“Claramente Marx no era ni mujer ni puto. ”

Fuente: Publicado en Cuerpo Extraño
(15.03.09)

Cuando se señala que el sexo y la sexualidad son realidades biológicas y por su parte que el género y las identidades sexuales son construcciones sociales, se asume que la heterosexualidad y su correlato homosexual son realidades históricas que canalizan el deseo. El ordenamiento social del sexo se hace en función del genero del (la) compañero sexual, determinando la escala de la jerarquía sexual a la que se pertenece[1]. El privilegio en este proceso de ordenamiento lo tiene la heterosexualidad, en torno a la cual se concretan los esfuerzos de la sociedad por normativizar.

La norma heterosexual pone el énfasis en las características biológicas, creando un modelo de sexualidad hegemónica que expresa su dominio en la reproducción (biológica) y en las relaciones de producción (cuestiones materiales y económicas). Así, el establecimiento de esta norma universal para darle orden al deseo implica la escencializacion de las identidades sexuales a partir de un sistema dicotómico y binario en el que frente a la heteronormatividad surge la homonormatividad como opuesto[2]. Debido a que ambas normas son producto de un afán por darle una taxonomia a las prácticas sexuales, la homonormatividad se vuelve tan obligatoria como la heteronormatividad, en tanto es la única posibilidad de disidencia avalada por el poder.

La norma homosexual explica muy bien porque mientras el sector LGBT se esfuerza por lograr visibilización e inclusión social su lógica interna reproduce las desigualdades de la sociedad patriarcal y machista. Las dificultades que LGBT encuentra para consolidarse como sector social se explican entonces por la norma escencialista: la identidad sexual esta relacionada directamente con el género de la pareja. ¿Cómo pueden convivir dentro de este sector identidades tan disímiles y maleables, sobre todo cuando lo bisexual y lo trans parecen ser mas bien puntos de fuga?

La homonormatividad incluso hace mas sencilla la relación de subordinación de lo homo a lo hetero, siendo espacio de disidencia, también esta normativizado pues tiene como piedra angular al androcentrismo. Un detalle sencillo pero revelador es que sea común, para el ojo no experto o desinteresado, nombrar todas las identidades que caben dentro de LGBT como homosexualidad, gays o una larga lista de calificativos peyorativos, lo que seria una forma popular de tratar de mantener las disidencias sexuales en el marco de una identificación marcada por la norma. No en vano, se señala reiteradamente que un lugar de encuentro de estas expresiones erótico afectivas disidentes es la vergüenza. Ambas normas sexuales dan prelación a lo masculino y a los varones, independientemente de si son queer o straight.

En medio de la tensión homo – hetero dentro del sistema sexo/genero se halla el cuerpo. Su construcción social promueve conductas que se correspondan con la genitalidad de cada quien, alentando principalmente la proclamación de la mujer como objeto (de deseo) y del hombre como sujeto (deseante)[3]. El cuerpo masculino y femenino se construyen de manera distinta e independientemente de su identidad sexual: hombre/publico – mujer/privado, hombre/racionalidad – mujer/sensibilidad, hombre/fuerza – mujer/emociones, hombre/palabra incuestionable – mujer/susurro, y así con los pares opuestos que se encarnan en los cuerpos se puede hacer una larga lista que demostraría como se ha pretendido producir un cuerpo masculino resistente y poseedor de una genitalidad todopoderosa y un cuerpo femenino destinado a la satisfacción de deseos.

Lo anterior hace necesario recordar que este proceso de producción de masculinidades y feminidades implica acondicionamientos de las conductas que muchas veces pasan por procesos violentos de ocultamiento y mutilación de expresiones y emociones. Es por esto que, la persecución del ideal masculino entraña una paradoja, “el ideal masculino es inaccesible para la mayoría de los hombres: demasiado duro, demasiado impositivo[4]“, ya que implica ser constantemente competitivo, violento, impositivo y homofobico, son entonces las identidades sexuales disidentes quienes plantean una ruptura frente a esta construcción social de ideales (materializados) en cuerpos.

¿Por qué le causa dificultades a LGBT desmarcarse de prácticas normativas? A la luz del discurso podríamos señalar que la respuesta se encontraría en que, en la construcción social de las identidades, la fuerza de gravedad se sitúa en la construcción de lo masculino como medida del mundo, lo masculino se construye por oposición y de acuerdo a lo que se evita, a la restricción. La prohibición es el espíritu de la normatividad (hetero y homo) y tiene una función social muy clara: hacer a los seres humanos objetos de dominación en por lo menos tres aspectos principales, en primer lugar la norma busca que la identidad se construya como si fuera un proceso natural, pues a partir del sistema sexo genero se naturaliza y ordena el deseo como si la dicotomía general masculino-femenino fuera una realidad anterior a la cultura.

