La actual Central Unitaria de Trabajadores C.U.T.

Por: CODEHS (Chile)
Fuente: http://www.piensachile.com (31.07.12)

Documento del Comité de Derechos Humanos y Sindicales CODEHS

PRELIMINAR

Según sus propios documentos, contenidos en la página web de la misma[1], la Central Unitaria de Trabajadores CUT fue fundada en un congreso de organizaciones sindicales —que por eso se denominó ‘Congreso Constituyente’—, realizado los días 20 y 21 de agosto de 1988. La nueva organización sindical se creó en el carácter de ‘continuadora’ de la Central Única de Trabajadores CUT, designándose en esa oportunidad a Manuel Bustos Huerta en el cargo de presidente de la organización y a Clotario Blest Riffo en el de su ‘presidente honorario’. No obstante, en otros documentos, la fecha de su fundación se traslada al mes de septiembre de ese mismo año (1988). Cualquiera sea la verdad al respecto, lo cierto es que su nacimiento legal se produjo al momento de promulgarse la Ley N° 19.049 de 8 de enero de 1991, y que participaron en su creación el Comando Nacional de Trabajadores CNT, la Asociación Nacional de Empleados Fiscales ANEF, el Colegio de Profesores y otras entidades sindicales. En esa oportunidad, los dirigentes de la flamante nueva central acordaron citar a su ‘Primer Congreso Ordinario’, que se celebró entre los días 28 y 30 de octubre de 1991, en Punta de Tralca. También, y para dar eficacia legal a aquella, sus dirigentes acordaron citar a un congreso, el 11 de abril de 1992, en Santiago que, por esa misma circunstancia, se llamó ‘Congreso de Legalización’.

Los referidos documentos de la central, además, indican que, con su creación, culminaron quince años de incesante labor por conseguir la unidad sindical rota al instaurarse el gobierno dictatorial de Augusto Pinochet.

Cuando su Consejo Directivo Nacional prepara las condiciones para la realización de las elecciones, a celebrarse el 23 del próximo mes, justo es hacer algunas reflexiones en torno a ese organismo.

HISTORIA DE LA ACTUAL CUT

Durante el gobierno de la Unidad Popular, la Democracia Cristiana DC (incluido Manuel Bustos Huerta, militante de esa colectividad política) había propiciado el paralelismo sindical con la creación del Frente Unitario de Trabajadores FUT, ácido crítico a la gestión del conglomerado político oficialista. También lo hacían los representantes de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo; pero eso no constituía novedad alguna ya que nunca ese sector ha aceptado las formas de organización que se dan los trabajadores.

El golpe de estado y la consiguiente destrucción de la vieja CUT resolvieron, pues, el problema de una oposición sindical bastante crítica al Gobierno Popular. En los años posteriores el sólo nombre de la Central Única de Trabajadores CUT seguía provocando ácidas reacciones en la militancia demócrata cristiana. El cambio de la expresión ‘única’ por ‘unitaria’ que contiene la actual denominación de la central sindical no sucedió simplemente porque sí, sino obedeció a ese viejo rencor, aún presente en el momento de constituirse la nueva central, que buscaba, a través de recurrir a eufemismos, romper cualquier intento de asimilación a un pasado de luchas y confrontaciones fraternas.

La historia de la actual CUT comienza, pues, con la solución dictatorial de aniquilar una organización sindical y facilitar a los sectores críticos a la Unidad Popular, de esa manera, la búsqueda de la unidad para la clase de los vendedores de fuerza o capacidad de trabajo bajo otros parámetros, bajo otros respectos. En términos de la teoría de los fractales, los actos de la dictadura deshacían una configuración, poco adecuada para la nueva fase que se iniciaba, pero facilitaba la emergencia de otra más dócil a los requerimientos del sistema capitalista mundial (SKM) y de su nueva forma de acumular.

Entendidas así las cosas, los orígenes de la actual CUT no pueden sino encontrarse en la creación de la Coordinadora Nacional Sindical CNS, bajo el amparo del Arzobispado, acto realizado el día 18 de junio de 1975, en el Centro de Estudios Laborales CEL, ubicado dentro de las dependencias de la Fundación Cardenal Cardjin. Fue allí donde comenzó a destacarse Manuel Bustos, dirigente sindical demócrata cristiano, junto a otros notables dirigentes del ámbito sindical (comunistas y radicales, principalmente) que aún presidían organizaciones atacadas por la dictadura, pero no destruidas[2]. Culmina ese proceso cuando, como lo expresa un documento que existe en la propia página web de la central,

“Los dirigentes sindicales se reúnen con el Papa para explicarles la realidad de los trabajadores en Chile. Ese mismo año en 1987, la Coordinadora realiza su octava Asamblea decidiendo su disolución para plantearla al Comando Nacional de Trabajadores y avanzar hacia la formación de la Central Unitaria de Trabajadores”[3].

Al contrario de lo que podría suponerse, desde el mismo momento de su creación, la Coordinadora Nacional Sindical no se planteó la labor de unidad como un proceso a iniciarse desde las bases mismas de las organizaciones sindicales, sino lo vio como un acuerdo de voluntades políticas, concepción que estaba reñida con las de otras organizaciones, especialmente, las vinculadas al octogenario dirigente Clotario Blest, para quien la unidad comenzaba por la base[4].

