“Utopía”, un puñezato intelectual al vacío ideológico de la izquierda

Por: Bernardo Gutiérrez
Fuente: http://www.publico.es (15.01.09)

Como el Fénix que renace de sus cenizas, la palabra Utopía ha vuelto a nuestro léxico político después de décadas de ostracismo. En el corto lapso de tiempo de unos meses, la caída del modelo económico ultraliberal y el descrédito total del sistema bancario que lo apoyaba ha creado un vacío ideológico que reabre el debate sobre la esencia de nuestra sociedad.

Este hecho, imprevisible cuando comencé a pensar en mi nuevo espectáculo, crea un marco sorprendente e inmejorable para apreciar la validez de los argumentos de la más ambiciosa de mis obras: UTOPÍA, una apología sin complejos de los verdaderos valores progresistas.

No creo que mi acierto al elegir este tema sea sólo atribuible a la suerte. Para mi el trabajo de un artista es saber escuchar a la sociedad, buscar en la realidad las energías que fluyen y utilizar esta fuerza para impactar al público, reivindicando el protagonismo del Arte en el debate político: Desde el “12 de Septiembre” que exploraba las razones del terrorismo, hasta La Revelación”, espectáculo donde critico el oscurantismo de la Iglesia Católica y de los monoteísmos, he querido devolver al bufón su antiguo derecho a opinar.

En UTOPÍA hay un argumento que me he ido formando a lo largo de estos últimos años: La falta de pasión de todos los partidos de la Izquierda institucionalizada, no solo en España sino en toda Europa. Un mundo burocratizado, profundamente aburrido en su “centrismo” y que no inspira nada a las nuevas generaciones creando una juventud huérfana de una esperanza política y sin rumbo y sin proyecto. No hay calamidad más grande para una sociedad que el no saber apreciar el idealismo y la vitalidad de sus jóvenes.
Este deseo de castigar a los partidos “progres” tiene también otra causa, muy personal:la increíble experiencia humana que he vivido desde 2006 como diana de las iras de los ultra católicos y de la extrema derecha por mis posiciones ateas. En estos tres años he sufrido la intensidad del fervor y de la exaltación de estos grupos constatando la diferencia abismal entre la entrega de unos y la apatía rutinaria de los otros. Un desfase francamente preocupante cuando uno descubre el peligroso esperpento de esas ideologías. Para darse una idea basta leer el libro neocon-franquista del sr Aznar: “Carta a un joven español”. En un cierto modo “¡Utopía!” nace como respuesta a las tesis históricas y políticas del líder de la FAES.

Pero a medida que he ido profundizando en la extraña postración de la izquierda actual, empezó a matizar mis acusaciones. Sin anticipar las sorpresas de la obra, he encontrado razones objetivas y poderes ocultos que han obrado con determinación para corromper y diluir los ideales que nacieron con LA ILUSTRACIÓN. Retomando el hilo de la verdadera historia de las utopías de los últimos dos siglos lo que quiero es romper el condicionalmente mental que nos hacer renunciar a nuestros sueños e indicar un camino para volver a creer en nuestra capacidad de cambiar las cosas.

Quiero mostrar que vivir sin utopía es mal vivir y, así, despertar en el público el deseo de nuevos sueños.

Hay también en UTOPIA propuestas concretas para un mundo mejor y hay ideas provocadoras, como la de poner en cuestión la utilización de la fecha cristiana del 2009 como tiempo universal, ofreciendo como alternativa el 74.300, datación de la primera obra de Arte encontrada en las paredes de cuevas. Un cambio no sólo justificado por el respeto a otras culturas, sino también como excelente lección de humildad que ayuda a poner en su auténtica perspectiva el largo camino de la humanidad.
El Tiempo y su percepción es un argumento que vuelve a menudo en el espectáculo.