En segundo lugar y como consecuencia de la naturalización, la norma centra su atención en los genitales, la genitalización de las relaciones sociales implica que a parir de esta división básica se invisibilizan las posibilidades de construcción identitaria y de vivencias erótico afectivas que no se correspondan con los genitales de un cuerpo, así como la negación de la intersexualidad y finalmente esta norma tiene la intención de canalizar la energía y fuerza del cuerpo hacia el trabajo, estableciéndolo como meta social, no en vano, en la modernidad van de la mano el establecimiento de unas relaciones de reproducción (biológica) y producción (económica) con el establecimiento de la familia como institución nuclear de la sociedad conformada por un individuo masculino y otro femenino que se corresponden mutuamente en cuanto a sus deseos, vocaciones y roles sociales.

“…claramente Marx no era ni mujer, ni puto[5]“. Con esto se quiere señalar que en un análisis sobre la construcción social de cuerpos y discursos homo y hetero normativos y cuerpos disidentes desde una perspectiva teórica queer, se hace necesario ponerse de manera conciente, por fuera de una visión dialéctica de la realidad. La crítica que se eleva a los pares opuestos del sistema sexo género, tiene una incidencia profunda, al alejarse de la dialéctica como posibilidad de conocimiento, en la que por la lucha (de clases, géneros o sectores) se producirá al fin la libertad.

No solo a través de un criterio dialéctico es posible entender la realidad, existen comprensiones más allá de la negación producto de las contradicciones, pues a pesar de que las ideas estén marcadas por su historicidad y de que en la evolución material de las sociedades se encuentren las claves de su desarrollo futuro, el conflicto no es un simple vehiculo de transición de un escalón de la historia a otro. Serres Plantea que “La dialéctica solo debe su éxito al amor apasionado de los homínidos por la querella[6]” y desde este punto de vista se explica su imposibilidad de sumergirse en la comprensión de fenómenos complejos en los que el poder se disemina por diferentes esferas de la vida y las resistencias se asemejan mas bien a juegos de seducción que a confrontaciones bélicas. Es concluyente la afirmación de Foucault cuando plantea que: “como siempre en las relaciones de poder, se encuentra uno ante fenómenos complejos que no obedecen a la forma hegeliana de la dialéctica[7]“

Apartarse de una visión dialéctica no implica perder la perspectiva de la lucha y el poder, es más asumir el cuerpo como posibilidad de análisis implica plantear otros cuestionamientos que surgen de una realidad enriquecida y dinámica[8]. Nuevas miradas, nuevos problemas y formas de lucha no convencionales que ponen bajo sospecha visiones académicas modernas y patriarcales. La postura iconoclasta de la teoría queer tiene la virtud de plantearse desde el lenguaje y la practica, y permite tener una visión subversiva del mundo en tanto riñe con la normativización de cualquier clase. Esta lucha “… no asume una posición de confrontación, unos contra otros (marxista – dialéctica), sino que se configura a partir de la identificación de fisuras, grietas (en el capitalismo, el patriarcado, etc.) para producir desde allí practicas de resistencia[9]” La sexualidad normativa responde a los intereses del poder. “nada es mas material, mas físico, mas corporal que el ejercicio del poder…[10]“, pues esta visto que los controles que inflige la sociedad sobre los cuerpos y específicamente sobre la sexualidad buscan precisamente producir esos cuerpos que la sociedad requiere según sus necesidades históricas.

Un buen ejemplo de esto lo encontramos en la masturbación, Foucault pone de manifiesto como es en Europa y hacia el siglo XVIII cuando aparecen controles al autoretismo y se le exige precisamente a la familia que ejerza control sobre el, pero es esta vigilancia sobre la sexualidad la que la objetiviza y hace que en aras del control surja el interés y el deseo de cada cual por su cuerpo. La potestad sobre el cuerpo propio no ha surgido sino a través del ejercicio del poder (Foucault diría por la ocupación del cuerpo por el poder). Siempre que el poder se inscribe en el cuerpo produce como un anticuerpo la reivindicación del cuerpo contra el poder.

El poder ocupa el cuerpo, el cuerpo se rebela contra el poder y se enuncia rebelde, el poder contraataca y controla o bien por la vía de la represión o bien a través de la sobre estimulación. El cuerpo debe nuevamente plantearse subversivo y la conciencia de la norma lo induce a ser cooptado o a enunciarse en un lugar de ruptura a partir de una reapropiación preformativa de la injuria, enunciándose desde la vergüenza. Pero, siempre en el centro de las disputas por el poder estará el cuerpo, no puede este escapar a la lógica del poder[11] que mueve a la sociedad, un poder que no se localiza solamente en algunos centros específicos y fáciles de reconocer sino que atraviesa la vida misma. El cuerpo es el único lugar de disidencia y es al que mas le teme el poder.