Así, pues, el proceso de unidad encabezado por la Coordinadora Nacional Sindical CNS durante la dictadura fue un proceso de descabezamiento sistemático de todo aquel que quisiere plantear una posible unidad sindical ‘por la base’. Las primeras víctimas de ese descabezamiento fueron Carlos Frez, presidente del Frente Unitario de Trabajadores FUT, y el propio Departamento Sindical de ese partido, en 1981, cuando Eduardo Ríos recibió tal instrucción de Andrés Zaldívar, entonces presidente de la Democracia Cristiana, desde su lugar de residencia en Estados Unidos, pues había sido expulsado de Chile por la dictadura de Pinochet.

Jamás participó la CNS en proyectos que abogasen por una participación popular desde la base misma, sino estuvo presente en la creación de estructuras eminentemente cupulares como lo fueron el Comando Nacional de Trabajadores, la Unión Democrática de Trabajadores, el Comando de Defensa de los Derechos Sindicales, en fin. Desde esos organismos operaron los dirigentes sindicales que se encontraban afiliados a partidos políticos y que, más que obedecer a los requerimientos de sus bases, lo hacían consultando a aquellos cómo actuar.

Sostenemos aquí nosotros que se creó esa central, vinculándosela a un pasado que no le pertenecía, porque como bien lo expresa José Luis Ugarte en un artículo

“[…] la Concertación sin ganas ni acuerdo para cambiar el modelo laboral de Pinochet —más bien con flamantes defensores como Foxley, Eyzaguirre y Velasco entre otros— necesitaba una CUT con el mismo rol que la asignaban en su escenografía a los trabajadores y sus demandas: la de actor de reparto”.

“[…] el modelo chileno suponía un tipo de desarrollo donde no había espacio ni para sindicatos, ni para trabajadores con poder. La idea en esos años del milagro chileno, como lo sugirió en algún momento un ex ministro de Hacienda era ‘cuidar la pega’. Calladitos, le faltó agregar”[5].

ORGANIZACIÓN DE LA ACTUAL CUT Y SISTEMA DE ELECCIÓN

La estructura organizativa de la actual CUT es piramidal; y puesto que toda forma de organización expresa la cultura de sus constructores, dicha estructura social conlleva implícita la consagración de autoridades que se suceden unas a otras en un plano de jerarquías interdependientes. Por eso la actual CUT es jerárquica y autoritaria, con una cúspide de dirigentes en donde radica la plenitud del poder.

En esa cúspide existe un Consejo Ejecutivo Nacional CEN, integrado por 15 miembros, uno de los cuales es el presidente, que representa a la organización. Debajo de ese Consejo Ejecutivo Nacional se encuentra el Consejo Directivo Nacional CDN integrado, a su vez, por 45 miembros titulares y 15 suplentes. Este último es quien elige a los miembros del anterior, es decir, del CEN; pero esa elección no es libre sino debe ser hecha entre los miembros que componen el CDN.

El CDN funciona en Santiago; las críticas formuladas en torno a esa excesiva centralización de labores ha hecho que, en el curso de su existencia, la actual CUT creara otras dependencias o instancias que facilitasen su funcionamiento. La organización se encuentra dividida territorialmente en Consejos Provinciales (llamados, también, CUT Provinciales) que reproducen la estructura nacional del organismo, eligiéndose sus miembros de la misma manera que aquel. Por lo mismo, existe, además, el Consejo de Confederaciones, Federaciones, Asociaciones Nacionales y Sindicatos Nacionales CONFASIN, que colabora en la misión de descentralización de los problemas y decisiones.

Desde el momento mismo de su creación (año 1988) y hasta 1999, los miembros del CDN eran elegidos en los Congresos que organizaba la central. Naturalmente, esa elección recaía, siempre, en quienes asistían a dichos congresos. Y, puesto que la actual CUT privilegiaba la participación de las organizaciones políticas en su dirección, al mando supremo de ella sólo podían acceder las personas que los propios partidos designaban como candidatos. Las críticas hechas por los organismos de base a esa forma de organizarse, sin embargo, hicieron que el CDN modificara esa forma de elección por otra que resultase más ‘democrática’. Así, un grupo de personas dependientes de un organismo asesor de la misma central, decidió implantar un sistema llamado ‘voto ponderado directo y nacional’, en el que los dirigentes de las organizaciones (sindicatos, asociaciones de funcionarios y colegios profesionales) que integran la CUT, emiten su voto decidiendo la composición del CDN. Este sistema funciona de una manera bastante curiosa.

“En la CUT no existe la elección directa de autoridades bajo la consabida fórmula una persona, un voto. En cambio, los sufragios tienen una ponderación distinta, que resulta de la división del número de asociados de una organización, por el número de dirigentes de la misma.

Por ejemplo, el Fetrepolar, el sindicato de trabajadores interempresas de La Polar, tiene 450 socios y 3 dirigentes, lo que significa que cada sufragio equivale a 151 votos. Por eso, las planillas con escrutinios aparecen con resultados que consignan miles de votos en algunas listas”[6].

