Economía solidaria

Por: Roberto F. Bertossi
Fuente: Revista “El Telar de Ulises” nº.2/ 2002 

Introducción:

Eric Roll en la Historia de las Doctrinas Económicas[1] deja entrever que, la aparición de las grandes corrientes de pensamiento no son fortuitas, las ideas económicas tienen que ver con la estructura y los cambios característicos de una época determinada que ejercen inevitablemente poderosa influencia sobre las mismas.

Desde el Antiguo Testamento con una propiedad privada restringida, la conservación de la relación de la familia con periódicos años Jubilares, hacían a la cohesión, a la equidad y a la paz social.

Después, al liberalizarse la propiedad privada la desintegración de la comunidad fue inevitable, fruto directo del desarrollo del comercio interior y exterior, la acumulación de riqueza, la aparición de las monarquías, los ricos y los pobres….

Los lujos de las Cortes, los gastos de la casa real, las guerras, los dispendiosos edificios públicos, se sostenían gracias al gradual crecimiento de la clase esclava, esclavizada con los derechos de peaje, las utilidades extravagantes del monopolio real sobre el comercio, con el reclutamiento denigrante de trabajadores e impuestos muy elevados cuyas consecuencias fueron el empobrecimiento de las masas, la enajenación de los minifundios y la aparición de una clase ‘desposeída’ lo que le costó la cabeza a tantos profetas por su rebeldía espiritual frente a estos cambios injustos e inhumanos en la estructura económica.

Como vemos no son pocas las similitudes con los escenarios actuales….

Pero lo cierto es que, el espinazo de la humanidad no ha sido ni será ciertamente económico. La estructuración y desarrollo universal se plasmó a partir de culturas milenarias, de los librepensadores, las religiones, la filosofía, las artes, las esculturas, la música, la arquitectura, la pintura, los artesanos, el trueque, las ciencias humanas, pero en modo alguno podemos ver en esta fuerte coyuntura económica-financiera de nuestros días, que todo lo determina, que le lleva a decir a Guillermo O ‘DONNELL en acertado diagnostico: “la economía colonizó a la política” o como dice Antonio GALA:”…la economía es la reina y tiene una suplente: la política…” o bueno, lo que diría Bourdieu en cuanto a los campos y la preeminencia del campo económico por su peso especifico en relación con los demás campos y aún del campo del poder -resúmen de todos los campos-”; en modo alguno decía, podemos ver ni admitir en esto el verdadero esqueleto de la humanidad, lo que, por otra parte sería una pésima radiografía.

Lo que sí queda claro es la gravedad, el riesgo principal que radica en el sistema excluyente actual, acentuadamente liberal y que por eso mismo, precisamente, no es solidario, pues, recuerden Ustedes que: el lucro es sencillamente incompatible con la solidaridad.

Antiguamente la población urbana era apenas una isla del planeta en el que prevalecía la primitiva población agrícola.

Paulatinamente, el urbanismo, la modernidad, las tendencias demográficas, el transporte, las comunicaciones, los servicios fueron mutando este escenario, reubicando, relocalizando espontáneamente a la población, a punto tal que, en la actualidad, el 61% de la misma vive en conglomerados urbanos donde se produce el 72% del producto bruto mundial, fenómeno que modificó las relaciones sociales e institucionales, mucho de lo cual aun no fue claramente advertido.

La paradoja es que, antiguamente la gente era más solidaria, …(recordemos las cosechas, las techadas, las epidemias y plagas, los cataclismos que recibían automática y espontáneamente respuestas solidarias, generosas plenas de fraternidad, reciprocidad y alegría) … tenía menos necesidades …y por eso ‘eran más ricos’ lo que, seguramente llevo a afirmar a E.F. Schumacher: “que muchos lujos de nuestros mayores son necesidades nuestras hoy”.

Por aquellos tiempos, en la economía, que no puede ser sino social, se destacaba y prevalecía su esencial y condicional componente solidario, razón y sentido de ser de la misma, ya que si la economía no esta al servicio de los hombres pierde su razón de ser.

Las propuestas extrapoladas de igualdad y desigualdad, del puro Estado o del puro Mercado nos condujeron a una verdadera encrucijada de la mano de la atomización social…transfigurada en la frase típica de los 90′: “sálvese quien pueda” o “yo zafé”… la incomunicación humana, paradójicamente mas comunicada que nunca pero, sólo técnicamente, y, finalmente, la inmovilización social.

