¿Zona franca cultural para Valparaíso?

Por: Hernán Montecinos,
Fuente: Diario Gran Valparaíso 

He leído atentamente la segunda nota de Hernán Narbona Véliz, en respuesta a los comentarios que hice respecto de una nota anterior suya, en que lanzaba la idea de propiciar una ley especial para Valparaíso, creando una “Zona Franca Cultural”.

Se desprende de su nota que las artes y la cultura son comprendidas de modos distintos entre ambos. Digo esto porque la proposición de mi interlocutor sigue girando en torno a la idea que asocia “inversión-rentabilidad y turismo”, en cambio mi idea se acerca más a destacar en las artes y la cultura su “valor de uso”. En otras palabras, don Hernán no se resiste a la tentación, hoy tan en boga, de cosificar las artes y la cultura haciéndoles prevalecer su “valor de cambio”, minimizando o soslayando su espíritu, aquello que le es tan intrínseco.

Y no es que yo desmerezca el valor de cambio. Pero lo que pasa es que para mí, dicho valor adquiere mayor preponderancia y validez cuando se trata de productos como refrigeradores, corbatas o perfumes. En cambio, para las artes y la cultura les hago prevalecer, fundamentalmente, sus elementos valóricos, aquellos que les son más propios e intrínsecos, entre los cuales el valor de uso pasa a ser uno de los más preciados.

Ahora bien, yo no vengo de otra galaxia ni soy hijo del ornitorrinco. Tengo bien puestos los pies sobre la tierra y se muy bien que la mercantilización, parafraseando la letra de una canción, “es un monstruo grande y pisa fuerte”. Prueba de ello es que esta vorágine mercantil que todo lo absorbe y lo devora ha terminado por minar los elementos valóricos más preciado en la educación y la salud, vale decir, de haber sido un “derecho”, ha pasado a ser un privilegio, acondicionado a la capacidad económica que se tenga para sanar o educar. Esto también ha sucedido en los servicios básicos de agua, luz y teléfonos, y además, avenidas y calles, servicios todos ellos ahora en manos de multinacionales españolas.

El último refugio que nos está quedando, las artes y la cultura, está siendo azotada por el mismo fenómeno. Con la idea de crear grandes polos de inversión, para el fomento y la cultura, se nos está vendiendo la misma pomada que nos contaron en su oportunidad cuando se privatizaron y desnacionalizaron las áreas antedichas. Esperanzas primero, y frustraciones después son las experiencias que hemos vivido en carne todos los chilenos y que se quiere ahora revivir en las artes y la cultura. Por eso, los que estamos comprometidos con aquello de verdad, tenemos el deber ético y moral de advertir las consecuencias de lo que se anuncia. No vaya a ser cosa que sea demasiado tarde como ya lo he hemos vivido con creces probadamente.

Carlos Marx, tan dejado de la mano por los nuevos pontífices del mercado, ya nos advertía en el siglo XIX, que de la cosificación a la alineación había sólo un paso. A su vez, el filósofo Nietzsche, iba más lejos aún, cuando enfatizaba que todos los males que vivía el hombre se debía a que todos los valores que servían de fundamento a su cultura se encontraban “invertidos”. Concluía que la única salvación pasaba necesariamente por la “transmutación” de dichos valores. Hoy estamos viviendo en toda su cruda realidad lo que supieron develar estos dos geniales filósofos paradigmáticos hace ya casi dos siglos.

Ahora bien, si he sentido la necesidad de hacer esta especie de introducción filosófico-conceptual, se debe a que don Hernán me ha hecho el cargo de que mis ideas son pura teoría. Pero a decir verdad es un cargo que no causa mi enojo, al contrario, me enaltece. Digo esto porque, en mi opinión, hoy lo que más hace falta es que la gente piense por si misma y no se deje estigmatizar por el pensamiento único que se pretende hacer prevalecer en todos los ámbitos. Y para ello la teoría y la reflexión es la mejor de las armas. Ello nos permite ser dialécticos en el análisis de los temas, evitando así caer en el análisis superfluo, en el análisis puramente pragmático y utilitarista; aquel que se queda en la pura cáscara, en la pura superficie. No todo puede ser pragmatismo y cálculo don Hernán, también hay que emplear bien el coco, darle hartas vueltas a las ideas en nuestras cabezas.

Todos los argumentos de don Hernán, (Polos de inversión, industria cultural, fomento turístico, mejoramiento de la ciudad, etc.), es la misma pomada que se nos vendió a los porteños en el momento que se discutió la conveniencia o no que el Congreso permaneciera en Valparaíso (¿recuerdan?). Valparaíso iba a tirar para arriba, los inversionistas iban a hacer nata en nuestra ciudad, se iban a construir hoteles en Valparaíso, la cesantía poco menos que iba a reducirse a cero,… ¡y para que decir!…el barrio Almendral iba a convertirse en un barrio modelo, su transformación sería tal, que lograría exhibir una urbanización de lo más moderna de Chile, etc.  

