¿Por quién Chucha Voto?

Por: Guerrilla Latina Crimethinc /El Radical Libre
Fuente: http://www.hommodolars.org (31.10.09)

Un texto para los inscritos y quienes creen tener “poder” al participar en las elecciones.

Texto clasico tomado de Guerrilla Latina Crimethinc cuyo titulo original es: Votar Vs. Accion directa. Este primer texto es «introductorio» para a continuacion un analisis mas concreto del contexto actual eleccionario en Chile.

Votar Vs. Accion directa
A la víspera de las próximas elecciones y analizando toda la controversia que se genera al decidir si votar por los dos candidatos de siempre, por la posible alternativa o el voto en blanco, es entonces pertinente comparar la táctica del voto con otras tácticas que para efectos de este artículo llamaremos de forma colectiva como: «acción directa».

Votar – Así sea que usted esté votando con un tarjetón para que un político lo represente, votando con sus pesos por la empresa de su agrado, o votando con su imagen por su cultura juvenil favorita, «votar» es un acto de aplazamiento, escogiendo otra persona, sistema o concepto para que representen sus propios intereses. vs. Acción Directa – Dicho de una manera simple, esto quiere decir actuar de modo directo para suplir sus necesidades, ya sea sola o con otras personas, sin buscar un representante, sin escoger entre las alternativas previamente elegidas por otros. Actualmente, el término es comúnmente usado para denotar los esfuerzos utilizados en poner presión a los gobiernos y a las corporaciones con tácticas ilegales de protesta (que conceptualmente no son tan diferentes del acto de votar, ya que usted todavía está pendiente de los poderes existentes…), pero la acción directa también describe modos de actuación, que recortan enteramente al «hombre del medio» y resuelven los problemas de forma directa.

Ejemplos: Usted puede darle dinero a una organización de caridad que alimenta a los hambrientos, o usted puede iniciar su propia olla comunitaria, alimentando a otros y de paso a usted mismo. Usted puede escribir una enfurecida carta al editor de una revista que no le da buenas reseñas a los discos que usted creen que importan, o usted puede crear su propia revista y hacerla del modo que usted considere mejor. Usted puede votar por un alcalde que promete empezar un nuevo programa para ayudar a la gente sin hogar o usted puede ocupar edificios vacíos y abrirlos a modo de vivienda gratis para cualquiera que lo necesite. Usted puede escribirle a un Congresista para que vote en contra de la ley que le permite a las corporaciones cortar antiguos bosques… pero si de todos modos aprueba la ley, usted también puede ir al bosque y parar la tala sentándose en los árboles, saboteando maquinaria y atrayendo la atención pública hacia este tipo de actividades.

Votar es una lotería. Si su candidato no es elegido, entonces toda la energía que usted gasta apoyándolo es echada a la basura, del mismo que el poder que usted pensaba que el ejercería en su beneficio, se dirige hacia otra persona. Con la Acción Directa usted puede estar seguro que su trabajo ofrecerá algún tipo de resultado. Votar delega el poder de toda la sociedad a unos pocos individuos, hace que todos se acostumbren a depender de esta élite. En la Acción Directa, la gente utiliza sus propios recursos y poderes, y de este modo descubren lo que estos son y cuanto pueden lograr. Votar fuerza a que todo el mundo tenga que estar de acuerdo con una sola plataforma. En la Acción Directa no se necesita un vasto consenso; diferentes grupos pueden aplicar distintas aproximaciones de acuerdo con lo que ellos creen y se sienten confortable haciendo. Votar es sólo posible en tiempos de elección. La Acción Directa puede ser aplicada cuando usted quiera y en el lugar que usted desee. Los conflictos alrededor del voto constantemente distraen los verdaderos problemas que se encuentran sobre la mesa, a medida que las personas son absorbidas en el drama de una partido o un candidato contra otro. Con la Acción Directa, los problemas mismos son sacados a flote, tratados específicamente y frecuentemente resueltos. Votar es glorificado como «libertad» en acción. Pero esto no es libertad – libertad es poder decidir lo que las posibilidades deben ser en primera instancia, no escoger entre lo que ya está presupuesto: por ejemplo entre Pepsi y Coca-Cola. Por otro lado, la Acción Directa es la cosa verdadera. Usted hace el plan, usted crea las opciones, el cielo es el límite.

