Día de nuestras “gloriosas” Fuerzas Armadas

Por Máximo Kinast
Fuente: http://www.fortinmapocho.com (19.09.09)

¡El 19 al Parque! ¡Es la Parada! ¡Viva la Chicha y el vino tinto y las empanadas calduas! Las ’heróicas’ Fuerzas Armadas de Chile desfilarán con marcialidad y paso de ganso para terror de los enemigos de la Patria y para avivar el orgullo de ser chilenos.

Aunque parezca una mentira, todavía hay millones de chilenos que se creen este cuento. No tienen claro que nuestras Fuerzas Armadas lo único que han hecho ha sido ganar una guerra hace 130 años y desde entonces viven del cuento y de la explotación del pueblo de Chile. La verdad es que ni siquiera eso han hecho. La guerra no la ganaron los siete mil soldados de línea con que contaba el Ejército de Chile en esa fecha, sino que la ganaron los más de sesenta mil civiles movilizados y militarizados para defender el sagrado derecho de la Corona Británica y de sus súbditos a explotar y beneficiarse del salitre peruano y boliviano, ganado por Chile en legítima guerra con la sangre de su pueblo. Pueblo que nunca participó de los beneficios obtenidos con su sacrificio.

En 1981, la gran mayoría del Ejército de Chile y la totalidad de la Armada se rebelaron contra el gobierno constitucional y legítimo, otra vez en defensa del derecho de la Corona Británica y de sus subditos a explotar y beneficiarse del salitre, ya chileno de nombre, pero inglés en los beneficios. La heróica [de verdad heróica] División Camus, la masacrada División Robles y los restos del Ejército que se mantuvieron leales y combatieron en Con-Con y Placilla al mando del General Orozimbo Barbosa por la Democracia y la Constitución representada por el Presidente Balmaceda, no sólo vieron descuartizar a su jefes, sino que ni siquiera han tenido el derecho de pasar a la Historia Oficial de Chile. Se les menciona a veces, como hechos menores, sin considerar que este general fue Comandante del regimiento ‘Cazadores del Desierto’, participó en la batalla de Tacna, en la toma del Morro de Arica y combatió en Chorrillos y Miraflores. Nada de eso tuvo importancia. En Placilla fue capturado por un batallón de caballería, desnudado, torturado y descuartizado por los ’valientes’ soldados chilenos. No fue el único general que corrió esa suerte. También el General José Miguel Alcérreca fue igualmente asesinado en esa memorable ocasión en defensa del sagrado derecho de la Corona Británica y de sus subditos a explotar y beneficiarse del salitre. Porque esa fue la razón que justificaba descuartizar y rematar a los heridos y a los prisioneros. Las víctimas no eran blancas palomas. Las víctimas tuvieron la osadía de apoyar al Presidente Mártir, a don José Manuel Balmaceda, quien según cuenta en buenos versos Rubén Darío, cometió el agravio de rechazar el trencito de oro que le quería regalar Mr. North a cambio de más beneficios para la Corona Británica y sus honestos súbditos. ¡Que maldad la de Balmaceda! Hasta hoy nuestra clase alta y dominante le odia porque quiso, intentó, que las riquezas de Chile fueran para beneficio de los chilenos. ¡Qué osadía! ¿Cómo se le ocurrió negar al Imperio Británico su divino derecho a quedarse con todo?

En 1907, en Iquique, en la escuela Santa María, el General Roberto Silva Renard ordenó la masacre de unos tres mil seiscientos obreros peruanos, bolivianos, argentinos y chilenos, desarmados y acompañados de mujeres y niños, porque tuvieron la desfachatez de exigir a las empresas salitreras [inglesas, por supuesto] que les pagaran con dinero de curso legal en lugar de hacerlo con fichas emitidas por las propias mineras. Una vez más en defensa del derecho sacrosanto de la Corona Británica y de sus subditos a explotar y beneficiarse del salitre chileno.

En 1925, en la Pampa del Tamarugal, desde las oficinas salitreras de Morusia hasta San Enrique, bajando de norte a sur, nuestro glorioso Ejército asesinó a unos dos mil quinientos obreros. No eran blanca palomas. Eran anarquistas y querían cobrar sus salarios con dinero de verdad, que les permitiera comprar en cualquier parte y no sólo en las pulperías de la compañía [inglesa, por supuesto]. Otra vez en defensa del sagrado derecho de ‘tu ya sabes quien’.

