¿Qué es y de dónde viene ‘religión’? Rechacemos etimologías espurias

Por Francisco Javier Lagunes Gaitán
http://www.buscaunitaria.blogspot.com (15.01.09)

Usos y abusos de ‘religión’

Es de lo más frecuente actualmente que al debatir con cierta profundidad sobre temas religiosos, nos encontremos con que muchos de los desacuerdos provienen del diferente sentido que damos a la palabra ‘religión’. Por ejemplo, muchos ateos militantes optan por calcar exactamente la definición común de ‘religión’ en boga entre las iglesias hegemónicas convencionales. No parece importarles mucho que con este procedimiento queden apresados en la misma red de categorías que han elaborado las iglesias occidentales para su autorreflexión. Mientras que algunos connotados agnósticos, como Fernando Savater, entienden que la religión no es susbstancialmente otra cosa que algo semejante a un género literario (en cuyo caso no tendría mucho sentido militar contra un género literario), otros ateos fundamentalistas militantes dan por buena la definición dogmática hegemónica, cuyo paradigma está dado por la Iglesia Católica Apostólica Romana (ICAR), según el cual religión sería un culto organizado a una divinidad sobrenatural. Con semejante definición quedarían excluidas tradiciones incuestionablemente religiosas como el budismo, el taoísmo, el confucianismo, el cristianismo noteísta (o de la muerte de Dios), el humanismo religioso (a lo John Dewey, 1869-1952, o Roy Wood Sellars, 1880-1973) que han practicado muchos entre los unitarios, en el judaísmo humanista y en la cultura ética.

Hace algunos años fue notorio el caso de una funcionaria fiscal de Texas que pretendió retirar el reconocimiento como iglesia a una congregación unitaria universalista, debido a que no establecía en sus estatutos “un sistema de creencias”. Bien, la unitaria ciertamente no es una organización religiosa ‘ortodoxa’ o tradicionalista, puesto que es una iglesia occidental postcristiana que practica el pluralismo de creencias y carece de dogmas, doctrinas o escrituras obligatorias. Pero ¿acaso las autoridades fiscales de Texas han de asumir la función de determinar la esencia de la religión, más allá de lo que los mayores filósofos y estudiosos de la humanidad han podido llegar a entrever? Afortunadamente, las cortes consistentemente han revertido la decisión arbitraria de esas autoridades fiscales de imponer como único criterio para considerar religioso a un grupo su “creencia en un Dios, en dioses, o en un Poder Superior”.

En medios cristianos fundamentalistas y evangélicos conservadores es frecuente afirmar que su práctica religiosa y su iglesia no constituirían una ‘religión’, y que la única ‘religión’ de ellos sería ‘aceptar al Señor Jesús’. Tal giro del lenguaje resulta una arbitraria y gratuita autoproclamación de un cristocentrismo excluyente.

Concepto esencialmente impugnado

La etiqueta de concepto esencialmente controvertido proviene de un artículo de Walter Bryce Gallie (1912-1998) donde caracterizó por primera vez una categoría de conceptos que “son esencialmente controvertidos, conceptos que su uso inevitablemente conlleva disputas sin fin acerca del correcto uso por parte de los hablantes” GALLIE, W. B., “Essentially contested concepts”, Proceeding of the Aristotelian Society, 56 (1955-56), (167-198), p. 189. Según Waldron, la etiqueta de concepto esencialmente controvertido cumple tres condiciones: a) Es una disputa entre paradigmas rivales sobre el significado central del concepto. b) La controvertibilidad es parte de significado en cuestión. c) El desacuerdo es indispensable para el uso del término WALDRON, Jeremy, “Vagueness in law and language: Some philosophical issues”, California Law Review, vol. 82, 1994, (529-539), pp. 509-554.

Dado que cualquier definición de la palabra ‘religión’ contiene necesariamente elementos evaluativos encuadrados en diferentes paradigmas del hecho religioso, se le considera un ‘concepto esencialmente impugnado’, o ‘esencialmente controvertido’, de igual manera que lo son ‘democracia’, ‘arte’, ‘bien’, ‘ideología’, ‘poder’, ‘simplicidad’, etc. Esto significa que no es posible obtener una definición unívoca y universalmente aceptable de ‘religión’. Sin embargo, sigue siendo un concepto útil en la ciencia social, siempre que tengamos conciencia de los alcances y límites de los paradigmas en los que puede inscribirse.

