¿Crimen y Castigo?

Por: Aníbal Venegas
Fuente: http://www.elclarin.cl (04.08.08)

Toda inclinación popular a la duda razonable, al sopesar, al meditar, al despertar del letargo cerebral, es rápidamente enterrada por los MMM (monopolizados medios de masivos) con noticias superfluas y bochincheras, como las escaramuzas amatorias del futbolista y la modelo de rigor o el último asalto a mano armada perpetrado durante “la jornada”. Sin duda la publicación constante de este último tipo de informaciones, “la delincuencia”, es una de las tácticas que de ordinario es utilizada para ocultar las problemáticas sociales bajo una muy espesa alfombra, aquella por la que sin duda circulan las personalidades del ámbito empresarial y nuestro encomiable gobierno, pisoteando todos al unísono la verdadera realidad…

Para el vulgo, el delincuente común es un sujeto demoníaco, pseudo humano, delirante, a tal punto salvaje y quizá hasta digno de lástima. Todo mundo tiene algo que agregar respecto a la delincuencia y desde múltiples ópticas: “Mano dura con los asaltantes” (Derecha), “un Alcatraz es lo que se necesita” (Analfabetas), “Nunca han leído la palabra del Señor” (Testigos de Jehová). Los Medios de Comunicación y los Partidos Políticos de la escuela del sistema de Encomiendas, es decir UDI y RN, han tomado la cuestión de los asaltos, los robos con y sin sorpresa, la clonación de tarjetas de crédito y las estafas millonarias, como bandera de lucha y casi como única temática importante a tratar en esta realidad chilena a la medida del poder oficial ¿Qué opinión merecen las demandas ciudadanas por mejoras en la Educación y la Salud, dualidad que fin de cuentas en sí y por sí ofrece garantías? “Hace dos años, yo les recomendaba a los chilenos suprimir el Ministerio de Educación y darles los dos billones de pesos anuales que costaba a los padres de familia pobres, en forma de «vouchers» que les permitieran acceder a una excelente educación particular para sus hijos, en el colegio que eligieran. […]¡Educación particular pagada, que es la que ofrece los mejores resultados, para todos los chilenos!” (Hermógenes Pérez de Arce, El Mercurio, 11/06/2008). ¿Ecce Hommo? Ecce Bestia…

Desligando cualquier análisis axiológico, la delincuencia es una de las instituciones más fuertes de todo sistema social, teniendo a su haber una inconmensurable fila de poderes, oficios, profesiones, series de televisión, juguetes, alta costura y dildos, lo que sin lugar a dudas la transforma en una colosal empresa capitalista de la cual dependen –de forma paradójica- miles de honrados trabajadores, siendo los máximos emperadores de la materia aquellos que están vinculados al Poder Judicial ¿Por qué tanto rechazo, tanta enemistad, tanto repudio y miramientos? Al igual que la prostitución, el quebrantar la “propiedad privada” ha acompañado al sujeto histórico a lo largo de su devenir desde el principio de los tiempos; desde la génesis de la civilización occidental, han surgido -esparcidos y elevados en las alturas- toda la serie de mecanismos alteradores de los sentidos, que se transforman en el acicate y motor impulsor del sujeto cuya voluntad le inclina a delinquir.

Chile con su matriz de sentido híper neoliberal, ha sabido estimular bastante bien al populacho. La mayor conexión con la estructura social está relacionada con los Mass Media y la realidad que allí se construye ¿Qué respuesta encuentra el ciudadano promedio en los Medios de Comunicación chilenos, respecto a las preguntas que interrogan por El Ser, El Valer y El Conocer? Nada más que la elevación de lo efímero y decadente como cuestiones fundamentales, fenomenología del comercio, el análisis ontológico de las prendas de vestir, automóviles, perfumes, edredones y escaños palaciegos al dos por uno, en resumen, todo lo que en nuestra realidad nacional cargada al mercado (¡Ora pro nobis!) se comprende como filosofía, ciencia, arte, libertad, Felicidad. Y la pregunta que todos se formulan es ¿Quiénes pueden acceder realmente a tan alto estado de regocijo, de solaz, de belleza cosmológica? Aquellos a quienes el mercadeo precisa incluir dentro de sus imperios, es decir, el gentío obtuso y canijo que se enmarca en los límites de lo que se entiende como ABC1 y C3. El resto, los rezagados y silenciados, precisan mantenerse al margen, con los sueños en ascuas y las ilusiones de felicidad hechas trizas.

