el modelo sino, para peor, lo ha consolidado y profundizado más que en ningún otro país del mundo.

Sin embargo, y aún pese al sistema político binominal que nos rige, nunca han dejado de estar presentes en el imaginario colectivo, tres corrientes de opinión cuyos principios políticos e ideológicos son muy diferentes entre sí.

Primero, una corriente de derecha liberal/conservadora(Alianza), que no postula cambios al sistema neoliberal, al contrario, pretende dejarlo tal cual, e incluso, profundizarlo.

Segundo, una corriente socialdemócrata (Concertación) que todavía cree, ingenuamente, que el neoliberalismo, por naturaleza explotador y depredador, se puede humanizar con meras “reformas”.

Tercero, una corriente de izquierda (¿Junto Podemos?) que postula no reformar, sino “transformar” las actuales estructuras del sistema neoliberal que nos rige.

Bajo este marco debe entenderse, en esta nota, que cuando hago referencia a la izquierda, es en el sentido de aquellos que nos identificamos con el tercer grupo.

Ahora bien, todo hacía suponer que las condiciones para la izquierda, en las elecciones que se avecinan, se presentarían propicias a sus propósitos; por un lado, por el agotamiento de la Concertación, y por otro, por la serie de hechos corruptos que le han corroído su alma. Pero, más fundamentalmente, porque después de 20 años, este conglomerado se ha mimetizado en el neoliberalismo como si éste fuera su propia piel.

Sin embargo, desperdiciando estas condiciones favorables, la izquierda hoy se encuentra más dividida y confundida que nunca. Confusa, porque si bien en elecciones anteriores tuvo, inequívocamente, por quien votar (Eugenio Pizarro, Gladys Marín y Tomás Hirsch), en las elecciones presidenciales próximas la izquierda se ha quedado virtualmente sin candidato.

A decir verdad, no existe un candidato de izquierda que se presente e identifique, inequívocamente, como tal. Es decir, un candidato químicamente puro, proveniente de sus propias filas, sin medias tintas, sin aquellas engañifas que intentan, mediante apresurada cosmética, presentar a tal o cual candidato como un representante “progre” de izquierda

En efecto, de los cuatro candidatos, uno es de derecha (Piñera), y los otros tres de la Concertación, con la diferencia que dos de estos últimos, van corriendo ahora por el lado de afuera (Enríquez y Arrate). De este cuadro, resulta obvio inferir que al no haber un candidato genuino que nos represente, surgido de las bases del conjunto de la izquierda, nuestros votos se diluirán en diferentes opciones: unos, votando por Arrate, otros por Enríquez, los más despistados por Frei y, también los que anularemos nuestros votos.

Ahora bien, los que hemos anunciado,   desde la izquierda, votar nulo, hemos debido enfrentar una fuerte presión para que, en segunda vuelta votemos por Frei (en el supuesto que sea el que llegue al balotaje). Esto, sin duda, porque   flota en el ambiente que el voto de izquierda, por esta vez, no se inclinará a fardo cerrado, como en anteriores ocasiones, a favor de la Concertación, ni aún se intente infundir temor con la gastada muletilla que los que votemos nulo estaríamos apoyando a la derecha.

En efecto, bajo el expediente del temor se pretende, por enésima vez, minar nuestras voluntades, obligándonos   a votar por alguien con el cual no comulgamos. Se soslaya que, así como por razones de principios, nos daría asco votar por el candidato de la derecha, así también no tendríamos estómago para votar por el demócrata cristiano Frei. Así de simple, y punto.

También se nos increpa a los que no vamos a votar, en primera vuelta, por Arrate. Y ello que, desde el punto de vista de la izquierda surge como una interrogante pertinente, pierde sentido si no fuera por el hecho que tras el pacto parlamentario Comunista/Concertación, se encuentra comprometido anticipadamente el apoyo del partido comunista, en segunda vuelta, al candidato Frei. Un enredado juego de cambalaches, que deja convertido, por un lado, al candidato Arrate en un candidato “telonero” de la Concertación, y por otro, al candidato Frei, como el candidato “tapado” de los comunistas. Una hábil maniobra de la burguesía parlamentaria concertacionista para captar, en segunda vuelta, desde la izquierda, los votos para su candidato.

