Juan Hamilton, In Memoriam: La verdadera historia de la desnacionalización del cobre.

Por: Hernán Montecinos
(14.09.08)

El recientemente fallecido Sr. Juan Hamilton, políticamente, nunca fue santo de mi devoción. Por el contrario, su participación como crítico acérrimo del presidente Allende, y su andar metido en tratativas desestabilizadoras contra su gobierno, necesariamente tenían que atraer toda mi antipatía hacia su persona. Pero,… ¡Al César lo que es del César.!.

En un sentido general, soy de la opinión que a los muertos hay que recordarlos por las cosas buenas que han hecho en vida, en tal virtud encuentro justo y atinado el artículo de Julián Alcayaga, reivindicando al Sr. Hamilton, respecto de un episodio importante de la vida nacional, en la que le tocó participar como representante del gobierno en los primeros años de la pos dictadura.

Como sabemos, una vez advenido el gobierno de la Concertación, en forma temprana, tuvo la mala ocurrencia de cometer, a mi juicio, una de las peores traiciones al pueblo de Chile, una más de la tantas que forman parte de una larga seguidilla. Para el caso se trató que, allí en donde ni la dictadura de Pinochet aventuró modificar nada, “la nacionalización del cobre”, vino la Concertación y ¡zas!, de la noche a la mañana, la desnacionalizó de golpe y porrazo.

Una traición abominable, terrible, si atendemos al significativo e histórico hecho que dicha nacionalización, impulsada por el Gobierno de Salvador Allende, se hizo efectiva tras concitar el acuerdo unánime de la sociedad chilena, refrendada también en forma unánime en el parlamento, oposición incluida, lo que para la época caliente que vivíamos era ya bastante decir. Sin duda fue una decisión histórica, una de las mayores en la historia contemporánea de nuestro país, que logró unir a moros y cristiano tras tal propósito, dándole una gran fuerza democrática al hecho, que parecía insalvable y difícil que algún gobierno venidero osara revertir.

Sin embargo, la Concertación, apenas asumido el gobierno de Patricio Aylwin, usurpó la decisión unánime tomada por el pueblo de Chile. Fueron no más de 7 u 8, o quizá 10, personajes de la vida nacional de entonces, quienes fueron responsables de la deleznable e ignominiosa decisión de optar por desnacionalizar nuestra riqueza cuprífera. Unos pocos pelafustanes hicieron tabla raza de nuestra voluntad, terminando por entregar nuestra riqueza minera, a manos de la rapiña y voracidad de empresas foráneas.

En efecto, el denominado Comité de Inversiones Extranjeras, con asiento en el Senado, encerrado entre cuatro paredes, decidió por sí y ante sí, a espaldas del pueblo (¡Y cuándo no!), consumar la más artera de las traiciones, ni más ni menos, la “desnacionalización del cobre”. Como sabemos, ya el 60% de la explotación de nuestro cobre se encuentra hoy en manos de empresas extranjeras. Su efecto negativo, a la luz de cifras reales queda al descubierto. Como sabemos, con el 40% del cobre en manos chilenas, y la sostenida alza en su precio internacional, ha permitido tener una generosa billetera a las arcas de nuestro país con lo que se han financiado la mayoría de las obras sociales y de infraestructura. Si el 100% del cobre fuera chileno, nuestro país estaría obteniendo una riqueza que la envidiaría hasta el propio petróleo que tiene Chávez.

Este sólo dato deja entrever la enorme pérdida que ha experimentado el patrimonio nacional, con la antidemocrática decisión tomada por el susodicho Comité a espaldas de nuestro pueblo… ¿Quién es responsable de esta inmensa pérdida patrimonial?..¡Quién paga por el daño hecho al dejar de percibir nuestro país miles de millones de dólares por efecto de la desnacionalización? En Chile, a cualquier ladrón de gallina que tiene un valor no más allá de tres o cuatro mil pesos, sin más ni más, lo meten preso. En cambio a los responsables de la tremenda pérdida de miles de millones de dólares, no les pasa nada de nada. Este es el Chile real, el otro que quieren contarnos es pura poesía, puro cuento.

