Por: Alirio Herrera
Fuente: www.defensadelcobre.info (30.10.08)
La necesidad de “reencantar”
No nos sorprende la cantidad de artilugios o artimañas a las que recurren la burguesía y su lumpenburguesia asociadas para mantener sometido al proletariado en la necesaria dominación que requieren en la explotación capitalista.
La reciente elección municipal no escapa a este necesario proceso de revalidación y reforzamiento de la dominación. Imprimir en la estructura mental de los dominados la sensación de transparencia y libre elección, es una necesidad periódica y permanente, de la burguesía atlántica, para mantener el ansiado “equilibrio” o la “estabilidad” social que permita el buen desarrollo de los proyectos económicos de mediano y largo plazo. Las explotaciones mineras y de otros recursos naturales exigen horizontes de estabilidad social y política superiores a los 15 años, vale decir, es imperioso para la burguesía que la explotación del hombre por el hombre se de en un ambiente de armonía social, donde los trabajadores aprecien y ojalá, como ocurre en Chile, admiren al capital transnacional y, por tanto, no se llegue con facilidad a la disputa social por el poder.
No obstante, el avance de los pueblos latinoamericanos en la búsqueda de una sociedad de mayor justicia social, donde los colosales excedentes económicos generados por la posesión de ingentes recursos naturales y agua estén al servicio de sus pueblos y no del capital transnacional, han hecho, junto con las posibilidades de mayor comunicación, que las estructuras ideológicas de dominación de la burguesía en América y en Chile, en particular, presenten “algunas deficiencias”.
Distintos analistas electorales recientes, en Chile, coinciden en el creciente deterioro en la participación de las preferencias electorales de la ”clase política” o lumpenburguesia del bloque dominante. Es más todos coinciden que, a pesar del crecimiento vegetativo de la población, las nuevas generaciones “no respetan” este sistema de validación de la dominación, lisa y llanamente, no se inscriben. De un universo de más 12 millones de potenciales electores solo están “inscritos” algo más de 8 millones (8.110.265), vale decir, más de un tercio de la sociedad civil chilena que debiera estar sometida “no respeta el sistema”, en otras palabras, para la lumpenburguesia, hay un evidente deterioro o crisis de autoridad. Lo que debiera ser la excepción es la norma.
Si a lo anterior consideramos el comportamiento de los inscritos, vale decir, de los eventuales borregos, según la lumpenburguesia, que respetan el instrumento de reforzamiento de la dominación, veremos que tampoco el panorama futuro es muy halagüeño, ni esperanzador. Conforme a las estadísticas del Servicio Electoral (Servel) los votos válidamente emitidos, que no incluyen nulos, ni blancos, para la elección de concejales 2008 sumaron 5.569.999, no obstante, según el mismo Servel, los votos validamente emitidos para la elección de concejales 2004 sumaron 6.123.375, o sea, en cuatro años los borregos, según la lumpenburguesía, que se resisten aumentaron en estos cuatro años casi en un 10%. Por tanto, consideramos todo el padrón electoral los ciudadanos que, en las elecciones 2008, se resistieron a ser sometidos, por diversos motivos, al proceso de “validación democrática”, totalizan 2.540.266 personas.
En suma, a pesar de los denodados esfuerzos que hacen los partidos desclasados de la izquierda chilena, por seducir a los ciudadanos y a los explotados a que se sometan de modo conciente al “proceso” de dominación por unas eventuales futuras bondades que podría otorgar la lumpenburguesia, la historia indica que cada vez son menos los y las que los soportan.
A modo de ejemplo el PC de Chile en las de concejales 2004, obtuvo 299.121 votos y en el 2008, considerando su pacto por sumisión o de colaboración, solo obtuvo 277.895, sin comentarios…
La lumpenburguesia esta obligada, públicamente lo reconocen, a “reencantar” a los ciudadanos, vale decir, a los explotados. Ya suman 6,5 millones de personas de los 12 millones de potenciales “ciudadanos” que no “respetan el sistema”. El “sistema” zozobró. .
El Proletariado está obligado a construir el Partido que le permita recuperar para el pueblo una democracia participativa con equidad y justicia social donde los colosales excedentes económicos del cobre y de los otros recursos naturales que posee nuestro país y que la lumpenburguesía saquea en beneficio del capital transnacional sean distribuidos en el bienestar y desarrollo del Pueblo chileno..
Vale la pena citar a uno de los príncipes de la DC, que recién reelecto señaló: “A nadie le regalan el poder, el poder hay que tomárselo”, Claudio Orrego.
…
Archivado bajo: Sin categoría