Si en la época contemporánea la sociedad de control tiene su expresión en el bio-poder, como regulación de la vida social desde el interior y este poder se aloja en los rincones más profundos del cuerpo, el papel que juega se torna alternativo, sirviendo a la opresión o a la subversión, pero siempre somático. LGBT se sitúa en esta encrucijada, pues la dirección en la que se moviliza el poder depende directamente de la postura que se asume frente a la norma sexual.

————-

[1] En el texto Homonormatividad y Existencia Sexual de Ángel Moreno Sánchez y José Ignacio Pichardo se cita una jerarquía expuesta por G. Rubin en su texto: Reflexionando Sobre el Sexo: “En el lugar mas alto de la jerarquía se encuentran los heterosexuales reproductores casados y se va descendiendo hacia los heterosexuales monógamos no casados y agrupados en parejas, seguidos del resto de los heterosexuales. En esta jerarquía de sexualidades, el sexo solitario esta ambiguamente situado al borde de la respetabilidad, al igual que las y los homosexuales en parejas estables, mientras el resto de los homosexuales se sitúa en la zona mas baja de esta pirámide sexual junto a aquellos que practican los actos sexuales mas despreciados: travestis, fetichistas, sadomasoquistas, trabajadoras y trabajadores del sexo. Finalmente en la posición mas baja de esta jerarquía, estarían las personas que se saltan las barreras generacionales en sus relaciones sexuales. Los individuos que por sus prácticas o identidades sexuales se sitúan en las zonas mas bajas de esta pirámide sufrirán una serie de sanciones sociales, legales, relacionales… (Rubin G)

[2] “La homonormatividad se construye sobre las ruinas de la heteronormatividad y no es la otra cara de la moneda, sino la otra cara de la luna que siempre se mantiene oculta porque su lugar es la sombra. Pero es necesaria porque, si no, la luna no seria redonda” Moreno, Ángel y Pichardo, José. Texto Homonormatividad y Existencia Sexual. En AIBR. Revista de Antropología Iberoamericana, ed. Electrónica Volumen 1, Numero 1 Enero – Febrero 2006 Pág. 152.

[3] Sexo y Revolución En: Lecturas de Genero. Masculinidad Sexualidad. PDF decosntruir@hotmail.com Pág. 3

[4] Ídem Pág. 6

[5] ANEXO/ Sexo y Revolución En: Lecturas de Genero. Masculinidad Sexualidad. PDF decosntruir@hotmail.com

[6] Serres, Michel. Los Cinco Sentidos. Taurus 2003 Pág. 93

[7] Foucault, Michel. Poder – Cuerpo. En: Microfisica del Poder. Ediciones La Piqueta. 1992 Pág. 104

[8] “Hoy, respondiéndole a una persona confundida que me ubico por el grupo de dialogo que tenemos en la web, le decía que yo me sentía muy feliz siendo hombre heterosexual, esposo, padre y travesti del closet, y que para llegar a este entendimiento me lo había pasado toda ala vida investigando y sintiendo hasta comprender que las subjetividades transitan y que quizá nunca se detienen; por ejemplo: cuando represento a Susana no dejo de amar a mi adorada esposa, entonces me pregunto: ¿y si algún día Susana desea tener una practica erótica con Ana? Démonos cuenta de que sigo en transito y que la denominación de la orientación sexual no se puede ver aislada de la vivencia del rol de genero y si ayer mi pregunta era ¿seré gay? Hoy mi interrogante es ¿seré lesbiana?” Talero, Marina. Utopia del Ser. En: Otros Cuerpos, Otras Sexualidades. Pensar Universidad Javeriana Pág. 52

[9] Como ser Mujer y Queer y no Morir en el Intento. En: Modulo 3 UNAD – CPB Curso de Profesionalización para Periodistas. 2009

[10] Op.citp. Foucault, Pág. 105

[11] “Es cierto que las sociedades no son estáticas. Cambian. Los que un día están arriba, caen, se debilitan y uno que este abajo puede hacerse grande y fuerte. Esto también según los griegos estaba en la naturaleza de las cosas. Pero con ello no hay cambio esencial. La aplicación de la lógica del poder cambia de dueño, pero no cambia la lógica del poder”. Mora, Jorge. La Lógica del Poder. En: Historia, Enseñanza y Política, Ensayos Pluritematicos. Universidad Pedagógica Nacional 2003. Pág. 123

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 38 seguidores

%d personas les gusta esto: