Para no olvidar… Revelador testimonio-crónica de un exiliado chileno

Por: Juan Ruilova
Fuente: Especial para http://www.hernanmontecinos.com (23.04.10)

NOTA.- Prácticamente casi todos los chilenos fuimos, de algún u otro modo, víctimas de la represión de la dictadura. Y si bien algunos no la sufrimos directamente, tuvimos más de algún familiar, compañero o amigo que si la recibió en carne propia.

Muchos testimonios dramáticos se han publicado al respecto. En esta ocasión quiero dar a conocer uno más, no sólo porque sea la experiencia de un estimado compañero y amigo -a quien siempre he considerado como mi hermano- sino, sobre todo, porque es un testimonio que se encuentra perfectamente periodizado y muy bien contextualizado en los entornos en que le tocó vivir su dramática y particular experiencia..

Este testimonio que, literariamente, está relatado a modo de crónica, la hago pública con la expresa autorización de quien la vivió, quien se decidió a contar su experiencia considerando que después de pasados tantos años la memoria histórica tiene que hacerse presente en las actuales y venideras generaciones.

Por mi parte, al publicar este testimonio (web http://www.hernanmontecinos.com), quiero expresar mi particular reconocimiento y admiración al sujeto protagonista de este testimonio – y a todos los compañeros que lo acompañaron en su derrotero-, quienes decidieron enfrentar la represión y crueldad de la dictadura en las formas más avanzadas de lucha, aún conscientes de poner con ello en inminentemente riesgo sus propias vidas.

HERNÁN MONTECINOS
Titular web http://www.hernanmontecinos.com
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Caracas, Venezuela, Marzo de 2010

Señores
Comisión Valech.

En primera instancia, me permito agradecerles la oportunidad de poder escribir por primera vez mi testimonio.

Mi nombre es Juan Rafael Ruilova Maluenda, nacido en Chile, en la ciudad de Ovalle (IV Región), el 25 de Septiembre de 1946, de profesión Ingeniero (graduado en la ex Universidad Técnica del Estado), con Cedula 5.280.772-7.

Soy casado y tengo tres (3 hijos). Actualmente vivo con mi esposa en Caracas- Venezuela y mis tres (3) hijos viven en Chile.

Este Documento-Testimonio, tiene como objetivo reseñar de forma lo mas clara, detallada, pormenorizada y con cierto rigor cronológico, la experiencia personal y colectiva, que me toco vivir durante los años de la cruel Dictadura de Augusto Pinochet en Chile y de la cual fui una de las tantas victimas; perseguido, arrestado, torturado, expulsado de mi país y buscado durante toda esa época por los Organismos Represores del Régimen Militar. Por otro lado consignar este testimonio en la Comisión Valech, a objeto se me reconozca por el Estado y Gobierno de Chile mi Status de perseguido, encarcelado, exiliado y torturado por razones políticas.

1) Universidad técnica del estado (UTE).

El 11 de Septiembre de 1973, me encontraba junto a una gran cantidad de compañeros, en los predios de la Universidad Técnica del Estado en Santiago y la razón de estar en ese lugar y ese día, obedecía en primer lugar a que era Profesor de dicha Universidad y además cursante del ultimo semestre de Ingeniería Mecánica, por otro lado, a razones ideológicas y militantes, pues era miembro activo del Partido Comunista de Chile y en tan difícil situación política, era obligación moral defender con nuestra presencia no solo el Gobierno Legitimo y Democrático del Presidente Allende, sino además, dejar clara demostración de nuestro repudio, como universitarios, a la violación del precepto constitucional democrático que ese fatal día era llevado a cabo por los militares golpistas.

Las personas que nos encontrábamos en la Universidad – calculo yo – éramos aproximadamente unos 3000, algunos en la zona de la Casa Central de la Universidad y otros en la Escuela de Artes y Oficios (EAO); profesores, alumnos, empleados administrativos y obreros. La máxima Autoridad de la Universidad, el insigne Rector Enrique Kirberg, encabezaba a ese nutrido grupo de patriotas universitarios que luchábamos por mantener la democracia en Chile desde nuestra añorada casa de estudios.

En la madrugada del día 11 de septiembre, ya la Universidad había recibido – como inicio de las crueles acciones en el país- una acción comando realizada contra las instalaciones de la Radio de la UTE, las que fueron tiroteadas, destruidas y volada la antena de dicha emisora y en esa brutal acción caen heridos dos compañeros vigilantes desarmados que cuidaban dichas instalaciones. Esto fue tipo 4 am del día 11 y fue ejecutada por un comando naval, quienes encapuchados y uniformados realizaron tal ataque.

Este ataque militar-naval, fue la primera acción desarrollada por los militares fascistas y golpistas en Chile y fue realizada varias horas antes del pronunciamiento militar dado a conocer por radio y televisión y del feroz ataque a la moneda. Obviamente esta situación de violación del recinto y la autonomía universitaria ayudó a que la comunidad de la UTE, desde temprano y en masa, se congregara en nuestra casa de estudios como un mínimo de solidaridad con nuestra institución y nuestros principios universitarios.

Este hecho nos indicaba – a los que desde temprano llegamos a la Universidad -, la dirección y el sentido de hacia donde iban los acontecimientos. Obviamente la UTE, jugaba para los fascistas-golpistas un papel preponderante y por eso esa demostración de fuerza militar iniciada esa madrugada y seguida por lo que posteriormente y en forma escalonada se fue dando por las fuerzas militares.

Al mediodía del día 11, ya la universidad estaba siendo completamente rodeada por efectivos militares y se podía observar como estrechaban el circulo en los alrededores y por todos lados, armados con fusiles, ametralladoras, blindados y posicionando piezas de artillería frente a la Casa Central y frente a la Escuela de Artes y Oficios. Se observaba además el posicionamiento de francotiradores en los sitios altos de edificaciones y estructuras que rodeaban la ciudad universitaria.

En las primeras horas de la tarde ya no se podía salir ni tampoco entrar al campus universitario pues todas las salidas ya estaban copadas por militares y algunos elementos de civil, seguramente de los órganos de inteligencia.

Me encontraba en la Escuela de Artes y Oficios y mas o menos a partir de las 4 pm, ya era imposible trasladarse a la Casa Central y viceversa y el contacto con las autoridades solo se podía hacer por los teléfonos internos, es decir, separaron a la gente de Casa Central y Escuela de Artes y de esta forma las unidades militares lograron aislar a los universitarios dentro de esas dos zonas.

Previendo los futuros acontecimientos y suponiendo las peores situaciones – y que finalmente se dieron -, nos organizamos en esos dos sitios a objeto de que ese gran número de personas actuaran con diligencia, con seguridad, con orden y mucha cautela ante las críticas condiciones que ya comenzábamos a vivir e instuir. Organizamos grupos no mayores a 20 personas y cada grupo con un jefe y ubicados estos en las diferentes aulas de la Escuela y en sitios dentro de las mismas, donde podían estar seguros en caso de que se iniciara un ataque por parte de las fuerzas militares que nos tenían completamente rodeados y aislados. Se creo una estructura de mando superior y la indicación era que nadie podía moverse de los sitios asignados a partir de las 7 pm y el responsable de esa actitud disciplinaria era el jefe de cada grupo.

Debo recalcar que por orden del Rector Kirberg y la Dirección Política de la Universidad fui designado como el Jefe máximo de la estructura de mando en la EAO (aproximadamente unas 1500 personas en esa área) y todas las precauciones que tomamos y asignamos, fueron corroboradas por los acontecimientos que paso a detallar.

Tipo 9 pm, se inicia el ataque contra la Universidad y las fuerzas militares empleando fuego de fusileria, ametralladoras, granadas autopropulsadas y disparo selectivo por parte de los francotiradores, atacan con fuego cerrado y cruzado sobre todas las estructuras de la EAO y Casa Central. Obviamente cundió un miedo colectivo en toda la gente que estábamos en esos recintos pero por suerte no cundió el pánico y los jefes de grupo lograron controlar a su gente y tendidos y sin movimiento, soportaron en su gran mayoría, este fuego cruzado que duro hasta aproximadamente las 4 am.

La jefatura de la estructura de mando nos movíamos con mucha prudencia de un lado a otro a objeto de recabar información respecto a heridos o muertes que pudiesen haber en el intertanto. La primera victima fatal fue de un compañero cineasta, conocido como el salvaje y quien fue mortalmente herido por francotiradores, en la zona detrás de la piscina de la EAO, por soldados apostados en la Población Villa Portales que quedaba al frente de la EAO y desde los techos de dichas edificaciones. Este compañero fue herido tipo 10 pm y lo retiramos hacia la enfermería, donde posteriormente falleció (tipo 5 am.). Hubo otros compañeros y compañeras heridos y una de las mas terribles fue una compañera muy joven, militante de las Juventudes Comunistas y conocida como la chica Peca y a quien un francotirador le voló la mandíbula inferior y eso sucedió mas o menos a las 11 de la noche. Por suerte la enfermería contaba con recursos humanos, profesionales y ciertos insumos que logro que gran parte de los heridos pudiesen recibir las primeras y excelentes atenciones y de esta forma disminuir el número de muertes durante esa balacera y en la cual solo el compañero conocido como el salvaje fue muerto.

El rector Kirberg, se comunico con el mando militar y les solicito que pararan la balacera, que en la universidad nadie estaba armado y que ya había varios heridos que requerían atención hospitalaria y que además podían ingresar pacíficamente al campus universitario y chequear que no había resistencia armada y solo una demostración masiva de universitarios en contra del golpe militar. La respuesta del alto mando fue lacónica y directa…¡Todos los comunistas debían morir!…y de esta forma cerraron cualquier posibilidad de dialogo y se incremento el fuego como dije anteriormente hasta las 4am.

Entre 4am y 5 am, se produce un silencio sepulcral y solo se oía un ruido como arrastrando piezas muy pesadas…¡era la artillería!…, estaban moviendo y posicionando las piezas de artillería y a las 5 am, escuchamos unos ruidos y detonaciones atroces y fue cuando comenzaron a bombardear las dos zonas de la universidad con fuego artillero. La puerta principal de entrada de la EAO y que era una pesada y fuerte puerta de hierro forjado, salio volando con los impactos directos de la artillería y junto a ella dos o tres compañeros vigilantes de la EAO, quienes fallecieron en el acto. Al mismo tiempo disparan fuego de artillería contra la Casa Central, en la cual se encontraban las autoridades universitarias e incluso esta edificación resulto doblada por el impacto artillero, (Ver portada de la Tercera de esa fecha donde muestran una fotografía de la bombardeada Casa Central). Detrás de este fuego artillero asaltan la universidad las fuerzas especiales de infantería disparando sobre cualquier objetivo móvil y al mismo tiempo lanzando granadas de mano a objeto de limpiar el camino y tomarse definitivamente las dos áreas; Casa Central y Escuela de Artes y Oficios (EAO).

Fuimos todos prisioneros y a fuerza de golpes, de insultos, de disparos y amedrentación nos fueron agrupando en el centro del patio principal de la EAO, unos sobre otros y disparando con ametralladoras punto 30 por encima de nuestras cabeza, sin importar edad, sexo ni heridos…¡Todos apilados como una pequeña montañita de seres humanos!…Asustados y maltratados y gritando los oficiales como energúmenos nos amenazaban de matarnos a todos como ya lo habían hecho con muchos dentro de la universidad..Sentíamos disparos en diferentes sitios, así como gritos y carreras, no podíamos observar nada pues estábamos boca abajo y sin poder levantar la cabeza y de esta forma estuvimos mas o menos hasta las 4 pm, sin comer, sin tomar agua, sin poder ir al baño. Después de 10 horas en esa posición nos levantan y nos ordenan en grupos y de esta forma comienza el traslado de todos los prisioneros al terrorífico Estadio Chile. Los buses en que nos transportaban eran los micros de recorrido habitual en Santiago e incluso con su mismos choferes y que fueron requisadas a sus dueños a objeto de utilizarlos en ese macabro transporte de 3000 prisioneros solo de la UTE al Estadio Chile.

Hago acá un paréntesis de mi informe y esta primera parte la podemos definir como los acontecimientos entre el 11 y 12 de septiembre en la UTE y el posterior traslado al Estadio Chile. Fue la parte inicial de tortura, amedrentamiento y socabamiento de la libertad de expresarse en forma masiva e individual sobre algo que estaba en contra de la constitución y la democracia como fue el inicio del Golpe de Estado en Chile. Fueron acciones de amendrentamiento masivo, de torturas sicológicas y físicas masivas, no individualizadas y mostrando el fascismo sus primeras muertes y heridos.… ¡chilenos jóvenes y universitarios!… ¡armados solo de sus ideales y principios!…eran los inicios de lo que después seria el fascismo selectivo.

Algunos nombres de compañeros que caímos prisioneros en esta primera etapa: Enrique Kirberg (Rector UTE), Víctor Jara (asesinado), Gregorio Mimisa (Presidente Centro Alumnos de la EAO, desaparecido), Jorge Coloma (Dirigente PC), Augusto Samaniego (Profesor UTE), Mariano Rodriguez (Venezolano y funcionario convenio CUT-UTE), Osciel Núñez (Presidente de la Federación de Estudiantes de la UTE), Manolo Contreras (Profesor UTE), Francisco Miralles (Estudiante de Ingeniería UTE), Francisco Lozan (Estudiante de Ingeniería UTE), etc., etc.

Después nos informamos que las unidades militares que atacaron y asaltaron la UTE eran el Regimiento de Artillería de Serena, el Regimiento de Antofagasta y el Regimiento Buin de Santiago.

2) Estadio Chile.

Como una segunda parte de este testimonio, relatare las terribles situaciones personales y colectivas que nos toca vivir en el Estadio Chile y que de una estructura deportiva fue transformada en un campo de concentración, en un campo de brutales y atroces torturas selectivas, en un campo de asesinatos, en un campo de torturas colectivas.

Tipo 7 pm fui trasladado junto a un grupo de unos 25 compañeros desde la UTE hasta el Estadio Chile en las micros descritas mas arriba. Fuimos ordenados en fila india y a punta de culatazos, golpes e insultos nos subieron a los buses y nos obligaron a estar encluquillados y sin levantar la cabeza hasta la llegada al Estadio Chile. Una vez llegado a la entrada lateral del Estadio, fuimos bajados a golpes y nuevamente ordenados en fila india a objeto de ingresarnos dentro de esas instalaciones. En esa espera y como prácticamente éramos el ultimo grupo para ingresar al estadio, vimos pasar, escoltado por una patrulla militar y recibiendo golpes e insultos y con su cara ensangrentada a nuestro noble rector Enrique Kirberg. Esta terrible escena nos lleno de rabia y dolor al observar la humillación a la que sometían a este brillante y culto educador.

Con las manos en la nuca y empujado por los militares fuimos ingresando por la puerta lateral del estadio y por un pasillo estrecho, lleno de militares de las distintas fuerzas, civiles y carabineros. Detrás mío venia ubicado mi gran amigo y camarada Victor Jara y quien llevaba puesto un poncho negro, tipo castilla. Mientras estábamos en ese pasillo, recorrían nuestra fila un grupo de oficiales de la Fuerza Aérea y de Carabineros. Uno de los oficiales de la Fuerza Aérea, reconoce a Victor Jara y de inmediato lo comienza a insultar y lo saca al costado frente a la muralla y gritando como energúmeno le decía….¡Comunista de mierda, Conchas de tu Madre, ahora vas a saber lo que es cantar las casitas del barrio alto!…Comienza a llamar a otros oficiales y a decirles…¡miren quien esta aquí, el comunista cantor de Victor Jara!…iracundo este joven, alto y delgado oficial, le quita el fusil a un soldado, coloca a Victor de frente a la pared con las manos levantadas y apoyadas sobre la misma y comienza a golpear la parte posterior de sus manos, una y otra vez con la culata del fusil. Victor no se quejaba y brotaba mucha sangre de sus manos destrozadas por los golpes. Fue una escena terrible y cobarde, la impotencia de no poder hacer nada nos dolía en el alma y el silencio de todo el grupo era impresionante. Nos obligan a correr hacia el interior y dejan a Victor en el sitio y golpeándolo.

Nos hacen correr y dándonos golpes de culata y patadas, nos obligan a sentarnos en las sillas de la parte baja de una de las alas del estadio. Lo que vimos fue dantesco, el área de la cancha estaba repleta de compañeros prisioneros de otras partes, muchos de ellos amarrados con alambres y cordeles, prácticamente desnudos, muy golpeados y llenos de sangre y moretones por todos lados. Nos informamos que la mayoría eran obreros de los cordones industriales. Las dos alas de sillas estaban completamente llenas e incluso gente en los pasillos y estábamos rodeados de soldados armados hasta los dientes y en algunos sitios tenían instaladas ametralladoras alemanas Raímeta calibre 30.

Observábamos a los oficiales moverse de un lado a otro, dando ordenes, gritando e insultando y de estos se distinguían dos (2). Uno muy alto, fuerte, de bigotes y un poco moreno y que era el Jefe del Campo, creado en el Estadio Chile y según dicen era el Coronel de Ejercito Pedro Espinoza y quien después fue el jefe del Estadio Nacional. El otro era un hombre joven, rubio, ojos azulados y de aspecto germánico y que se hacia llamar el PRINCIPE y se jactaba de haber sido el que movió los tanques del blindado en la asonada anterior al golpe conocida como el tanquetazo. Se dice que incluso por esta acción estaba detenido en una unidad militar, pero fue liberado y era el segundo al mando en el Estadio Chile.

El coronel Espinoza, hablaba por los parlantes del estadio, insultando a los prisioneros y amenazando a los aproximadamente 5000 detenidos – que calculábamos – había en dicho campo de concentración. Gritaba…¡esas ametralladoras que ustedes ven, les decían las SIERRAS DE HITLER…! porque cuando se disparaban contra la gente, cortaban los cuerpo en pedazos y repetía furioso…¡Denme la oportunidad de usarlas para matarlos a todos ustedes, comunistas – marxistas!… Era un oficial paranoico y varias veces disparo su pistola sobre algunos de los detenidos y constantemente al aire. Seguramente, su objetivo era crear un estado de terror generalizado en los detenidos.

El llamado PRINCIPE, se jactaba de haber matado personalmente a varios comunistas y eso lo hacia muy feliz, pues el único comunista bueno era el comunista muerto y lo repetía constantemente.

Pasaron varios días, calculo unos dos o tres, sentados en el mismo lugar, sin comida, sin agua y para ir al baño había que solicitar permiso y con las manos en la nuca íbamos acompañados por militares hasta el interior de los mismos. Hubo situaciones de suicidio de algunos compañeros que no soportaron la prisión y se lanzaron al vacío. Constantemente nos amenazaba tanto el Príncipe como Espinoza y siempre estaban disparando con sus pistolas a objeto de mantener el amedrentamiento colectivo.

Más o menos al tercer día, llaman por los parlantes a los profesores universitarios a que se presenten en el Hall de entrada del Estadio y se logro reunir unos 80 profesores, la mayoría de la UTE y algunos de la Universidad de Chile, también algunos profesores venezolanos, argentinos y de otros países. El Coronel Espinoza, una vez reunidos, habla con nosotros y nos plantea que el Gobierno Militar necesitaba del talento humano y que lo que les interesaba a ellos era nuestra capacidad académica y que dejáramos a un lado nuestro principios marxistas. Ordenó nos dieran un plato de comida y que conversáramos entre nosotros respecto a su planteamiento. Esta situación crea opiniones encontradas en el grupo, pues muchos realmente creyeron en la buena fe de este fascista. El tiempo nos dio la razón al grupo minoritario que planteamos que todo era una farsa y que el tiempo de detención y las posibilidades de tortura y muerte estaban latente y fue finalmente lo que ocurrió. Nadie salio libre y mucho menos los que después consiguieron su libertad, volver a las aulas universitarias.

Una de esas mañanas, sentimos una discusión muy fuerte y airada en el pasaje frente a la entrada principal (Hall) del estadio, a mi lado se encontraba el profesor y luchador venezolano (recientemente fallecido en Caracas) Mariano Rodriguez y me dice… ¡Juan, esos gritos son del Embajador de Venezuela!…, y en efecto así era. Ese valiente embajador discutía airadamente con el Coronel Espinoza y el Príncipe, de que el estaba seguro que habían muchos detenidos venezolanos y que el les exigía, en honor a su investidura diplomática y a los acuerdos internacionales, que le entregaran la lista de dichos compatriotas y que requería ver las condiciones físicas y psíquicas en que se encontraban. Los dos oficiales fascistas, negaban que hubiese extranjeros detenidos pues el problema era entre chilenos. De repente, veo que mi amigo Mariano Rodriguez, sale corriendo a la reja que separaba el hall de entrada y ese pasaje y le grita al embajador…¡Sr. embajador, soy Mariano Rodriguez, usted me conoce personalmente y aquí hay casi cuarenta (40) venezolanos, detenidos, torturados y amenazados de muerte!…La indignación de los oficiales fue patente, pero nada podían hacer, el valiente embajador se acerca donde Mariano y este le entrega un papel con los nombres de los venezolanos que estaban detenidos. Nosotros nos quedamos sorprendidos por la valentía, hidalguía y habilidad de Mariano y nos preguntábamos… ¡como logro el, conseguir a los venezolanos detenidos!…Después Mariano, nos contó que en cada ida al baño contactaba algún venezolano y les pedía escribieran los nombres de lo venezolanos que ellos supieran estaban dentro del estadio detenidos. Así este valiente luchador latinoamericano logro tener esta lista y dársela a ese honorable embajador. Lamentablemente no me acuerdo su nombre, se que era del partido social Cristiano de Venezuela y además hijo de un distinguido diplomático y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Lo importante de este episodio es que la valentía y audacia de estas dos personas y a pesar de sus diferencias políticas logro salvar la vida de ese puñado de luchadores venezolanos. Deseo dejar constancia en este testimonio de ese noble hecho que demuestra que por encima de las diferencias, lo más importante y en situaciones tan difíciles, es luchar por la vida y dignidad de los seres humanos y la de nuestros compatriotas.

Otro de los hechos trágico y burlón vivido fue el siguiente; Había un muchacho muy joven, elegantemente vestido pero muy maltrecho, un poco gordito y de cara redonda y blanca, se notaba un joven fino y muy asustado. Cada vez que pasaba el Coronel Espinoza acompañado de otros oficiales y siempre con el Príncipe a su lado y veía a este joven, exclamaba, este muchacho es muy inteligente y culto, es hijo del Secretario privado de Allende (Oswaldo Puccio) y trabajaba junto a su padre muy cerca de Allende en la Moneda. Decía, yo siempre lo admire por su cultura, su inteligencia y lo conocí y hablaba con el cada vez que iba a la Moneda. De repente grita…levántate Puccio.… saluda a mis amigos militares y golpeándolo, pateándolo e insultándolo le dice…Puccio.., te enseñare una poesía…quiero que te la aprendas de memoria y la repitas sin equivocarte cada vez que pase con mis soldados y oficiales frente a ti….¡ Se acabaran las piedras en Chile y las FFAA, nunca serán marxistas!…Oistes Puccio y lo hacia repetir la consigna en posición firme y con fuerza. Varias veces pasaba frente a este joven y le ordenaba…Puccio, recítale la poesía que te enseñe a mis amigos y Puccio se levantaba y la repetía. Generalmente lo hacia con voz débil, resquebrajada y no en posición firme. Esto molestaba a Espinoza y agarrandolo a patadas y golpes lo obligaba a gritar la poesía que el le enseño con voz fuerte y en posición firme. El joven Puccio, estaba muy golpeado y muy mal psicológicamente, apenas conversaba y se veía muy triste y apesumbrado y se manifestaba en sus ojos el miedo ante lo que estaba viviendo. En una de esas tantas caminatas de Espinoza y el Príncipe, vienen directo a Puccio, con un nutrido grupo de oficiales de Carabineros y les dice…¡Les presento a Puccio, un joven muy inteligente, amigo de Allende y mi regalón, quien les recitara una poesía que le enseñe!…, le dice a Puccio, recita lo que te enseñe, se para el joven en posición mas o menos firme, con las manos en la nuca y repite…¡Se acabaran las piedras en Chile y las FFAA, nunca serán marxistas!…Iracundo Espinoza le grita…¡mas fuerte imbecil, que te escuchen bien mis amigos!…Puccio vuelve a repetir con mas fuerza y mas firme la consigna, Espinoza como un energúmeno lo agarra a patadas y golpes y gritaba…¡te equivocaste conchas de tu madre!…¡Me has dejado como un imbecil delante de mi amigos oficiales!…la poesía es y que no se te olvide nunca mas y para que no te equivoques…¡Se acabaran las piedras en Chile y las FFAA…y Carabineros… Puccio…y Carabineros…nunca serán marxistas!…apréndetela bien y me la repites pues muy mal me dejaste ante estos oficiales de la policía. Puccio le repite la consigna agregando a los Carabineros y se retira Espinoza y su fascista comitiva. Todo el grupo de detenidos, cada vez que veía estas escenas guardaba un silencio terrorífico y una indignación por lo humillante de las mismas. Esta vez fue el clímax y esta situación nos muestra en toda su expresión el odio, el irrespeto a la calidad humana, el irrespeto a los jóvenes y la verdadera cultura fascista y asesina de los altos oficiales de nuestras FFAA.

En el intertanto y mas o menos al tercer o cuarto día fui llamado por unos oficiales del ejercito para ser interrogado. Me llevaron esposado a los sótanos del Estadio Chile y lo que me toco ver a medida que avanzaba por los pasillos del sótano fue DANTESCO. Decenas de compañeros heridos, amarrados, desnudos y además escuchando fuertes golpes y gritos de dolor. En estos sótanos estaban TORTURANDO y ASESINANDO compañeros.

Me instalan esposado con un grupo de unos cuatro (4) compañeros y entre los que se destacaban Victor Jara, Osciel Nuñez y Gregorio Mimisa. Todos ellos muy golpeados y heridos, especialmente Victor que tenia sus manos completamente rotas y sus dedos absolutamente quebrados, apenas hablaba y su rostro absolutamente desfigurado. Nos miramos y me dice… ¡compañero Rulo, nos mataran a todos!…yo le asiento y Osciel me entrega un pequeño papelito, donde Victor había escrito su ultimo poema y en letras muy pequeñas. Nos planteamos tratar de transcribirlo en varios papelitos y con la indicación que los que salieran vivos de ese infierno lo regáramos por todo el Estadio para poder de alguna forma, sacarlo fuera y dejarlo como uno de los testimonios más profundos de la horrible situación que estábamos viviendo. Por suerte así fue y se sacaron muchos papelitos al exterior con este póstumo poema de nuestro gran Victor Jara.

En este horrible sitio no sabíamos si era de noche o de día, nuestros relojes y toda nuestra documentación había sido incautada. En un momento me agarran fuertemente y a golpes me introducen en un pequeño cuarto débilmente iluminado y logro ver a unos cuatro oficiales, tanto del Ejercito como la Fach. Me vendan los ojos, me desnudan y comienzan a golpearme con puños y palos por todas partes. En ese entonces, tenia 27 años y mi contextura física era muy fuerte, pues era muy aficionado al deporte…¡creo que esa fortaleza de alguna manera me salvo!…estando a punto de desmayarme me empiezan a preguntar por las armas que se usaron en la Universidad contra los militares y carabineros y que dijera donde estaban escondidas. Me decían que desde la Escuela de Artes se resistió y que había cuatro (4) carabineros y como tres (3) militares muertos por estos disparos. Me decían que les indicara sobre la persona que estaba de Jefe de los que estaban en la EAO y yo siempre les respondí lo mismo…¡No habían armas, no había jefes!… y que los que nos encontrábamos en ese lugar éramos universitarios y en mi caso particular que yo era profesor de la universidad.

Después de esta golpiza y discusión con ellos, se plantean que se habían equivocado conmigo pues yo era profesor y no alumno de la Universidad y que seguirían buscando al tal LULO que sabían ellos era el jefe militar en la Universidad. Me devuelven un rato al grupo donde estaba Victor, les comento lo que me toco vivir y como no estaba esposado los abrazo y acaricio, especialmente con mucho amor de hombre y compañero a nuestro recordado Victos Jara. Al rato me llaman para sacarme del sótano y llevarme arriba y me despido de estos nobles compañeros. A Victor lo asesinaron, Gregorio Mimisa hasta el día de hoy esta desaparecido y Osciel Nuñez, producto de las fuertes torturas, se le extirpo un testículo una vez en libertad y en Europa.

Fui llevado al pasillo de entrada a los sótanos, que se encontraba atiborrado de detenidos y casi todos amarrados, golpeados, casi desnudos y muy heridos. Me colocan al lado de dos (2) jóvenes Argentinos, quienes estaban muy golpeados y malheridos y me dicen que ellos eran mecánicos torneros y trabajaban en una de las Fabricas de los Cordones Industriales y que en esa fabrica hubo resistencia armada, pues llegaron a ella, muchos de los compañeros del GAP con armamento. En los enfrentamientos con Carabineros murieron varios policías y esa era la razón por la cual a ellos dos los tenían en esas condiciones. A estos dos compañeros argentinos y más o menos unas tres horas de estar yo al lado de ellos, los llegan a buscar una patrulla de carabineros y a punta de golpes y patadas los sacan hacia fuera del Estadio y sentimos cuando descargaron las ametralladoras asesinando a estos jóvenes. Dejo constancia en este testimonio que en ese lugar donde estaban los dos argentinos se encontraban en muy mal estado el compañero Samuel Riquelme (jefe de investigaciones) y el gordo Litre Quiroga, jefe de prisiones quien fue posteriormente asesinado

Después de esta terrible situación vivida, me sacan unos militares y me llevan al grupo de 80 profesores universitarios en el Hall Central del estadio. Dentro de ese grupo había dos o tres doctores y con paños húmedos y compresas realizadas con pañuelos me curan las heridas y me dicen que me pondré bien pues solo tengo hematomas y heridas leves. No hay huesos rotos ni heridas profundas. Les explico a los compañeros lo que me toco vivir y ver en los tenebrosos sótanos y les comento que estuve con Victor, Osciel, Gregorio, Samuel Riquelme y Litre Quiroga y les confirmo lo malheridos en que se encuentran, especialmente Victor. Les entrego el papelito con el poema y muchos que podían lo transcriben y fue de este grupo que sale este testimonio fuera del Estadio.

Calculo que en el Estadio Chile estuvimos unos cuatro (4) o cinco (5) días. Comienza a haber mucho movimiento y llega un grupo de militares a ordenernos en fila india pues seriamos trasladados a otro lugar. Era de noche, nos montan en unos camiones y buses y nos trasladan del Estadio Chile al estadio Nacional.

Fuera de las personas que he descrito y con quienes me encontré en el Estadio Chile, enumero algunas otras: Manuel Cabieses Donoso (periodista, dirigente del MIR y director de la Revista Punto Final), Doctores Jadresick e Ipinza, Profesor Luis Vitale (historiador y académico del Pedagógico de la Universidad de Chile). Profesor Mario Céspedes (Insigne académico e historiador, profesor incluso en la Academia Militar), etc., etc.

3) Estadio Nacional.

Como tercera etapa de este testimonio, comentare la situación vivida en el otro gran campo de concentración de prisioneros como fue el Estadio Nacional

Fuimos nuevamente ordenados en fila india y a punta de culatazos y golpes – como ya era tradicional – nos introducen en un bus y agachados y con las manos en la nuca nos llevan de madrugada al Estadio Nacional y en la llegada al mismo, recibimos el mismo trato de golpes e insultos y nos introducen a uno de los camarines del Estadio. Supongo éramos unas ciento cincuenta (150) personas y completamente hacinados en estos estrechos camarines no podíamos tendernos y debíamos permanecer de pie, hasta el baño de los camarines estaba lleno de gente. El frío era atroz y muchos de los compañeros de más edad así como algunos que estaban muy malheridos lográbamos hacerles espacio para tenderlos y con nuestras chaquetas taparlos para darles un poco de calor.

Calculo que pasamos unos dos (2) días encerrados en este camarín ubicado en la zona de la puerta de la Maratón – si mal no recuerdo era el camarín # 9 – El hambre era terrible y recuerdo que algunos compañeros con hojas de afeitar viejas encontradas en los baños picaban pedacitos de cáscaras de plátano y naranja y lo repartían entre todos. Era algo impresionante ver como lograban picar en mínimos pedazos estas cáscaras y repartirlas entre los 150 detenidos.

Como a los dos días, abren la puerta del camarín y nos sacan a las graderías del Estadio. Era un día relativamente asoleado y pudimos tomar aire y sol, ver el bello césped del Estadio y observar como gran parte de las graderías estaban atiborradas de prisioneros – calculamos unas veinticinco mil (25.000) personas – Habían soldados fuertemente armados -, tanto en la parte superior como en la cancha del estadio, y las famosas ametralladoras raimetas ubicadas estratégicamente en distintos lugares del mismo y apuntando en todas direcciones.

Después de unos cinco (5) días, fue la primera vez que logramos probar comida y en cocinas de campaña y platos de peltre, nos sirvieron una cucharonada de porotos, realmente la comida se sintió sabrosa pues el hambre era muy fuerte. Por los parlantes centrales del Estadio tocaban constantemente marchas militares y de vez en cuando llamaban por los mismos, a detenidos para que se presentaran en el disco negro, ubicado frente al palco presidencial y en la pista atlética del Estadio. Este disco negro, paso a ser un símbolo macabro – pues después supimos y me toco además vivirlo personalmente -, ya que prácticamente todos los que eran llamados desaparecían del Estadio o bien volvían completamente destrozados por la tortura.

Estuvimos varios días y semanas en una rutina similar, temprano nos llevaban a las gradas, recibíamos un plato de porotos tipo dos (2) pm y a las cinco (5) pm, nos metían nuevamente en los camarines. Había cierta libertad de movimiento en la zona de gradas, se podía ir al baño en grupos, acompañados por militares, en fila india y con las manos en la nuca. Por los parlantes las marchas, los llamados al disco negro y poco a poco comenzaban a leer listas de detenidos que los llevaban a la Zona Norte del Estadio y que pronto serian liberados.

Había un movimiento más o menos constante dentro del mismo Estadio; cambio de camarines y de zonas, gente que salía libre y otros que llegaban recién detenidos, pero en general, se notaba que iba disminuyendo la cantidad de prisioneros y ya en los camarines quedábamos unas cincuenta (50) personas. Dentro de estos recientes detenidos, dejo testimonio de la llegada del que era Secretario General de la Universidad Técnica y además miembro de la Dirección Central del Partido Socialista, compañero Ricardo Nuñez, quien fue detenido después del golpe en la misma Universidad y fue muy golpeado y torturado y en muy malas condiciones físicas llego detenido al estadio nacional. Además dejo constancia de la detención y posterior traslado al Estadio, del hijo del secretario General del Partido Comunista, mi gran amigo y camarada Luis Alberto Corvalan Castillo.

Pasan los días y dentro de esos movimientos me trasladan a la Zona Norte, que era el lugar de transito hacia la libertad. Dormíamos debajo de la marquesina de esa zona, en los pasillos – calculo éramos unos cuatrocientos (400) compañeros – Una noche, nos despiertan con mucha fuerza y brutalidad, era el Jefe del estadio, Coronel Pedro Espinoza, acompañado de oficiales de todas las armas, algunos civiles y soldados de custodia, pregunta por Victor Hugo Sánchez Carrasco (profesor de computación de la UTE y militante del partido comunista), nadie responde a ese nombre e iracundo grita varias veces y plantea si alguien lo conoce. Un silencio sepulcral y se retiran ante el silencio. Pasan un par de días y una tarde, vemos que desde la zona del disco negro traen a un compañero a punta de patadas y golpes por toda la pista del estadio. En ese momento me encontraba en la Zona Norte del mismo y muy cerca de la pista y cuando este compañero pasa frente a nosotros lo reconocemos; era el hombre encargado del aparato militar del partido Comunista en la UTE y Jefe directo mío – pues yo formaba parte de esa estructura especial de la organización -, el compañero era, Victor Hugo Sánchez Carrasco. Todos los que lo conocíamos nos quedamos estupefactos y varios de los que estaban a mi alrededor, trabajaban en esa estructura secreta de la organización. Estaba junto a nosotros el jefe del Partido en la Universidad, un compañero obrero y que nosotros cariñosamente lo llamábamos el “Viejo Rondon”, antiguo militante, nacido en las pampas salitreras, de una moral y fuerza a toda prueba.

El compañero Rondon, habla aparte conmigo y me plantea que la situación era difícil, si yo tenía alguna información respecto a Victor y que viera la forma de contactarlo a objeto de tener más información respecto a su detención. A los pocos días logro contactarlo y me cuenta Victor que lo detienen y con pruebas directas de la estructura que el dirigía y me plantea que debió soltar mi nombre ya que les preocupaba fundamentalmente el famoso LULO de la EAO y de esta forma salvar a una cantidad de otros compañeros que estaban detenidos. Para mi fue un golpe muy duro, Victor estaba muy golpeado y debía prepararme para lo peor, nos abrazamos y desde ese día hasta hoy nunca mas he sabido de su persona. Hablo con el compañero Rondon y comienzo a prepararme para el interrogatorio y tortura que en cualquier momento llegaría. Unas compañeras del MIR, estaban como enfermeras de la Cruz Roja y logro conseguir con ella algunas pastillas anticoagulantes y comienzo a tomarlas. A los pocos días y siendo ya cercana la hora de entrar a dormir, escucho mi nombre y la orden de presentarme al famoso y tétrico disco negro. Eran aproximadamente las seis (6) de la tarde, corría una brisa helada y acompañado por una patrulla militar camino por toda la pista atlética hacia el punto negro. Los compañeros de la UTE que me conocían me miraban compungidos y preocupados y muchos lloraban, caminaba lento y trataba de ser muy fuerte – era como caminar hacia el caldazo – , para tratar de entregarles a mis compañeros entereza y firmeza. Llegado al punto negro, pasan unos interminable minutos y aparecen un grupo de oficiales y civiles de diferentes fuerzas y a punta de golpes, patadas y culatazos me introducen por unos pasillos, me desnudan y me meten a una pequeña salita, en la cual habían unos cinco (5) oficiales y uno de ellos por su modo de hablar capto que es brasileño. Me tapan los ojos y me cuelgan en una especie de barra en el aire y amarrado de pies y manos a ella, me lanzan baldes llenos de agua y comienzan a ponerme electricidad en los genitales y el ano. Sufro tremendas contracciones y un dolor instantáneo en todo el cuerpo imposible de describir, siento como que doy vueltas alrededor de la barra – era el famoso pao de aras – Este era un instrumento de tortura aplicado en Brasil y que estaban los gorilas brasileños enseñándoselo a los torturadores chilenos. Pierdo el conocimiento y cuando despierto, me preguntan por las armas de la EAO y mi papel en la organización. Les planteo lo mismo que repetía en el Estadio Chile, que era profesor de la universidad, que no sabia de armas y que mi relación con Victor Sánchez era solo de ayudarle en la preparación física a su equipo, debido a mi experiencia deportiva y de escalador de montañas. Me comienzan a golpear y cuando recobro el conocimiento estoy tirado en el césped del Estadio, en el medio de la cancha, desnudo, con mucho frío y dolor y veo que estaba madrugando. Había varios soldados rodeándome y uno de ellos me iba a dar agua y el suboficial a cargo se lo prohíbe, pues podía sufrir un colapso por la electricidad que me pusieron en la tortura. Al lado mío estaba otro compañero en similares condiciones y después supe que era Alberto Corvalan.

Me transportan en camilla hacia la puerta de la maratón y nuevamente me llevan al camarín numero nueve (9). Me encuentro en este camarín con una tremenda solidaridad del grupo de compañeros que se encontraban ahí, me colocan sobre unas frazadas en el suelo y por suerte, me reencuentro con el Dr. Jadresick y con tres (3) doctores mas y quienes de inmediato me examinan y observan los moretones, las quemaduras y lo que mas le preocupaban eran las enormes hematomas en mis testículos. Me ponen compresas, lavan las heridas y me dejan acostado durmiendo y recuperándome. Durante los otros días comienzo a recuperarme poco a poco y los doctores me indican tome el sol y aire completamente desnudo a objeto que la naturaleza ayude a cicatrizar las heridas y así al poco tiempo me recupero y puedo caminar.

Siguen por los parlantes del Estadio los himnos militares, los anuncios de grupos de compañeros para que se dirijan a la Zona Norte de preliberación, los llamados al disco negro, pero comienzan voces de mujeres de la cruz roja a llamar a detenidos que recibían encomiendas y cartas de sus familiares. Esto fue como una bendición, pues ninguno de nosotros tenía información de la familia y tampoco ellos de nosotros y la incomunicación era total.

Más o menos a unas tres semanas del llamado al disco negro, llegan muy de madrugada varios militares con unas listas, nos llaman, nos ordenen en fila india y nos llevan a la zona del velódromo del Estadio Nacional. Cuando llegamos a ese sitio ya estaba aclarando y vemos que en total habemos unas cien (100) personas, nos sientan en las gradas poniente. Había muchos soldados y oficiales de la Fach y del ejercito, ponían música en los parlantes y solo se hacia silencio cuando llamaban a grupos o personas solas de los que ahí estábamos. Tipo 11 am, me llaman junto a dos muchachas muy jóvenes, incluso una de ellas adolescente y nos llevan a una especie de sótano que quedaba debajo y en la Zona Norte del Velódromo, habían como unas oficinas y escuchábamos horribles gritos de dolor en diferentes lugares – estaban torturando – Veo entre los pocos detenidos a Luis Albero Corvalan y quien me saluda disimuladamente. Las dos muchachas comienzan a llorar y a gritos y arrastrándolas son llevadas a una de las salas. Nos ponen una capucha y de frente a una pared, pasan unas dos o tres horas, escuchando esos gritos intermitentes y crueles y siento que me agarran con fuerza del codo y me conminan a seguirlos. Me introducen en una de estas salas y encapuchado apenas podía ver siluetas que se movían de un lado a otro, de repente gritan llego el jefe y de inmediato comienzan a golpearme por todo el cuerpo sin preguntar absolutamente nada. Me tiran al suelo, me dan patadas, me levantan y siguen golpeando, hasta que dicen basta y el jefe comienza a preguntarme por una serie de nombres ligados al presidente Allende: empezando si yo conocía personalmente a Allende, si conocía a varios de sus Ministro y si conocía a algunos de los del GAP. Les decía lo mismo anterior, que era profesor universitario y que mi única cualidad extra universitaria era ser montañista y que incluso fui miembro del Cuerpo de Socorro Andino y que no conocía a nadie en las alturas políticas. Uno de los interrogadores me comenzó entonces a preguntar sobre técnicas de montañismo, cumbres en las que había estado y con que grupos de escaladores y si había participado en recate de victimas. Les hice un recuento pormenorizado de mi experiencia como escalador de alta montaña y al final dijo, llévenselo pues este hombre dice la verdad y domina el tema.

Me sacan, me llevan de nuevo a las gradas del velódromo, un poco golpeado y me encuentro en esta con Alberto Corvalan, quien nuevamente estaba muy golpeado. Muchas de las personas que ya habían sido interrogadas estaban en las mismas condiciones y tipo 6 pm, nos ordenen en fila india y nos llevan de nuevo a los camarines del Estadio.

Una alegría inmensa estar de nuevo con los compañeros del camarín nueve (9) y mas al saber que varios ya salieron en las listas para ir a la zona de liberación. Va disminuyendo el numero dentro del camarín y creo que a estas alturas no pasábamos de unos quince (15). Seguía la rutina, música militar, llamados de la cruz roja y de vez en cuando llamado al disco negro y a la zona de liberación. Creo que a esa altura habíamos en el Estadio unas dos mil (2000) personas. Comienza a corre el rumor que viene una liberación masiva, si mal no recuerdo debe haber sido todo esto en los primeros de Noviembre de 1973, cuando nos informan que ese fin de semana recibiríamos visitas de familiares.

Ese feliz día llega y era un domingo, tipo 10 am, comienzan a entrar por la pista de atletismo los primeros familiares, solo dejaban entrar uno por detenido. Siento un grito muy fuerte y era Alberto Corvalan abrazado con una de las personas que entro y me dice… ¡Juan, acá esta Ernesto, tu hermano!…Era cierto, era mi hermano Raul Ernesto Ruilova Maluenda, militante también del Partido y también de los equipos de seguridad de la organización. Estudiaba Medicina Veterinaria en la Universidad de Chile y además amigo y compañero de estudios de Alberto Corvalan, quien estudiaba en la Escuela de Agronomía. La alegría es inmensa en todo el grupo, al fin íbamos a tener noticias de nuestras familias y también de la organización y saber como estaba la situación fuera de los campos de concentración. Ernesto me explica que mi hermana Miriam y un grupo de amigos, así como el hermano de mi esposa, Raul Leal, habían sido también detenidos, que habían estado en el Estadio Chile, pero los liberaron a los dos o tres días de detención y que el único preso de la familia Ruilova era yo. Que no aparecí durante un tiempo en las listas de detenidos y que eso los tenía preocupado y más aun cuando mucho de los que iban siendo liberados informaban que yo estaba vivo y en el Estadio. Esto ayudo a que la familia y mi esposa reclamaran en las oficinas de detenidos y en la Cruz Roja respecto a la incongruencia de tener información de mi existencia en el estadio y no aparecer en las listas. Esta presión surtió el efecto deseado, hasta que finalmente apareció mi nombre y la familia decidió que Ernesto fuera quien me visitara.

Le indicamos a mi hermano que era necesario que no fuera mas a la universidad, que se asilara, pues desde adentro nosotros si sabíamos lo que sucedía. Que las detenciones ahora eran selectivas, que había muchos compañeros asesinados, que había mucha gente desaparecida y que las torturas y apremios físicos estaban a la orden del día y que lo más saludable era buscar asilo e irse del país. Lamentablemente mi hermano no hizo caso a estros consejos y a los días después de esa visita es arrestado en la Escuela de Veterinaria de la Universidad de Chile.

A los pocos días, se acentúa el rumor que seriamos trasladados a otro campo de concentración. Se leen las últimas listas de liberados del Estadio, hasta que finalmente se lee una lista de unos ochenta (80) compañeros a los cuales se les reúne en un sitio con sus pertenencias y al otro día son sacados fuera del estadio pues serian llevados a otro lugar de detención. Quedamos en el estadio unos ochocientos (800) detenidos, muy preocupados y nadie nos informaba que iba a suceder con nosotros. En la tarde, después que salio el grupo de ochenta (80), se lee una ultima lista de liberación y calculo quedamos entre cuatrocientos (400) a quinientos (500) detenidos.

Pasan unos dos días mas y en la madrugada nos levantan a todos y nos exigen saquemos todas nuestras pertenencias y que nos formemos por escuadras y pelotones a medida que nos nombraban, en el centro de la cancha del estadio. Nos informan que seriamos trasladados lejos de Santiago, que era una operación militar muy delicada y que por lo tanto, había que obedecer todas las indicaciones y mantener una disciplina férrea en el traslado pues sino seriamos hombres muertos. Se noto un endurecimiento total de los militares con nosotros y nuevamente aparecieron los golpes, culatazos y patadas para mantenernos ordenados. Comenzaba la salida del Estadio y el destino que aun no sabíamos cual era, vimos después que era por vía terrestre a Valparaíso y posteriormente a Chacabuco en el Norte del país.

Hasta acá esta parte de mi testimonio y que tiene que ver con lo ocurrido en Estadio Nacional. He dado detalles de un grupo de compañeros con los cuales nos encontramos en el Estadio Nacional así como los nombres de los más destacados y de los que aun recuerdo sus nombres.

4) Traslado a Valparaíso.

Como cuarta etapa de este testimonio, escribiré sobre lo que fue el traslado desde el Estadio Nacional, hasta el muelle de Valparaíso y donde posteriormente fuimos embarcados para ser transportados hacia Antofagasta.

No recuerdo la fecha exacta de esta salida, pero debe haber sido a fines de Octubre o primeros de Noviembre de 1973. Tipo 9 am, nos sacan por escuadras y pelotones hacia la zona de la puerta de la Maratón y fuimos introducidos ordenadamente en una gran cantidad de buses que estaban numerados y estacionados en dicho lugar. El despliegue militar y de Carabineros era enorme y la actitud de todos ellos muy agresiva. A golpes, empujones y culatazos nos metían en los autobuses y a medida que se llenaban, ordenaban los mismos en fila para la partida. Era como las películas de los Nazis de la segunda Guerra; Helicópteros artillados sobrevolando el espacio aéreo alrededor del estadio, tanques y vehículos blindados con los ametrallarodistas en posición de combate, motos con carros al lado y ametralladoras, camiones con carrocerías planas y en las que estaban montados cañones y ametralladoras antiaéreas, etc.

Tipo 11 am comienza la salida del estadio de esta caravana terrorífica, abriendo paso decenas de motos y carros de carabineros y militares, haciendo sonar las sirenas y luces encendidas, detrás unos cuatro (4) buses y entre cada cuatro de ellos, los camiones con los cañones, tanques y carros blindados. Cerrando esta caravana el mismo tipo de vehículos de los que la abrían. La caravana sale del estadio y se enfila por la calle Ñuble hacia el poniente y buscando la carretera hacia Valparaíso. Miles de persona observando desde las calles, ventanas, techos y balcones de los apartamentos este grotesco desfile. Muchos llorando, casi nadie haciendo burla y mostrando sus rostros y expresiones, miedo, terror, asombro ante el dantesco espectáculo gratis que les ofrecía las FFAA de Chile….Cientos de chilenos, de compatriotas, detenidos y llevados prisioneros hacia un lugar que nadie sabia…, – que historia mas triste y patética vivida en nuestro país – Todas las bocacalles durante el trayecto estaban bloqueadas con trincheras de sacos de arena y sobre ellas policías y militares apostados con sus ametralladoras y surcando el cielo por donde se movía la caravana helicópteros artillados dando vuelta y custodiando el aire de un posible enemigo. De esta forma salimos de Santiago, se toma la carretera a Valparaíso y tipo 4 pm se hace entrada al puerto y miles de personas desde los cerros y casas observando tan absurdo espectáculo. Al final llegamos a uno de los muelles, nos obligan a bajarnos de los buses, nos ordenan en fila india y por escuadras y pelotones los militares y carabineros, nos entregan como un trofeo a la Armada nacional. Se hacen cargo de nuestra seguridad ahora la Infantería de Marina y comienza de nuevo a lo que ya nos tenían acostumbrado; gritos, insultos, golpes, patada culatazos para los traidores comunistas de nuestra patria, según vociferaban los valientes oficiales de estas unidades navales.

5) Andalien.

Termina acá la cuarta parte de mi testimonio y ahora explicare la quinta parte que tiene que ver con el abordaje a un viejo barco de carga salitrera, llamado ANDALIEN, el traslado por esta vía marítima durante unos cuatro (4) días por el Océano Pacifico y la posterior llegada al puerto de Antofagasta, al Norte de nuestro país.

Una vez ordenados en fila india y de acuerdo a las escuadras y pelotones y como siempre a punta de patadas, golpes, insultos, culatazos, pero ahora de la Infantería de Marina, nos fueron subiendo al barco por las escalerillas, llegar a cubierta y meternos a las Escotillas de las bodegas del mismo. Las bodegas de este barco eran muy profundas y por unas escaleras marineras, de hierro y además resbalosas había que bajar verticalmente hasta el fondo de las mismas. Todo esto había que realizarlo a la carrera y el peligro de soltarse y caer al fondo eran muy probables. Detrás mío venia el insigne académico Mario Céspedes, ya un hombre anciano y no acostumbrado a un trato tan vejatorio y menos tener la flexibilidad para bajar por ese hueco en forma vertical. Debido a que se le notaba el temor de bajar por las escaleras, los marinos comenzaron a insultarlo y a golpearlo, yo agarro su maleta la tiro hacia la bodega por la escotilla lo monto sobre mis hombros y me deslizo, con el encima, hasta el fondo de la embarcación. El profesor Céspedes, lloraba de impotencia, de amargura y agradeció, con la cortesía de un hombre de tanta cultura, mi osadía de ayudarle en tan difícil situación. Su maleta se partió al golpear el fondo y todas sus pertenencias se regaron por el piso, entre todos ayudamos a recogerlas. Fuimos el ultimo grupo en entrar y nos dimos cuenta que estaba atiborrada de compañeros – calculo unos doscientos (200) – . En el centro de esta escotilla estaba colocado el CHUTO, que era un tambor de 200 litros, cortado por la mitad y en la parte superior dos (2) tablas en V y ese era el baño para hacer nuestras necesidades biológicas, orinar y defecar.

Me encuentro en esta escotilla y cerrando el circulo alrededor del chuto a mi amigo y profesor de Física de la UTE, Luis Angulo. Luis, era también militante del Partido Comunista y si bien sabía que había caído en la UTE (Casa Central), no nos habíamos visto ni en el Estadio Chile ni en el Estadio Nacional. El vivía en la misma población en que yo vivía con mi esposa e hijos – Parque Alameda en Pajaritos -, la amistad que teníamos ambos se manifestaba también en la amistad de nuestras respectivas esposas e hijos. Fue muy agradable y emotivo este reencuentro, independientemente de las condiciones subhumanas en que nos encontrábamos – en el fondo de la sentina de una vieja embarcación salitrera – Luis había sido oficial de la Fuerza Aérea y con lagrimas y llantos llenos de dolor, me contaba como sus mismos ex compañeros de la FACH, lo habían torturado, lo habían golpeado y se habían reído de su condición de preso político. No les importo la amistad incluso entre sus familias y esto provoco en Luis un dolor espiritual que nunca se le paso y que contribuyo mucho en su ánimo y su salud mental durante el arresto.

El barco zarpo de madrugada, los infantes nos alumbraban con poderosos focos desde arriba en cubierta y gritaban insultos contra los que estábamos abajo. Pasaron dos días de navegación, nos lanzaban con cordeles y en jaulas los platos con porotos, o lentejas, no nos daban agua y lo que mas hacían era lanzar chorros de agua con manguera para poder por lo menos mojar nuestros cuerpos, nuestras ropas, nuestros labios. La sed, el hacinamiento, el hambre, el miedo, el frío, la fetidez, iban haciendo estragos en la salud física y mental de los compañeros. El chuto se iba llenando de excrementos y orines, el olor se hacia insoportable y obviamente al no haber con que limpiarse después de hacer las necesidades el olor individual era terrible. Como al tercer día de viaje el bamboleo del barco era muy fuerte y yo calculo que en ese instante íbamos pasando por las alturas de Coquimbo y en donde siempre el mar es agitado y hay grandes olas que cruzar. De repente, el chuto se da vuelta y casi todo su pestilente liquido y excrementos cae sobre la humanidad de mi gran amigo Lucho y de varios otros compañeros que estaban vecinos a el. Esta situación produjo en Luis Angulo un aumento de su estado depresivo y nos preocupaba mucho su situación espiritual y mental. En la madrugada del cuarto día, nos anuncian que subamos uno a uno a cubierta y apenas llegados a esta y con mangueras de presión los infantes de marina nos bañaron y además una forma de lavar nuestras hediondas ropas. A pesar del frío fue refrescante salir a cubierta y vemos en el horizonte los típicos cerros desérticos que rodean Antofagasta. Estábamos al frente del puerto y poco a poco nos acercamos a el, hasta tocar el muelle tipo 2 pm.

Nuevamente, nos ordenen en fila india y por escuadras y pelotones en la cubierta y una vez mas a punta de golpes, insultos, patadas y culatazos nos hacen bajar a tierra por las escaleras del barco y nos entregan abajo al personal del ejercito y quienes nos esperaban para montarnos en el tren y por este medio llevarnos hacia la Oficina Salitrera Abandonada y transformada en Campo de Concentración, que era CHACABUCO.

6) Tren a Chacabuco.

Termina acá la quinta parte de mi testimonio y paso a narrar ahora la sexta parte y que tiene que ver con el traslado en tren desde el muelle de Antofagasta hasta el campo de concentración Chacabuco.

La infantería de marina nos entrega al ejército y en las instalaciones cercanas al muelle el personal del ejército nos ordena en fila india y se vuelve a repetir lo de siempre; golpes, insultos, culatazos y gritos para ordenarnos en fila india y llevarnos para irnos subiendo ordenadamente en un viejo tren. Poco a poco nos introducen en los vagones a los más o menos cuatrocientos (400) detenidos y cada vagon esta custodiado por personal militar fuertemente armado y en las dos puertas de entrada y salida de cada vagon son apostadas las ya conocidas y temidas ametralladoras alemanas raímeta.

Cada dos vagones un vagon de carga sin barandas e instalado sobre el mismo ametralladoras y cañones antiaéreos, rodeados de sacos de arena y custodiados por pelotones artilleros. Un helicóptero artillado sobrevolando constantemente por encima del tren y tipo 4 pm arranca la locomotora, arrastrando varios vagones, con una carga de prisioneros políticos chilenos.

A medida que cruzábamos lentamente, las calles aledañas al tren en la ciudad nortina de Antofagasta, se repetía nuevamente la escena de nuestra salida del estadio nacional y llegada a Valparaíso,. Miles de personas de los barrios vecinos observando con estupor, con asombro, con miedo y muchos con sus ojos llenos de lagrimas y en silencio el paso de esta caravana del terror y seguramente muchos lo comparaban con las películas de la segunda guerra, cuando los nazis transportaban a los prisioneros a los campos de concentración y exterminio…¡nuevamente el rostro del fascismo entronizado en nuestras FFAA y donde los principales seguidores de ese terrorífico absurdo, eran oficiales de nuestro ejercito!…

Lentamente la locomotora va subiendo hacia la planicie y comenzamos a dejar atrás a Antofagasta y adentrarnos en el desierto. El silencio en los vagones era impresionante, aun no sabíamos adonde nos llevaban y elucubrábamos al respecto… ¡ hacia donde nos llevarían…?…que seria de nuestras vidas?…!…la incertidumbre nos atormentaba. Comienza la noche desértica y el frío nos cala poco a poco hasta los huesos. Una oscuridad absoluta nos rodea y el único ruido es el de la locomotora y el rechinar de las ruedas de los vagones al rodar sobre los rieles. De vez en cuando un pitazo de la locomotora rompía ese silencio absoluto que reinaba en ese terrorífico ambiente.

Tipo 4 am, observamos que el tren se detiene y vemos una derruida y vieja estación alumbrada con fuertes focos de luz manejado por los militares y un pequeño y viejo letrero que indicaba el nombre de la estación…¡ CHACABUCO!…, recién nos vinimos a dar cuenta que nos habían trasladado a esa vieja y abandonada oficina salitrera y que el Gobierno del Presidente Allende la había declarado Monumento Histórico de Chile y ahora convertida por las fascistas FFAA de Chile en un Campo de Concentración para tener en ese inhóspito lugar, detenidos como prisioneros políticos, a centenas y centenas de chilenos.

Nuevamente los gritos, los insultos, los culatazos para bajarnos de los vagones del tren, ordenarnos y todo esto rodeado por cientos de soldados fuertemente armados, nidos de ametralladoras entre sacos de arena como trincheras, así como cañones antiaéreos, carros blindados con sus ametralladoras y cañones apuntándonos directamente.

Una vez ordenados, nos obligan a desnudarnos completamente y dejar nuestras ropas y equipaje al lado nuestro. El frío era impresionante y ya comenzaba a amanecer en ese trágico momento de nuestras vidas. El oficial a cargo del campo de Concentración comienza una arenga con fuerte vozarrón, lleno de insultos, lleno de amenazas y reafirmando que todos los que estábamos ahí era por ser traidores a la patria y por lo tanto le diéramos la posibilidad de cierta insubordinación para matarnos a todos y que es lo que se debe hacer con los traidores.

Una vez terminada la arenga y ya amaneciendo, nos registran nuestro precario equipaje y nos ordenan vestirnos. Una vez realizado esto, nuevamente nos ordenan en fila india y se inicia la marcha al interior del Campo de Concentración Chacabuco. Lo que nuestros ojos vieron, fue lo que siempre vimos en las películas de la Segunda Guerra. Fuertes y altas alambradas electrificadas y rodeadas de mallas de alambres de púas en forma de concertinas y de doble pared. Cada ciertos metros altas torres de madera y desde las cuales se observaba a los soldados armados con las ametralladoras pesadas y armamento convencional. Nos obligaban a ir por un estrecho camino y sin desviarnos pues nos advertían que alrededor de toda la cerca y en una franja de varios metros, estaba el campo minado que rodeaba este terrorífico sitio de reclusión. Cruzamos la entrada y penetramos al interior del conocido mundialmente como Campo de Concentración de Chacabuco, ubicado en el medio del desierto de Atacama.

Termina acá, la sexta parte de mi informe, para adentrarnos en la séptima parte y que tiene que ver con las vivencias durante más de un año en el Campo de Concentración de Chacabuco.

7) Campo de Concentración de Chacabuco.

Tipo siete (7) am, comenzamos a cruzar el portón de entrada del Campo de Concentración de Cahacabuco, escoltados por decenas de soldados, poco a poco vamos camino al interior del mismo. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando vimos a los ochenta (80) compañeros que días antes habían salido del Estadio Nacional y de quienes no teníamos información hacia adonde los habían trasladado.

Nos llevan a una cancha de fútbol de tierra en el interior del campo, nos ordenan y nuevamente nos dan la orden de desnudarnos y revisan nuestro equipaje. Toman nuestros nombres y nos cotejan con las listas que ellos tenían. Nos plantean la rutina diaria que era; Toque de diana a las 6 am, duchas en los baños colectivos, desayuno en la barraca – comedor a las 8 am, actividades propias en la mañana, almuerzo a las 12 m, actividades propias después de almuerzo, cena a las 6 pm y a las 8 pm todo el mundo a las casa asignadas y toque de queda hasta la diana. Nos agrupan en orden alfabético en grupo de 10 a 12 compañeros y nos asignan una casa por grupo y que es donde alojaríamos, nos indican que elijamos a un jefe de casa y que estos, a su vez, elijan a un jefe de pabellón, que agrupa un cierto numero de casas y que los jefes de pabellón, a su vez, definan una jefatura del Campo con un representante mayor y a esta estructura la denominamos Consejo de Ancianos. Se nos informa que en cualquier momento y sin anuncio previo, sea de noche, sea de día, al toque dos golpes de corneta, rápidamente nos debíamos concentrar en la cancha con todas nuestras pertenencias pues así ellos podían hacer una requisa casa por casa y pabellón por pabellón a todo el campo.

La oficina salitrera Chacabuco, estaba conformada por diferentes áreas; el área de la estación con sus patios y almacenes de carga y descarga, el área de talleres, el área de mineralurgía y preparación del salitre, área del cementerio, el área de recreación y paisaje, donde estaban la plaza, rodeada de la iglesia, de la sinfónica, del teatro, de la pulpería y negocios y el área de las casas donde vivían tanto los obreros, como los técnicos y los administradores de la empresa. Esta ultima área y de acuerdo a la categoría y el cargo estaba dividida en la zona de las casas de los obreros, de los técnicos y de los administradores y de acuerdo a esas responsabilidades era la calidad y espacio de las viviendas. Esta área fue cerrada por la doble malla de alambres de púas y distribuidas a lo largo de la misma las torres de vigilancia y tenia un solo y grande portón de entrada, el cual no solo estaba siempre vigilado, sino que además, siempre estaba cerrado con candados, ese era el Campo de Concentración.

Dentro de este Campo o Gettho, construíamos y realizábamos nuestra vivencia diaria los aproximadamente quinientos (500) presos iniciales que inauguramos dicho campo. Formamos nuestras propias organizaciones de jefaturas y creamos varias comisiones, a saber; de salud (conformada por los médicos y odontólogos detenidos que ya eran como 20 o 30); el área de educación (formada por los educadores, tanto de enseñanza superior como media y primaria, aproximadamente unos 50); el área de apoyo legal (constituida por unos 30 abogados); el área de correos y correspondencia (formada por unos 5 compañeros de ese oficio); el área de deportes (conformada por unos 5 educadores físicos); el área de cultura y recreación (conformada por un gran numero de artistas de todas las disciplinas); área de limpieza y ornato (conformada por grupos de compañeros encargados de organizar el mantenimiento de la limpieza); área de asuntos religiosos ( formada fundamentalmente por unos 10 pastores evangélicos y católicos); área de talleres(conformada por técnicos, ingenieros y especialistas para fomentar el manejo de técnicas productivas entre los detenidos) y otra serie de equipos que se fueron creando en el tiempo y a medida que llegaban mas y mas compañeros detenidos de diferentes partes del país.

Fuera del campo estaban ubicados los militares y ocupaban diferentes dependencias de la antigua oficina; casa de la administración (ocupada por la alta oficialidad que comandaba el campo); hospital de campaña (manejado por médicos y enfermeros asimilados a las FFAA); campamento de vivencia de los suboficiales y soldados, etc.

A las pocas semanas de estar en Chacabuco, llega el primer grupo de detenidos, después de nosotros y eran unos sesenta (60) compañeros provenientes del Buque Esmeralda y otros de la Armada, que fueron utilizados como Campos Flotantes de prisioneros y otros del sur de Chile; Concepción y Lota y quienes estaban prisioneros en las instalaciones navales en Talcahuano. Todos estos compañeros venían en muy malas condiciones físicas, psíquicas y algunos heridos. Fueron sometidos a terribles torturas, golpizas y a días sin probar comida y agua. Nuestras médicos los controlaron y atendieron y consiguiendo medicinas con los médicos militares, lograron curar sus heridas y ayudarlos en una terapia psíquica a objeto ir disminuyendo en su mente las atroces vivencias a que fueron sometidos. De este grupo recuerdo al profesor de la Universidad de Concepción, el maestro Mario Benavente (militante del Partido Comunista). Nos contaron de sus terribles experiencias y de la cantidad de compañeros asesinados tanto en Valparaíso como en Concepción.

Un tiempo después, hay mucho movimiento en el Campo y vemos entrar a unos 100 compañeros detenidos y que los traían desde Santiago. Estábamos cerca de la puerta observándolos mientras ingresaban escoltados por los militares y nos impresionaban mucho las terribles condiciones físicas en que venían; muy delgados, pálidos y muchos muy golpeados y heridos. Recuerdo que a mi lado estaban Manuel Cabieses, Augusto Samaniego y Luis Alberto Corvalan, el cual de repente me grita igual que en la visita del Estadio nacional… ¡Juan tu hermano Ernesto va en el grupo!…Veo a mi hermano, muy pálido, muy delgado pero con mucha entereza, corro por entre los militares y nos abrazamos, mientras yo de inmediato lo reprendía por no haberme echo caso y haber salido del país. Éramos entonces dos (2) hermanos Ruilova detenidos en el mismo Campo de Concentración.