Esa forma de organización así como la manera de elegir a sus dirigentes debería permitir un funcionamiento bastante participativo para la militancia de la central. Sin embargo, no ha sido así. El voto ponderado directo y nacional no es sino un voto censitario, es decir, un sistema en donde las bases votan representadas por su dirigencia o por audaces que se apropian para sí de esa representación impidiendo a aquellas expresarse libremente. Para colmo, el CDN procedió a crear un Colegio Electoral para velar por el buen resultado de las elecciones. Ese Colegio, sin embargo, que preside Sergio Vergara junto a otras 14 personas, es nombrado por el propio CDN. No es aventurado, entonces, sostener que el ratón ha quedado al cuidado del queso.

Entre las labores realizadas por la actual CUT se cuentan un Parlamento Social y Político, de corta duración y bastante ineficaz, un Observatorio Laboral (financiado por una organización solidaria alemana) y el llamado Instituto de Estudios Laborales (IEL) que tiene el rango de fundación y cuya directiva la integran los miembros del CEN[7].

CAPACIDAD DE CONVOCATORIA DE LA CENTRAL

Jamás la actual CUT ha tenido capacidad para convocar al tipo de manifestaciones que concurren al llamado de los estudiantes; jamás ha podido mantener conflictos que hayan podido sostenerse en el tiempo hasta desembocar en un triunfo. En los últimos años, cuarto período de una directiva que se renueva constantemente, su incapacidad ha sido manifiesta. El intento de realizar una marcha, el pasado 5 de julio, desde la Plaza de Los Héroes hacia el centro de la capital, y que no contaba con el permiso de la Intendencia Metropolitana, sólo alcanzó a reunir a 700 personas, lo que hizo decir a José Luis Ugarte que ya no necesitaban dar cifras que pusiesen en dudas las ya entregadas por las propias autoridades para mostrar el fracaso de esas convocatorias.

“Los hechos no pueden ser más reveladores: las acciones de protesta y movilización de Martínez no convocan prácticamente a nadie —quizás su última marcha sea la única en que Carabineros no tuvo que artificialmente rebajar la cifra de asistentes— y su capacidad de influencia en la movilización de los trabajadores es prácticamente nula.

Paradójicamente la únicas muestras de convocatoria de Martínez provienen del mundo del gran empresariado —que representado en la CPC— ha visto en su conducción la mejor garantía de un sindicalismo débil y pusilánime. La CPC ha fomentado una y otra vez el liderazgo de Martínez para seguir vistiendo al rey desnudo: en Chile no hay crisis, hay dialogo social, dicen. Como el del último acuerdo CUT-CPC, agregan”[8].

En dicha oportunidad, en ese intento de marcha del 5 del presente mes, el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, militante del Partido Comunista, fue

“[…] duramente increpado por un grupo de estudiantes de la Universidad Central quienes lo acusaron de “maquillarse” y “mostrarse” sólo cuando hay cámaras fotográficas y de televisión, y le enrostraron “falta de democracia” al interior de la CUT”[9].

Personas que se encontraban cerca del dirigente le agredieron, incluso, físicamente, lo que hizo que éste respondiera con golpes de puño. Tales hechos ponen de manifiesto el profundo encono que existe en contra de esa central y su dirigencia.

Idéntica animadversión existe en contra de su presidente, Arturo Martínez, de quien se sospecha haber participado en la comisión de acciones abiertamente reñidas con la moral y las buenas costumbres. Estas sospechas no recaen solamente sobre el ex presidente de la Confederación Gráfica sino, además, en contra de otros dirigentes, como se verá más adelante.

Lo cierto es que la pertenencia a la Central Unitaria de Trabajadores más que un honor constituye hoy una verdadera denostación. ¿A qué se debe ello? ¿Cuál es la razón de lo sucedido?

DESPRESTIGIO Y PÉRDIDA DE CREDIBILIDAD

El proceso en virtud del cual la actual CUT ha ido perdiendo paulatinamente credibilidad ante el conjunto social, y haya iniciado la marcha por un camino inverso a aquel que recorriese su homónima en el tiempo, no es diferente al que afecta a todo el espectro político de la nación. La pérdida de credibilidad marcha a parejas con el desprestigio. Y la actual CUT se encuentra por entero desprestigiada.

Este es un hecho que no debe causar extrañeza. Como lo señaláramos en un comienzo, la actual CUT es política; debe, por consiguiente, correr la suerte que en el país corre la escena política. Y la suerte de ésta ha corrido a parejas con el vocablo ‘corrupción’, algo que también afecta a la actual CUT.

Desde la fecha de su creación, en 1988, como ya se ha dicho, jamás esta central se preocupó de estar consultando constantemente a sus bases. Por el contrario, se fue paulatinamente apartando de ellas, utilizándolas, sustituyéndolas, para terminar, por lo mismo, perdiendo miembros y organizaciones afiliadas que comenzaron a organizarse en forma autónoma o, simplemente, dejaron de creer en la ‘unidad’ sindical. A las acusaciones de nepotismo, ‘amiguismo’, ‘entreguismo’ y otras, se sumaron las de falseamiento de documentación y de organizaciones, apropiaciones de dinero, abuso de poder y otras. La culminación de esos hechos ocurrió en 2008, luego de las elecciones de su CDN.

