La corrupción

Por: Samuel Jiménez Moraga
Fuente: http://www.g80.cl (25.05.09)

La corrupción es parte de la historia de la humanidad y en Chile, es una de esas palabras que no logramos definir ni precisar.

Según el diccionario de la real academia española, corrupción es la acción y el efecto de corromper, como la alteración de algo, echar a perder, sobornar, pervertir.

La sociedad chilena ha sido alterada, se ha echado a perder y ha sido sobornada por redes que han logrado coludirse para dejar hacer lo que no es bueno para el interés general de la nación.

El silencio sobre la privatización del Estado, la no información sobre el uso y explotación de recursos naturales, la idea de que lo pragmático es más eficiente que el cumplimiento de la ética, condicionan las normas sociales, con su conducta antimoral, que la vemos ahora en temas como las farmacias, pero que no hemos querido ver, en asuntos tan graves como la violación de los derechos humanos, los acuerdos para pensar en el futuro y dejar en la impunidad el pasado.

Las negociaciones políticas, que olvidan historia, principios y propuestas, para optar por la conservación de la administración del poder, dan una señal de comportamientos que se hacen bajo la seguridad de la complicidad.

Los que impusieron el actual sistema económico, lograron de quienes lo denunciaron como injusto y perverso, que lo administraran. La delincuencia tiene más relación con la pobreza y la baja escolaridad; la corrupción con el poder, la inteligencia y la habilidad.

Chile necesita resolver este tema, las grandes obras del Bicentenario debieran relacionarse más con las obras inmateriales, con los bienes de la confianza, con valores, ideas y principios que nos permitan la certeza de de que es posible volver a creer y respetar al otro.

La corrupción es un fenómeno oculto, por naturaleza, por ello no es fácil visualizarlo y por lo general son los historiadores los que dan cuenta de su presencia, cuando ciertamente los autores ya no están presentes; por su forma la corrupción se ve en tiempo pasado.

Aristóteles definió la corrupción como la forma de gobernar en provecho exclusivo del individuo o grupo gobernante.

Nicolás Maquiavelo se refirió a la corrupción como la decadencia o degradación de la virtud cívica.

Jean Jacques Rousseau se refirió a la corrupción como un resultado inevitable de la lucha por el poder.

La corrupción es de al menos dos, no se puede culpar a las autoridades si nosotros, los ciudadanos, no la denunciamos en su tiempo, con valor, sin miedo y un claro sentido de la verdad, la libertad y lo justo.

Pensar que la corrupción son actos aislados, que no comprometen a todos, es algo complejo de admitir, especialmente si todos sabemos como actúa y el rol clave que en ella tiene la complicidad y el silencio.

La exclusión de las mayorías de empresarios, productores y trabajadores de las grandes decisiones del país.Hacer una perversa anti-definición de lo justo, entregando a cada parte lo que le corresponde para seguir en una posición de privilegio respecto de la mayoría, da cuenta de un mal social, que en Chile y en la historia, tiene nombre; la corrupción.

Samuel Jiménez Moraga

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