En efecto, dentro de este complejo y heterogéneo escenario actual, la especie ‘ciudadano’ aparece amenazada, según Ramón Martín Mateo, uniformizado por los medios de comunicación, homogeneizado en sus gustos y aficciones, materializado en sus apetencias y sumergido en el seno de poderosas organizaciones, que orientan sin su concurso, su existencia cotidiana, tiende ello a convertirlo en un individuo frustrado, en un simple solicitante de bienes y servicios, cada vez mas aislado en su medio, con su consecuencia natural: la perdida de sus virtudes cívicas y altruistas, con desmedro de sus facultades creadoras, de su dosis de humanidad lo que conduce inevitablemente a cierto desmembramiento cultural.

El ciudadano ha perdido su libertad consciente de elegir porque la publicidad ha acabado con ella dirigiéndose no a la razón que es el verdadero campo de la libertad sino a la emoción que es mucho más fácil de seducir.

Pedro Frías, comentando la Carta de Machu Pichu dice: Este manifiesto subraya que el elemento fundamental de la vida urbana no es mas la residencia sino la comunicación, pero no la generada por los tradicionalmente denominados medios masivos de comunicación social como la radio o la televisión, especialmente ésta última que genera en el individuo una creciente dependencia que lo lleva al aislamiento e incomunicación con sus semejantes y con su medio natural que es el pueblo o la ciudad.

Y el aislamiento, sabido es, constituye el estadio previo a la alienación.

La resultante es que su propia identidad se disipa y peor aún, con la del resto de sus semejantes, produciendo una suerte de alienación colectiva. Al respecto Antonio GALA con trágica certeza dice: “cuando mayor sea la perdida de identidad, más profunda será la exigencia de servidumbre…”.

Esto de la atomización, incomunicación e inmovilización social, son por cierto objetivos precisos del sistema económico imperante mundialmente a pesar de su insustentabilidad práctica y gracias a su capacidad de fuerza o, mas concretamente, de fuego y destrucción.

Se hace así impostergable la necesidad de crear o refundar las estructuras locales o, como magistralmente señala Harold Toynbee: la instauración de la célula vecinal como contrapeso de la inevitable impersonalidad del gobierno mundial.

Es que cuando más crece el conjunto, tanto mas se empequeñecen las partes; cuando mayor se hace la colectividad, tanto mas se empequeñece el individuo dirá Jaime LERNER.

El Nuevo Rol del Municipio:

Como decía Ricardo VERGARA, frente a este cumulo de circunstancias que muy sucintamente tratamos de señalar, se advierten cambios en la relación que necesariamente debe mediar entre el poder y la sociedad.

En efecto, tanto en el nivel nacional como provincial, por incidencia de los factores descriptos -entre otros- se advierte una suerte de distanciamiento entre los centros de decisión y el núcleo social.

Esto significa que el hombre, consciente de esa circunstancia, busca su propio espacio, su propio ámbito y apunta su mirada al tercer nivel estadual que no es otro que el Municipio, el que, por su parte, es el único que no ha resignado competencias, manteniendo incólume su esquema de poder y su gobierno autónomo y que, por otra parte, es el que mas cercano y el que más conoce las necesidades, intereses y anhelos de sus vecinos por todo eso de la vecindad, territorialidad, inmediatez y solidaridad que le caracterizan.

Y licito resulta pues pensar, siguiendo un gradualismo lógico, que la búsqueda de soluciones debe partir de la escala inferior, el municipio, cuya sumatoria dan, explican y predicen a la gran escala, y decimos de la escala inferior, porque allí, precisamente, se encuentra el hombre, con sus valores, sus frustraciones, sus necesidades y aspiraciones y que, en definitiva, constituye el principio, fin y limite de toda la gestión municipal y regional.

La economía solidaria es sólo un recurso humano más que pretende corregir, moderar o morigerar excesos, injusticias, inequidades que han colocado a la mayoría de la humanidad en situación indigna, absoluta y definitivamente incompatible con la condición humana y esta economía solidaria sólo puede surgir de células comunales o barriales, de la microescala, donde se encuentra -no se dude- la mas poderosa y tambien menos y mal utilizada de las energías existentes en el planeta, que no es otra que: “la energía social”.

Así las cosas, parece razonable pensar que, en lo inmediato, se habrá de producir -y ya está sucediendo (si lo sabrán los Intendentes) una multiplicación de demandas sociales hacia el Municipio, demandas que antes estaban dirigidas a los otros niveles estaduales, pero que ya no tienen capacidad ni mayor voluntad política para satisfacerlas.