Últimamente, no hay razón para que las estrategias de Voto y Acción Directa no puedan ser aplicadas simultáneamente. Una no cancela a la otra. El problema es que demasiada gente piensa en el Voto como su primera y única alternativa para ejercer poder político y social. De esta manera un tamaño desproporcional de tiempo y energía es gastado deliberando y debatiendo en como votar, mientras que otras oportunidades para lograr cambios a través de la Acción Directa son desechadas. Acuérdese de que otras maneras puede lograr que su voz sea oída.

Otro circo electoral para una sociedad partida en clases Gane quien gane, NOSOTROS PERDEMOS
El Radical Libre N°6

En uno de los artículos del número anterior de “El Radical Libre” se trató el tema de la crisis global y las causas de ella. Ante tal panorama, es muy probable que lo próximos meses estén marcados por un incremento en el desempleo y un deterioro en las condiciones de vida del pueblo chileno. Frente a esto, la clase dominante comienza a intentar frenar el avance de esta crisis, tratando de reducir los impactos de ella en su sistema financiero; lo contradictorio de esto, es que plantean este propósito bajo el mismo régimen de producción capitalista en el que vivimos hoy, el cual es agente causal de toda crisis social, financiera y ambiental desde su establecimiento.

Dentro de toda la maquinaria que emplea la clase dominante para perpetuar el actual sistema de explotación existe un sistema político propio del capitalismo, el cual contiene un sistema electoral basado en lo que se conoce como “democracia”. (1)

En Chile, paulatinamente este método de elección de gobernantes ha ido perdiendo su legitimidad, esto se refleja en el desinterés de la ciudadanía en general (especialmente la juventud) en participar activamente del proceso de elecciones de gobernantes. Actualmente, sólo el 55% de la población chilena mayor de 18 años acude a votar y marca una preferencia válida, el resto no está inscrito en los registros electorales, vota nulo o blanco, o simplemente hace el trámite necesario para “excusarse” (cuando en general pueden sufragar). Esto en parte es reflejo de la apatía generalizada en nuestra sociedad, en relación con intentar trazar su propia vida, respecto incluso a la participación en el proceso democrático que se vende a sí mismo (falsamente) como una instancia de decisión popular real. Por otra parte, también debe reconocerse que sectores del pueblo poco a poco comienzan a organizarse en busca de soluciones a problemas que los aquejan de forma directa y, como fruto de aquello, tomando conciencia de la necesidad de construir un sistema que realmente los represente. Para ello generan conocimiento desde su propia realidad material, demostrando que tienen el potencial de accionar de forma conciente y decisiva, y que poseen todas las capacidades para transformarse en una fuerza impulsora necesaria para la construcción de una nueva sociedad justa. Con esto queda claro que el concepto de democracia está muy lejos de ser sinónimo de política, ya que la lucha política popular . hace referencia a todas aquellas acciones en pos de la transformación revolucionaria de la sociedad. Con un escenario poco auspicioso para la clase dominante como el que se comienza a gestar, la mejor alternativa que tiene es optar por la seguridad y estabilidad nacional, apelando a la paz social frente a un aumento de las movilizaciones en diversos sectores que tienen como causal las secuelas de la crisis. Es por esto, que la opción más conveniente para la burguesía es la continuidad de los gobiernos de la Concertación, los cuales tienen una mayor experiencia para cooptar y controlar levantamientos populares. Aquí la figura de Eduardo Frei cobra importancia, considerando el hecho de que él ya fue Presidente anteriormente y su periodo coincidió con un escenario de crisis económica (crisis asiática), que aunque fue de menor impacto que la actual, le da experiencia que el abanderado de la Alianza por Chile (Sebastián Piñera) no tiene. Esto no quiere decir que necesariamente él resultará electo como Presidente a fin de año, ya que aunque posee ciertas ventajas ante sus competidores, hoy es bastante difícil pronosticar un ganador al existir un grado muy elevado de desinterés en la población por votar, situación que es esperable pensando que en 19 años el sistema de sufragio para elegir gobernantes no ha sido capaz de mejorar la calidad de vida del trabajador. Por el contrario, aumenta la precariedad de su condición y la enmascara.