¿En que quedó todo aquello?… ¿Para qué sirvió?.. ¡Si!… ¡sirvió para algo!… No olvidemos que don Hernán Pinto, a propósito del tema del Congreso, se las ingenió para transmitir un discurso “populista” y “rasca”. No solamente hizo promesas falsas, sino que, fundamentalmente, exaltó el regionalismo y el chauvinismo en las masas. Resultados: un inmenso caudal de votos en las elecciones, y de paso anestesiar a la comunidad para no poner la atención en los problemas reales que afectan a Valparaíso: alta cesantía proliferación de pordioseros y delincuentes, edificios patrimoniales que se dejan caer de viejos o se incendian, basura por las calles, caca de perros incluidos, etc. No olvidemos que nadie dijo nunca “esta boca es mía”, para denunciar una de las más malas administraciones municipales jamás antes conocidas en Valparaíso, dejando un hoyo de más de $14.000.000 de déficit. El regionalismo estrecho y mediocre sirvió para tapar todas las bocas… ¡Y Hernán Pinto seguía sacando las primeras mayorías!…

¿Qué está pasando en Valparaíso? ¿Por qué se construyen castillos en el aire y después se derrumban develando tras ellas una gran podredumbre?. ¿Por qué los demagogos y los charlatanes ocupan los primeros planos de los diarios y sus discursos falsos nos convencen?… Son interrogantes que debemos hacernos para empezar a pensar y hablar en serio. Y si se trata de temas que digan relación con las artes y la cultura, con mayor razón debemos de poner mayor atención y cuidado en ello.

Por cierto, yo no quiero expresar que tras las ideas de don Hernán se esconda todo un entramado como el descrito. Me asiste la plena seguridad de la lealtad de sus convicciones. Sin embargo, no puedo pensar lo mismo de lo que puede venir detrás, al margen de sus propias buenas intenciones.

No sé por qué, pero intuyo que pronto van a surgir voces e intereses políticos que se van a apropiar de las ideas de don Hernán. Es más, pienso que es algo que ya incipientemente se está sucediendo en dicha dirección.

No olvidemos que estamos ad portas de nuevas elecciones.  En otro plano, eso de que a través de la instalación de “industrias culturales” (¿), se va a fomentar el turismo, en mi opinión, es un pueril e ingenuo imaginario. No creo que los turistas confluyan a Valparaíso o Viña atraídos para ver el montaje de tal o cual buena obra como lo serían, por ejemplo, la ópera “La Boheme” de Puccini, o aquel excelente musical “El hombre de la Mancha”, etc.

La verdad es que el turismo que se vive en esta zona tiene su peculiar y específico atractivo. En primer lugar está la apreciación de sus valores intangibles conformado por su natural anfiteatro “cerros-mar-bahía”. Y por otro lado, no seamos ingenuos. La gente viene a vacacionar a nuestra zona atraídos por sus playas, por el Casino, por el “Festival de Viña” (cada vez más charcha y mediocre), por sus pubs nocturnos, por los carretes y orgías. En fin, un sinnúmero de manifestaciones tendientes a pasarlo bien, a vacacionar, a fugarse del tedio diario del trabajo en sus respectivas ciudades.

En todo caso debo reconocer que hay lugares bien específicos y determinados en los cuales los turistas van a vacacionar atraídos por sus atractivos culturales, como son los casos en donde se encuentran las construcciones que nos traen a la memoria toda la riqueza de la cultura azteca y la cultura maya. También, las pirámides de Egipto, constituye un lugar en que la relación turismo-cultura, está íntimamente relacionado.

Son realidades e imaginarios distintos que don Hernán confunde.

Por eso y esto otro, tengo la convicción de que a partir de la idea de don Hernán, el mismo cuento y la misma historia se va a volver a repetir: exaltar el regionalismo y el chauvinismo… ¡Viva la cultura! …¡Vivan las industrias culturales!… ¡Vivan las inversiones!… Serán los gastados y repetidos eslóganes que se reavivarán otra vez. Eso, así se va a suceder.

Se los aseguro, se lo doy firmado. Y hasta se los puedo avalar con mi ¡PALABRA DE FERRETERO!

Como conclusión, quiero reafirmar el fondo de la proposición de ICAL: comprometer los esfuerzos de artistas, creadores, gestores y entes culturales en una cruzada ante las autoridades respectivas, para lograr flexibilizar todo aquel complejo entramado burocrático de leyes y reglamentaciones que actualmente nos inhiben y entraban el accionar de los que estamos comprometidos con la difusión de las artes y la cultura, en sus connotaciones tanto artísticas, educacionales y culturales, y no comerciales

Y, por supuesto, a diferencia de mi interlocutor, solicitamos esto para todo el universo cultural existente en nuestro país, vale decir, sin distinción de ninguna especie, ya sea por color político, ideología, raza, credo o por el lugar en que se esté o se habite.

Si queremos hablar de fomento a las artes y la cultura de verdad, ese es el sentido y el espectro que deben constituir los fundamentos de nuestra lucha. Un mundo de las artes y las humanidades, mirado como mundo solidario y universal por convicción y esencia. Los que se alejen de esos parámetros, quiere decir que están hablando de una cultura amputada, una cultura que se presenta trunca.

NOTA. Este entrecruce de ideas se encuentra alojado en la web http://www.granvalparaiso.cl, en el recuadro “Aldea”. Sería interesante que poetas, dramaturgos, bailarines, cineastas, y en fin todo el espectro creador y artístico del mundo de la cultura, pudiera agregar su opinión. Es un tema no menor para los destinos de la cultura en Chile. Ayer fue el momento de callar, hoy es el momento de hablar.

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