Nadie podría estar en desacuerdo con políticas de pactos o alianzas para determinados fines coyunturales. Eso está fuera de toda duda o discusión. Lo que si está en duda es el hecho que para acuerdos tan significativos, – que han determinado un vuelco en la tradicional política de alianzas del P.C., – éste se haya hecho sin que las bases hayan sido previamente consultadas sobre tan cardinal asunto. Se optó por el camino que los comunistas siempre hemos criticado en los partidos de la burguesía aliancista y concertacionista: decisiones tomadas sólo a nivel de los estrechos marcos de las cúpulas. De ahí que consideramos este acuerdo, en su génesis, mal parido, soterrado, controvertido, consumado a espaldas de las bases, las que vinieron a tomar conocimiento de ello, sólo cuando se encontraba todo cocinado en las alturas. Con ello se pasó a llevar uno de los principios estatutarios básicos del P.C, esto es, que el carácter y sentido del centralismo democrático, no fue respetado ni en lo más mínimo.

Sin embargo, y lamentablemente, esto de pasar a llevar principios y acuerdos, es una práctica que se ha hecho carne en la cúpula P.C., al repetirla también en compromisos sostenidos con otros referentes de izquierda. Así sucedió, por ejemplo, cuando no cumplieron con los principios fundacionales del Junto Podemos que en su número, 6 señala inequívocamente a la letra:

“…nos ubicamos también en abierta oposición a la derecha y los partidos de la Concertación responsables del actual modelo político social y económico. Consecuentemente con ello, quienes integramos este Movimiento, no aceptaremos pactos ni alianzas de ningún tipo con tales referentes, en cualquiera de sus expresiones políticas, lo que consideramos necesario para dar señales inequívocas y coherentes a quienes aspiran a reemplazar radicalmente al sistema que hoy nos rige.”

Como se sabe, en la anterior elección, a la undécima hora de la noche, apenas conocidos los resultados de primera vuelta, el P.C., dejaba atónito a sus militantes y al resto del Junto Podemos, con su anuncio unilateral de apoyar, en segunda vuelta, a la candidata de la Concertación, pasándose por el trasero el ya citado número 6, del Acta Fundacional del Junto Podemos.

En la elección de ahora se repite la misma historia, pero ya sin el mínimo recato ni pudor que debe tenerse para asuntos de tan alta connotación política. Tanto es así que a algunos dirigentes se les nota que cortan las huinchas para votar por Frei, incluso en primera vuelta (es de esperar que sean pocos), para cuyo caso me remito a recordar aquella patética imagen de la alcaldesa comunista Claudina Nuñez, cuando declaró públicamente, a quien quisiera escucharla, que su candidato para las próximas elecciones era el demócrata cristiano Eduardo Frei (¿será?).

Sin duda, demasiados errores políticos, demasiadas tonteras inexcusables que están marcando a fuego los designios futuros del P.C., en la perspectiva de los objetivos políticos que, para los que somos de izquierda, nos resultan más perentorios y cruciales como objetivo político del momento: “la unidad de toda la izquierda”. Los acuerdos y políticas del P.C., no han hecho más que causar un gran retroceso a ese gran objetivo primordial que nos debe ser irrenunciable a los comunistas y al conjunto de la izquierda.

Por lo mismo, una postura impresentable del P.C., que lo deja en mal pie para su ya maltrecha credibilidad, al presentarse ante el mundo de la izquierda, de aquí en adelante, como un conglomerado político con una precaria consistencia ideológica y una línea política de alianzas poco fiable. Un pacto/acuerdo incestuoso que pone virtual término a la histórica y tradicional política de alianzas de los comunistas con los partidos y movimientos sociales que le son congéneres, aquellos que forman parte del amplio abanico del mundo de la izquierda, del cual los comunistas, inequívocamente e históricamente hemos formado parte.