Una vez entregado este grupo al consejo de ancianos, fueron repartidos en las diferentes casas y mi hermano se vino a vivir donde yo estaba, junto a varios otros compañeros; el compañero Rondon, Rolando Rojo (intelectual y coterráneo de Ovalle), Augusto Samaniego, Carlitos Gibsen (profesor de Historia de la UTE) y otros cuatro compañeros de los cuales no recuerdo su nombre. Conversamos con Ernesto en primer lugar de la familia y me cuenta que todos y en especial mi esposa Dulia, así como mi madre, estaban muy tranquilos desde que el me visito en el estadio nacional, pues al fin sabían que existía físicamente y que ya no era un fantasma. Ya mi nombre estaba en las listas de prisioneros políticos que manejaba la Cruz Roja internacional y otras agrupaciones de DDHH, incluida las ligadas al Cardenal Silva Henríquez. Nos contaba de cómo la organización del partido, ya clandestino, comenzaba a operar en distintos lugares y nos narra con lujo de detalles su detención en la Escuela de Veterinaria de la Universidad de Chile.

Desde el golpe militar, las universidades son intervenidas y se nombran en muchas de ellas rectores militares y se inicia en el interior de las mismas una caza de profesores, administrativos y alumnos que simpatizaran con el gobierno del Presidente Allende. Se infiltra en las aulas universitarias a agentes civiles de inteligencia a objeto de recoger información que ayudara a los órganos de inteligencia en su trabajo de sapa. Los interventores rectorales nombran fiscales militares a objeto de interrogar y tomar decisiones de expulsión, de encarcelamiento o bien seguir en la casa de estudios en condiciones de vigilancia y control permanente. En mi caso personal, era profesor del Instituto Tecnológico Central de la Universidad Técnica del Estado y en comunicación anexa a este testimonio y con fecha 10 de Diciembre de 1973 y con el numeral 2009 y estando detenido en esa fecha, se me destituye de mi categoría como profesor de dicha casa de estudios, basado única y exclusivamente en apoyar al gobierno democrático de Salvador Allende. Como profesor de esta Universidad, participo en una asociación que se organizo a objeto de comprar un terreno y desarrollar en el mismo unas edificaciones unifamiliares para los profesores de la UTE. Obviamente me inscribo en dicha asociación, se entregaban cuotas mensuales y se avanzaba en la construcción de la misma. Esto se detuvo momentáneamente por el golpe militar y tengo entendido se construyeron las edificaciones y los apartamentos y los militares que controlaban la Universidad se apropiaron de estos bienes. Debido a mi calidad de detenido y después expulsado del país ME HA SIDO IMPOSIBLE, saber en como lograr aclarar legalmente esta situación absolutamente injusta e ilegal y aprovecho este testimonio para que ustedes puedan ayudarme al respecto. En cuanto a mi hermano Ernesto, fue sometido a varios interrogatorios en la Escuela de Veterinaria, por los fiscales y agentes de inteligencia que trabajaban abiertamente y con todo el apoyo de las autoridades impuestas en la Universidad. Un determinado día es arrestado, llevado a dependencias policiales y militares y después enviado como prisionero político al Campo de Concentración de Chacabuco.

Siguen llegando prisioneros al campo y se calcula que en el momento de máximo numero, se llego a una cifra cercana a los dos mil (2000) prisioneros políticos. Prácticamente durante casi unos seis (6) meses, desde aproximadamente fines de noviembre de 1973 (cuando llegan los primeros prisioneros al Campo), hasta mayo de 1974, nadie salía en libertad y de vez en cuando llegaban grupos de detenidos. Varias veces llegaron oficiales de inteligencia a confirmar por listas si los que estábamos en el Campo eran exactamente los que ellos tenían registrados. La rutina se mantenía invariable, pero poco a poco se fue imponiendo las ideas y planteamientos del Consejo de Ancianos al mando militar que dirigía el Campo y que sufrió varios cambios de dicha estructura de mando.

Se manifestó poco a poco, el inmenso potencial moral, político, de organización y de nivel intelectual que tenia ese gran conglomerado de prisioneros políticos y se logro realizar un verdadero milagro de expresiones en todos los ámbitos del saber humano y acceder a estas acciones educativas y culturales, por parte de los militares que dirigían el campo. Nuestros médicos y odontólogos se hicieron cargo del hospital de campaña militar, y utilizando las excelentes instalaciones de este, realizar un sinnúmero de operaciones no solo al personal de detenidos sino también de personal militar. Muchos pacientes políticos y militares, se recuperaban de sus dolencias y enfermedades por este prestigioso grupo profesional y que estaba compuesto por eminencias médicas de nuestras universidades. Un caso patético, fue como producto de un accidente, se le dispara el fusil a un recluta en una noche y de inmediato, los militares buscan a nuestros médicos para que atiendan a los heridos en dicho hospital de campaña. Todos nuestros médicos hicieron lo humanamente posible para salvar a los tres (3) soldados heridos y el más grave fallece en los brazos de nuestros doctores, llorando y pidiendo que lo salvaran pues no quería morir. No solo cunde el llanto entre nuestros médicos prisioneros sino incluso entre los jefes militares que nos tenían prisioneros. Todos los más jóvenes detenidos de inmediato dimos sangre para ayudar a salvar esas jóvenes vidas. Al otro día, el oficial jefe, nos agradece esa humana actitud y recalca el enorme humanismo y solidaridad que mostramos en ese doloroso suceso. Es importante destacar entre los médicos detenidos en Chacabuco a Danilo Bartulin, quien era uno de los médicos personales de Salvador Allende y quien estuvo junto a él en todo momento en el combate de la Moneda

Otra de las acciones medicas que merecen destacarse, fue la de un excelente medico, el doctor Jancke, que era profesor de la Universidad de Chile en la Escuela de Medicina y que además era una eminencia mundial en cirugía de la mano. El General, Jefe de la División en Antofagasta, tenia una adolescente hija con un grave problema en su manito producto de un accidente, al saber este jefe militar, que el mejor medico del país y uno de los mejores en el mundo en cirugía de la mano, lo tenia prisionero en Chacabuco, se moviliza en helicóptero hasta el campo, habla con este Dr. y le solicita lo ayude a recuperar la manito de su bella hija. El doctor Janke, se va con él y en el hospital de Antofagasta realiza la delicada intervención y logra que esa muchachita recupere la movilidad de su mano. El alto militar y su familia le agradecen este gesto y Janke les responde… ¡nosotros, no solo los médicos, sino los que estamos prisioneros en Chacabuco, tenemos como principio fundamental el de salvar vidas!..Este prestigioso profesional, tiempo después fue expulsado a Venezuela y después fue contratado por el hospital y la Universidad mas prestigiada de Alemania en cirugía de la mano.

Los odontólogos se dedicaron con mucho esfuerzo a mejorar la salud bucal de prácticamente todos lo detenidos en el Campo y con la máxima prontitud a objeto si llegaba orden de liberación, los detenidos se fueran con su dentadura recuperada. También asistían con su profesionalismo al personal militar.

Mención aparte merecen los artistas, quienes desarrollaron una intensa e importante labor a objeto de diseminar la cultura y la entretención a todos los prisioneros e incluso a los militares. Todos los viernes y sábados a las 7 se realizaba una velada y en ellas actuaban cantantes, músicos, poetas y actores de teatro, además de humoristas y circenses. Se destacaba el grupo musical Chacabuco y la mayoría de los poemas eran realizados por compañeros detenidos y que tenian esa cualidad. Uno de estos poemas que mas impacto, fue uno llamado “EL CHOQUERO”, y que fue en alusión a una lata vacía de duraznos o de leche condensada, a la cual se le agregaba con alambres una agarradera y servia de tasa para tomar te o café (la choca, como dicen los pampinos) y que se convirtió en el utensilio mas fabricado, usado y querido por todos los detenidos.

Ya en ese entonces se podía enviar y recibir cartas y encomiendas a nuestros familiares y obviamente todos los documentos que llegaban eran abiertos y revisados uno por uno por los militares. Una vez realizada esta inspección, los militares entregaban la correspondencia al personal que manejaba la oficina de correo dentro del Campo de prisioneros y estos compañeros, con mucha seriedad y orden entregaban las cartas y encomiendas al personal correspondiente. Llevaban estadísticas de las mismas y todo tipo de correspondencia que entrara o saliera del campo pasaba por la simpática oficina de correos formada por este grupo de compañeros.

Se formo una Escuela y en ella se enseño a leer y escribir a muchos que no lo sabían y erradicamos el analfabetismo de un grupo de compañeros. Se dictaban clases de mejoramiento ortográfico, de historia, de matemáticas, de ingles, francés y alemán y se dictaban charlas culturales y en el área del arte, se enseñaba cerámica en barro, pintura, etc. En la escuela se formo una biblioteca y los libros fueron donados por los prisioneros que salían en libertad y que dejaban sus libros antes de irse.

Se creo una estructura legal y los abogados ayudaban a resolver problemas legales que habían quedado pendientes de muchos de los prisioneros y además preparaban poderes y que después un notario legal les daba la autenticidad.

Se desarrollaron infinidades de actividades deportivas, fútbol, basketball, tenis, etc. y se realizaban campeonatos en los que incluso participaban los militares. Se creo en una de las casas, un gimnasio de pesas y tablas abdominales y las pesas fueron hechas con ruedas y ejes de trenes abandonados y que se traían de la parte externa del campo.

Se desarrollaron talleres de manualidades y habilidades técnicas, en los talleres de la oficina que estaban fuera del Campo. Se enseño forja, electricidad, mecánica de tornos y de automóviles, carpintería, etc. Se monto prácticamente una fábrica de juguetes didácticos que fueron vendidos y con ese dinero se compro un televisor para entretención del personal detenido. Se desarrollaron habilidades manuales de repujado en cobre, fabricación de anillos y cadenas de cromo – níquel, tallado en madera y otros.

Se construyeron panaderías y dulcerías en el interior del campo y los panaderos tenian permiso especial para moverse en las horas de toque de queda a objeto que de madrugada comenzaban las labores de fabricación del sabroso pan de Chacabuco y el cual hasta los militares entraban a comprarlo temprano en la mañana.

Los compañeros periodistas, encabezados por el Gato Gamboa (Director de Clarín), desarrollaban toda una labor de información y reportajes que se resumían en una hoja impresa y además de manejar la cartelera informativa del Campo, la cual era muy esperada día a día por todos los compañeros.

Se formaron varias iglesias evangélicas y había una gran cantidad de compañeros que participaban en estas actividades espirituales y que los ayudaban a pasar la incomunicación con la familia y otras situaciones difíciles que vive un preso.

Es de destacar a un personaje, característico y muy apreciado por todos los detenidos y que además se gano las simpatías del personal militar… ¡FILISTOQUE!…. Este personaje era un compañero militante del Partido Socialista, un compañero obrero, muy alto y corpulento, de cara rosada y con cara de gringo y quien siempre se destacaba en las presentaciones humorísticas en las bellas veladas de fin de semana. Un día, debe haber sido en el mes de marzo del 74, se presenta el oficial del Campo y nos pide que lo apoyemos en la formación de la banda marcial de su compañía y que seguro muchos de los detenidos habían hecho el Servicio Militar y participaron en las bandas donde prestaban dicho servicio. Así fue, muchos compañeros detenidos, se presentan y dicen haber sido flautistas, corneteros, cajistas de bandas marciales y sale Filistoque y dice que el fue Director de Bandas de Guerra. El oficial lo nombra director y le da como tarea la formación de su banda marcial. Era muy cómico ver como Filistoque iba dirigiendo y formando su banda de militares y el ruido de cajas, de cornetas, de pitos de flautas y las prácticas de formación y toque musical llenaban el espacio y el tiempo en las afueras del campo de Prisioneros. En los primeros días de mayo, ya Filistoque desfilaba por todas partes con su banda marcial y se veía que lo hacían con mucha calidad musical y marcial. En una de esas prácticas tiene la osadía de salir marchando hasta la carretera panamericana con su banda y las personas que pasaban en ese instante en sus vehículos se detenían a observar tan extraña formación, lejos del Campo de Prisioneros y en medio de la soledad del desierto. Sale el jefe de campo como loco en un jeep y le da una tremenda reprimenda a Filistoque por su osadía de salir de las fronteras del Campo de Chacabuco. No hay Chacabucano que no recuerde esta anécdota a pesar de los años transcurridos.

En fin, se fue transformando de forma vertiginosa este remoto Campo de Concentración en un pequeño pueblo que bullía de todo tipo de actividades y demostrando a su vez, tal como se dijo mas atrás, el tremendo potencial humano, intelectual y de trabajo que estaba latente en esas casi dos mil personas, que hacíamos vida en el Campo de Concentración de Chacabuco.

Obviamente esta rutina de calma, de sosiego, de buenas relaciones entre carceleros y de tenidos, se veían a veces empañadas por los llamados a formación imprevistas, las requisas sin previo aviso, y de vez en cuando uno que otro compañero que lo llamaban a interrogatorio tanto dentro del Campo, como algunos que se los llevaban a Santiago u otros lugares. De estas situaciones hubo dos, que después supimos, fueron compañeros desaparecidos, ambos militantes socialistas y con nexos con el MIR, uno de ellos que era un compañero con problemas físicos y que le decían el conejito y otro que era un profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile y señor de cierta edad y de quien lamentablemente no recuerdo su nombre (creo era el profesor Arce) y a quien vinculaban con el equipo de seguridad de Allende. Uno de los casos más terribles en el campo fue el castigo que le dieron al compañero Nahum Castro (quien era Gerente de FFCC del Estado con Allende) y a quien lo tuvieron encerrado en una jaula de 2 x 2 metros durante unos dos días sin comida y sin agua. El castigo fue por decirle la verdad al Jefe del campo y de que este era un campo de Concentración y no un campo de detenidos.

Se comenzaron a regularizar las comunicaciones escritas con la familia y además se recibían ciertas encomiendas enviadas por ella y uno de los momentos más emotivos fue cuando se pudo recibir visitas y llamándonos por los parlantes, salíamos fuera del campo a la zona de la plaza y la sinfónica y podíamos estar físicamente con nuestros seres queridos, por primera vez, desde el fatídico 11 de septiembre de 1973. En mi caso particular pude ver, abrazar y conversar con mi joven esposa (tenia 23 años) y saber de mis pequeños hijos y demás familiares (tenían 5, 3 y un año respectivamente). Mi esposa me contaba que previo al ingreso fueron groseramente tratadas y manoseadas por el personal militar y sometidas a requisas físicas profundas y groseras, así como a insultos por parte del personal militar. Todas ellas se ponían de acuerdo para viajar, pues la mayoría no tenia idea de donde quedaba este campo y el bus las dejaba en la panamericana a unos 2 Km. de la entrada al mismo. Le planteo a mi esposa que no me visitara más, a pesar de querer estar con ella, pues no quería que sufriera más esa situación enajenante y por otro lado ya había sido expulsado de la universidad como profesor y la situación económica era dura. Ella me contaba las penurias que le toco vivir para poder saber del lugar en que me tenían detenido, pues no figuraba en ninguna lista. Sometida a múltiples humillaciones y vejaciones y más aun por ser tan joven fue capaz de sobreponerse incluso a la idea de que yo estuviese muerto o desaparecido. Su perseverancia rindió sus frutos y finalmente aparece mi nombre entre los detenidos del estadio Nacional. Me contaba que había entregado la casa donde vivíamos a los dueños y quienes eran el Director del Instituto Nacional y su esposa y quienes también habían sufrido persecuciones, interrogatorios y finalmente expulsión de su trabajo. Ella junto a mis pequeños hijos se fue a vivir a Ovalle, en la casa de mi madre una vez supo de mi existencia. La solidaridad de la familia en estas situaciones tan dolorosas y difíciles se transforma en el hermoso gesto humano que es el espíritu de la familia.

Ella me contaba como nuestra casa en Santiago era constantemente allanada y visitada por los militares y que ella, intencionalmente, dejaba las puertas abiertas y se refugiaba en el segundo piso con nuestros hijos, mientras los soldados tomaban el primer piso, se metían a la cocina, se preparaban café y tomaban nuestro hogar como su casa. Me contaba como todas las noches se producían balaceras en el barrio y en la mañana cuando salían los vecinos a comprar el pan veían siempre cadáveres tirados en la calle y generalmente de muchachos jóvenes. Ellas suponían eran pobladores de la Población aledaña a la nuestra. Me contó de la detención de nuestro buen amigo valdiviano el Choño Sanhueza y quien era el jefe de las JJCC en la zona de Renca. El choño fue el primer cadáver momificado encontrado en el campo de Pisagua. La note muy fuerte, a pesar de su juventud y eso me dio mucho mas energía para pasar el encierro.