Pero este comité no es un ente abstracto, por el contrario, tiene nombres bien definidos que la opinión pública, hoy más que ayer, necesita conocer. En primer lugar hay que mencionar a Carlos Ominami, un curioso “socialista” (¿) que, a contrapelo de lo que le es propio al socialismo, -la defensa de nuestras riquezas para conservarla en manos nacionales-, fue un acalorado defensor de dar chipe libre a la intervención de las empresas extranjeras para consumar la desnacionalización de nuestra riqueza cuprífera. También está el inefable Alejandro Foxley, un viejo pájaro de cuentas, que en toda su carrera pública parece ser que ha estado en comisión de servicio en nuestro país para defender los intereses de la banca y empresas extranjeras, sobretodo, las provenientes de Estados Unidos. ¡Caraduras!. ¡Carajos!, ¡Vendepatrias! son los epítetos que se me vienen a la cabeza, por decirlo de alguna manera, muy suavemente, y no a la chilena

Pero, y aquí vuelvo al punto original de la nota. Hubo una voz en solitario en dicho Comité, la de Juan Hamilton quien entonces la oficiaba de Ministro de Minería. Dejó entrever su preocupación, mediante informe escrito, que no se estaban cautelando los debidos resguardos para defender los intereses del país, al entregar tan abiertamente la explotación del cobre en manos de empresas foráneas, al punto de que éstas apenas si pagaran en forma simbólica una patente. Las historias para contarlas hay que contarlas en todas sus partes. Nadie hizo caso de las recomendaciones del Sr. Hamilton, y tampoco nadie en vida le reconoció este mérito patriótico. Nunca es tarde para nada, por eso es que encuentro pertinente el homenaje que le hace Julián Alcayaga, en nombre del Comité de Defensa y Recuperación del Cobre

Pero, para concluir, faltaba la guinda de la torta, Julián Alcayata denuncia que las Actas en que se transcribieron las sesiones del Comité de Inversiones Extranjeras, en que constan los detalles como se consumó la entrega de nuestra riqueza cuprífera, curiosamente, se extraviaron (cosa no muy rara en Chile). Sin duda manos moras tuvieron que ver algo en ello. No por nada, los responsables de tamaño “numerito”, algunos hoy posando de ministros, y otros de “Honorables”, tendrían motivos más que suficientes para que, esos documentos jamás fueran de conocimiento de la opinión pública. Es una razonable duda que deja entrever el articulista.

Para mayores antecedentes y detalles, reproduzco a continuación. el artículo original de Julián Alcayata, que motivó la presente nota.

HERNÁN MONTECINOS
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TRANSCRIPCIÓN:
NUESTRO HOMENAJE AL SR. JUAN HAMILTON DEPASSIER

Julián Alcayaga O. (Economista)

En un informe de Cochilco titulado “La inversión extranjera y la exportación de concentrados de cobre”, se puede leer: “Con fecha 1º de julio de 1991 el Sr. Ministro de Minería sometió a consideración de la Comisión Chilena del Cobre un proyecto de recomendación para el Comité de Inversiones Extranjeras, con el objeto que en el futuro no se autoricen inversiones de capital para empresas mineras que se limiten a explotar y exportar cobre en calidad de concentrados.

Expresaba la recomendación del Sr. Ministro de Minería que las razones de esta propuesta eran, por un lado, el contenido de los contratos de venta de concentrados celebrados por Minera Escondida Ltda., su inconveniencia desde el punto de vista del interés nacional y el impacto negativo de los mismos sobre el mercado internacional; y, por el otro, la decisión del Ministerio de Minería de promover una nueva fundición y refinería a través de ENAMI que sea capaz de tratar en el país el exceso de concentrados que se viene produciendo y aumentar el valor agregado de las respectivas exportaciones”.

Respecto del Informe “Proyecto de Recomendación para la Inversión Extranjera”, que presentó el Ministro de Minería Sr. Juan Hamilton Depassier, en 1991, que menciona el Informe de Cochilco, y que fue presentado tanto a Cochilco como al Comité de Inversiones Extranjeras, desapareció de estas instituciones, a pesar que tenía el carácter de RESERVADO, y que por tal razón, debía ser guardado bajo custodia.