Con esta redención comunista la burguesía parlamentaria de nuestro país obtiene un doble beneficio. Por una parte, un gratuito lavado de imagen para el parlamento, puesto que la probable presencia P.C. en él, pasaría a transformar, de la noche a la mañana, a dicho poder del Estado, de un parlamento antidemocrático y excluyente, a uno democrático y pluralista. Eso, por un lado, sin embargo, el brazo de este acuerdo tiene alcances y proyecciones mucho más largas, lo que se concluye a través de las recientes declaraciones de José Miguel Insulza, cuando sugiere que “ahora” existen condiciones para que los comunistas pasen a formar parte en un hipotético nuevo gobierno de la Concertación. Sin duda, ese es el verdadero alcance, aunque por pudor, todavía las partes no se atreven a confesarlo públicamente.

Este anuncio (“dadas las condiciones”), no es más que suponer que, ahora, los comunistas estaríamos muy mansitos, muy borregos, y que dejaríamos de joder con ese prurito de la necesidad de transformar las estructuras de la sociedad, ni menos de seguir jodiendo con ese demonio de Carlos Marx, ni seguir martillando con palabras como revolución, explotación, alienación y todos esos ruidos molestos que perturban los castos oídos del actual stablishmen. Es la coronación del eslabón último a que aspiraba la burguesía concertacionista: cooptar a los otrora rebeldes e irreverentes comunista para que acepten las “bondades “ del modelo y terminar refocilándose en él.

Así pasó con los comunistas italianos, españoles y franceses quienes tras pactos electorales con la socialdemocracia, e incluso, algunos de ellos incorporados en los gobiernos, terminaron por quedar reducidos casi a cero, por el retiro del apoyo tradicional que le habían dado los trabajadores, a consecuencia de haber sostenido una estrategia política entreguista, blandengue y zigzagueante, y en la que los principios de clase, marxistas y revolucionarios fueron echados al bolsillo por sus respectivas cúpulas. Como contrapartida, los comunistas de Alemania y Portugal, en recientes elecciones, lograron resultados más allá de lo esperado, justamente, por su línea política claramente anti neoliberal e inequívocamente independiente de la derecha y socialdemocracia europea.

En este punto es preciso aclarar que los que votamos nulo, no es que nos opongamos a la presencia de legisladores comunistas en la cámara de diputados; eso está fuera de toda duda. Al contrario, estimamos de toda injusticia que aún no estén allí presentes. Nuestra diferencia está en que la incorporación comunista, justa y necesaria, debiera haberse realizado por la puerta ancha y no por la puerta trasera. Entendemos los de izquierda que si bien deben establecerse acuerdos políticos, estos deben ajustarse a ciertos límites, en donde los principios y la ética no pueden dejar de estar presentes y, sobre todo, hacerlos con los que nos son aliados connaturales a nuestro propio mundo y no con los que han sido nuestros adversarios políticos (Concertación).

De otra parte, como sabemos, los ciudadanos de este país, en las elecciones, no elegimos a nadie, tan sólo nos remitimos a votar por aquellos que las cúpulas de los partidos han designado de antemano. Si uno es un militante de algún partido o movimiento de izquierda, ni siquiera ha podido participar en la elaboración de los candidatos que presenta su partido, de modo que si la democracia ni siquiera funciona dentro de los partidos, qué pueden esperar el resto de los ciudadanos. Las listas son cerradas, sin fisuras, para que todo quede atado y bien atado.

Así, sin darnos cuenta, los electores hemos sido transformados en corderos, en un rebaño que sólo reacciona al escuchar el sonido del cencerro. En este contexto, resulta impresentable que los comunistas hayan hecho suyas, las mismas prácticas viciosas y antidemocráticas que tanto les hemos criticado a los partidos burgueses; elegir a dedo los candidatos en los estrechos círculos de las  cúpulas, sin la más mínima consulta u opinión de las bases (células, comunales y regionales).

Participar en estas condiciones es legitimar un sistema de partidos caducos, con partidos y políticos incapaces, serviles y caudillistas. Es legitimar un sistema burgués que sigue negando garantías de participación a los diferentes colectivos gremiales y sociales que claman por una justicia mayor y por un Estado que efectivamente los represente. Es legitimar un sistema que sigue reproduciendo un sistema secular de repartición desigual de la riqueza social y los irritantes privilegios que se derivan de ello. Por el contrario, a los obreros, a los mapuches, a los campesinos, la numerosa clase media, a los jóvenes, etc., se les utiliza como enganches electorales para agenciarse de un mayor número de votos y repartirse una parte o las migajas del pastel.