Es evidente que la utopía no es sólo un proyecto político en un contexto filosófico, sino que tiene, intrínsecamente, otra dimensión a la cual alude su propio nombre “U – TOPIA”: EL LUGAR QUE NO EXISTE. Simboliza un espacio temporal diferente donde la vida transcurre en términos mas afines a la poesía que a la física.

Por eso el PAYASO DE LA CARA BLANCA, con su sabiduría antigua, su intemporalidad y su magia, es el encargado de abrir la puerta de la utopía. Un ser que posee una gran autoridad natural pero que rechaza el poder y las riquezas porque es un revolucionario genuino y pide la Luna.
Algunos piensan que hacer un espectáculo cómico hablando de utopías y “metiendo caña” al sistema político es un despropósito cuando la función de la comicidad es más que todo hacer reír. Pero hay un público dispuesto a superar la risa convencional y a explorar todo su potencial filosófico como lo demuestra la aceptación actual de la figura del payaso y particularmente la del BUFÓN como símbolo de una revolución posible.

Lo que es seguro es que ¡UTOPÍA! sorprenderá por la frescura de sus ideas escénicas pero más que todo, por su postura política sin complejos que anticipa con claridad la llegada de un nuevo HUMANISMO RELATIVISTA, mal que le pese a la caverna conservadora.
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Entrevista a Leo Bassi que presenta el martes en Madrid ‘Utopía’

Cuando Leo Bassi habla, resuenan siglos de sueños y arte. Habla un antepasado que luchó con Garibaldi y fundó un circo en la Toscana. Habla su abuelo británico, Jimmy Wheeler, cómico en los tempranos años de la BBC. O su padre Leo, malabarista que trabajó junto a Groucho Marx o Louis Armstrong. Por eso, Leo Bassi (Nueva York, 1952) enarbola una lengua apátrida (¿italoportuñol?) que critica todo lo que ahoga la libertad. Si en La Revelación atacaba a los monoteísmos, en Utopía (se estrena el martes en el teatro Alfil de Madrid) arremete contra el vacío de la izquierda. Leo, saboreando en su casa un vino marroquí “que rompe el dogma del islamismo”, habla sobre su nueva obra.

¿Cuándo surge la idea de Utopía?

Utopías es la consecuencia de La Revelación, de estos tres años de problemas, amenazas, presiones. He estado solo. Los partidos de la izquierda no han querido mojarse y se han echado atrás, y pocos han dado la cara. La experiencia ha sido escalofriante. Vivir con guarda espaldas, actuar con escolta de policía. Pero estoy orgulloso de haber podido tocar los cojones a la derecha simplemente con una obra de teatro. Demuestra que aún queda fuerza en el acto teatral. Han sido tres años llenos de emociones, muy intensos y extraordinariamente ricos a nivel humano. Quizás tendría que agradecer a Alternativa Español, La Falange y Hazteoir por esta extraordinaria aventura humana.

¿Pero porqué apuntar ahora las críticas a la izquierda en su nuevo espectáculo?

La ultraderecha lo tiene clarísimo. Pero la izquierda parece que no saben cuáles son sus ideas

La ultraderecha lo tiene clarísimo. Puede llegar a matar por sus ideales. Pero la izquierda parece que no saben cuáles son sus ideas. La utopía debería ser para la izquierda lo que la fe para los creyentes. Pensé en hacer un espectáculo para recordar a la izquierda cuáles han sido las utopías. Y por qué falta pasión, por qué existe este vacío ideológico… ¡Hablar de utopías es casi peyorativo! Eres un loco, un atrasado, un progre sin reformar.

¿Y por qué no buscar la responsabilidad de la derecha?

La derecha puede matar para defender los ideales. Hay algo pasional y atávico en la derecha, que es más instintivo. Conservan las cosas de una manera esencial. La derecha es neolítica, animal. Nosotros tenemos que auto convencernos con la misma intensidad. Para la derecha la izquierda es superficial, infantil. Pero no tienen cojones. Los neocons tienen un deber frente a la historia, el destino y a Dios. Son unos hipócritas. Porque se puede ser conservador si no viajas, si te quedas en tu pueblecito. Pero…

¿Dónde arranca la trama de Utopía?