No obstante siempre queda una alternativa más allá del bien y del mal para experimentar la felicidad y los placeres ofertados en la Agenda Pública y esta es la delincuencia ¿Qué acaso las ventanas no fueron hechas para ser abiertas, la luna para hacer danzar cadenciosamente las aguas marinas, los juncos para coquetear con la brisa, las leyes para ser rotas? ¿Qué el mal no se manifiesta en la medida que un determinado bien exista? La Sociedad ha construido y regentado la figura del delincuente tipo, y como símbolo de decadencia temprana –occidente moderno en sí mismo y desde sus orígenes huele a orina putrefacta- ha diseñado los mecanismos para sancionar su irregular manifestación, con la sofisticación del castigo en manos de todo un corro de expertos en la materia (Foucault). Por un lado existe el hombre o la mujer que delinquen, por el otro, diversas instituciones que vigilan y castigan. Sin embargo la paradoja emerge de súbito en la realidad, cuando el Mercado coloca todos sus nobles y encomiables esfuerzos –basados en el lugar común de “originar nuevos puestos de trabajo”- en la producción sostenida, deliberada y frenética de objetos de consumo, que no pasan a ser otra cosa sino símbolos de veneración, fundamentos para excitar aún más un espíritu egoísta y maquiavélico humano y que se verá absolutamente satisfecho (aunque sólo por un pequeñísimo instante) entre quienes han jugado bien sus bazas y han acumulado capital, pero que provocará desilusión y mala conciencia entre los que no han sido tomados en cuenta y que verán como única posibilidad entre su futilidad y chilindradas, el acto de rebajarse a sí mismos y tener la voluntad de correr el riesgo y violar las leyes; todo sea para lograr el regocijo y el reconocimiento de una sociedad para la que el sujeto deviene historia en la medida que adquiera los perfumes que le harán más hombre, las zapatillas de siete leguas, el automóvil con los asientos reclinables donde se podrá dar rienda suelta a la concupiscencia…

De toda voluntad humana, de toda renuncia, de todo mutismo, de toda acción y ejecución se cosecha lo que se siembra, y Chile con su realidad neoliberal transformada en el cedazo a través del cual se fuga nuestra alma y nuestra conciencia, obtiene lo que merece. De ahí la estupidez que emana del discurso populista, trastornado y delirante de todos quienes a las puertas de unas próximas “presidenciales”, comienzan a espetar a diestra y siniestra su moral de anticuerpos y garrapatas, que ora por una “ley efectiva” y “mano dura” con los delincuentes. Quiénes otros sino los demonios de derecha circulan por los arrabales pululando su mentecatez y su preocupación por la Delincuencia ¿Y es que no son ellos mismos en última instancia, los que rindieron y aún rinden justo tributo al neoliberalismo, aquella corriente sucia y putrefacta que para poder aplicarse, tuvo que ser sacrificada la libertad nacional durante 17 años de hecho, con muertes, torturas, violaciones y persecuciones, es decir, verdaderos delitos? Sin embargo, nadie quiere concientizar respecto al real problema de las audiencias idiotizadas y enajenadas, aquel que ora respecto a nuestro nauseabundo sistema de Educación. Pero la Educación despierta al hombre de su letargo, de su mentecatez escondida y su inactividad cerebral, todo lo cual es demasiado peligroso para un sistema que precisa mantener bajo su alero al más colosal grupo de idiotas, para que no se les vaya a arruinar el negocio. No señor, en Chile no hay problema con la delincuencia. Lo que necesitamos es un bozal gigante para tapar la boca a los patetas de la mala conciencia, aquellos que por un lado pregonan “esperanzas” para que la niña inocente realmente duerma tranquila, y que por el otro asisten con champaña y frenéticos ula ula a la inauguración de las esplendorosas cárceles concesionadas… Ecce Hommo Chilensis.

anibal.venegas@gmail.com

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