No es por casualidad que por la vía electoral, en las condiciones predominantes en nuestro país, los parlamentarios elegidos pertenezcan a la pura clase de los empresarios y profesionales. No hay representantes genuinos de la clase obrera, de la clase campesina, de la clase media, de las diferentes etnias, de los marginados, los desposeídos, etc. Es decir no está representada la inmensa mayoría de nuestro pueblo, la que ha visto usurpada su participación y poder por una excluyente minoría privilegiada de elite, hoy agazapada tras las faldas de la Alianza y la Concertación,

Por cierto, en un cuadro así cada vez se va haciendo más evidente que las elecciones en Chile, en estos años de Concertación, son parte importante del eslabón sistémico que nos mantiene atados a la hegemonía de la burguesía, transformadas las expresiones del pueblo en expresiones de una informe “masa”, convertida  en obediente consentidora de la enajenación de nuestras  vidas.

Se ha cumplido, en nuestro país, lo que ya claramente Lenin visualizaba a lo que derivaban los procesos electorales en los países capitalistas: “Decidir una vez cada cierto número de años que miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el parlamento: he aquí la verdadera esencia del parlamentarismo burgués.” Y no deja de tener razón Lenin, a la vista del examen de la composición de nuestro actual parlamento.

De otra parte, la lógica electoralista ha provocado que supuestos líderes populares sean cooptados por el sistema, se conviertan en serviles de elites de poder económico y político y se corrompan. Su voto es importante, rezan los eslóganes ¿Importante para qué o para quién? Sin duda, para perpetuar el actual régimen de mercado y los privilegios para la clase pudiente que tal política conlleva. Y no es que esté en contra del mercado. Mercado sí, como elemento facilitador de nuestras existencias y Mercado no, como elemento enajenador y esclavizante de nuestras vidas.

Pero nuestro voto nulo no sólo se debe a que no tenemos candidato propio en quien identificarnos, o porque los comunistas se hayan dado vuelta la chaqueta conciliando con un sector de la burguesía. Mucho más importante que eso es que, con nuestro voto se pretenda que nos desmemoriemos, que nos olvidemos, de lo que ha sido Frei y la democracia cristiana para el conjunto de la izquierda. En este último sentido no debemos  perder de vista que Frei ha sido y es,   un connotado político de la democracia   cristiana y, como tal, no ha hecho más   que seguir, a través de su trayectoria política, la permanente y sistemática política anti izquierda y anticomunista.

En efecto, como sabemos la democracia cristiana fue una pertinaz conspiradora contra el gobierno de Salvador Allende, hasta lograr junto con las fuerzas fascistas y golpistas el derrocamiento sangriento de lo que fue nuestro gobierno. También la D.C, ha sido enemiga de la revolución cubana y denigradora de la figura de su líder Fidel Castro. Lo mismo ha acontecido con su postura anti Chávez y anti Revolución Bolivariana. En fin, allí en donde surgen pueblos de nuestra región que deciden llevar una política de independencia y autonomía frente al imperio norteamericano, ahí surge la democracia cristiana para hacer una labor de zapa que vaya a favor del imperio del cual no son más que sus simples lacayos.

A su vez, no es casual que la explotación minera masiva comenzara en 1990, al asumir la DC el Gobierno. En esos años se modificaron las leyes mineras existentes y se redujeron los impuestos de extracción y exportación, favoreciendo el saqueo minero transnacional. Desde esa fecha – y durante todo el período de la Concertación — quienes realmente mandan en Chile, son las grandes mineras extranjeras, la banca y financieras y las transnacionales.

En el orden administrativo, la Democracia Cristiana en Chile se ha convertido en una eficiente agencia de empleos para sus prosélitos. Ocupa, actualmente, la mayoría de las empresas del Estado, convirtiéndolas en una especie de feudo, como son los casos de CODELCO, ENAP, Ferrocarriles del Estado, Chile Deportes, INDAP y de otros organismos del agro. En fin, una largo prontuario de corrupción, que lo dejan muy a la par con el resto de sus socios de la Concertación.