Ese año, la mesa directiva presidida por Martínez fue reelegida para dirigir por otros cuatro años la central. Las irregularidades fueron denunciadas oportunamente a todo el país por quienes fueron afectados sin resultado provechoso alguno. La decisión de constituir un Colegio Electoral nombrado directamente por el CEN fue clave para la realización de esas elecciones:

“Toda esta máquina electoral para imponerse en las elecciones de Agosto de 2008 habría comenzado en abril de ese año. Según testimonios de los testigos citados en el contexto de la demanda por fraude electoral, en el Congreso de la Central en abril de 2008 se habría decidido delegar la facultad de elegir el Colegio Electoral, a través de lo que se denomina un “voto político” para que el ejecutivo de la CUT lo hiciera en otro momento, fuera del Congreso, que es la instancia donde según los estatutos, debe hacerse”[10].

El caso más notable de esa pérdida de credibilidad y desconfianza en el organismo gremial lo protagonizaron, en 2011, los estudiantes universitarios que no vacilaron en hacer un desaire a Jaime Gajardo, su Secretario General, cuando éste convocó a una conferencia de prensa en la que se anunciaba la presencia de la directiva de la Confederación Nacional de Federaciones de Estudiantes de Chile CONFECH a la que ningún dirigente asistió.

LA CONDUCCIÓN ECONÓMICA DE LA CENTRAL

La actual CUT mantiene una costosa sede en calle Alameda 1346. Y varias en provincias. En 2008, cada uno de sus asociados pagaba solamente cien pesos en el carácter de cotización. ¿Cómo era posible que sobreviviera? ¿Cómo era posible que pudiese pagar una cohorte de funcionarios, la limpieza de los locales, la electricidad, el agua, el gas, los derechos municipales, en fin, con esa exigua suma de dinero proveniente de las cuotas de sus asociados? Ridículo sería, siquiera, pensarlo. Entonces, ¿cómo? ¿Con dineros provenientes de otros lados? Y, de así suceder, ¿de dónde podía sacarlos? ¿En qué monto o cantidades? ¿En qué ocuparlos?

A mediados de noviembre del año 2001, y luego de una serie de reclamaciones hechas a nombre de la antigua, y sin que nadie pusiese en cuestionamiento tales reclamaciones, la actual CUT exigió y recibió del gobierno del presidente Ricardo Lagos Escobar un conjunto de pagarés fiscales que, en total, ascendían a la suma de $ 1.379.323.703. El Estado indemnizaba de esa manera los bienes confiscados por la dictadura pinochetista luego del cuartelazo de septiembre de 1973[11].Estos dineros equivalían a la suma de 2,6 millones de dólares que se hicieron efectivos luego de transarse su valor en el mercado de capitales, como se verá más adelante.

La CUT había anunciado que dichos recursos se emplearían en la reparación y reconstrucción de los inmuebles que poseía a lo largo de todo el territorio nacional. Sin embargo, tal promesa no se cumplió. En 2004, y a requerimientos de varias organizaciones, se pidió una rendición de cuentas, la que se realizó en ese mismo año. Sin embargo, el documento entregado no reflejaba la realidad en el empleo de esos fondos, porque contenía partidas cuyos montos no decían relación con el estado de las propiedades. Así, por ejemplo,

“[…]en el caso de las sedes en Valparaíso donde se gastaron más de $163 millones o Puerto Montt, donde los registros de esa rendición consignan $817 millones invertidos, las casas se encuentran todavía a mal traer o abandonadas, como la de calle Serena en Puerto Montt”[12].

Escribía Saleh, al respecto:

“En los últimos dos años, desde la Subsecretaría de Trabajo y gracias a la ley 19.862, que permite donaciones sin exigir prestaciones de vuelta, la central ha recibido un total de $137 millones.

Fondos que han ido a la Fundación Instituto de Estudios Laborales (FIEL), una corporación de derecho privado, integrada por personas de la misma directiva y a través de la cual se reciben los fondos. Entre otras organizaciones, la CUT recibe apoyo de la Fundación Frederich Ebert, ligada a la socialdemocracia alemana y que ayudó decisivamente a las organizaciones contra la dictadura”[13].

Y agrega que, en los años posteriores,

“En el gobierno de Ricardo Lagos, a través de la Subsecretaría de Interior, la CUT recibió $298 millones provenientes del fondo social y otros $72 millones llegaron desde el fondo sindical que maneja la Subsecretaría del Trabajo”.

No existen antecedentes para saber el monto de los fondos recibidos por la CUT para el montaje del Observatorio Laboral que permite monitorear las actividades de las multinacionales en Chile, a pesar que la operación se hizo por intermedio de la Federación de Sindicatos Alemanes y la mediación de Ana Bell, ex mapucista, hermana de Santiago y Jaime Bell, también ex dirigentes del MAPU. Los dineros entraron a una cuenta abierta a nombre de Arturo Martínez y ‘otra persona’. En una explicación de discutible y divertida fundamentación, Ana Bell sostiene que nada más puede revelar al respecto

“por el amor que le tengo al movimiento sindical”.