Alguien tiene que haber pagado para hacer desaparecer el documento de un Ministro de Minería de la época, Sr. Juan Hamilton Depassier, que postulaba condicionar la inversión extranjera en la minería, exigiendo que la autorización de inversión solo se diera si por lo menos se llegaba hasta el proceso de fundición. Pero desgraciadamente esta solitaria posición del Ministro de Minería, se encontró con la oposición de otros Ministros, que irresponsablemente o por permisividad sospechosa, dieron su voto favorable en el Consejo del Comité de Inversiones Extranjeras, al ingreso de la inversión extranjera en la minería del cobre, sin exigir el cumplimiento de ciertas condiciones, como por ejemplo el de fundir y refinar el cobre en Chile.

Esto queda en evidencia en el anexo 1 de la sesión Nº 322 del Comité de Inversiones Extranjeras, en 1991, cuando se trató la solicitud de inversión de Phelps Dodge of Chile S.A. y SMMA Candelaria, filial de Sumitomo Metal Mining, para invertir en el yacimiento La Candelaria en Tierra Amarilla, por un total de 1.500 millones de dólares, con una primera etapa de 540,8 millones de dólares, sesión en la cuál:

“El Ministro de Planificación y Cooperación, manifestó su acuerdo en principio con algunos de los argumentos del señor Ministro de Minería. Propuso que se dé una aprobación por la primera etapa quedando pendiente la autorización por el resto, sujeta a una nueva justificación. Propone que el Comité se comprometa a dar la autorización por el resto cuando éste se justifique. Sin embargo, le preocupa la señal que esto pueda significar en el exterior”.

El Ministro de Planificación, que a la época era el Sr. Sergio Molina, no tuvo objeciones a este tipo de inversiones sólo pide, que se apruebe por etapas.

Por su parte el Ministro de Hacienda Sr. Alejandro Foxley: “Expresó que debiera haber más flexibilidad en los contratos de largo plazo en donde los inversionistas comprometen su concentrado para fundiciones en el extranjero, y que el piensa que en la segunda fase debiera fijarse condiciones favorables para Chile para beneficiar sus fundiciones, convencerlos de que hay otras fuentes de financiamiento que no sean sólo los contratos a largo plazo. Pero agregó que prohibir es una mala señal”.

El Sr. Alejandro Foxley, que en 1990, con la ley 18.985 había liberado de impuestos a las mineras, continuaba su labor contra el país en 1991, al oponerse a todo tipo de restricciones a la inversión extranjera en la minería.

El informe de Cochilco continúa así: “Por su parte, el Sr. Ministro de Economía señaló que es válida la preocupación del señor Ministro de Minería, pero que el problema de obtener una incorporación de mayor valor agregado a los productos no se resuelve por la vía administrativa, restringiendo la autorización y que para ello, si se decidiese hacerlo, habría que buscar otras vías. En segundo lugar, agregó que el tema de la inversión extranjera es crucial en todo el mundo y lo que está sucediendo en Chile en esta materia es importante, es una muy buena señal en el mundo, máxime si se aprueba un proyecto por este monto.

Por el contrario, su rechazo o aprobación por un tercio, sin una razón de fondo, desmejoraría la imagen y produciría confusión en los inversionistas”. El Ministro de Economía, de la época era el Sr. Carlos Ominami, actual senador socialista y gran impulsor de la entrega de nuestra principal riqueza a las multinacionales mineras.

De nada sirvió el solitario esfuerzo del Sr. Juan Hamilton por poner condiciones a este tipo de inversión extranjera, cuando los principales ministros del área económica, Srs. Alejandro Foxley y Carlos Ominami eran los paladines de esa inversión.

Pero las transnacionales mineras, descontentas con la actuación del Ministro de Minería de Sr. Juan Hamilton Depassier, desde mediados de 1992, iniciaron una campaña en El Mercurio, La Tercera y la televisión, en la que se hacía aparecer al Sr. Hamilton en un escándalo por un dinero gastado en exceso en el desmalezamiento de la Refinería de Con Con, dineros que supuestamente habría beneficiado el Ministro de Minería. Esta campaña terminó con la renuncia del Sr. Juan Hamilton al Ministerio de Minería.

El Comité de Defensa y Recuperación del Cobre, le rinde un homenaje al Sr. Juan Hamilton Depassier, por su solitaria lucha en el gobierno de Aylwin, en la defensa de nuestra minería.

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