Tal deducción por otra parte no parece antojadiza frente al hecho cierto y concreto del proceso de descentralización de servicios que, en forma creciente, se está produciendo: de la Nación a las Provincias y de éstas a los Municipios.

Esto implica que los gobiernos locales habrán necesariamente de asumir un nuevo rol en la vida publica, mas allá de la tradicional que le competía como entes encargados de prestar -o asegurar su prestación, v.g.: por cooperativas- los servicios esenciales a los vecinos.

Y este nuevo rol, reitero, por impulso de crecientes demandas sociales insatisfechas desde los otros niveles estaduales, convertirá al municipio en el gestor local del desarrollo humano integral y, además, ya no solo en su pueblo o ciudad sino tambien en la región que lo rodea porque, convengamos, la ciudad o el pueblo no existen solos y aislados ya que se relacionan estrechamente con su territorio circundante, los suburbios que influye y por los que es influido, a los que jerarquiza y por los que es jerarquizado.

Esta prospectiva municipal, abierta y progresiva, podemos imaginariamente ampliarla en ondas concéntricas, en todas sus manifestaciones (económicas, sociales, culturales, políticas, tecnológicas, comunicaciones , etc.) hasta encontrar una relación intima entre la vida ciudadana y la microregión.

Economía Solidaria:

Es entonces cuando cada municipio deberá unir o reunir a los vecinos, a sus necesidades, intereses, aspiraciones, unir su poder de compra, de uso, de consumo, de venta, intercooperando en franca y reciproca solidaridad.

Es, al parecer, la única alternativa viable y posible al despiadado capitalismo o a Estados salvajes, a la desesperanza colectiva, ya que sólo, a través de la solidaridad, todos podremos visualizar una salida decorosa y razonable, en paz y para esto, la cooperativa, la mutual interactuando con municipios, empresas y ONG’s nos parecen una de las estrategias y sinergias más recomendables.

Por otra parte, resulta irracional que, en apenas unos pocos kilómetros, dos o más pueblos o comunas, que en ocasiones juntos no reúnen ni siquiera diez mil almas, cada uno tenga un municipio, un club, una cooperativa lo que, sin lugar a dudas, es todo un despropósito, un desatino, mucho más aún cuando tantos pueblos han pasado a ser comunas y viceversa.

En realidad, los nuevos espacios urbanos e intermunicipales fueron reconocidos y servidos por fusiones de cooperativas, clubes, consorcios camineros vecinos y entidades semejantes advirtiendo y evitando sabiamente la superposición de esfuerzos, la dispersión inútil de energías, la antieconómica coexistencia de grandes maquinarias en cada municipio o comuna o cooperativa o consorcio, pudiéndose compartir su compra, uso, mantenimiento y todo.

Simultáneamente, no podrá sorprendernos la resistencia de estúpidos celos pueblerinos encabezados generalmente por ciertos caudillos o caciques que anteponen sus pasiones e intereses personales a los del área urbana, falsos conceptos de liderazgos, costos innecesarios, burocracias absurdas…envidias y comparaciones al pie de competencias estériles o dañinas…

Lo cierto es que la tendencia de todos los factores, particularmente de las comunicaciones y los servicios, promete intensificar las relaciones sociales al admitir la dinámica de espacios intermunicipales con demandas mayores que reclaman respuestas, de escala adecuadas, también nuevas.

Reitero, la cooperación, el mutualismo, el intermunicipalismo, las nuevas organizaciones, horizontalmente integradas, con jerarquías de acompañamiento, son sin duda, en el marco de una economía solidaria, la mejor respuesta posibles entre todas las conocidas.

La resiliencia de todas las organizaciones tradicionales precisa de alianzas estrategias, situacionales e iterativas, de sinergias, de tensegridades y para ello, ya no será admisible pensar en municipio o cooperativa sino en municipio y cooperativa y ONG’ s y …

Algo de eso se insinuó en Córdoba cuando el cooperativismo eléctrico junto a la provincia y a los municipios, hace ya mucho tiempo, aún sin saberlo, ponían incipientemente en práctica algo de todo lo que venimos proponiendo con la compra en bloque de la energía por parte de varias cooperativas vecinas….consiguiendo mejores precios para mejores tarifas, mantenimientos comunes y pagando sólo lo que se consumía y no lo que se suponía ‘de prepo’.