CÓMO PUEDE SER POSIBLE LA OCULTACIÓN DE HECHOS REPUDIABLES

Puede sorprender que todos esos hechos, conocidos en su mayoría, no hayan provocado la caída de la mesa directiva de la CUT. La explicación se encuentra en la forma de organización adoptada por la central; y, en consecuencia, en el control ejercido sobre el organismo por un grupo de individuos cuyos intereses personales prevalecen por sobre cualquier otro. Queremos decir, con esas palabras, que un grupo de personas, al amparo de organizaciones políticas que no sólo les prestan su confianza sino, incluso, hasta protegen sus acciones abiertamente inmorales, puede actuar impunemente, en forma consciente y deliberada, para realizar aquellas. Porque las organizaciones políticas, muchas veces, dependen de los recursos que esas personas escamotean de otras instituciones, colaborando a consagrar la apropiación de lo ajeno como una forma de vida.

Cuando ello ocurre, el grupo procede como si fuese un individuo. Sucede a la manera que ocurre con lo que en derecho comparado, se conoce bajo el nombre de las ‘multitudes delincuentes’.

La actual CUT fue presidida en sus comienzos por Manuel Bustos, quien tenía como hombre de su confianza a Arturo Martínez; fue Bustos quien lo elevó a la categoría de vicepresidente de la central como una forma de reconocerle el cargo que detentaba en la Coordinadora Nacional Sindical CNS. A la muerte de aquel, sin embargo, el que continuó a la cabeza de la organización fue Diego Olivares, también demócrata cristiano, quien cedió su lugar, posteriormente, a Martínez. Éste se ha hecho secundar por una serie de sujetos bastante discutibles entre los que se cuenta a Guillermo Salinas, Jaime Gajardo y otros.

El partido Comunista solicitó para sí el control financiero de la institución; así lo hizo durante el período de la Unidad Popular con el ministerio de Hacienda; así lo ha hecho en otras varias ocasiones. El manejo financiero, por lo demás, permite el control de una organización. No estamos en condiciones de asegurar si ese fue el fundamento que tuvo el CDN de la actual CUT para poner en el cargo de Tesorero de la organización a Guillermo Salinas. Lo cierto era que si Jaime Gajardo quedaba en la Secretaría General de la institución y Guillermo Salinas en el de Tesorero de la misma, su presidente tenía las posibilidades de hacer un pacto con aquellos y resolver tanto los problemas financieros de la central como el manejo de las elecciones. Miguel Soto, presidente de la Confederación de Trabajadores Metalúrgicos CONTRAMET, quien presentara en 2008 una reclamación a la CUT por irregularidades en la realización del proceso eleccionario, ha señalado, al respecto:

“Si el Partido Comunista está a cargo de la tesorería por donde pasan los pagos, y la Secretaría, donde se confeccionan los padrones está a cargo de la gente de confianza de Martínez, las cosas siempre van a seguir igual”.

En efecto, así sucedió en esa oportunidad. Y en los años que han corrido desde entonces las cosas han seguido igual.

Guillermo Salinas Vargas es miembro del partido Comunista y fue hombre de confianza de Gladys Marín. Ingresó a la CUT a mediados de los años 90 y en el 2000 pasó a desempeñar cargos en la directiva de esa central, ocupando el cargo de Tesorero y ganando, con ello, la confianza de Arturo Martínez. Hoy es ‘subsecretario general’ de la organización, cargo que se creó especialmente para él, y reemplaza a Jaime Gajardo, también comunista, que se desempeña en el carácter de ‘secretario general’. Salinas jugó un papel importante al momento de recibir la CUT los pagarés que envió el presidente Ricardo Lagos a la central para pagar las expropiaciones hechas por la dictadura de Pinochet y, junto a Martínez, negoció dichos pagarés en una ‘factoring’ para reducirlos a dinero lo más ´pronto posible[14]. No se sabe si la institución que pagó por esos pagarés cobró comisiones por el cambio; en el caso de haber así sucedido, tampoco se conoce el monto de las mismas.

Salinas dejó, con el tiempo, de ser el Tesorero de la CUT y el cargo pasó a manos de José Hermosilla; sin embargo, como lo anota una publicación, cuando Martínez se presentó por el partido Socialista de candidato a diputado, en 2009, el dueño de la imprenta que iba a confeccionar su propaganda, señor Ricardo Hurtado, debió conversar previamente con Salinas[15] y no con Hermosilla, lo que implica que el poder financiero sigue estando en sus manos.

Martínez es Vicepresidente del partido Socialista y cuenta con el más estricto respaldo de su colectividad. No por algo cuenta con la protección de Jorge Arrate (que es amigo suyo), Enrique Correa, Marcelo Schilling, Jaime Gazmuri y Gonzalo Martner; últimamente, han cerrado filas junto a él Camilo Escalona y Osvaldo Andrade. En esas condiciones, es imposible que haya algún cambio, pues como lo expresa un senador socialista que no quiso dar su nombre:

“[…] no va a pasar nada. Todos sabemos que la CUT ha estado ausente de la efervescencia social que está viviendo en el país actualmente, y aunque compartimos la preocupación por este hecho, en la cúpula del partido Martínez aún tiene apoyo. Nada indica que eso vaya a cambiar porque la mayoría prefiere conservar su parcela de poder”[16].