Más o menos en Julio de 1974, comienzan a salir compañeros del campo de Chacabuco, al principio unos pocos y después muchos más. Una tremenda alegría invadía el Campo en los momentos en que estos grupos de compañeros lograban su libertad. Se cantaba, se reía, se lloraba por tan bello momento y los que seguíamos quedándonos, sintiendo la nostalgia de los amigos y compañeros idos y viendo como poco a poco ese tremendo y patético Campo se iba quedando solo. Una de las alegrías más grandes fue cuando se anuncia la salida y posterior liberación y expulsión del país, de Luis Alberto Corvalan Castillo y quien después fallece en Rumania como secuencia de las torturas a que fue sometido y que dejaron su huella. Si mal no recuerdo ya a fines de octubre y principios de noviembre no quedábamos en el campo mas de cien (100) compañeros y debe haber sido en los primeros de noviembre que nombran a un grupo de unos setenta y cinco (75) compañeros que no seria liberados sino llevados al campo de Concentración de Puchuncavi en la zona de Valparaíso. Dentro de ese grupo estaba mi amigo y compañero Manuel Cabieses así como el gran camarada, que después fue el Jefe del Frente Patriótico Manuel Rodriguez (FPMR) el compañero SALVADOR (Sergio Apablaza).

Quedamos en el campo unos veinticinco (25) compañeros y dentro de los cuales estaba mi hermano Raul Ernesto Ruilova Maluenda y nuestro querido viejo Rondon. Al otro día que sale el grupo a Puchuncavi, sentimos una fuerte bulla y movimientos y era la entrada al campo de alrededor de unos quinientos (500) presos comunes. Estas personas, según contaban los militares, venían de Pisagua y estaban en muy malas condiciones físicas. Habían sido muy maltratados e incluso sometidos a falta de alimentación durante meses. Fue un impacto tremendo para el pequeño grupo de políticos que aun quedábamos, observar como esta gente se precipitaba a los tambores de la basura, buscando algo que comer. La situación que nos toco vivir aproximadamente durante un mes fue muy difícil y delicada, pues nos tenían juntos a los presos políticos y a los presos comunes. Los compañeros me habían nombrado Jefe del grupo político y gracias a mi dureza y a mi fuerte contextura física y el tener conocimiento de las Artes Marciales, que pudimos controlar a esta gente que de inmediato quiso sobrepasarse con los políticos. Me vi envuelto en una pelea a golpes con el jefe principal del grupo más complicado de los comunes y gracias a que prácticamente lo molí a golpes, me gane el respeto de todos ellos y nos dejaron tranquilos. En esta pelea, que fue observada por todos los presos e incluso los militares, nadie se metió hasta el final de la contienda y del cual salimos victoriosos.

Al mes de convivir con estos presos comunes y mas o menos a fines de noviembre, nos llaman a los últimos veinticinco (25) presos políticos, nos piden que recojamos nuestras cosas pues ese mismo día en la tarde seriamos trasladados hasta Antofagasta en Camiones del Ejercito y después por vía aérea al Campo de Concentración de Ritoque, ubicado cerca de Puchuncavi. Nos formamos y sin malos tratos nos montan en unos tres camiones y en una caravana muy protegida militarmente nos llevan por la Panamericana hasta la Base Aérea de Antofagasta. Ya oscureciendo llegamos al Aeropuerto Militar, los del ejercito nos entregan a los militares de la FACH y de nuevo nos toca vivir lo de siempre, malos tratos, insultos, golpes, culatazos y amenazas. Nos ordenan en fila india y como era de noche alumbraban al grupo con poderosos focos y rodeados de soldados de la FACH fuertemente armados y muy alterados y nos comienzan a montar en un avión Hércules de transporte de la Fuerza Aérea. Nos sentamos en pequeños grupos y al lado y frente a cada grupo soldados armados y amenazando constantemente. Salimos de Antofagasta de madrugada y mas o menos con unas tres (3) horas de vuelo aterrizamos casi amaneciendo en una Base Aérea ubicada en la costa de Valparaíso (pensamos que en Con-Con). De nuevo los insultos y golpes tradicionales, nos forman y nos meten a unos camiones militares y nos transportan al Campo de Prisioneros de Ritoque.

8) Campo de Concentración de Ritoque.

La llegada a este nuevo campo de Concentración siguió la rutina tradicional, ingresamos tipo 7 am. Los custodios de la FACH nos entregan a Carabineros que en esos momentos tenían la responsabilidad de este campo de detenidos y como siempre nos forman, nos obligan a desnudarnos en el patio central del campo y comienza la andanada de insultos, de amenazas, de golpes y mucho peor pues nos informan que ese era el Campo destinado a los políticos mas peligrosos y nos toca al reducido grupo de 25 inaugurar esa zona de este sitio de reclusión.

Ritoque, al igual que Puchuncavi era una aldea de verano, diseñada por el Gobierno de Salvador Allende para que las familias más humildes del país pudiesen pasar el verano junto a su familia en cómodas cabañas y en este bello lugar cercano al mar. Las cabañas estaban dotadas de todos lo básico; cuartos, literas, salón, etc. Había áreas comunes; cocina, baños y sitios de esparcimiento y todo rodeado de un ambiente de jardinería y diseñado consono con el medio ambiente. Lo curioso era que uno de los detenidos, fue uno de los arquitectos que diseño estos campamentos de verano y ahora convertidos en campo de concentración. El campo estaba dividido en dos (2) zonas de detención, una que era donde nos instalaron a los que llegamos de Chacabuco y la otra, que fue nuestra gran sorpresa, donde estaban ubicados los detenidos que habían ocupado altos cargos y de altas responsabilidades en el Gobierno de Salvador Allende; Ahí se encontraban, entre otros; Luis Corvalan Lepe (secretario General del partido Comunista); Enrique Kirberg; Varios ministros de Allende y otras personalidades del Gobierno como el Secretario de Gobierno, compañero Daniel Vergara. Estos compañeros habían sido trasladados desde la Isla Dawson a Ritoque.

El compañero Daniel me contó como fueron los momentos del ataque a la Moneda y me explicaba la entereza, la firmeza y valentía del presidente Allende y como desde los inicios, toma el mando de las operaciones y les repite a sus subordinados que el muere defendiendo la Constitución y el gobierno democrático y Popular que el pueblo le encomendó. Me cuenta, como le toca ser portavoz del presidente Allende y enviado al ministerio de Defensa, antes del bombardeo, para plantearle a los golpistas, que el legitimo Presidente de Chile es Salvador Allende, que el no se rendirá y que le exigía a las FFAA y Carabineros, volvieran a sus cuarteles y resolver la crisis constitucionalmente a través de un Plebiscito. Vergara se reúne con el general Palacios y otros, lo escuchan y le plantean regrese a la Moneda y le diga a Allende que debe rendirse. Al salir de las oficinas de estos Generales traidores, es detenido, golpeado, arrastrado e introducido a un vehículo blindado y llevado prisionero al Batallón de Blindados de Santiago. En el trayecto y seguro debido al nerviosismo a uno de los conscriptos se le escapa un tiro y le hiere la mano al ministro Vergara. Inmediatamente después del arresto de Daniel Vergara, se da la orden de BOMBARDEAR la Moneda y comienza ese día gris y sucio para nuestras FFAA y ese día lleno de luz brillante futurista, de un presidente Popular, Valiente, Heroico y Consecuente. El Presidente Salvador Allende, quien prefiere morir combatiendo por la defensa y la dignidad histórica de los chilenos, entregando al mundo un ejemplo de consecuencia, de dignidad, de honorabilidad y de principios y que recibió el reconocimiento en todo el planeta y sin distingos ideológicos o políticos.

A medida que pasaban los días, fueron llegando a nuestro campo algunos compañeros muy golpeados y heridos que los traían del siniestro centro de reclusión en Tejas Verde y nos contaban de las terribles torturas y padecimientos a los que fueron sometidos en dicho recinto y donde se destacaba la brutalidad del jefe de este campo y que era Manuel Contreras (Después jefe de la temible DINA).

Poco a poco, nos fuimos organizando y poniéndonos en contacto con los compañeros de la otra zona. Mi hermano Ernesto, el compañero Rondon y mi persona nos instalaron en una de las cabañas y después llegaron a ella el compañero del MIR y dirigente de Pobladores Victor Toro (actualmente viviendo en el Borona, Nueva York), así como otro compañero apodado el buitre Rosales y a quien después se lo llevan a un interrogatorio y tengo entendido desapareció. Muy patético fue el relato de la detención de Victor Toro; este compañero tenia como segundo de su organización de pobladores a un dirigente de la Unión Socialista Popular (USOPO), que dirigía Ruben Ampuero, y que era un gordito muy simpático y muy revolucionario y quien participaba junto a Victor en un sinnúmero de tomas de terreno que organizaba el MIR y en las cuales se destacaba este gordito por su entrega, por su esfuerzo y por sus principios. Nace entre ellos una profunda amistad que se corona, siendo compadre el gordito, de lo hijos de Toro. Estos compañeros vivían en los campamentos y hacían vida junto a los pobladores organizándolos y preparándolos en el aspecto político y militar y en este último aspecto se destacaba el gordito por el dominio que tenia al respecto. Uno de los campamentos más importantes, mejor organizados y que era bandera del MIR, era el campamento de Lo Hermida y donde se suscitaron unos extraños hechos que paso a relatar.

Antes del golpe, la situación dentro de las organizaciones que apoyaban a Allende, estaban muy complicadas, habían surgido profundas diferencias en cuanto a la forma de llevar adelante las conquistas populares logradas. Por un lado el Partido Comunista, el partido Radical y otras organizaciones socialdemócratas, planteaban la teoría de estricto cumplimiento del programa de gobierno y el respeto a las tres áreas de la economía; Social; Mixta y Privada y el respeto a la diferenciación de poderes y a la democracia. Estas tesis eran sustentadas por el propio presidente Allende y algunos de sus Ministros. EL Partido Socialista (Mayoritario y partido de Allende), el Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU), organización que dirigía Garretón, así como el MAPU dirigido por Gazmury y sectores de la Izquierda Cristiana, conformaban junto al MIR, la tesis de profundizar las acciones de Gobierno e ir a la construcción inmediata de mas y mas Poder Popular, confiscar tierras e industrias, para ser entregadas a los obreros y campesinos y por lo tanto avanzar sin tranzar en la conquista de un Gobierno Socialista y Revolucionario de verdad. El daño que produjo esta profunda diferencia en ver el camino a seguir del Gobierno fue FUNDAMENTAL, para los planes de desgaste y posterior ejecución del Golpe Militar.

Dentro de este ambiente de anarquía política, de divisiones entre las organizaciones y entre el pueblo, se plantea por parte de Allende visitar la Población La Hermida (Controlada por el MIR), a objeto de dialogar directamente con los pobladores, en un tu a tu, entre el Presidente y el pueblo. La idea no era mala y reafirmaba la autoridad del Presidente y la consecuencia con sus principios revolucionarios de toda la vida. Lamentablemente las condiciones no eran ideales y mediante un excelente trabajo de inteligencia realizado por el Coco Paredes (militante del aparato militar del PS y asesinado por la dictadura en la Moneda el día 11) y Carlos Toro (encargado militar del PC) y en ese entonces Director y Subdirector de Investigaciones respectivamente, informan a la seguridad del Presidente así como a las estructuras militares del PS y del PC, que a Allende, le tenían montada una trampa en esa visita y que en el movimiento de pobladores del MIR había infiltrada gente de los Servicios de Inteligencia del Ejercito y que lo mas seguro que trataran de asesinar a Allende el día de la visita.

Allende y su equipo de seguridad, NO hacen caso de estas advertencias y reafirman la visita a dicho campamento. Ante tal decisión, el Coco y Carlos Toro, deciden recurrir a gente de confianza de las organizaciones militares del PS y PC y se les plantea que vayan de vanguardia en la caravana presidencial y armados a objeto de repeler cualquier situación de ataque a Allende. Lamentablemente así fue, acercándose la caravana presidencial, desde los techos de las casitas del campamento comienzan francotiradores a disparar a matar a los integrantes de dicha caravana, se arma una feroz balacera y producto de ella caen muertos y heridos algunos pobladores de Lo Hermida. La gente de seguridad saca al presidente sano y salvo del lugar, pero se calienta completamente la situación política en el país. El entierro de los pobladores, es transformado por los sectores ultraizquierdistas en un acto político de reafirmación de sus teorías. El funeral fue impactante, miles y miles de personas acompañando los féretros y en la tarima desde la cual se da el adiós a estas victimas se encuentra; Carlos Altamirano (secretario general del PS), Garreton (Secretario Genera del MAPU), Gazmury, Miguel Henríquez (Secretario General del MIR), otras personalidades y Victor Toro y su compadre gordito. El orador principal de este mitin fue el simpático y heroico dirigente poblacional, conocido hasta aquí como el gordito.

Nos contaba Victor Toro, con llanto en sus ojos y con mucha rabia e impotencia, que la madrugada del día 11 de septiembre, se llama a los pobladores de Lo Hermida a prepararse para resistir lo que venia. En esos instantes no se encontraba el simpático gordito, pero Victor y el resto de la dirección toman el control del campamento y se dan las instrucciones de cómo actuar de acuerdo a como se dieran los acontecimientos. En eso estaban, cuando se ven rodeados por fuerzas del ejército fuertemente armadas y quienes penetran al interior del campamento sin resistencia por parte de los pobladores. La sorpresa de Victor es mayúscula cuando ve a su simpático gordito compadre, vestido con uniforme militar, armado hasta los dientes y dirigiendo las acciones. Este gordito era suboficial de ejército y activo en la inteligencia militar. Le dieron como tarea infiltrarse en el movimiento de pobladores del MIR, ganarse la confianza y ojala llegar a los puestos directivos de esa organización, así lo hizo y de forma terroríficamente brillante. Toman detenidos a los pobladores, muchos de ellos son salvajemente golpeados y llevados a centros de reclusión y algunos muertos y otos desaparecidos y el gordito se encarga personalmente de apresar y después interrogar y torturar a su compadre Victor Toro. Este personaje conocido hasta acá como el simpático gordito, fue uno de los torturadores y asesinos mas temibles de la DINA y es el tristemente celebre…- GUATON ROMO -…(Tenían toda la razón el valiente Coco Paredes y Carlos Toro)… Le preguntábamos a Victor Toro, respecto a como fue su situación en los interrogatorios, el guatón ROMO se reía de el, por la confianza que le había dado y el como le había abierto las puertas para realizar el tenebroso trabajo que le habían encomendado, lo torturo personalmente, e incluso en sesiones colectivas lo obligaban a ver como torturaban y mataban al lado de el a muchos de sus amigos y colaboradores del movimiento poblacional. Siempre ROMO le dijo que a él, no lo mataría, pues independientemente de todo, le tenía mucho cariño y además porque realmente, amaba a sus ahijados. Cumplió su palabra, Victor estuvo junto a nosotros en Ritoque y después fue liberado y expulsado del país y se fue a vivir a Nueva Cork y tengo entendido en el BRONK y se dedica al teatro en ese popular barrio negro de la Gran Ciudad. Doy este testimonio, pues es parte de lo que me toco vivir y oír y además, para que quede grabado en estos escritos, muchas de las situaciones que no se conocen o son muy poco conocidas.

En Ritoque hubo además una situación muy difícil pero que nos lleno de alegría. Algunos de los que nos encontrábamos en el campo de Chacabuco y por haber pertenecido a las organizaciones de seguridad de nuestros partidos, conocíamos a los compañeros mas antiguos de la Seguridad Personal de Allende (GAP), y grande fue la sorpresa de Danilo Bartulin y mi persona, encontrar vivo en Cahacabuco y en perfectas condiciones a uno de los hombres mas queridos por Allende…- el loco Mario -… Hablamos con el y nos cuenta, que después del bombardeo a la Moneda, se escondió en un armario y por un huequito observaba lo que sucedía en el salón en que se escondió (segundo piso del palacio), apenas podía respirar por una mascarilla que tenia puesta y vio como entraban y salían soldados y civiles y al rato aparecen unos bomberos a apagar el fuego para evitar el incendio completo de la Moneda. Estaba oscuro y ve a un bombero muy cerca del armario, abre lentamente la puerta y golpea y aturde al bombero. Se pone sus ropas y el casco, se llena la cara de hollín y dan la orden de evacuar, se monta colgado al camión de bomberos, mientras éste haciendo sonar la sirena se dirige a la plaza Brasil, de la cual era esta unidad bomberil. Todos los bomberos muy asustados, muy cansados y nadie hablaba, ni siquiera se miraban. Al llegar a la estación y ver que disminuye la velocidad, se tira y se esconde entre los árboles de la Plaza y poco a poco, se va retirando. Caminó sin rumbo durante más de tres días y noches, se deshizo de toda documentación, dormía en cualquier plaza o arriba de un árbol y comía lo que conseguía en la calle. En este andar, lo detiene una noche una patrulla del ejercito, le piden documentación y al no tenerla lo envían al estadio Chile. Se manejo clandestinamente hasta que Bartulin lo encuentra en Chacabuco. Tomamos la decisión de dejar todo en el más estricto secreto, a objeto de salvar la vida de este valiente compañero y solo se lo comentamos a muy pocos compañeros de confianza a objeto cooperar y ayudarlo en su clandestinaje dentro del campo. Nos dijo que NO tenía contacto con ningún familiar y seguramente pensaban que murió en el combate a la Moneda.