En la Revolución Francesa. Analizo por qué se acabó la URSS. Y llego hasta hoy en día. El fracaso de las utopías arranca en la primera guerra mundial. Antes, Europa era muy alegre, dinámica, llena de deseo internacionalista. Exposiciones universales, cine, teléfono, electricidad en todas partes.

¿Y qué pasó?

Fue una conspiración para joder las utopías. Y lo consiguieron. El nacionalismo destrozó el internacionalismo. Los poderes tenían miedo al internacionalismo obrero. Y consiguieron que Austria, un pilar del catolicismo, luchase contra Italia. Benedicto XV, el Papa de la paz, empujó a los dos lados a la guerra. Bastaba con decir “yo excomulgo a cualquier católico que mate a otro católico” y la guerra se paraba al instante. El mundo musulmán, por cierto, nunca ha tenido una guerra mundial.

¿Qué pasó, pues, con las utopías del siglo XIX?

Sí, se deformó. Toda una generación aprendió a matar. Los socialistas utópicos se convirtieron en nacionalistas. Se perdieron la inocencia y las utopías. La izquierda no ha hecho su trabajo después del muro de Berlín y de la caída del bloque soviético. La izquierda dogmática no se ha reformado.

¿Y dónde está la izquierda ahora, en plena crisis capitalista?

¡Dando dinero a los bancos! La crisis no es pasajera. Es estructural, profunda y filosófica. La crisis toca el dogma del mercado libre. Estamos viviendo la decadencia de los dogmas de la derecha y en lugar de aprovechar la oportunidad, la izquierda tiene pudor, miedo. En Utopía abro champán para celebrar la caída de los dogmas, del capitalismo salvaje. Hay que romper dogmas, de verdad.

La crisis no es pasajera. Es estructural, profunda y filosófica. La crisis toca el dogma del mercado libre

¿Y cuál es la fórmula?

Creo en una izquierda con mercado libre, pero con ideales comunitarios. Necesitamos una responsabilidad en el mercado libre. No se puede ver partido un partido de fútbol sin árbitro. ¡Se matarían a los cinco minutos! Por otro lado la derecha español no es una derecha capitalista. Todos los obstáculos que he vivido lo muestran.

Al mismo tiempo, el dinero público no incentiva las obras críticas…

En España es imposible hacer una obra en favor del ateísmo con dinero público porque ninguna administración se atreve. Pero a la izquierda tampoco le gusta un cómico que pueda vivir fuera del control del estado y de los partidos. He decidido que mi vida es más interesante siendo un bufón libre que viviendo con los mercaderes cerca de un campo de golf.

¿Cuál es la responsabilidad de la izquierda mundial?

Escuchar la calle sin miedo a perder elecciones. Hay que encontrar soluciones para los próximos 200 años, olvidarnos del día a día. Hay que reinventar una nueva sociedad. En la obra hablo de la teoría de la mariposa. Un evento pequeño puede modificar una enorme estructura. De la misma manera, un pequeño movimiento de esperanza, puede, en 10.000 años, motivar una revolución social o cultural. ¡La ley de la termodinámica! Las ideas no se destruyen, se transforman.

La derecha habla mal de mayo del 68 como si no hubiera pasado nada.

Al contrario, estos valores apenas han comenzado. La historia de la humanidad no se escribe en 40 años, sino en 4.000. Mayo del 68 todavía no ha empezado

¿Y con qué se encontrará el público en Utopía?

Profundizar en lo que nos diferenció de los neardentales. El hombre deja de ser animal, se enfrenta al fuego y no tiene miedo. El tipo que descubrió el fuego era anarquista. ¡Todos decían, no toques el fuego! E innovó. Tenemos que ser dueños de nuestro destino. La iglesia no nos quiere como dueños. No quiso la manzana de la sabiduría para el hombre. ¡Por una falta de humildad! La derecha es conservar. La izquierda inventar. La derecha, cerrarse. La izquierda, abrirse. La derecha controlar.