Guillermo Salinas, por su parte, es protegido por Jorge Inzunza y el propio Guillermo Teillier, a pesar de las críticas hechas por Cristián Cuevas, carismático dirigente del partido Comunista, y la desconfianza que otros connotados miembros de esa colectividad política sienten por él. Sin embargo, el problema al interior del PC es más delicado. Como lo hemos señalado en otro de nuestros trabajos, el partido Comunista siempre ha querido una organización ‘única’ sindical, no importa cuál. Por eso la defiende e intenta explicar con argumentos extremadamente débiles la actuación de algunos de sus miembros. Sobre el particular, las expresiones de Oscar Aroca, encargado laboral del PC, refiriéndose a Salinas, son elocuentes pues intentan explicar lo inexplicable:

“El (Salinas) cumplió una labor importante también en otro contexto y momento”.

“[…] todos los que han ido construyendo de una u otra forma el movimiento sindical son relevantes para el avance de las políticas de los trabajadores […]”

“Tenemos una lista de nombres, con sus errores y virtudes, que han construido todo lo que conocemos del movimiento, cuyo interés principal es poder potenciar a los trabajadores en el cuadro social y general y si no somos capaces de ponerlos ahí, vamos a estar perdidos […]
El 2010 fue un duro golpe para la sociedad chilena y por lo tanto para los trabajadores y generó un repliegue ni siquiera pensando de los trabajadores. El factor mineros, el terremoto, todo eso generó una inhibición en el actuar de los trabajadores y pesaron mucho estos factores […] El tema es cómo volvemos a armarnos”[17].l

Existe, además, otro hecho que explica cómo es posible que ocurran estas irregularidades.

La CUT es regida por una ley que obliga a entregar los resultados de las elecciones a la Dirección del Trabajo; pero sólo para recibir y archivar dichos resultados: la referida ley, dictada bajo una fuerte inspiración individualista, no faculta a ese organismo para supervigilar las acciones de la central. Cuando en 2008 se realizaron las elecciones de la CUT, se desempeñaba en el cargo de Directora de ese organismo del Estado Patricia Silva, militante del PS, quien se limitó a expresar solamente:

“[…] la DT no controla ni es responsable de los resultados de las elecciones sindicales, ni de organizaciones superiores de ninguna especie, debiendo depositar en sus registros las actas finales que le entregan las respectivas organizaciones señalando los nombres y cargos de los dirigentes electos, de acuerdo a lo establecido en los propios estatutos de las organizaciones. Las controversias internas de las organizaciones no pueden ser resueltas por la Dirección, sino que por los tribunales de justicia, en este caso el Tribunal Electoral”[18].

De todas maneras, aún cuando la ley hubiere facultado a dicha Dirección para controlar a la central, difícilmente hubiere podido hacerlo un personero socialista colocado a la cabeza de esa institución, especialmente si a quien debía supervigilar era un individuo que gozaba de los favores de la directiva de su partido.

OTROS HECHOS IRREGULARES AL INTERIOR DE LA CUT
La actual CUT es un organismo que se ha burocratizado al extremo que, incluso, es hasta difícil obtener una entrevista con algunos de sus dirigentes; lo impide una legión de secretarias, encargadas de seleccionar las personas a quienes los dirigentes van a atender, y de funcionarios de menor rango. Esos trabajadores, pagados por otros trabajadores, se organizaron formando un sindicato al interior de la central. El presidente de esta entidad sindical fue Mario Bascuñán.
En 2006, la CUT procedió a despedir a Mario Bascuñán, presidente del Sindicato de la central por órdenes del presidente de la central. Cuando éste recurrió a los tribunales de justicia, los miembros del sindicato fueron obligados a abandonar su organización. Bascuñán quedó solo en ella. Entonces, el abogado de la central pudo alegar ante el Quinto Juzgado Laboral de Santiago que el demandante no tenía representatividad alguna porque se trataba de una persona sola en una organización carente de miembros. Sin embargo, en fallo de 3 de julio de 2008, el tribunal condenó a la actual CUT, de todas maneras, a pagar lo adeudado al funcionario despedido, con intereses y costas.
Ese mismo año, Jorge Pavez, del Colegio de Profesores, también miembro del partido Comunista, criticó a la presidencia indicando que jamás dio cuenta de los dinero recibidos del estado chileno como indemnización por las expropiaciones ocurridas durante la dictadura pinochetista. Nadie sabe lo que se conversó al interior del organismo. Lo cierto es que, cuatro días después de formuladas esas denuncias, Jorge Pavez y Arturo Martínez aparecieron en los medios de comunicación, juntos, sonrientes, dando a conocer que habían limado sus diferencias. Nadie dio cuenta del destino de esos dineros.
Entre los años 2000 y 2004 hubo numerosas denuncias en torno a que la CUT contaba entre sus afiliados a ‘sindicatos fantasmas’. De hecho, el propio ex presidente del Colegio de Profesores Jorge Pavez señalaba en 2008 que faltaba conocer un porcentaje alto de votantes. Y agregaba:

“Es una situación que se repite en todas las elecciones: aparecen sindicatos brujos que se ponen al día con las cuotas a última hora y después desaparecen. Son cosas muy turbias”.