Sus principios   fundacionales del humanismo cristiano reemplazados ahora por el eslogan de   ¡pituto o muerte!… ¿Será por eso que se creen tan cristianos, tan humanistas, tan patriotas? ¿Será por eso que quieren tanto a Chile? 

Siguiendo en nuestro itinerario, nos topamos con la patética imagen de Eduardo Frei Ruiz Tagle, acudiendo a entregar a la Junta Militar el aporte de los trabajadores de su empresa para la “reconstrucción nacional”. Notas de la época también lo sindican junto a su esposa acudiendo a entregar sus argollas de matrimonio para el mismo “noble” propósito

Ya instalado como presidente lo vemos negándose sistemáticamente, por años, a recibir a la presidenta de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos, mientras por “la Moneda” se paseaban como Pedro en su casa la clase empresarial más pudiente y genocidas criminales de todos los pelajes, principalmente uniformados. Y en lo que ha sido más repudiable, jugándosela de cuerpo entero por rescatar al asesino y ladrón de Pinochet de las garras de la justicia europea para que no sea condenado a la cárcel, bajo el inocente expediente que tenía que ser juzgado en Chile, a sabiendas que no iba a ser condenado en nuestro país ni tan siquiera por un parte de tránsito.

Para el hijo pródigo de Pinochet también se mostró generoso, dando una orden al Consejo de Defensa del Estado para que paralizara una querella en su contra, aduciendo “razones de Estado”, por ese feo asunto de haberse echado al bolsillo recursos públicos por mil millones de pesos, en el sonado caso conocido como los “Pinocheques”. También bajo su presidencia intentó hacer pasar un proyecto de Ley ( ley Otero-Figueroa)para poner punto final a los juicios en contra de los criminales militares, lo que finalmente no prosperó gracias a la férrea oposición de los organismos ligados a los derechos humanos.

Ahora nuevamente como candidato, su trayectoria no ha podido ser peor para los que somos de izquierda, Recordemos a este propósito que cuando desde sus filas se le acusó que su campaña se había “izquierdizado”, prestamente sacó la voz para desmentir públicamente tal “infundio”. Si el propio candidato afirma que su campaña no tiene nada que ver con los propósitos de la izquierda no tendríamos por qué no creerle. A confesión de parte relevo de pruebas dirían los juristas. Entonces, si el mismo candidato confiesa que su campaña no tiene nada que ver con los propósitos de la izquierda, ¿a título de qué el partido comunista compromete anticipadamente su apoyo a este candidato que por su trayectoria se ha demostrado como un pertinaz anti izquierda y también anticomunista? ¿Acaso los comunistas se han vuelto auto flagelante o masoquistas?

Para colmo, y como guinda de la torta, para coronar su prontuario político de anti izquierda, este personaje, -flamante candidato tapado de los comunistas-, en uno de los últimos debates televisivos, se permitió agraviar y deshonrar a nuestro querido presidente Allende, orgullo de estadista en el mundo y que causa año a año respeto y admiración en todos los países, rindiéndole múltiples e innumerables honores y homenajes. Ahí están como testimonio vivo de reconocimiento a su figura, los cientos o miles de calles, avenidas, escuelas, hospitales, bibliotecas, museos, fundaciones culturales, etc., que llevan su nombre. Un lujo que ya se lo hubiera querido Eduardo Frei padre, que después de muerto (¿o asesinado’?), hasta donde se sabe, apenas si es recordado por su participación sibilina y solapada en el intento fascista que terminó con el derrocamiento del más querido e insigne presidente de Chile en toda nuestra historia de vida republicana.

Por último, y para poner fin a esta nota, decir que el candidato Eduardo Frei y sus acólitos, quieren hacerse aparecer ante la faz de Chile como muy chilenos y patriotas. Se reúnen para fiestas patrias para comer merquén y empanadas, hinchados sus pechos de donde le chorrean sus falsos patriotismos. Grotesco y falso, porque mientras liban y hacen salud por la patria, olvidan en sus conciencias que son responsables de haber desnacionalizado la riqueza social de nuestro país que, por su naturaleza, debe mantenerse y resguardarse como patrimonio detodos los chilenos. Patriotas  de pacotilla, una vergüenza para el país cuando obedecen sumisos los mandatos que les imponen instituciones internaciones expoliadoras extranjeras, como lo son el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio, G8, y todas esas cosas. Es decir, obedecen a pie juntillas los instructivos que les imponen, desde el extranjero, los que les ordenan lo que deben hacer en nuestra propia casa. Un claudicante y vergonzante sometimiento que debe ser repudiado y rechazado por la izquierda chilena, en todas las instancias, de la cual, las elecciones es uno de los momentos más propicio para hacer expresión de ello.