Pero, es del caso consignar que, poco ayuda a todo esto que nuestros precios y tarifas tengan crecientes costos impositivos ( en el gas un 41%, en energía eléctrica básica cooperativa, casi un 211% sobre el costo real….en donde se prenden nación, provincias y municipios, en la misma medida de su incapacidad, ineficacia e inoperancia para generar recursos genuinos, como lo sería explorar y explotar energías y servicios alternativas, peculiaridades autóctonas, agregando alto valor a los productos y subproductos primarios, desarrollando el turismo rural, haciendo inteligencia de nuevos mercados mediante Entes Comunales, con una asimilación tecnológica común, con capacitación, con servicios, trabajo, y vivienda cooperativizados e intermunicipalizados, con socorros mutuos para infortunios, enfermedades, fármacos, cirugías, turismo mutualizados e intermunicipalizados…con un impulso común a la cultura, al deporte, a los ingenios y emprendedores locales …..vale decir, una economía solidaria, acentuada en el punto de partida de cada uno, cuando ingresamos a la educación, al primer empleo, cuando constituimos nuestra familia, cuando queremos acceder a nuestra vivienda digna…

El Estado más que el Mercado ha erosionado economías y servicios solidarios ya que, no obstante imperativos legales y constitucionales no implementó la educación solidaria ni fiscalizó el carácter y finalidad de cada organización de esta clase, abriendo así, puertas y ventanas para que las castiguen absurda e impropiamente desde la voracidad fiscal.

Sólo esto podría explicar el desnaturalizar atribuciones en materia impositiva como las de la Ley 23.427 del 1% a los capitales a la que ahora se le ha agregado un 1% ( no obstante los Arts.76, 99 inc.3, 75 y cc. C.N.) más que se coparticipa con las Provincias y, en el mejor de los casos, va a parar a Rentas Generales Nacionales y Provinciales.

Esto refleja y reproduce con éxito el parejo intento liberal, desde Martínez de Hoz, López Murphy o Cavallo de imponer a las cooperativas, impuesto a las ganancias ignorando su naturaleza jurídica propia y la ausencia de tales ganancias como de fines de lucro en una cooperativa y mutual, intento gabelar este ultimo que ha fracasado, por ahora.-

En una cooperativa sólo puede haber excedentes pero no lucro, dividendos, utilidades ni ganancias-

Los excedentes cooperativos son los que se le cobra de más al asociado cuando se le vende un producto o servicio ( mercaderías, electrodomésticos, energía, agua potable, gas, teléfonos, etc.) o, igualmente, lo que se le paga de menos cuando se le compra (lácteos, cereales, etc.) cuya ignorancia oficial y no pocas distorsiones cooperativas, han colocado a nuestras empresas de servicios u organizaciones solidarias en posiciones vulnerables, dejándolas presa fácil de mercaderes y gobernantes que sólo saben de más ajustes, más impuestos o planes de salud reproductiva con inspiración malthusiana, es decir ‘reducir’ la población, menos gente porque no saben que hacer con la que hay y menos aún, con la que traería un natural crecimiento vegetativo.

Así pues, ya nadie podrá sostener que no sabe lo que vivimos y viviremos si persistimos con apatías personales y estatales, si activas solidaridades imprescindibles de puesta en común siguen ausentes y en un planeta dotado de bienes suficientes, para alimentar a todos.

Así las cosas, cada uno, cada cual podría preguntarse:…

Qué queremos en realidad…? qué queremos entonces..? qué podemos esperar….? Hacia dónde vamos ??

Y por cierto, cada uno y cada cual pueden y deben darse y darnos una respuesta que: o será conjunta-solidaria o individual-exclusiva, sin compromiso con la comunidad como la actual prevaleciente…

Si es esta última, ella explica suficientemente la exclusión y marginación de la inmensa mayoría, tanto de la educación, del conocimiento, del trabajo, del crédito, de los servicios de la ciencia y la tecnología, de la recreación, de los beneficios del crecimiento de la economía.

Es claro que en el modelo económico actual, los rendimientos económicos-financieros tienen preeminencia clara sobre el bienestar general, que el interés de la sociedad esta subordinado al interés sectorial y de corporaciones; la educación y aún lo político han quedado fuertemente condicionadas, poco menos, como rehenes del mercantilismo.

Todo esto supone por cierto más barbarie que humanismo.