Existen notorias discrepancias en las actas de las votaciones y los resultados eleccionarios y se conocen casos específicos de sindicatos cuyos afiliados han crecido exhorbitadamente. Les llaman ‘sindicatos inflados

“En el listado nacional de organizaciones sindicales elaborado para la elección pasada (2004), la Federación Nacional de Trabajadores Clotario Blest de empleados de la V Región aparece con 1.489 asociados. En el padrón de agosto de este año en cambio figuran 7.046, casi siete veces más. Si este no es un sindicato “inflado” como lo asegura un antiguo dirigente de la central, al menos habla de la enorme capacidad de la directiva actual para multiplicar a los socios. Es el caso también de la Confederación Nacional de Trabajadores Gráficos (CONAGRA) que superaba por poco los dos mil afiliados y ahora registra 3.126 integrantes”[19].

CONAGRA era la Confederación que presidía Arturo Martínez, antes de ser elegido presidente de la actual CUT.

No existen cuentas claras acerca del uso de los fondos recibidos del estado y de instituciones internacionales y existe uso y abuso en el empleo de los fondos de la central. El caso más conocido fue la denuncia que hicieron los medios de comunicación cuando seis miembros de la directiva de la CUT actual consumieron un almuerzo, en Valparaíso, que costó $ 600.000 a la institución.
Incumplimiento de los compromisos comerciales y pagos con cheques sin fondos. En relación a lo primero, el caso más emblemático es el de la escuela sindical que la organización planeaba levantar en el Barrio Brasil de la capital. Un articulista señala, sobre el particular:

“En el caso de la escuela sindical que se proyectaba en el barrio Brasil de Santiago, las obras quedaron a medio terminar y los contratistas tuvieron que hacer guardia en la oficina de Arturo Martínez para obtener el pago”[20].

El pago que se hizo al dueño de la imprenta Ricardo Hurtado por la confección de los afiches para la campaña a diputado de Arturo Martínez fue hecho con un cheque que no tenía fondos. No se sabe si esa campaña fue financiada con dineros de la CUT.

¿ES ÚTIL HOY EN DÍA LA ACTUAL CUT?

Acostumbrados a pensar en instituciones que parecen necesarias e imprescindibles, en nombres y símbolos que reflejan, más bien, una aspiración o un ideal, esta pregunta pudiere parecer, incluso, desconcertante. Las instituciones, no obstante, son armónicas a su tiempo y a la formación social dentro de la cual se desenvuelven. Formadas por seres humanos cumplen, como éstos, su ciclo de vida y muerte.

Normalmente, las instituciones se crean para cumplir determinadas finalidades en lugares y tiempos determinados, en sociedades y épocas en que imperan valores y principios específicos que no se dan en otros períodos ni en otras formaciones sociales. Preguntarse, por tanto, si una institución debe o no continuar, no es una idea loca; no sólo es lícito y moralmente aceptable plantearse esa duda, sino hasta necesario.

No ocurre lo mismo con el principio de la unidad. La unidad es una necesidad para quienes se encuentran dispersos y desprovistos de poder. Sólo unidos pueden realizar las transformaciones que consideran de imprescindible interés para ellos. Pero la unidad no es una palabra, pues no basta con señalar que se ha organizado una entidad ‘unitaria’ para suponer que el objetivo de la unidad se ha realizado. La unidad es un proceso que sólo culmina cuando las fuerzas sociales que impulsan determinados cambios convergen en un campo específico para llevar a cabo su finalidad. Y eso es lo que, precisamente, ha sido incapaz de hacer la actual CUT. Porque, al contrario de lo que debía ser, es decir, transformarse en un ‘atractor’, en un foco de convergencia social, ha impulsado la disgregación del movimiento sindical.

Como ‘continuadora’ o heredera de la antigua, la actual CUT jamás ha hecho un acto recordatorio de la fundación de aquella, hecho acaecido un 12 de febrero de 1953. A diferencia de esas prácticas, que evidencian un manifiesto olvido, y mientras estuvo vivo, Clotario Blest impulsó en repetidas oportunidades la celebración de ese acontecimiento. Lo mismo hizo el Comité de Defensa de los Derechos Humanos y Sindicales CODEHS, como lo recuerda uno de sus miembros en un libro de reciente publicación[21].

Jamás se ha visto, por lo demás, a la actual CUT en las huelgas que han realizado los trabajadores de los grandes almacenes comerciales del centro de Santiago. Ni siquiera para solidarizar con ellos. O para emitir una declaración en apoyo a su movimiento. Jamás estuvieron en la huelga de los trabajadores de Almacenes París; jamás en la de los empleados de Johnson, de las funcionarias de L’Oreal, en fin.

Nunca se ha visto que la Central Unitaria de Trabajadores CUT haga una exposición pública sobre las masacres obreras o sobre la actividad sindical, utilizando alguna de las arterias del centro de la capital, como lo ha hecho la Confederación General del Trabajo que dirige Manuel Ahumada.

No es posible encontrar documento alguno emanado de la CUT que se pronuncie acerca de la situación política nacional o que contenga un proyecto de sociedad hacia el futuro. En la página webb que posee, referida a los sucesos de este año 2012, toda la actividad que realiza se reduce a hacer análisis acerca del sueldo mínimo, materia que parece destinada sólo para ser discutida con los patrones y con el gobierno. Nada más.