Eduardo Frei, un rostro conocido.

Como acabamos de decir, la ventaja de éste candidato es grande. Él es el hombre llamado a levantar este clima de tensión generado por la crisis global; muchos dicen que él es quien tiene mayor capacidad para hacerlo. Sin embargo, no todo es ventajoso para este ex-presidente, ya que los mismos gobiernos de la Concertación han perdido considerable adherencia de la ciudadanía, debido a su notoria incapacidad para satisfacer las necesidades del Pueblo.

Muchos se preguntan por qué la Concertación apostó por Frei. La respuesta está en su sector político; él es demócrata cristiano (DC), por lo que trata de asegurar los votos de las posiciones más conservadoras de su partido que podría arrastrar Piñera, además de que se asegura el voto duro oficialista (aquellos que votan frecuentemente por el bloque concertacionista). También Frei tiene la capacidad de obtener los votos de los otros sectores a través de acuerdos políticos. Hoy, Eduardo Frei apuesta por un “recambio” en la clase gobernante, apostando a la “juventud” para los representantes de su eventual gabinete, discurso que es bastante contradictorio considerando su propia edad. En este aspecto, el mejor representante de este tipo de recambio, que de aires frescos a la clase gobernante, es Marco Enríquez Ominami.

El Factor Enríquez-Ominami.

Es el representante de toda la ciudadanía que está descontenta con los gobiernos concertacionistas pero que no sienten la confianza en la derecha para votar por Sebastián Piñera. Su campaña se inició con el propósito de mostrarse a la gente, y de obtener la suficiente cantidad de votos como para ser reconocido en la actividad electoral y no pasar al olvido inmediatamente; esta situación cambió radicalmente, puesto que poco a poco fue ganando bastante adherencia (demostrando otra vez que la ciudadanía está cansada de la concertación), principalmente en los sectores que se sienten más identificados con la “centro-izquierda”. Hoy, Marco Enríquez-Ominami, puede cambiar el panorama por completo, si es que logra desplazar a Frei en la primera vuelta (hay encuestas que actualmente hablan de un “empate técnico” entre ambos).

la “centro-izquierda”. Hoy, Marco Enríquez-Ominami, puede cambiar el panorama por completo, si es que logra desplazar a Frei en la primera vuelta (hay encuestas que actualmente hablan de un “empate técnico” entre ambos).

Independiente de todo ello, no olvidemos quien es este candidato; es un representante de la clase gobernante, que hace poco tiempo renunció al PS, por ello su programa de gobierno propuesto es bastante conciliador. Habla de mejorar la calidad de vida de los sectores más bajos de la población, pero a la vez permitir que la clase empresarial logré desarrollarse más aún y seguir abriendo los negocios al mercado extranjero. En otras palabras, plantea básicamente lo mismo que los gobiernos de la concertación desde Aylwin a Bachelet. Así, la situación precaria de la clase trabajadora en Chile no se vería beneficiada para nada. Sólo como ejemplo de todo esto podemos decir que no es extraño que una persona relacionada con la derecha sea su jefe de campaña (Carlos de Urresti), y que su programa de gobierno propuesto tenga grandes semejanzas con partes de los proyectos de sus rivales Frei y Piñera.

Enríquez-Ominami y su postulación a la Presidencia es la demostración de la “farandulización” del sistema electoral, al mostrarse como un candidato que llama a votar por él por la condición de agotamiento de los gobiernos de la Concertación más que por una propuesta política diferente.

Sebastián Piñera y su última oportunidad.