Ante esta situación que vivía el Loco Mario, se tomo la iniciativa de que uno de los miembro del consejo de Ancianos y quien tenia contactos a través de sus familiares en forma directa con la embajada de Suecia en Santiago, apenas pudiese, informara al embajador de este caso a objeto que de inmediato informara a los organismos internacionales de DDHH a objeto de proteger al compañero ante cualquier situación de búsqueda. Un día de visitas en Ritoque, llaman por su nombre real al Loco Mario, nos informa y decide no salir a la visita, varias veces lo llaman por los parlantes y el Loco no salio a ver a la persona que lo visitaba. Era una novia de el en la población donde vivía y que hacia muchos años y por lo estricto de su trabajo de seguridad no veía. De inmediato, reunimos al Consejo de Ancianos del Campo e incluso informamos al Compañero Luis Corvalan de lo que estaba sucediendo. Se tomo la decisión de esconder al Loco en una cabaña diferente en donde alojaba y si lo buscaban en cualquier momento, armar una tremenda bulla en las dos zonas, a objeto de protegerlo.

Justamente se dio lo que pensamos, se acabo la visita y la persona que lo vino a ver se retira muy extrañada y mas los oficiales a cargo de la seguridad. En la noche, tipo 11 sentimos se abre el portón, ingresan una gran cantidad de militares y civiles fuertemente armados, golpean la cabaña donde debía estar el Loco, nadie abre y comienza en las dos zonas del campamento una bulla y gritos ensordecedores. Todas las cabañas estaban cerradas por dentro y todo el mundo hacia sonar cualquier tipo de utensilio. Entre medio de los gritos y bullas., el jefe del campo solicita conversar con el Consejo de Ancianos y se realiza esta reunión. El hombre que comandaba al equipo que buscaba al Loco Mario era el propio Jefe de la DINA, el siniestro Manuel Contreras. En esta reunión y en la cual participo por ser parte de este Consejo, nos informa el Jefe del Campo que la comisión de la DINA requería del Loco Mario, pues ya sabían que estaba vivo, que no había muerto en la Moneda, que no estaba desaparecido y como habían montado seguimiento a toda su familia y amistades, siguieron a su ex novia hasta que llego a Ritoque y esa era la razón por la cual lo requerían.

Les plantemos que NO le entregaríamos al compañero y que estábamos las dos zonas dispuestos a todo, a objeto de salvaguardar la vida de este valiente compañero. El jefe habla con Contreras y este nos informa que ellos NO se lo llevan, que solo querían ratificar que estaba en el Campo y que además ya el Gobierno de Suecia así como las Naciones Unidas le otorgaban todo su respaldo al compañero para que nada le sucediera. Se llega a una solución y delante del jefe del campo, del tenebroso Contreras y del Consejo de Ancianos se realiza la entrevista y en la cual Contreras lo que deseaba saber era como había salido de la Moneda y como había estado detenido por ellos y sin que su organización de inteligencia lo haya podido detectar. El loco cuenta su historia y Contreras lo que hace fue recalcar la astucia, la habilidad e incluso recalca que esa actitud es típica de las personas de los barrios mas pobres de la capital. Se retiran los militares y todo vuelve a la normalidad, el Loco se transforma en el hombre más querido por todo el campo e incluso sus compañeros de cabaña quedan asombrados al saber que tenían al lado a uno de los hombres más valientes en esta difícil situación que vivíamos. Tiempo después, recibe la visita de personal de la Embajada de Suecia y tengo entendido que fue el primer preso político en salir del país después del golpe. El Loco de Suecia fue a Cuba y nos encontramos años después en Nicaragua.

Otro de las situaciones que se vivió, fue con un compañero muy simpático del MIR, delgado y le decíamos EL NEGRO, quien hacia mucho deporte y todos los día corría casi dos (2) horas, dándole vueltas a todo el campo, para después realizar abdominales y pesas. Este NEGRO, era muy simpático y se metió a RANCHERO (a trabajar con los cocineros militares) y se fue ganando la confianza de los mismos, por su simpatía, por su atención y por ser un hombre muy generoso. Los militares, fundamentalmente los suboficiales, lo querían mucho y siempre le traían regalos y lo llamaban para conversar con el fuera de las instalaciones del Campo, incluso lo llevaron a sus casas a fiestas de cumpleaños y otras. Una noche y escudándose en la absoluta libertad de movimiento que tenia, sale del campo y se acerca a la playa que estaba relativamente cerca del mismo. Como estaba solo, hecha a correr toda la noche y ya de madrugada agarra un microbús, previo mudarse de ropa que llevaba escondida y según supimos, se asila en la embajada del Vaticano y sale después a Italia con apoyo del Gobierno Italiano y del Vaticano. Creo fue el único prisionero que se escapo de un campo de Concentración. Al otro día cuando pasan la lista de los detenidos, en la rutina matinal, se dan cuenta que el NEGRO se les escapo.

Otro testimonio que considero importante dejar plasmado en este informe, fue la llegada a este campo de Prisioneros de mi gran amigo y compañero Claudio Huepe (Diputado de la Democracia Cristiana) y quien es tomado prisionero personalmente por el jefe de la DINA, Manuel Contreras en un Restaurante de Santiago, en una noche en que los esbirros celebraban la muerte de Miguel Henríquez. Embriagados este grupo de asesinos por la VICTORIA y por la cantidad de alcohol con el que celebraban y en medio de esa orgía, se les ocurre entonar las Notas Sagradas del Himno Nacional de Chile, para festejar la BATALLA ganada. Claudio me cuenta, que fuera de este grupo de unos treinta (30) asesinos…- todos de civil -…, no había más de seis (6) clientes en ese restaurante. El se encontraba conversando y cenando con una joven periodista argentina, que lo estaba entrevistando, cuando los borrachos agentes de la DINA entonan el himno. Para Claudio esto fue una ofensa a este símbolo y más cuando ellos gritaban que era porque habían matado al heroico MIGUEL HENRIQUEZ en un enfrentamiento.

Claudio no se levanto mientras cantaban la Canción Nacional y esa situación la observa el asesino Manuel Contreras y enardecido se acerca a la mesa, comienza a insultarlo, a decirle antipatriota y se da cuenta que es Claudio Huepe y de inmediato lo golpea junto a varios esbirros y lo sacan a el y la periodistas y a Claudio lo llevan a un centro de Detención clandestino de la DINA. Fue sometido a fuertes torturas e incomunicación y constantemente golpeado e insultado. No podían aceptar la actitud heroica y honorable de Claudio y de un grupo muy pequeño de Demócratas Cristianos, encabezados por Bernardo Leygthon y Radomiro Tomic y quienes sacan un comunicado publico el 13 de septiembre, oponiéndose al golpe militar y solidarizando con los miles de compatriotas detenidos y asesinados.

Claudio anduvo en varios centros de detenidos y finalmente lo enviaron a Ritoque, donde fue recibido por nosotros con todo el respeto que se merecía un opositor político a Salvador Allende, pero un hombre honorable. Se fue ganando el aprecio, respeto y cariño de todos los presos y ganándose la confianza absoluta de todos nosotros. Entre Claudio y mi persona, nace desde el día que llego una amistad muy hermosa y profunda. En la única visita de nuestros familiares al Campo de Ritoque, conocí a su familia, sus padres, su esposa, sus pequeños hijos y algunos camaradas de su partido como el joven diputado Ricardo Hormazabal y el conoció a mi esposa y mis pequeños hijos. Esa amistad duro durante todo el tiempo y se derramo a un aprecio y cariño familiar. Claudio murió el año pasado (2009) en el país que le dio asilo – Venezuela – y me toco estar junto a sus hijos y la colonia chilena en el homenaje póstumo que le brindo este solidario país, despidiendo sus restos hasta que fueron trasladados a Chile. Sirva este testimonio no solo como un recordatorio de un honorable y valiente militante de la Democracia Cristiana Chilena sino como un póster homenaje a mi gran amigo, a mi gran compañero, a mi gran hermano Claudio Huepe.

A finales de noviembre o primeros de diciembre de 1994, se recibe una feliz noticia. Fueron publicadas en gaceta, en los diarios y sale en todos los noticiarios del país una lista con los cien (100) primeros prisioneros políticos, que están en diferentes campos de concentración en Chile y la mayoría en Puchuncavi y Ritoque, a los cuales se les decreta expulsión del país y con destino a diferentes naciones que ya aprobaron recibirlos como Refugiados Políticos. En lo personal, para mi la alegría es mayor pues mi hermano Raul Ernesto Ruilova Maluenda, esta en esta lista y además otros compañeros de Ritoque. Realizamos una breve celebración interna y a los indicados en esta lista se les plantea que se preparen con todas sus pertenencias pues en cualquier momento serán trasladados a Santiago a un Campo de Transición llamado CUATRO ALAMOS. Pasan unos dos o tres días y se llama a los compañeros a formación, se les ordena y son llevados fuera del campo para subirlos a unos transportes que los llevaran a Santiago. Gran alegría y mucha emotividad despedirse de este grupo de compañeros y para mi separarme de mi hermano menor después de estar mas de un año prisioneros juntos, tanto en Chacabuco como en Ritoque y pensando en la alegría de la familia y especialmente nuestros padres, al saber que su libertad se da pero lamentablemente fuera de nuestro país.

Quedamos muy pocos entre las dos zonas de Ritoque, muchos ya han salido en diferentes listas y algunos en libertad en Chile y otros con decretos de expulsión a otros países. Obviamente en la mayoría de nosotros comienza a cundir una cierta inquietud pues seguíamos detenidos y nuestros procesos seguían abiertos y sin definiciones. La opinión que nos parecía más racional es que salieran definitivamente condenas por cualquier motivo y llevarnos a cumplir esas condenas en la cárcel, pues ya teníamos antecedentes de varios compañeros que sufrieron esas penas.

A mediados de diciembre de 1974, comienzan a circular rumores de salida de una próxima lista de posibles expulsiones y esto no se daba. Una noche y ya a finales de diciembre, observamos mucho movimiento de militares, ingresan al campo y leen una lista de unos diez (10) compañeros y entre los cuales me nombran. Nos ordenan buscar nuestros efectos personales, nos forman y nos dicen seriamos trasladados a Santiago, nos despedimos de los pocos que quedan y lentamente vamos subiendo a una pequeña caravana de unos tres buses, escoltados por militares y carabineros. Salimos muy lentamente y a muy baja velocidad nos llevan por unas oscuras carreteras y caminos bajo un silencio sepulcral de los que éramos trasladados. De repente entramos al Campo de Puchuncavi, pues de ahí salían otros diez compañeros, los montan en los buses y nos dirigimos luego a Santiago donde llegamos de madrugada al Campo de Concentración conocido como TRES ALAMOS.

9) Campo de Concentración Tres Álamos y Cuatro Álamos.

Como siempre la llegada al Campo de Concentración de TRES ALAMOS, mantiene la misma tónica de siempre. Los militares nos entregan a Carabineros, que eran los custodios y responsables de este campo, nos forman, nos desnudan, insultos, golpes, amenazas, etc., para luego introducirnos a este pequeño campo. Nos encontramos en este a unos cien (100) compañeros quienes llevaban bastante tiempo en el mismo y la mayoría venían trasladados de Tejas Verdes y otros de la Cárcel de Santiago, la mayoría sin saber exactamente cual seria su destino final.

La situación era muy difícil, pues el control y manejo en el Campo por parte del personal de Carabineros era muy fuerte, muy agresivo y con constantes agresiones y amenazas. Como en todos los Campos había una organización de los detenidos y era esta la que trataba de resolver estas desagradables situaciones. Se trataba de mantener un cierto estilo de vida en estas apretadas condiciones a objeto de mitigar la abulia del día a día; algo de deportes, entretenciones, charlas, cursos, etc.

A mediados de Enero de 1975, leen una lista de unos diez (10) compañeros, entre los cuales me encontraba, nos ordenan, nos exigen traer nuestras pertenencias pues seriamos trasladados a otro Campo, conocido como CUATRO ALAMOS, nuestra sorpresa fue mayúscula, pues este quedaba vecino al otro y mucho mas cuando nos encontramos con todo el grupo de la primera lista de cien (100) liberados y en la cual se encontraba mi hermano Ernesto así como Manuel Cabieses, Apablaza y otros compañeros.

Nos informan se rumorea que el grupo nuestro, junto a otros, dentro de poco seriamos expulsados del país y que seguramente en esos días tendríamos visita de nuestros familiares, lo que no se sabia cual era el destino nuestro. En este campo tengo la agradable vivencia de encontrarme de nuevo con mi gran amigo Claudio Huepe así como otros conocidos.

Uno de los fines de semana, tenemos la visita de nuestros familiares, en un ambiente de mucho control y donde apenas pudimos estar con ellos unos minutos y siempre vigilados por personal de carabineros. Mi esposa Dulia, me informa que les han comunicado que seriamos expulsados del país, pero sin saber ni cuando ni a que lugar, me llevó un poco de ropa y enseres de limpieza y a esperar lo que sucediera.

A los pocos días, nos sacan fotos tipo pasaporte y el día 12 de Febrero de 1975, en la tarde, nos informan a un grupo que preparáramos todas nuestras pertenencias pues al otro día saldríamos muy de madrugada del Campo, para ser trasladados al Aeropuerto Internacional, pues seriamos expulsados del país por traidores a la patria. Esa noche fue muy agitada y llena de emociones, nos despedimos de todos nuestros amigos y yo especialmente de mi hermano Ernesto.

Nos despiertan muy de madrugada, nos forman y nos conducen fuera del campo para subirnos a los buses de Carabineros que nos conducirían al Aeropuerto. Todo esto siguiendo la misma tónica de siempre, con la diferencia que ahora eran mucho mas violentos, pues gritaban que lo que merecíamos era estar muertos en lugar de expulsarnos vivos fuera del país. Se comienzan a mover lentamente los buses y con fuerte escolta de carabineros nos conducen al Aeropuerto.

10) Caracas, Venezuela.

En el Aeropuerto nos esperaban nuestros familiares y fue en este sitio donde recién nos entregaron nuestros pasaportes ya sellados y en mi caso particular tenia el numero 6463, expedido el 12 de Febrero de 1975 por el registro Central de Identificación de Santiago de Chile. Este documento tenia la particularidad de tener un sello que decía “SOLO VALIDO PARA SALIR DEL PAIS, NO RENOVABLE, NO REVALIDABLE”, es decir, teníamos obviamente todo el grupo de expulsados destierro forzoso y NO ingreso nuevamente a nuestro país, violando de esta forma uno de los DDHH fundamentales de cualquier ciudadano y que es el poder salir e ingresar libremente a cualquier país y con mayor razón al de origen y además la negación de ese importante documento de identificación.

Nos dan unos minutos para despedirnos de nuestros familiares y estas escenas fueron muy melancólicas, pude abrazar a mis pequeños hijos, acariciarlos y tenerlos en mis brazos un pequeño momento, besar y acariciar a mi joven esposa así como al resto de mis familiares, incluido mis padres. Nos llaman por los parlantes y nos despedimos emotivamente de todos ellos, aun no sabíamos el destino.

Nos forman en fila india y una tremenda sorpresa, pues al grupo de unos veintiocho (28) detenidos, que nos traían de Cuatro Álamos, se agrega un grupo de unos diez (10) compañeros y quienes eran figuras muy conocidas y de alta responsabilidad del Gobierno del compañero Allende (El hermano de Jose Toha), Varios ex Ministros del Partido Radical y Socialista, como Anselmo Sule, el compañero periodista de la Moneda negro Olivares y otros.

El avión era IBERIA y venia de Buenos Aires y lo tenían aparcado en la pista. Desde el Aeropuerto hasta la escalerilla del avión deben haber habido, unos doscientos (200) metros y desde la puerta de salida del Aeropuerto hasta la escalerilla del avión un callejón formado por decenas de militares y carabineros fuertemente armados, además de vehículos blindados con ametralladoras en la pista. Nos hicieron ir al trote en medio de este callejón y comenzaron desde el inicio hasta el final, patadas, culatazos, golpes, escupitajos y todo tipo de groserías e insultos. Recuerdo que yo era el segundo de la fila y delante mío el valiente Senador Anselmo Sule me grita…- compañero defendámonos y también demos golpes a estos fascistas-…así fue y llegamos a la escalerilla del avión todos golpeados y con la ropa destrozada pero felices no solo porque salíamos de ese infierno que era la cárcel, sino además porque nos dimos el gusto de golpear a unos cuantos de estos cobardes militares.