A pesar que todos estos inconvenientes (o, al menos, la mayoría) son de dominio público, parece poco probable que se produzcan cambios en el panorama que presenta la CUT actual. Las elecciones que van a realizarse el 23 del próximo mes —con el tristemente voto ‘censitario’ o los sindicatos ‘brujos’—no dan posibilidades para pensar en transformaciones que devuelvan el respeto y la confianza que los trabajadores sentían por su máximo organismo gremial. Y es porque las críticas que se han formulado hasta el momento no se orientan a enfrentar los problemas cruciales de la central ni los principios que deben regirla, sino están dirigidos contra ciertas y determinadas personas. Como si la historia fuese hecha por líderes y personalidades y no por las clases sociales; como si los héroes y dirigentes no fuesen producto social, sino tuviesen un desarrollo autónomo. De esa manera, la actual CUT continuará presentándose como una organización de clase o fracción de clase; pero no de la clase trabajadora sino de las que dominan y se encuentran representadas allí por su lumpenburguesía. Y es eso a lo que es necesario poner fin, con una unidad real, nacida desde las bases mismas, con representantes auténticos, generados autónomamente, sin cuidar intereses partidarios o de sectas. Como han podido hacerlo, con mucho esfuerzo y crecientes autonomía y claridad, los estudiantes.

El Comité de Defensa de los Derechos Humanos y Sindicales CODEHS, al reflexionar, públicamente, sobre esta actual central ‘unitaria’, tiene el deber, además, de pedirle —e incluso, exigirle— a los trabajadores que pertenezcan y/o a los que se sientan identificados con esa ‘lumpenburguesía’ aquí develada, expulsarla de sus filas, limpiar su organización y renovar —con mayor entereza y compromiso—, sus esfuerzos unitarios a la manera que lo hicieran, en 1953, Clotario Blest y muchos otros dirigentes, para entregar a Chile, por fin, una sola Central sindical.

Por el

Comité de Defensa de los Derechos Humanos y Sindicales

CODEHS:

Acuña, Manuel

Díaz, Rubén

Elgueta, Raúl

Hernández, Carlos

Hernández, Guido

Carlos Méndez

Orellana, Patricio

Ortíz, Oscar

Rojas, Hernán

Zúñiga, María Eugenia

Santiago, julio de 2012

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Notas

[1] Véase página web de la actual CUT: http://www.cutchile.cl “Historia de la CUT”.

[2] A esa fecha, Bustos era presidente del Sindicato Sumar-Nylon, de La Legua.

[3] Id. (1)

[4] Estas concepciones eran tan disímiles que hasta sacudían a la propia Democracia Cristiana; no por algo durante los años de la dictadura, y mientras estuvo al mando de la organización sindical, Carlos Frez, en ese entonces presidente del FUT, demócrata cristiano como era, tuvo pocos contactos con la Coordinadora Nacional Sindical pues, a la manera de Clotario Blest, sostenía ese dirigente que la unidad sólo podía partir desde la base.

[5] Ugarte, José Luis: “Martínez y los días difíciles de la CUT”, ‘El Mostrador’, 12 de julio de 2012.

[6] Saleh, Felipe: “La cuestionada fórmula electoral con la que Arturo Martínez controla la CUT”, ‘El Mostrador’, 29 de junio de 2011.

[7] Se llama, actualmente, Fundación Instituto de Estudios Laborales FIEL.

[8] Ugarte, José Luis: Id. (5).

[9] El Mostrador: “Jaime Gajardo es duramente interpelado y agredido durante intento de marcha de la CUT”, 5 de julio de 2012.

[10] Saleh, Felipe: Id. (4).

[11] Carmona, Alejandra y Saleh, Felipe: “Guillermo Salinas: la mano derecha de Arturo Martínez que divide al PC”, ‘El Mostrador’, 9 de julio de 2012.

[12] Carmona, Alejandra y Saleh, Felipe: Id. (8).

[13] Saleh, Felipe: “Cómo operan las redes de poder de Arturo Martínez”, ‘El Mostrador’, 28 de agosto de 2008.

[14] La negociación de los pagarés fiscales con ‘factoring’ es un hecho frecuente y muy típico de la gestión concertacionista, dado que el Estado siempre paga las cantidades grandes con documentos a plazo (pagarés). Esta forma de pago también se ha empleado para entregar los dineros que corresponden a las víctimas de la dictadura pinochetista que fueron reconocidas como tales por la Comisión Valech. Los gobiernos de la Concertación facultaron, incluso, al Instituto Nacional de Previsión INP, para preguntar a los beneficiarios de los ‘bonos Valech’ si querían recibir el dinero en efectivo a fin de negociarlos con bancos o instituciones financieras. El negocio es negocio.

[15] Carmona, Alejandra y Saleh, Felipe: Id. (8). Salinas, al parecer, seguía siendo el ‘hombre fuerte’ en materia de dineros.

[16] Saleh, Felipe: Id. (4).

[17] Carmona, Alejandra y Saleh, Felipe: Id. (8).

[18] Saleh, Felipe: Id.(4).

[19] Saleh, Felipe: Id. (8).

[20] Saleh, Felipe: Id. (8).

[21]Véase “Prolegómenos a las grandes protestas del ´83”, de Manuel Acuña Asenjo, Editorial Senda (Stockholm), 2012.

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