Un golpe de aire fresco para renovar la esperanza de tiempos mejores, podría venir con los avances científicos-tecnológicos, por caso, la Internet, red que puede contribuir a humanizar el sistema o modelo actual imperante, conectando directamente a usuarios y consumidores con productores de bienes y servicios en general, educativos, culturales y tecnológicos en particular, desde el propio hogar, evitando el lucro y la cadena interminable de intermediarios, de burocracias publicas y codicias privadas, siempre y cuando democraticemos, universalicemos y desmercantilicemos su acceso, haciendo efectiva la garantía de la igualdad de oportunidades logrando desde esta mirada, verdadera, inclusiva, pacífica, genuina herramienta de cambio, un ultrafinanciamiento e inversión públicos directos e indirectos.

Sin dudas, el ahorro sería inconmensurable y los beneficios increíbles para recuperar el respeto a la dignidad humana, de todos y de cada uno, la justicia y la equidad para un desarrollo humano edificado sobre valores indiscutibles, asegurados y sostenidos.

Esto sería además hacer justicia a todos los hombres que trabajan real, concreta, esforzada y fecundamente, esos hombres que producen nuestro pan, nuestros bienes y servicios, que la insolidaridad ha desfavorecido, postergado y empobrecido a niveles humanamente inaceptables, incorporándolos con esta propuesta a los beneficios de la ciencia y la tecnología para que éstas mismas tengan sentido y razón de ser al alcanzar sustentabilidad y legitimidad humana.

Hay que hacer justicia al esfuerzo y al sudor de los que producen nuestro pan de cada día, ‘el pan’, fruto de la tierra y del trabajo de los hombres, estos acreedores sociales privilegiados a los que se le está negando hasta las migajas de su propio pan, sólo por ellos producido, se les niega la justicia a sus sacrificios personales y familiares, a sus privaciones y a tantas e injustas limitaciones arbitrarias, discrecionales, y discriminatorias, condiciones predominantes que le impiden inaceptablemente elegir condiciones dignas de trabajo y ocupación.

Así las cosas, con estos ahorros singulares v.g.; vía la Red Internet, se podrían financiar, impulsar y fiscalizar genuinamente, solidarias cooperativas de trabajos, de vivienda, microempresas urbanas y rurales productivas, mutuales de socorros mutuos en franca sinergia con municipios y otras organizaciones intermedias de la comunidad para explotar ricos yacimientos creativos y una lozanía proverbial, reciclando y reanimando inmensas energías argentinas, reactivando la comunicación humana reducida en grado importante por las comunicaciones tecnológicas, movilizando y aglutinando la argentinidad, restaurando nuestra sociedad atomizada, incomunicada e inmovilizada, no casualmente por cierto sino -reitero- por objetivos logrados, directa o indirectamente, al menos por ahora, con los modelos neoliberales imperantes.

Esto aliviaría en grados más que significativos el financiamiento publico y el gasto social, liberando fondos y energías importantes para inversión social!!

Es que, sin titubeos, la solidaridad social es la ligadura que nos mantiene unidos, de una manera racional, canalizando talentos, atendiendo deficiencias personales de cada cual.

Juntos valemos más y podemos realizar todas las tareas si nos complementamos en reciprocidad y fraternidad, aprovechando lo mejor de cada uno, de cada cual, ya que el hombre es un ser social por naturaleza pero que se sabe incompleto para realizar, aislado, todas las tareas que implican la vida en sociedad y que demandan sus necesidades físicas, culturales y espirituales.

Estas decisiones que no podrán ignorarse en los programas y las políticas de ajuste del futuro deben conducir a un mejor crecimiento y alcanzar el desarrollo sostenido que requiere el capital humano.

La pronunciada caída del consumo, la semiparalización de la construcción junto a un notorio y extravagante aumento en la demanda de productos suntuarios, son signos de la recesión ‘versus’ concentración actual…

Así entonces, el bienestar de unos pocos se corresponde con el malestar de los demás y esto no es irrelevante para los índices de natalidad y mortalidad, es decir, estas prácticas económicas o más claramente, la dictadura financiera mundial determina y condiciona con su peso especifico a la moral, lo jurídico, lo político, lo social y como vemos, a la vida misma…supliendo la PEA robóticamente y a su propia prospectiva, mediante eufemismos de programas de salud reproductivos Malthusianos !!

Esto demuestra hasta donde puede llegar la insolidaridad: falta de compasión e indiferencia inmisericorde !