Visiones contrahegemónicas

La más extendida definición de ‘religión’ entre los ateos parece remitirse a la visión esencialista decimonónica del antropólogo evolucionista E. B. Taylor (1832-1917), según la cual la religión sería una “creencia en seres espirituales”, nos llevaría a un entendimiento privado e intelectualista de la religión, del que sólo hay un paso hacia la posición condescendiente del ateo dogmático hacia estos presuntos “creyentes en seres espirituales”. La definición de E. B. Taylor converge con el relato oficial de los grupos de fe hegemónicos convencionales, dado que postula la adhesión a determinada creencia como clasificador de pertenencia a un colectivo (un claro resabio del idealismo filosófico europeo, con sus proclamaciones solemnes de credos y juramentos de lealtad).

Émile Durkheim (1858-1917), por el contrario, nos ofrece una comprensión funcional de la religión desde la óptica del comportamiento colectivo, para su visión la religión se enmarca en la ‘comunidad moral o Iglesia’. En una perspectiva funcional, tu religión es aquello que determina tu relación contigo mismo, con los demás y con el universo.

Desde la investigación en religiones comparadas, en la visión de Wilfred Cantwell Smith (1916-2000) la fe personal (relación personal con lo sagrado) se ve contenida o modelada por la tradición acumulada de las comunidades de fe (rituales, doctrinas, organizaciones). La fe y la creencia no son sinónimos en esta perspectiva, ni la fe es necesariamente sinónimo de creerse lo que es absurdo.

Ejemplo de definición no-convencional

Según Paul Connelly, la religión proviene de un intento de representar un orden de creencias, sentimientos, imágenes y acciones que surgen en respuesta a la experiencia directa de lo sagrado y lo espiritual. Al expandirse el intento en su formulación y elaboración, se convierte en un proceso que crea significado para sí mismo sobre una base sustentable, tanto en lo concerniente a sus experiencias originarias, como a sus respuestas continuadas.

Lo sagrado es una manifestación misteriosa de poder y presencia que se experimenta tanto como algo primordial, como también transformativo, que inspira asombro y captura la atención.

Lo espiritual es la percepción de la comunidad de la conciencia del deber que borra las fronteras entre el YO y el mundo, que produce una sensación de unión de propósitos del YO y el mundo para afrontar las cuestiones existenciales y proveernos de una mediación del reto de responder a la interacción entre el YO y el mundo, lo uno y lo múltiple.

Etimología de ‘religión’

Muchas veces, las discusiones etimológicas resultan básicamente insubstanciales y suelen aportar mucho menos al esclarecimiento del tema que al lucimiento erudito de quienes suelen proponerlas. Sin embargo, espero que en este caso se demostrará la pertinencia de analizar el origen y parte de la evolución del término.

El objeto de investigación de la religión como ciencia es muy controvertido. Se empieza por discutir la etimología de la palabra. Según Marco Tulio Cicerón [106-43 a. C.], en De natura deorum, II, 28, escrito 45 a. C., el sustantivo religio se deriva del verbo relegere.

Siglos más tarde, Lucius Caecilius Firmianus Lactantius [250-325 d. C.], en Divinae Institutiones IV, 28, redactadas entre el 304-313 d. C., hace derivar la palabra religio del verbo latino religare.

Para Cicerón, la religión sería asunto del culto cuyas reglas hay que observar escrupulosamente. Para Lactancio, la religión tiene un carácter más existencial de religación del hombre con la trascendencia.

Según el lingüista francés Emile Benveniste (1902-1976), desde el punto de vista lingüístico, no se puede derivar religio de religare pues no existe el abstracto *ligio derivado de ligare. El sustantivo de religare (‘unir fuertemente’, ‘vincular intensamente’) sólo podría ser religatio y no religio.

A partir del verbo legere se puede obtener el sustantivo legio (‘cuerpo armado o conjunto de soldados reclutados’). De los verbos de los que se podría derivar la palabra religio, que serían

religere (‘tener en cuenta’), (Augustín: Retract. I, 12, 9)
religare (‘religar’, ‘atar fuertemente’)
relegere (‘leer atentamente’, ‘repasar escrupulosamente’)
obtendríamos los sustantivos siguientes:
relictio de religere
religatio de religare (etimología propuesta por Lactancio)
religio de relegere (etimología propuesta por Cicerón)
El verbo legere tiene varios significados:
leer (por ejemplo un escrito),
recolectar, recolectar, juntar (espigas, uvas),
escuchar, espiar (recoger con el oído),
escoger, elegir (reconocer y decidir),
leer en voz alta (algo a alguien).