Los días 2 y 3 de abril de 1957, los estudiantes y los obreros iniciaron huelgas contra las continuas alzas de precio del pésimo gobierno del ex Dictador, el general Carlos Ibañez del Campo, un déspota nepotista, conocido como ’El Caballo’ por su estupidez supina y su servilismo hacia los poderosos. Su gobierno siguió las recetas de la misión Klein-Sacks, antecesora del FMI. Una política económica de apretar a los pobres para que los ricos siguieran siendo ricos o fueran más ricos y los Estados Unidos [el Nuevo Imperio] pudiese llevarse los beneficios del salitre y del cobre chilenos. El Gobierno [militar, por supuesto] abrió las cárceles para aumentar el caos y justificar la represíon. [Son hechos históricos comprobados]. Efectivos del Gobierno asaltaron la Imprenta Horizonte en un preludio de lo que ocurrió 16 años después, acusando del delito a turbas incontroladas. Un fiscal militar honesto, Francisco Saavedra Moreno [despreciado por sus compañeros de armas, por su honestidad] demostró que todo fue un montaje del Gobierno. El general Horacio Gamboa Núñez, jefe de la Guarnición de Santiago, sacó las tropas a la calle y empezó la matanza de civiles. Luego redactó un pomposo y ridículo parte titulado ‘La batalla de Santiago’. No sabemos el número de muertos, en especial por los asesinados en el Cerro de Santa Lucía y hechos desaparecer. Esta vez en defensa del sagrado derecho del Nuevo Imperio, los Estados Unidos de América a imponernos políticas económicas en su beneficio y en perjuicio del pueblo de Chile.

Porque la lealtad de nuestras ’nobles’ Fuerzas Armadas nunca ha sido puesta en duda. Mientras existió el Imperio Británico ellos fueron fieles servidores de la Corona de Su Majestad. Después de la Segunda Guerra Mundial, al no haber Imperio Británico, brindan generosamente su lealtad al Tío Sam y desde entonces hasta ahora son fieles servidores de los intereses de los Estados Unidos de América. La misma trayectoria de lealtad que ha seguido nuestra clase alta y dominante.

‘La “batalla de Santiago” fue una de las 55 masacres perpetradas en el siglo XX -de las cuales en 19 participaron efectivos del ejército- sin considerar el genocidio llevado a cabo durante la dictadura de Pinochet’ [Véase http://www.puntofinal.cl/564/batallasantiago.htm%5D.

El 11 de Septiembre de 1973, hace 36 años y 8 días, nuestras ‘gloriosas’ Fuerzas Armadas dieron el Golpe de Estado más cobarde y criminal de nuestra historia. Con ínfimas verdades que ocultan grandes mentiras han querido justificar lo que fue un robo a mano armada de todo un país.

¿Crees que exagero, amable lectora o amable lector? Lamento decirte que no hay exageración y si tu tienes ojos que ven puedes recorrer Chile y hallarás en todas partes letreros que dicen: ‘Prohibido el paso. Territorio militar’. Se robaron los mejores terrenos, las mejores playas, en las mejores zonas y hasta hoy no lo devuelven al pueblo de Chile, su legítimo dueño. Durante 17 años cobraron doble sueldo por peligrosidad, ya que -según ellos- estaban en Guerra. No ha mucho los Altos Mandos de todas las Fuerzas Armadas se vieron obligados a desmentir y a confesar públicamente que hubo Terrorismo de Estado y no una guerra. Esa fue una excusa para cobrar doble. El dinero no lo han devuelto a sus legítimos dueños. Tu, chilena o chileno, has sido estafada o estafado por esos delincuentes. Y no sólo es eso. Durante todos estos años, incluyendo los de la cómplice Concertación se han quedado con el 10% de las ventas del cobre chileno. De ese cobre -el sueldo de Chile- que nacionalizó el Compañero Presidente con el 100% de aprobación de todos los parlamentarios de todos los Partidos Políticos [incluso los inverecundos y cínicos de la Derecha].

Ese cobre, el 30% que se ha salvado de las privatizaciones [que es una forma legal de quedarse con lo ajeno], le sirvió al Innombrable y a su Junta de Gobierno para salvar al país de la quiebra a la que lo llevó la política económica de Jaime Guzmán en los años 80. Y de ese cobre nacionalizado chupa del bote la Concerta y todos sus políticos corruptos hoy… y nuestras ’gloriosas’ Fuerzas Armadas, que mañana 19 desfilarán con marcial y nazi paso de ganso…un, dos, un, dos, un, dos, tres, cuatro, golpeando fuerte con los talones y la pierna tieza, para que retumbe en el cerebro e idiotice a los soldaditos que inflarán tu pecho de orgullo patriótico.

Por algo dicen que la culpa no la tiene el chancho, sino el que le da el afrecho.

[Escrito el 18 de Septiembre de 2009, aniversario del Cabildo Abierto celebrado en Santiago de Chile hace 199 años en defensa de los intereses del rey, Fernando VII de España].

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