Con todo el prontuario político de este candidato… ¿A algún comunista aún le quedan ganas de votar por éste si llega a la segunda vuelta?

He conversado con muchos compañeros, que se encuentran muy complicados por este callejón sin salida a que los ha empujado la cúpula del partido. Algunos me han confesado que, por lealtad al partido, van a votar por Frei. Otros muy contrariados que van a votar nulo. A los primeros sólo me resta recordarles el dicho “dime con quien andas y te diré quien eres”. A los segundos, felicitarlos, porque si bien es loable la lealtad, tan escasa en nuestro tiempo, más vale actuar en conciencia y reconocer que la lealtad de nada sirve si en política es para favorecer a personaje políticamente tan repudiable como Eduardo Frei Ruiz Tagle.

Estas son, entre otras, mis razones para anular mi voto
¿Acaso no son ya bastantes?

 

4 comentarios

  1. Me resulta raro por decir lo menos lo siguiente:
    1) el PC segun ud. no sirve de nada pues los dirigentes son unos tales por cuales, pero exigue que las elecciones y nominaciones sean de otra manera. En que quedamos si el instrumento (PC) esta tomado por lo malos dirigentes.
    2) hay que hacer politica de alianza y ojala existan diputados comunistas, pero son entregados no defienden lo que ud. quiere por eso no vota por ellos, pero ojala lo shubiera.
    3) puedo seguir, pero creo que no tiene sentido.
    Lo ultimo el apoyo a Frei se vera tan pronto termine la primera vuelta, asi que todo lo afirmado por ud. por ahora no es cierto.
    Cordialmente,

  2. Estimado compañero Hernan, me agrada mucho su articulo creo que en estos momentos donde nadie quiere discutir ideas UD. da una opinion politica de interes, el PC. o su cupula actual a dejado de lado todos los principios idiologicos de un partido revolucionario y se ha tranformado en partido mas sercano a la Social Democracia(menchevikes) , los Srs. dirigentes del PC. fracazaron con el Binominal y juegan hoy el baile de la concertacion lamentablemte no tenemos un candidato de izquierda el Sr. Arrate es un socialdemocrata y en segunda vuelta volvera a la concertacion su trabajo es ese acumular votos para Frei su ex jefe.
    solo la lucha nos hara libre!!!!!!!

    • Señor Hernan, que le impor ta a Ud. si algun comunista vote o no por este señor, mientras Ud. no vote. yo soy comunista militante de una celula y si se discute y analiza y se resuelve..No son solo cupulas rancias como ud. lo expresa.Nosotros los militantes en mayoria estamos deacuerdo con este pacto. y trabajamos con fuerza. Como siempre lo hemos hecho. Luchamos siempre, yo en mi junta de vecinos y en distintas organizaciones de mi comuna. Pero sucede que las personas que se denominan super revolucionarios no trabajan en nada, solo aparecen con sus discursos al calor de una fiesta o carrete y despues a sus casas, es lo que vemos en mi comuna. TAMBIEN CREO QUE LA LUCHA NOS HARA LIBRES!!!. Pero hay que practicar todos los dias, y en la base con la gente. Respetamos todas las posturas pero para hablar de lucha hay que estar ahi proponiendo y trabajando, no solo pataleando.

  3. Sra. M Loreto ya pasada pa primera vuelta que piensa Ud. quisas votar por Frei? que como Ud. dice en su celula se discute yo fui militante comunista durante muchos años y no se discute se aprube lo que la Cupula o la Comicion Politica del Comete Central dicta y los que nos opusimos nos sacaron siendo dirigentes de un comunal no mas mentiras espero que discutan bien su apoyo al traidor de Frei.

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