Y la iglesia, ¿qué responsabilidades tiene en todo esto?

Mucha. Por ejemplo, deberíamos planificar y disminuir la población. Se vive mejor con 5000 millones de humano que con 9000. Siguen sin apoyar el condón…

¿La ecología es utópica?

La ecología es un valor poético y artístico y no sólo un porcentaje de gas carbónico. Es un ideal utópico, sensual. Por otro lado, la tecnología nos ha hecho perder la poesía del tiempo. Las verdaderas utopías, los sueños románticos, se hacen mirando a tiempos ilimitados. Sin magia de vivir y poesía, no hay sueños, ni visiones grandes. Hay que repensar la tecnología como un juguete, como un sueño, como era en el siglo XIX.

¿Qué opinión te merecen los ataques de Israel?

El estado de Israel va en contra de la declaración de los derechos humanos. Es un estado hecho para los judíos, racista, excluyente

El estado de Israel va en contra de la declaración de los derechos humanos. Es un estado hecho para los judíos, racista, excluyente. Cuando todos los Estados tienen a ser laicos. Por eso la izquierda se ha fosilizado en su lucha contra el nazismo. Hay que condenar a la propia esencia de Israel, no sólo al bombardeo. Marx dijo que la religión es el opio del pueblo. Hablaba del judaísmo. Tenía miedo del sionismo.

¿Y qué piensa de la llegada de Obama?

Está siendo más blanco que los blancos. Está siendo el primero de la clase, el empollón. Hay un riesgo. Quién sabe, puede llegar a ser peor que Bush. Pero dejemos abierta la puerta…

Volviendo a la izquierda. Cuando la izquierda llega a América Latina, el mundo mira a otro lado. Se demoniza a Chávez…

En Bolivia, cuando se manifiestan se ponen todos en filas. Bien organizados. La fila española o europea es de darse de hostias, amogollonados. Intentado tener la pancarta. No hay espíritu comunitario. Morales y Chávez incentiva la cultura indígena que está despertando. Cuestionan incluso el hecho de ser occidentales. La revolución de Chávez es legítima. Pero la derecha no tiene miedo de la izquierda y se ríe de ella. Mira Italia, Berlusconi ha convencido a todo el mundo de que no hay otra manera de vivir, de consumir. No hay alternativa en Italia. Se debería enseñar a los niños en el colegio cómo es la publicidad. Que suben el volumen y te dan ganas de comprar. ¡Hay que vacunarles contra el sistema!

¿Y qué puede hacer un cómico, un bufón ante todo esto?

Comunicar haciendo reír. El humor es un mecanismo de impacto profundo en el cuerpo. Por eso el espíritu del bufón es incluso más importante que la lucha concreta sobre temas políticos. Representa a la mente libre y se adapta y abre nuevo caminos. El bufón dice verdades que nadie se atreve a pronunciar. Por eso la derecha tiene miedo de la risa.

Pero le critican, le rebajan, por ser bufón…

Todo mi vida he resistido la tentación de ser serio, de entrar en la categoría de burgués de intelectual, para tener más poder. El bufón dice lo que otros no se atreven a pronunciar. Parece que los progres tienen miedo de la comicidad como si fuera una desviación de la lucha.

Claves Matices del pensamiento del artista
Ecologista: “La ecología es un valor poético y artístico y no sólo un porcentaje de gas carbónico. Es un ideal utópico, sensual”.

Pensador a largo plazo: “Creo en la ley de la mariposa. Un pequeño movimiento de esperanza, puede, en 10.000 años, motivar una revolución social o cultural”.

Anti consumista: “Se debería enseñar a los niños en el colegio cómo funciona la publicidad. ¡Hay que vacunarles contra el sistema!”.

Ateo convencido: “Decidí financiar la campaña del Bus ateo porque ocupan el espacio público y ayudan a la libertad de pensamiento”.

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