Cicerón relacionaba la palabra ‘religio’ con el verbo relegere (‘tratar con diligencia’), un derivado del verbo lego (‘reúno’, ‘recojo’), del que se derivan neglego [con lo que se implica que ‘religión’ es lo contrario de ‘negligencia’, como en la frase usual: ‘pagó religiosamente sus deudas’, FJLG], intellego, diligo y dilectio.

Según Walde (1965: 352), diligo, intellego y neglego, por tener la misma flexión, la misma derivación y por su significado son sentidos por la conciencia lingüística de los hablantes como pertenecientes al mismo grupo.

«Religión, 1220-50. Tomado del latín religio, -onis, íd., propiamente ‘escrúpulo, delicadeza’, y de ahí ‘sentimiento religioso’.»[J. Corominas: Breve diccionario etimológico. Madrid: Gredos, 1967, p. 501]

La expresión latina mihi religio est significa ‘me causa escrúpulo’.

«Un gran historiador de las religiones (Cumont 1929: 40-41) escribía que el culto de los dioses en Roma era un deber cívico, mientras que el culto de los dioses de misterios extranjeros era la expresión de una fe personal; esto fue lo que hizo que el Imperio se abriera a formas de religión distintas de las puramente cívicas, causando la fácil victoria de los dioses griegos y orientales en los últimos siglos de la república. La organización social y política puede producir tal vez la ilusión de apuntalar una religión; generalmente la perfora.» (Zubiri 1993: 178)

La interpretación más extendida es la ‘cristiana’ que dio Lactancio (304-311 d. C.), que hace derivar religio de religare, vincular, atar fuertemente [Nota importante: el prefijo ‘re’ tendría aquí el sentido de reforzamiento, no de iteración, se refiere a ‘atar con fuerza’, no a ‘volver a vincular’. Así que la tan repetida versión de ‘volver a unir’ carece de cualquier fundamento más allá de la repetición irreflexiva del dicho de Lactancio, FJLG].

Sea como fuere, el problema de la etimología de la palabra ‘religio’ sólo tiene interés histórico. Es significativo que esta palabra no existe en otras lenguas que no sean las influidas directamente por la cultura romana. Las otras lenguas no tienen una palabra cuyo significado abarque todo lo que en nuestro ámbito cultural queremos decir con la palabra religión. Los romanos no comprendían la religión separada de la vida política y del ámbito profano. La religio no podía ser algo separado de la esfera pública. La así llamada “historia de las religiones” es una investigación que comienza en Europa en el siglo XVII. Justo Fernández López http://culturitalia.uibk.ac.at/hispanoteca/Foro-preguntas/ARCHIVO-Foro/Religi%C3%B3n-religare-relegere.htm

A manera de conclusión

Los diccionarios usuales de la lengua no son autoridades normativas, sino solamente recopilaciones léxicas que indican la frecuencia estadística de uso de un término en determinado acervo documental. Un debate sobre el sentido de ‘religión’ no podría zanjarse por el simple expediente de recurrir a un diccionario de la lengua.

La religión como sistema de creencias más o menos sobrenaturalistas no es sino uno de los posibles paradigmas. Que las iglesias y comunidades religiosas afirmen que lo central de su actividad son sus creencias proclamadas no lo hace una verdad fáctica autoevidente.

¿Por qué dar por buena la definición hegemónica de religión para realizar una valoración crítica del fenómeno religioso? ¿Y si el centro de la religión está en otra parte y no en las creencias autoproclamadas?

Y lo más notable del asunto. En la antigüedad la definción orginal de ‘religión’ (‘religio’) no se centra en determinada creencia que permitiría la ‘fuerte vinculación’ hacia una deidad en particular (como espuriamente inventó Lactancio), sino un ‘escrúpulo por cumplir con lo que es debido’ (como originalmente señaló Cicerón más de 3 siglos antes). El sentido original de ‘religio’ era mucho más funcional y matizado que el sentido vulgar que se le atribuye basados en una etimología espuria.

Una respuesta

  1. Gracias, Hernán, por repostear mi reflexión sobre el sentido original de la palabra ‘religión’.

    Para una reflexión visionaria sobre el futuro de la religión en este siglo XXI ofrezco esta reflexión del gran pensador religioso Llloyd Geering:

    Búsqueda Unitaria: Ser religiosos en el siglo XXI

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