En la escalerilla del avión estaba toda la tripulación de IBERIA, encabezada por su Capitán y Azafatas y quienes lloraban al ver ese triste espectáculo de fascismo de los militares. Al lado de ellos me llama la atención un Señor elegantemente vestido, con un peinado engominado y apoyado en un bastón, era el Gobernador de Caracas, Venezuela, el doctor Diego Arria y quien había sido enviado por el Gobierno de su país a buscar a estos detenidos, pues era el Gobierno Venezolano y cuyo Presidente era Carlos Andrés Perez, quien en un gesto de solidaridad habría las puertas de ese bello país a los prisioneros políticos chilenos. Todos los pasajeros que venían de Buenos Aires observaron esa absurda y cruel escena realizada por los militares chilenos y con lágrimas y abrazos nos recibieron dentro de la aeronave, previo al saludo y solidaridad de la tripulación…- al fin sabíamos nuestro destino…VENEZUELA -…, la tierra de mi gran amigo y compañero Mariano Rodriguez, fallecido hace un mes atrás en Caracas y a quien de forma póstuma dedico parte de este testimonio.

El avión emprende el vuelo y aterriza primero en la Paz (Bolivia), donde no permiten bajarnos y después en el Aeropuerto El Dorado de Colombia, donde si pudimos bajar de la aeronave. Tipo 7 pm. y ya oscuro, aterrizamos en el aeropuerto de Maiquetía. Había muchos periodistas, nacionales y extranjeros, tanto de la televisión como de los periódicos, pero teníamos terminantemente prohibido dar cualquier tipo de declaraciones, salvo el compañero Anselmo Sule. A la salida del aeropuerto, nos esperaban cientos de chilenos, encabezados por el senador Aniceto Rodriguez. Nos montan en unos buses y nos trasladan a Caracas, al grupo de los 28 al Hotel Veroes y el de los ex ministros y figuras públicas de Allende al Hotel El Conde.

Comienza de esta manera una nueva vida, en un nuevo país, con unas nuevas costumbres y con un clima diferente. Nos dan nuestros documentos venezolanos y recibo la cedula de residente 81.240.506.

Dentro de mi grupo recuerdo los nombres de:

Jose del Transito Aceitón Salazar, (fallecido en Caracas)
Jose Ashar Irane, (fallecido en Mérida)
Arturo Coloma, (fallecido en Caracas)
Pelado Gallardo, (fallecido en Caracas)
Carlos Castillo.
Carlos Antuña.

Comienzo a trabajar en Ingeniería, regularizar mi titulo en la Universidad Central de Venezuela (UCV), inscribirme en la Escuela de Ingeniería Mecánica de la UCV, buscar un lugar donde vivir y en Febrero de 1977, llegan mi esposa e hijos y al fin podemos en Venezuela regularizar nuestra vida familiar, después de cuatro (4) años sin poder estar juntos. En Venezuela saco el titulo de Ingenieros Mecánico, así como una Maestría en Energetica.

El año 1981, nos vamos con la familia a vivir a Nicaragua, país que vivía toda una efervescencia revolucionaria y estamos en ese país hasta Marzo de 1985, fecha en que se me permite el ingreso a Chile. El Alto Comisionado de las naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), organismo en el cual estaba registrada toda mi familia afectadas por la situación de detenido, perseguido y desterrado político, financian nuestro traslado a nuestro país y a mediados de ese mes regresamos a Chile en pleno periodo dictatorial de Pinochet.

Estando en Chile, me integro a la lucha revolucionaria en contra de la dictadura y comienzo a militar en el Frente Patriótico Manuel Rodriguez (FPMR) en forma clandestina y secreta. Dentro de las actividades mas importantes que se preparaban en esta lucha, destacaba la internacion de armas clandestinamente al país y comienzo a trabajar con un grupo de compañeros en esa importante y delicada misión. En este trabajo me toco asumir importantes funciones, y se logro ubicar un lugar estratégico en el Norte de Chile para realizar el desembarco de estas armas. Ese lugar estaba ubicado cerca de la Caleta Carrizal, a la altura de la ciudad de Vallenar en la III Región.

Lamentablemente, en Agosto de 1986 y por errores cometidos por el grupo que tenía la responsabilidad de custodiar el lugar y a una serie de denuncias de lugareños sobre movimientos extraños en ese sitio, los organismos de inteligencia y carabineros descubren y allanan el lugar. Caen detenidos varios compañeros y se inicia en todo el país la búsqueda de los participantes en tan osada misión. Una de las personas más buscadas era yo; Juan Rafael Ruilova Maluenda (alias Loco Antonio) y producto de esta búsqueda se da inicio a allanamientos compulsivos, intercepción de teléfonos, instalación de puntos fijos, seguimientos, interrogatorios, apremios físicos y psíquicos a las residencias de mis familiares y en especial a mi esposa e hijos.

Producto de esta fuerte búsqueda, debí pasar a la más absoluta clandestinidad lo que me obligo a permanecer absolutamente incomunicado con mis familiares y amigos y fundamentalmente con mis padres, hermanos, esposa e hijos. Se me acusaba de una serie de acciones y el que dirigía personalmente mi búsqueda era el siniestro Fiscal Militar Torres. Tomo la decisión de salir clandestino del país hacia Argentina en febrero de 1992 y la razón era de índole política y personal. Ya existía el Gobierno de la Concertación dirigido por Patricio Aylwin y era absurdo permanecer clandestino en el país en ese contexto político y la otra de índole personal.

Mi hijo menor, Juan Virgilio Ruilova leal, había sido llamado a cumplir su Servicio Militar Obligatorio y fue destacado al regimiento de Paracaidistas y Tropas Especiales del Ejercito, que era la unidad militar mas cercana y querida por Pinochet y que incluso no solo aportaba el personal para su seguridad personal sino además era el principal nutriente de los Servicios de Inteligencia y Represión. Al tener noticias de esta situación, me di cuenta de la gravedad de la misma, como en consecuencia ocurrió. Mi hijo menor, era en el fondo un rehén, a objeto de presionar a través de él a mi familia y poder de alguna forma dar con mi paradero. Los jefes de la CNI y los altos oficiales de esa unidad militar, comenzaron a presionar a mi hijo a objeto que colaborara con ellos para que les suministrara cualquier información de mi persona para luego detenerme. Lo obligaban a visitar a su madre para que lograra a través de ella saber donde estaba, que estaba haciendo y como me movía por el país. Le decían a mi hijo, que yo era uno de los hombres mas preparados, mas importante y mas audaz de la estructura del Frente y que tenían que dar con mi paradero a como diera lugar. Que yo era uno de los principales responsables no solo de la internacion de armamentos por Carrizal, sino además del atentado contra el General Pinochet y donde murieron cuatro (4) de sus mas queridos compañeros y haber sido uno de los artífices del túnel por el cual se escaparon de la Cárcel Publica de máxima seguridad casi todos los detenidos del FPMR.
Mi hijo, muchacho valiente y astuto, se dejaba llevar por estos personajes y dejaba correr el tiempo, mientras desarrollaba sus conocimientos militares en dicha unidad y en la cual se destaco como uno de los mejores conscriptos. Obviamente, ni mi esposa, ni mis hijos y ninguno de mis familiares sabia donde estaba y por donde me movía y nada podían aportar a estos agentes. Sabían eso si que la casa de mi madre en Ovalle y donde vivía mi esposa tenia vigilancia permanente y establecida, por lo tanto, nada pudieron sacar en limpio y solamente lograban poner nerviosa a mi esposa, familia y mi hijo, por la fuerte presión que ejercían sobre el.

Al tener noticias de que mi hijo llevaba casi un año en el regimiento de Paracaidistas y que lo presionaban respecto a mi persona, veo lo grave de su seguridad, pues podían descargar sobre el muchacho la ira al no poder conseguirme como ellos deseaban. Tomo la decisión de acercarme a Valparaíso y contactar a mi gran amigo y compañero Claudio Huepe y quien en ese momento era Diputado y en esa ciudad estaba el nuevo Edificio del Parlamento. Contacto a un gran amigo y compañero de la Universidad y en quien tenía toda la confianza y quien residía en Valparaíso. Me instalo unos días en su apartamento y le planteo la tarea de ver a Claudio Huepe y manifestarle que deseaba hablar con él personalmente. Mi gran amigo lo contacta y una noche me presento en el apartamento donde vivía Claudio Huepe con el senador mariano Ruiz Esquide y muy cerca del parlamento. Una gran emoción tanto de Claudio como mía al poder de nuevo vernos después de tantos años y tantas vicisitudes, me presenta a Mariano Ruiz Esquide y ambos me manifiestan que para las fuerzas de seguridad yo era un botín muy importante, ya sea vivo o muerto. Conversamos sobre diferentes temas y le cuento a estos parlamentarios la situación difícil y peligrosa que vivía mi hijo y mi familia. Se comprometieron a conversar con el presidente Aylwin y con el Ministro de Defensa, plantearles la situación y solicitarles que mi hijo de inmediato, fuese dado de baja y sacarlo de esa situación de rehén que vivía en la unidad Militar. Le planteo a estos amigos, que yo ya estaba saliendo clandestinamente fuera del país hacia Argentina, por algún paso cordillerano y me prestaron todo el apoyo ante cualquier situación difícil que viviera en ese cruce. En efecto así fue y en Febrero de 1992, salgo clandestino junto a otro compañero por uno de los pasos cordilleranos del sur de Chile hacia Argentina. No tuvimos ningún problema en el cruce y finalmente llegamos a Buenos Aires, donde teníamos posibilidades de vivienda y tratar de resolver nuestro problema legal en ese país. (Ver documento anexo Comisión Católica Argentina de Migraciones).

Llegando a Buenos Aires me comunico con Claudio Huepe para informarle que llegue sin problemas y el aprovecha de informarme que lo de mi hijo estaba muy bien encaminado y que el gobierno del presidente Aylwin , valoraba lo delicado que siguiera haciendo su Servicio Militar en esa unidad y estaban realizando las gestiones para sacarlo de esa situación. Finalmente así fue y al poco tiempo es llamado por el Jefe de esa Unidad Militar, quien le informa a mi hijo que producto de decisiones del más alto nivel gubernamental se ordenaba cesar su Servicio Militar e integrarse de inmediato a su vida civil y estudiantil. Esta persona le manifestó a mi hijo, que estaba seguro que su padre se había movido al mas alto nivel gubernamental para cesar esta actividad y le recomendó lo siguiente…- Seguro veraz a tu padre en algún momento y quiero le digas dos cosas, primero que donde lo encontremos será hombre muerto pues muchos de sus compañeros militares fueron muertos por el FPMR y tu padre ha participado en esto y segundo, dile que a pesar de que ellos son nuestros enemigos, por lo menos respetamos su valentía y su osadía -…Como vemos una amenaza velada y concreta de un alto jefe Militar.

En marzo de 1993, decido salir de Argentina, siempre clandestino, hacia Brasil a objeto de poder llegar nuevamente a Venezuela y reiniciar en ese solidario país y por segunda vez, mi vida normal, familiar, profesional y docente. Llego en forma ilegal en Septiembre de 1993 a Caracas, Venezuela y buscando solidarias amistades logro conseguir donde vivir e inicio los contactos para resolver mi problema legal. Me encuentro con mi gran amigo Mariano Rodriguez y el me pone en contacto con Autoridades de Gobierno y Parlamentarios y gracias a ese apoyo el Gobierno Venezolano me da Status de Refugiado Político y me entrega un pasaporte Provisional (ver documento anexo Pasaporte de Emergencia Nº 22704 y CI venezolana 81.240.506, expedido el 7 de Enero de 1994). Me pongo en contacto con la Conferencia episcopal Venezolana que es la Agencia ejecutora del Programa del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y esta importante instancia Internacional me reconoce mi estatus de Refugiado el 19 de Enero de 1994 (ver documento anexo, Constancia de Refugiado, entregada el 24 de Enero de 1994).

Desde mi llegada a Venezuela en septiembre de 1993, hasta la fecha, Marzo del 2010, regularice mi situación legal, reinicie mis actividades profesionales y de docente universitario, reinicio nuevamente mi situación familiar y vivo actualmente en Caracas Venezuela con mi esposa. Trabajo en la Empresa privada en proyectos de Ingeniería Petrolera y soy profesor de Pre y Post – Grado en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

El hecho mas importante se da cuando en el oficio Nº 2100 del 14 de Octubre del 2008, se deja sin efecto la orden de aprehensión por la Fiscalia Militar de Santiago y por lo tanto puedo ingresar sin problemas a mi país nuevamente y en forma legal (ver documento anexo de la Fiscalia Militar de santiago Nº 2100 y firmado por el Fiscal Militar Roberto Reveco Díaz, Santiago 14 octubre del 2008).

En enero del 2009, viajo con mi esposa al reencuentro con mi país, con mis amigos, con mi familia, con mis madre (lamentablemente mi padre falleció en el 2008 y no pude estar en su entierro por la prohibición de entrada al país y la orden de aprehensión), mis hijos y mis nietos. Fue el momento mas emotivo, mas bello y el corolario feliz de todos los terribles años de detención, tortura, exilio, persecución y clandestinaje que me toco vivir por ser consecuente con los principios políticos.

Acá termina mi informe testimonial y si la Comisión lo encuentra muy abultado, me perdonaran, pero deseo dejar constancia no solo de la situación personal vivida, sino que además, dejar reflejado la vivencia de muchos otros detenidos y con los cuales me toco vivir y compartir esta historia obscura y trágica en nuestro país. He tratado de ser lo mas fiel a la veracidad de los vivido, tratando de recordar momentos, fecha, lugares y personas lo mas cercano a la realidad. Han pasado muchos años y el recuerdo se mantiene vivo, pero la memoria puede jugarnos algunas malas pasadas y algo de lo contado puede estar ligeramente desviado de la realidad, pero en general lo más cercano a esta.

Obviamente, lo más doloroso es la separación de tus seres queridos y el estar alejado por años de la continuidad de la familia, dejar de ver el crecimiento y desarrollo de los hijos, de los nietos y el día a día junto a ellos, tú esposa, padres, hermanos, familia, amigos y tu país. Es una experiencia dolorosa, irreversible y cruenta no solo para uno, que es parte de la trama, sino fundamentalmente la familia que fue constantemente acosada, apremiada, interrogada, allanada y sometida a torturas psicológicas y físicas para dar los organismos de seguridad con el paradero de los buscados y perseguidos.

Esperando que las expectativas de la valorable Comisión Valech, estén cumplidas con este testimonio

Se despide,

Atte.

Juan Rafael Ruilova Maluenda
RUT: 5.280.772 – 7

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9 comentarios

  1. Felicitaciones a Juan Rafael Ruilova Maluenda, su testimonio es excelente.
    Gracias por escribirlo

  2. Juan solo quiero dedicarle con humildad lo que Berthold Brech escribió hace tanto tiempo…Hay hombres que luchan un dia y son buenos………….. pero los que luchan toda la vida esos son lo MPRESCINDIBLES, y Ud es uno de ellos. Su relato ojala sea leído por quienes se olvidaron de que fueron muchos los sufrimientos padecidos y que es necesario reparar el daño y curar las heridads. Y como alguien dijo la MEMORIA es el mejor antídoto para luchar contra el OLVIDO. Muchas gracias

  3. Sin mucho qué decir después de leer el testimonio. Un abrazo a los que respetamos y admiramos desde siempre, a todos los que han sido ejemplo.
    Soy mexicana. Conocí a su hermano en Nicaragua. Tengo conmigo dos fotos, un bellisimo “´poema” y la esperanza eterna de volver a saber de él después de que circunstancias difíciles nos separaron. Ojalá se pueda.
    Mil gracias.

  4. Solo puedo decir que me siento orgullosa, y que si lee este comentario, sepa que siempre lo he admirado mucho, mas ahora que he podido leer su testimonio y comprobar que siempre seguirá siendo un luchador.
    Con cariño Naya. (la hija de la Glady )

  5. Juan!! fuí alumno tuyo en pregrado en la Universidad Metropolitana, también fuiste mi tutor de tesis (la compuerta Flotante en Guri..!). Me fuí de Venezuela en 2008 y viví 5 años en Chile. Allá trabajé y también hice una Maestría en la PUC.

    Tu historia es realmente de escribir un libro! pero quizas no hace justicia a tu calidad humana y la pasión con la que vives, trabajas y enseñas!!

    Por mi lado siempre te voy a recordar como el mejor profesor que tuve en la universidad.

    Tu amigo, Diego

  6. Estimado Juan:
    Aún mantengo la imagen de cuando eras estudiante en la Universidad Tecnica del Estado, y la expresión siempre sonriente tuya y de tu hermano, caminando por la callejuelas de Chacabuco.
    Al leer al paso tu testimonio, y conocer de tantos años tus convicciones y las de tu familia, solo puede decir que me siento orgulloso de haberte conocido y de haber compartido momentos históricos en nuestra patria. Tu y tu familia, como muchos otros, son los héroes de la democracia que se requiere para el bienestar de las futuras generaciones de chilenos y latinoamericanos. El valor de tu testimonio es inmenso, que es el resultado de un proceso de maduración y recuperación de los daños ocasionado a la sociedad chilena en beneficios de los intereses privados foráneos.
    Un abrazo fraterno,

    Luis A. Soto Guzmán
    Novato, California

  7. Estimado y Querido Juan:

    Saludos desde Temuco, de un conviviente de cabaña en Ritoque, compañero de gimnasia allí y receptor de la información que nos traías.

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