Es el candidato de la derecha, y aunque su coalición política (RN– UDI) está íntimamente relacionada con los círculos de Augusto Pinochet, el intenta posicionarse como el emprendedor que debe enterrar el pasado para obtener un futuro mejor a través del sistema por el cual él se hizo multimillonario durante la dictadura militar. Aunque Piñera representa el ala de la derecha más amante del mercado que de los valores fascistas-conservadores, no hay que olvidar que a la mayoría de los sectores de lo que será su eventual administración no les temblará la mano para nada (menos aún que a la concertación) cuando sea la hora de reprimir con sangre a los movimientos sociales descontentos con el sistema que sin duda, se volverá más visible durante su gobierno. Para los muchos que sueñan con tener tanto dinero como él, Piñera representa el cambio necesario, ya sea para poder continuar acumulando bienes a costa de nuestra explotación, o para beneficiarse de alguna forma (o impedir que la concertación siga beneficiándose) de la nueva camada de burócratas que tomará los puestos de poder en oficinas y ministerios.

Para muchos, unos cuantos meses atrás él era la persona quien fácilmente lograría obtener la banda presidencial en las elecciones de fin de este año, todo esto debido al descontento con los gobiernos de la Concertación, el cual se veía reflejado en el bajísimo porcentaje de aprobación de Michelle Bachelet como presidente de la república (alcanzó a bordear el 30% de aprobación). Sebastián Piñera representaba el recambio, el orden público estable en el tiempo y un eventual gobierno capaz de administrar de forma correcta los recursos del Estado, esto último debido a que es un empresario exitoso. Sin embargo, con el correr del tiempo, la Concertación ha buscado formas de bajar la adherencia de la comunidad al abanderado de la Alianza. Para ello ha recurrido a dos recursos principales; por un lado la capacidad de intervenir en los medios, mostrando públicamente problemas de gestión de fondos en las compañías de las que Piñera forma parte; por otro lado, utilizando recursos del Estado para cambiar el clima de desaprobación del gobierno de Bachelet a través de la entrega de bonos a la ciudadanía, tales como bonos familiares, previsionales, para la tercera edad, etc. Como resultado de estas tácticas del gobierno en ejercicio, la aprobación de Bachelet como presidente se ha incrementado considerablemente, así como también las últimas encuestas no logran proclamar a Sebastián Piñera como un fácil ganador de las elecciones cada vez más cercanas.

Arrate y el Pacto Juntos Podemos Frente Amplio.

La campaña de Jorge Arrate busca emular al ex-presidente Salvador Allende y conquistar una alianza firme con la Concertación. Esto se ve reflejado en su discurso y en la creación del Nuevo Pacto Democrático y Popular. En general, la campaña de Arrate no pretende ser exitosa en sí misma, sino arrastrar votos para la concertación en una eventual segunda vuelta. Esto no hace más que confirmar la política pro-capitalista que el PC chileno y los grupos afines al Juntos PODEMOS han hecho más patente en los últimos años

Consideraciones finales.

“Yo tengo poder, yo voto”, fue la frase de la campaña impulsada por el gobierno para volver a legitimar el sistema electoral en el pueblo chileno. Esto es prueba de que existe un desgaste evidente en la forma de elegir a nuestros dirigentes. El pueblo poco a poco ha perdido la esperanza en la gente que busca la presidencia de la república, y más que por la capacidad de cada uno de los candidatos es por una razón más relevante: el Estado burgués no es más que un instrumento de dominación de la clase empresarial sobre la clase trabajadora; por ende, no satisface la necesidades populares. Esto se ha visto reflejado desde que se instauró el capitalismo como sistema social de clase. Lo que el pueblo debe buscar es su liberación como clase, y para ello debe apuntar a una transformación global de la sociedad, vale decir al cambio en el modo de producción capitalista por otro basado en el respeto entre la humanidad y entre ésta y el entorno natural, así como también la transformación del poder político burgués en poder popular que logre transformar de una vez por todas el sistema de explotación humana vigente en la actualidad.

No importa quien gane las elecciones de fin de año, puesto que sea quien sea, representará a la burguesía, y por ende, será nuestro enemigo; enemigo al cual hay que enfrentar comprendiendo que tenemos una gran ventaja, nosotr@s: los explotados y explotadas por este sistema, somos mayoría.

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