No sin estupor podemos observar hasta que punto, esta economía-financiera es el reverso de una economía solidaria, ésta que implica una administración recta y prudente de los bienes, bienes que tienen destino universal para su puesta en común en función de las necesidades, posibilidades y méritos de cada uno, de cada cual …

Así las cosas, para algunos pareciera que permanece sin resolver el dilema final de la relación entre política y economía, esto es, entre aquellos que esgrimen el poder, aunque sea temporalmente, y los que asesoran económica y financieramente.

Al respecto, Platón era más optimista que Kant, por cierto más utópico ya que éste sostenía: “No es de esperarse que los reyes filosofen o que los filósofos se conviertan en reyes; tampoco es algo deseable ya que la posesión del poder ineludiblemente corrompe el poder puro de la razón”.

No hace falta recurrir a Bourdieu cuando vemos el verdadero rol y la preeminencia de hecho de un Ministro de Economía sobre el mismísimo Presidente, sobre el Congreso, sobre los demás ministros y lo que es más grave y patético, sobre las ideologías opuestas a las del mismo Superministro pero, he ahí que este cuenta, por ahora, con el respaldo económico-financiero nacional e internacional.

Si esto es así, el Estado que defiende la prioridad de la vida humana debe intervenir moderando el mundo de la economía y las finanzas para asegurar las necesidades físicas básicas.

Desde Keynes, las ideas económicas han influido directamente en la formación y dirección de la política.

Un nivel elevado y estable de la actividad económica dependerá de asignar las esferas apropiadas a la acción individual y a la gestión gubernamental.

Por consiguiente, y sin ignorar nada de ello, las nuevas medidas y políticas de ajuste se deben concebir como estrategias de crecimiento que tambien producen cambios estructurales para el avance social y la protección adecuada de los segmentos más vulnerables de la sociedad con la mejor idea de cómo viven o piensan los pobres, los excluidos y de cómo les gustaría y merecen hacerlo en adelante.

Conclusión:

El éxito o el fracaso de tamaña gestión, dependerá en definitiva de la actitud que asuman las autoridades locales frente a semejantes fenómenos descriptos, la que debe partir, condicionalmente, de la toma de conciencia de sus actuales limitaciones para afrontarlo, pero, por sobre todas las cosas, que tal empresa jamás podrá ser llevada a cabo sólo desde la estructura burocrática de un solo poder municipal sino que, ineludiblemente, forzosamente, imprescindiblemente, con el concurso y la participación solidaria de la comunidad en su conjunto para alcanzar desde la reciprocidad de los servicios la reciprocidad de las conciencias como decía Francoise Perroux; y, por su parte. la dirigencia política deberá entender el milenario mensaje de Pericles en el que advertía que cuando la Ciudad otorga honores, lo hace para recompensar virtudes y no para consagrar privilegios o como en Platón, nunca estuvo ausente de la gran mayoría argentina alcanzar la felicidad y la moralidad de los hombres, no en una ególatra relación hacia sí mismo, sino en un necesario comportamiento honorable hacia los demás, postergado aún por nuevos sofistas, pero todavía no malogrado.

La solidaridad genera riquezas, parte y reparte y lleva incita un crecimiento en lo personal y en lo comunitario, es decir crecimiento con desarrollo, con distribución.

En lo personal, hacia la plena expansión de la personalidad humana, pero siempre al servicio de los valores del espíritu y, en lo comunitario, para la expansión de todos los hombres sin exclusiones, para el bienestar de todos los todos del todo social.

Solidaridad que en su culmen distribuye y redistribuye, equitativa y proporcionalmente para que, como decía K. Gibran, ‘nadie se vaya del mercado con las manos vacías…’.

Esto será tambien alcanzar modelos sociales e institucionales que congreguen la simpatía y adhesión del conjunto social para ir recuperando la cohesión y la paz social.

En esto estamos, en la esperanza compartida de una sociedad que como decía Antonio GALA, el hombre pueda ser libre sin ser rico, fuerte sin usar uniformes, heroico sin tener que morir, solidario sin estar vigilado, superior sin ser cruel.

Es que, definitivamente, necesitamos sin demora, vecinos y ciudadanos para quienes la participación, la solidaridad y la propia dignidad no sea algo épico ni heroico siquiera y para quienes tambien, la apatía valga menos que nada.

Notas. [1] Eric ROLL, Historia de las Doctrinas Económicas, Fondo de Cultura, Argentina, 1994.

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Una respuesta

  1. Hola!!!

    Bueno pero Yo tengo una duda.

    cuales son los principios de economía solidaria y del cooperativismo???

    Esta muy bueno su articulo, Espero que me responda!!!

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